September 17, 2021
De parte de La Haine
368 puntos de vista


Rese帽a de ‘El origen del capitalismo. Una mirada de largo plazo’, de Ellen Meiksins Wood (Siglo XXI)

Una teor铆a plausible y esperanzadora sobre la gestaci贸n del mundo en que vivimos

Ellen Meiksins (1942-2016), descendiente de jud铆os letones emigrados a Estados Unidos, se especializ贸 en el an谩lisis hist贸rico utilizando la teor铆a marxista, y fue profesora de Ciencia Pol铆tica en la Universidad de York (Toronto) durante muchos a帽os.

Sus numerosos trabajos, firmados habitualmente como Ellen Meiksins Wood, a帽adiendo al de su familia el apellido de su primer marido Neal Wood, coautor en ocasiones, est谩n dedicados sobre todo a la evoluci贸n pol铆tica y econ贸mica de Europa desde el Medievo hasta la actualidad.

Entre ellos destaca El origen del capitalismo. Una mirada de largo plazo, publicado en 1999 y en 2002 en una edici贸n revisada y ampliada. La versi贸n espa帽ola de Siglo XXI (2021) viene con traducci贸n de Olga Abasolo.

En la introducci贸n de la obra, Meiksins deja clara la tesis que va a defender. El capitalismo, sistema cuyo objetivo b谩sico es la producci贸n y reproducci贸n del capital, es en realidad un reci茅n llegado a la historia, y aunque se ha pretendido presentarlo como resultado de una evoluci贸n natural e inevitable, y encarnaci贸n de una tendencia innata o de la 鈥渞acionalidad econ贸mica鈥, esto dista mucho de ser cierto. Este planteamiento, seg煤n ella, no se deriva del an谩lisis de los hechos, sino de una visi贸n muy sesgada de la naturaleza y la conducta humanas.

Un elemento esencial de la forma de vida que nos impone el capitalismo, ignorado incluso en el campo socialista en ocasiones, es la absoluta supeditaci贸n a los dictados del mercado, lo cual resulta tr谩gico, pues aunque 茅ste se pretende muchas veces que sea simplemente una 鈥渙portunidad鈥, de comprar y vender, la realidad es que esconde una 鈥渃oacci贸n鈥, capaz de convertir todos los aspectos de nuestra vida en mercanc铆as. Las implicaciones de este malentendido se estudiar谩n en detalle en el libro.

El modelo mercantilista

La primera parte de la obra est谩 dedicada al modelo m谩s extendido sobre el surgimiento del capitalismo, el 鈥渕odelo mercantil鈥, y los debates que lo rodean. Seg煤n 茅l, este sistema representa la 鈥渕adurez鈥 de unas pr谩cticas mercantiles antiguas, basadas en la b煤squeda de beneficio, que evolucionan en paralelo al desarrollo tecnol贸gico. Para los autores que defienden esto, como Henry Pirenne, el capitalismo aporta un cambio m谩s cuantitativo que cualitativo, y analizar su emergencia consiste m谩s que nada en identificar c贸mo son removidos progresivamente los obst谩culos que la imped铆an.

Numerosos historiadores expresaron sus discrepancias con esta idea. Es destacable por ejemplo la visi贸n de Immanuel Wallerstein, que pone 茅nfasis en la influencia de la acumulaci贸n primaria en el centro del sistema-mundo debido a la expansi贸n colonial. Karl Polanyi, por su parte, remarca la riqueza de relaciones no econ贸micas (familiares, comunales, religiosas o pol铆ticas) en las sociedades precapitalistas, con mecanismos importantes de regulaci贸n, redistribuci贸n y reciprocidad, coexistentes con la b煤squeda de beneficios, aunque no discute que el motor de la que denomina 鈥済ran transformaci贸n鈥 sea la expansi贸n de los mercados y el desarrollo industrial.

En El capital, Marx defiende que el capitalismo es resultado, no s贸lo de la acumulaci贸n de riqueza, sino tambi茅n de un cambio en las relaciones de producci贸n, con la imposici贸n de la competitividad y la reinversi贸n del excedente, y la maximizaci贸n de la productividad y el beneficio. Es por esto que este sistema econ贸mico no surge de una evoluci贸n inevitable, sino que obedece a unas circunstancias concretas y es por ello posible imaginar su final. Entre los autores que se reclaman marxistas ha habido mucha discusi贸n entre diferentes visiones, sin que consigan liberarse del todo del modelo mercantilista. Destaca, en este sentido, la aportaci贸n de Robert Brenner, que tuvo el acierto de percibir la relaci贸n entre la irrupci贸n del capitalismo en Inglaterra y las condiciones sociales muy espec铆ficas que se daban all铆.

El nacimiento del capitalismo agrario

Meiksins trata de construir un relato alternativo sobre el origen del capitalismo, acorde con los hechos hist贸ricos, y para ello comienza por desvincular este sistema de procesos que se suelen emparejar con 茅l. Se admite habitualmente, por ejemplo, que la independencia econ贸mica de las clases burguesas en las ciudades medievales de Occidente condujo necesariamente al capitalismo, pero esto choca con situaciones similares en otros lugares y 茅pocas en que esta evoluci贸n no se produjo. El comercio puede tener un desarrollo notable y puede haber clases dominantes que se apropien del trabajo ajeno, sin que estas relaciones est茅n mediatizadas por el mercado y podamos hablar de capitalismo. En repaso a las condiciones en la Florencia de los Medici y la Rep煤blica Holandesa de los siglos XVI y XVII sirve para ilustrar esto.

En el medio agrario se encuentra ya captaci贸n de plusval铆a en las sociedades precapitalistas, pero s贸lo existe capitalismo cuando 茅sta se basa en 鈥渓a total desposesi贸n de los productores directos, (鈥) cuya plusval铆a del trabajo es apropiada por medios estrictamente 鈥榚con贸micos鈥, (鈥) sin necesidad de pr谩cticas coercitivas directas鈥. Teniendo esto en cuenta, el capitalismo surgi贸 en el campo, en Inglaterra concretamente, y a partir del siglo XVI, cuando una instituci贸n vieja, como ya era el mercado, adquiri贸 una nueva dimensi贸n al apoderarse de todos los aspectos de la vida humana, convirti茅ndose 鈥渆n el principal determinante y regulador de la reproducci贸n social鈥. La situaci贸n creada se caracteriza por el imperativo de la competitividad, la acumulaci贸n y la maximizaci贸n de beneficios, as铆 como de una constante expansi贸n que no hallamos en otras formas sociales.

La raz贸n del cambio est谩 para Meiksins en la centralizaci贸n pol铆tica del estado ingl茅s y el control de la propiedad de la tierra por la aristocracia, que delegaba en arrendadores y arrendatarios. Una extrema competencia entre estos 煤ltimos, basada en los imperativos del mercado, dio lugar al enriquecimiento de los m谩s productivos y la ruina de los que lo eran menos, con lo que se lleg贸 a la triada: propietarios, arrendadores capitalistas y asalariados, al tiempo que surg铆a una masa de despose铆dos que ser铆a reclutada para la industria. La comparaci贸n con lo que sucede paralelamente en Francia, donde el mercado no impone su poder y la extracci贸n de plusval铆a se realiza por medios extraecon贸micos, resulta esclarecedora.

El aumento de la productividad agr铆cola en Inglaterra motivado por estos cambios fue el detonante de una 茅tica que entronizaba el lucro monetario, 铆ndice indiscutido del 鈥渕ejoramiento鈥 del sistema, al tiempo que se denigraba como 鈥渋rracional鈥 cualquier derecho consuetudinario que se opusiera a la maximizaci贸n del beneficio. Proliferaron as铆, m谩s que nunca, los 鈥渃ercamientos鈥, para vedar usos comunales de los que muchas personas depend铆an para vivir, y extender adem谩s la ganader铆a ovina. Fue un momento aquel en que, seg煤n Thomas More, 鈥渓as ovejas devoraron a los hombres鈥, sin que faltara el respaldo te贸rico de pensadores como John Locke, que idolatraba en sus textos la productividad sobre cualquier consideraci贸n humanista.

La expansi贸n capitalista

Los cambios en el campo abocaron a un modelo mercantil, y posteriormente industrial, radicalmente nuevo en el pa铆s, basado en la producci贸n competitiva. El mercado llega a ejercer as铆 su imperio en todo el tejido social, y al extenderse sin fronteras la compulsi贸n de la acumulaci贸n, la maximizaci贸n del beneficio y la mercantilizaci贸n de la fuerza del trabajo, el sistema se convierte pronto en internacional. Pol茅micamente, Meiksins defiende que, en su opini贸n, 鈥減robablemente sin el capitalismo ingl茅s no hubiera surgido ning煤n sistema capitalista.鈥

De acuerdo con estas ideas, la autora diferencia expansiones precapitalistas, como la del Imperio espa帽ol, por ejemplo, en la cual la apropiaci贸n de riquezas americanas no auspici贸 un desarrollo capitalista, de la del Imperio ingl茅s, en la que la trata y el colonialismo s铆 que robustecieron la econom铆a, ya capitalista, del pa铆s y favorecieron la Revoluci贸n industrial. El falaz argumento, de Locke y otros, seg煤n el cual el mejoramiento de la producci贸n otorga derechos de propiedad, fue un elemento ideol贸gico clave en la expansi贸n inglesa, al aportar una nueva religi贸n de la productividad por la que los que expropiaban a los pueblos colonizados se consideraban a s铆 mismos benefactores de la humanidad y contribuyentes al bien global. La praxis imperial descansaba as铆, no sobre teor铆as racistas o dogmas religiosos como era costumbre, sino sobre un razonamiento puramente econ贸mico: el lucro como motor del progreso.

Se concluye que es la coerci贸n por mecanismos econ贸micos, por medio del mercado, lo que caracteriza el capitalismo. De esta forma, la esfera pol铆tica, desgajada de la econ贸mica por primera vez en la historia, necesita ser controlada por 茅sta para potenciar la acumulaci贸n, con lo que los estados-naci贸n adquieren un rol subordinado a los imperativos del capital. En el actual mundo globalizado, el sometimiento militar y el dominio directo del colonialismo han sido sustituidos por la esclavitud econ贸mica a trav茅s de las compulsiones de un mercado capitalista manipulado para favorecer a las potencias hegem贸nicas.

Un cap铆tulo final repasa las ideas de Modernidad e Ilustraci贸n, que Meiksins ve como proyectos racionalistas y humanistas de lucha contra privilegios, y poco relacionados con la emergencia del capitalismo en Inglaterra. Por esto, ella cree necesario no culpar a las primeras, como se ha hecho frecuentemente, de los desastres provocados por el segundo. En consecuencia, muchos supuestos de la revuelta postmoderna no le parecen bien fundados.

Pasado que ilumina el futuro

La sumisi贸n global a un mercado que domina todos los aspectos de la vida, absorbe la fuerza de trabajo de los seres humanos y los mata de hambre cuando no son productivos es un desaf铆o terrible para nuestra especie. Ellen Meiksins Wood disecciona en El origen del capitalismo el asunto complejo y debatido del mism铆simo nacimiento del engendro monstruoso, y ofrece sobre 茅l una visi贸n revolucionaria, que defiende con contundencia y rigor y consigue que resulte veros铆mil.

La teor铆a expuesta ilumina el pasado, pero es remarcable tambi茅n por la ventaja que otorga a la hora de encarar el futuro. Seg煤n la nueva perspectiva, el capitalismo no es ya una forma de producci贸n impl铆cita en la naturaleza humana a la que tal vez deber铆amos resignarnos, sino que se describe mejor con el s铆mil de una enfermedad infecciosa, la cual desarrollada en Inglaterra por condiciones espec铆ficas all铆 existentes, se ha propagado por todo el planeta.

El origen del capitalismo nos ense帽a que luchar contra el imperio del mercado no es violentar nuestra esencia, sino tratar de liberarla de un morbo voraz y potencialmente letal que se ha apoderado de ella.

jesusaller.com




Fuente: Lahaine.org