March 9, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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Una muralla de 190 kil贸metros para partir una isla en dos

Una isla dividida

Antes de cada muro, de cada operaci贸n de cercado, hay una historia de invasi贸n, sometimiento y conquista. Por eso es que la mayor铆a de los muros han sido construidos por metr贸polis e imperios en sus colonias y territorios de conquista. Ese es el caso de todos los ejemplos mencionados, a excepci贸n de uno: el muro, a煤n inconcluso, que pretende dividir en dos la isla La Espa帽ola, en el coraz贸n del Caribe. Se trata en este caso de un muro entre dos pa铆ses pobres y perif茅ricos como la mayor铆a de nuestras naciones, pero tambi茅n profundamente interdependientes. Y en una frontera, la dom铆nico-haitiana, que ha sido hist贸ricamente bi-cultural, bi-religiosa, bi-ling眉铆stica y bi-nacional con mencionan diversos estudios hist贸ricos.

De este lado hay cat贸licos, protestantes y practicantes de vud煤. Del otro lado tambi茅n. De este lado se habla creol. De aquel lado tambi茅n, as铆 como espa帽ol, franc茅s e ingl茅s, entre tantas otras lenguas. De este lado la cultura es campesina, popular y fronteriza. Allende el muro tambi茅n. De este lado parte un tr谩fago humano permanente y mutuamente beneficioso. De aquel lado tambi茅n. De este lado una 茅lite chovinista busca enemigos imaginarios y chivos expiatorios. Pasando la frontera tambi茅n. La raz贸n detr谩s del muro no es todo lo que separa, diferencia y divide a estos dos pueblos bendecidos -o condenados- a habitar una misma isla, siino que sus motivaciones profundas tienen que ver con todo lo que los equipara, asemeja y hermana.

El proyecto

El canciller de la Rep煤blica Dominicana, Roberto 脕lvarez, anunci贸 que el pa铆s avanza en la construcci贸n de una 鈥渧erja perimetral鈥 que abarcar谩 190 de los 391 kil贸metros de la frontera que comparten su pa铆s y Hait铆. Su costo previsto es de unos 100 millones de d贸lares. Esto, en un contexto en el cual la econom铆a dominicana cruje por el impacto de la pandemia, particularmente en las 谩reas m谩s din谩micas y sensibles del turismo y la construcci贸n.

Miles de migrantes haitianos trabajan jornadas extenuantes por bajos salarios en los sectores agr铆cola, tur铆stico y de la construcci贸n.

Curiosamente, el canciller afirm贸 que el muro tiene entre sus objetivos 鈥渇acilitar el comercio鈥 y 鈥済arantizar la convivencia鈥 entre ambas naciones.  El mism铆simo presidente, Luis Abinader, se refiri贸 a la iniciativa en el congreso dominicano el d铆a 27 de febrero, a帽adiendo los objetivos de contener la inmigraci贸n ilegal, el transporte de veh铆culos robados y el narcotr谩fico.

Ninguna menci贸n hubo a lo que para diferentes organismos de derechos humanos es el problema fronterizo cardinal: la trata de personas, en particular de infantes, asociada tambi茅n al tr谩fico de 贸rganos, la servidumbre dom茅stica y la explotaci贸n sexual. Seg煤n Filicien Rolbert, uno de los directivos del Instituto de Investigaci贸n y Bienestar Social (IBESR) en la localidad haitiana de Ouanaminthe, m谩s de 150 ni帽os 鈥渆n riesgo de trata鈥 cruzan la frontera a diario -m谩s de 5 mil al a帽o-, muchos de ellos indocumentados y de la mano de contrabandistas. Pero Abinader omiti贸 a煤n otra cosa: tampoco se refiri贸 a las responsabilidades del estado en relaci贸n a la participaci贸n de las fuerzas armadas dominicanas en las redes de trata. Seg煤n Sylvestre Fils, director del Observatorio de la Migraci贸n y de la Trata Transfronteriza (OMTT), los militares en tareas fronterizas cobran de 500 a 2.000 pesos dominicanos -entre 8 y 34 d贸lares- por dejar pasar a los traficantes.

Detr谩s del proyecto del muro se encuentran una empresa espa帽ola y dos empresas israel铆es especializadas en la construcci贸n de c谩rceles al aire libre como 茅stas. Se trata, no casualmente, de dos estados constructores de muros como los que mencionamos al principio: el tristemente c茅lebre muro que aprisiona a Cisjordania y la acaso algo menos conocida 鈥淰alla de Ceuta鈥 que separa la ciudad espa帽ola hom贸nima y la zona neutral entre Espa帽a y Marruecos: es decir, una frontera espa帽ola en la regi贸n magreb铆 del continente africano.

Seg煤n el canciller 脕lvarez, adem谩s del muro se prev茅n tambi茅n sendas inversiones en sensores de movimiento, sistemas infrarrojos, c谩maras de reconocimiento facial y drones en toda la 鈥渧erja perimetral鈥, tecnolog铆as ampliamente utilizadas en Cisjordania. Parecieran no ser las 煤nicas pol铆ticas de inspiraci贸n israel铆, dado que quien atraviese la isla desde Hait铆 en direcci贸n a la Rep煤blica Dominicana, podr谩 presenciar un sistema escalonado de cuarteles y retenes militares que emulan a los check-point en los asentamientos de los colonos israel铆es en la Cisjordania ocupada. Quien por azar cayera en dicha frontera, seguramente pensar铆a que se encuentra en una zona de guerra, pero el pa铆s vecino, Hait铆, vi贸 sus fuerzas armadas disueltas en el a帽o 1996 y su removilizaci贸n actual es puramente nominal y no representa amenaza alguna.

Un informe de la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) del a帽o 2015, acusa recibo de numerosas denuncias 鈥渄e actos de violencia y discriminaci贸n鈥 en 鈥渙perativos migratorios鈥 y en 鈥渓a detenci贸n migratoria de forma generalizada鈥 de parte del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (CESFRONT). Qui茅n escribe estas l铆neas ha podido constatar estos actos violentos y degradantes, de parte de agentes que muchas veces ni siquiera portan uniformes o identificaci贸n y que golpean con palos a los haitianos y haitianas que diariamente cruzan la frontera para comerciar en el vecino pa铆s.

Vista a茅rea del paso fronterizo entre la ciudad haitiana de Ouanaminthe y la ciudad dominicana de Dajab贸n.

Adem谩s, resulta patente la ausencia de voluntad de combatir delitos como la trata y el tr谩fico de 贸rganos, dado que basta con ser blanco para que el CESFRONT no exija ning煤n tipo de documentaci贸n, exigencia limitada a los haitianos o a las personas que por su color de piel se presume que puedan serlo. Es decir que un tratante o contrabandista extranjero o blanco tiene muchas posibilidades de burlar unas fronteras selectivas y porosas, con muros o sin ellos.

El trasfondo 

Para comprender el trasfondo pol铆tico dominicano, conversamos con el profesor universitario Mat铆as Bosch Carcuro. El investigador dominicano nos refiri贸 un 鈥渁crecentamiento y una legitimaci贸n del discurso de corte racista y antihaitiano, con mucha fuerza a partir de septiembre de 2013鈥, fecha en que se produjo la conocida sentencia del Tribunal Constitucional que conden贸 a la apatridia a miles de dominicanos descendientes de haitianos que se vieron, de la noche a la ma帽ana, despojados de su 煤nica nacionalidad.

Seg煤n Bosch Carcuro comenz贸 a hablarse del muro en 2015, una idea impulsada por 鈥済rup煤sculos pol铆ticos que no tienen ni el 1 por ciento de los votos, pero que est谩n muy conectados con la ola de las derechas trumpistas, desde Estados Unidos, Europa o Israel鈥. Pero ser铆a el actual presidente, Luis Abinader, quien hizo del muro un proyecto real y un discurso de alcance nacional que, seg煤n el profesor, apela al capital pol铆tico instalado en el pa铆s por reg铆menes como los del dictador Rafael Le贸nidas Trujillo y su sucesor Joaqu铆n Balaguer.

No resulta casual el recuerdo de estos personajes, cuando lo que se constata hoy es un racismo de estado que busca continuar por otros medios la llamada 鈥渄ominicanizaci贸n de la frontera鈥, pol铆tica que durante el trujillato llev贸, entre otros cr铆menes, a la consecuci贸n de la llamada 鈥淢asacre del Perejil鈥 en el a帽o 1937, cuando una tentativa de limpieza 茅tnica llev贸 al asesinato de entre 12 mil y 35 mil personas, seg煤n diversas estimaciones. Pero m谩s que una operaci贸n anti-haitiana, se trato en realidad de una operaci贸n anti-negra, dado que muchas de las v铆citmas de aquellas jornadas fueron tambi茅n dominicanos, descendientes de haitianos o no. A煤n hoy es corriente la circulaci贸n de doctrinas de odio y tesis rid铆culas como aquella del 鈥渋mperialismo haitiano鈥 sostenida por Balaguer en su libro 鈥淟a isla al rev茅s鈥.

Sin embargo, la historia de estos pueblos no ha estado exenta de proyectos de integraci贸n y pol铆ticas de encuentro, desde la propuesta de una Confederaci贸n Dom铆nico-Haitiana defendida por Am茅rico Lugo en los siglos XIX y XX, hasta las propuestas de Manuel Salazar, qui茅n propone edificar 鈥減uentes y no muros鈥, as铆 como invertir recursos en la construcci贸n de una empresa de desarrollo binacional y no de pol铆ticas segregacionistas.

Por Lautaro Rivara

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Fuente: Asociaciongerminal.org