February 28, 2021
De parte de La Haine
336 puntos de vista


Existen pol铆ticos, medios de informaci贸n, gremios y banqueros al servicio de la institucionalidad sobre el negacionismo de la violencia estatal

En Colombia la negaci贸n de un conflicto de grandes proporciones se ha extendido por m谩s de 60 a帽os en la esfera de una sistematicidad de la violencia por quienes la producen o la omiten. Ante ello, algunos acad茅micos, periodistas, analistas y organizaciones defensoras de DDHH, organizaciones civiles, organizaciones de comunidades y poblaci贸n 茅tnica se han interesado por la magnitud del conflicto y las consecuencias en la poblaci贸n. Todos ellos acompa帽ados algunas veces de organismos internacionales de DDHH.

Negar el conflicto de manera habitual, cotidianamente con que 鈥渁qu铆 no pasa nada鈥 鈥渆so es all谩, en otra parte鈥 frases habituales de negaci贸n, ante una naci贸n geogr谩fica tapizada de muertos, causa de horror, son seres que caminan y niegan esta necrofilia, en una depredaci贸n hist贸rica.

La negaci贸n de un gran conflicto en Colombia y un estado involucrado en cr铆menes se basa: 1. Que no hay sistematicidad en la violencia hacia una poblaci贸n, 2. Que las cifras de desaparici贸n forzadas es exageraci贸n y que las ejecuciones extra judiciales son mentiras, donde se normaliza las 6.420 ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos) identificados por la JEP (Justicia Especial para la Paz)[1] 3. Que no existieron hornos crematorios construidos para el extermino de una poblaci贸n.[2] 4. Que es un mito los centros de torturas, masacres y desplazamiento, que ello no ocurri贸, que es un invento, una exageraci贸n de la visi贸n de las v铆ctimas. Es decir, un pa铆s dividido en relaci贸n con los hechos de violencia, unos desdibujando a los familiares de las v铆ctimas, expresando que lo que desean es una reparaci贸n econ贸mica, la cual en muchos casos nunca llega y mueren esperando la m铆sera reparaci贸n.

Colombia en ese trazo, es una Geograf铆a de los muertos, pero peor a煤n: se instituye el negacionismo actual de la violencia sistem谩tica y la responsabilidad de quienes impulsan una guerra interna sin precedentes. En ese trazo, existe una contrav铆a hist贸rica donde juristas, analistas, historiadores, periodistas de medios de informaci贸n proclives a la ideolog铆a de la negaci贸n, ex -presidentes, el presidente actual, pol铆ticos, articulistas y acad茅micos niegan que el horror de la guerra campea en el territorio. De otro lado, sectores del periodismo alternativo y cr铆tico, abogados defensores de DDHH, analistas, organizaciones defensoras de DDHH, comunitarias, sociales y populares, como sectores civiles comprometidos con los acontecimientos defienden y visualizan lo que ocurre en los diversos espacios geogr谩ficos por la defensa de los derechos de una poblaci贸n.

En esa contrav铆a, se resalta que existen pol铆ticos, medios de informaci贸n, gremios y banqueros al servicio de la institucionalidad sobre el negacionismo de la violencia permanente y otros, en ocasiones de manera tibia tocan el tema del conflicto en Colombia como algo fragmentado. No hay seriedad socialmente hablando. La libertad de expresi贸n existe, lo que no se puede es mentir o hacer omisi贸n en los acontecimientos sobre las responsabilidades de unos y otros en hechos delictivos y ser coparticipe de ello. No se pueden negar los hechos, bajo que todas las opiniones deben ser aceptadas, pero hay contundencia de lo sucedido con las v铆ctimas y los familiares que reclaman justicia, esa que tendr谩 un fin y un medio ante los hechos y ejecuciones por parte de responsabilidad de militares en el pa铆s.

Una vez m谩s en el siglo XXI la arteria de la violencia se extiende como repetici贸n y aquello de la 鈥渘o repetici贸n鈥 es la falacia y el distractor m谩s grande, que deja en parte en el limbo para abrir responsabilidades y enjuiciar a cientos de torturadores, reclutadores por asesinatos bajo el modelo por desaparici贸n forzada, perpetradores de masacres, asesinatos dirigidos a l铆deres y el actual desplazamiento de una poblaci贸n. Mientras no se responsabilice seriamente y no se enjuicie a los autores materiales y ordenadores por cr铆menes de estado, habr谩 repetici贸n e impunidad. Esto no es un tema, ni ser谩 un subtema historiogr谩fico. No. La guerra no es un negocio, ni es parte de un efecto colateral, aqu铆 hay responsables que hay que develar ante los familiares de las v铆ctimas y los derechos de las v铆ctimas a tener una historia que le fue arrebatada.

驴Es un tiempo diferente?

En Colombia, mientras en la ma帽ana se debate sobre la actualidad pol铆tica, en la tarde se ejecuta un ciudadano, se desaparece o se asesina, ello ocurre en 铆ndices mensuales.[3] Toda una permisi贸n de criminalidad, a ello agregarle la actual creaci贸n y extensi贸n de grupos de autodefensas en diversos lugares geogr谩ficos del territorio.[4] Todo en un contubernio de silencio y permisi贸n, donde sin pena ni gloria se expresa de manera eufem铆stica: 鈥渁sesinatos colectivos鈥 a las masacres, frase dirigida desde el presidente Iv谩n Duque e institucionalizada por asesores y medios informativos. Tergiversan de manera acentuada para engrosar la ignominia hist贸rica. Algunos polit贸logos seg煤n sus an谩lisis, expresan que este conflicto es por 鈥渂andas鈥 que los asesinatos, las masacres es un tema de una racionalidad entre disputas, entrando en un racionalismo a ultranza del siglo XVIII.

El negacionismo, es una barbarie contemplada y robustecida por el expresidente Alvaro Uribe V茅lez, de la mano del presidente actual Iv谩n Duque que se silencia ante las pruebas contundentes de la JEP, donde fuerzas militares que est谩n acusadas de 6.420 ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos ). Uribe V茅lez tuvo bajo su mando las fuerzas militares implicadas en asesinatos de cr铆menes de estado [5] donde su ministro de defensa en el a帽o de 2006 fue posteriormente (todo es posterior en Colombia ) presidente de Colombia ( 2010-2018): Juan Manuel Santos quien firm贸 un “acuerdo” de paz con las FARC-EP en el a帽o 2016.

Los 6.402 colombianos (hombres y mujeres) fueron v铆ctimas de muertes ileg铆timamente presentadas como bajas en combate entre los a帽os de 2002 y 2008 periodo presidencial del expresidente Alvaro Uribe V茅lez. El 66 % del total nacional se concentr贸 en 10 departamentos.[6] Es decir, es una macabra cifra, sin precedentes en Colombia y en Am茅rica Latina como formas de exterminio perpetrado de manera sistem谩tica por un Estado que pontifica sobre democracia. Es la maldad m谩s terrible y es el horror m谩s de grande, bajo un oscurantismo pol铆tico y social de las 茅lites en Colombia.

En Colombia hay una educaci贸n escolar: b谩sica, secundaria y universitaria que, en algunos escenarios son parte de una sociedad ajena al horror de la violencia, donde se propugna ideol贸gicamente la negaci贸n de masacres, la negaci贸n de los acontecimientos bajo sevicia, como la creaci贸n de hornos de cremaci贸n durante el periodo del 2001-2003. As铆 mismo, las ejecuciones p煤blicas realizadas por parte de los paramilitares para intimidar, sembrar miedo y terror a una poblaci贸n, las masacres perpetradas durante un d铆a o dos.

Todo negado, ahora la investigaci贸n de la JEP sobre el informe que se conoce de 6.420 ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos) es un gran avance para conocer la verdad de los perpetradores y autores intelectuales. Ello implica una visi贸n hacia el esclarecimiento de las desapariciones forzadas de j贸venes, asesinatos a l铆deres, y la esperanza sobre la identificaci贸n de diversas fosas comunes que se hallan en cementerios clandestinos, ocurridas a lo largo y ancho del territorio nacional. Sin duda, implica remover la historia contada bajo los m谩s estridentes soportes modernistas. La modernidad como extensi贸n de la instalaci贸n del terror el cual, campea y pareciera que es un tema de ficci贸n. All铆, el sistema educativo del estado debe darle cara al horror perpetrado.

En Colombia- 驴C贸mo se representa este horror? De manera soterrada, bajo persecuciones pol铆ticas y morales, mediante el acoso e instauraci贸n del miedo a familiares de las v铆ctimas que quieren saber la verdad sobre lo que ocurri贸 con sus familiares desaparecidos o asesinados y solicitar el esclarecimiento de la verdad. Hoy mediante avances de los mecanismos de b煤squeda, verdad y justicia las investigaciones est谩n medianamente conduciendo a esclarecer la verdad bajo los mecanismos implementados en el Acuerdo de paz.

No obstante, en relaci贸n a una parte de una sociedad, hay indiferencia con respecto al exterminio gradual de una poblaci贸n, muchos se unen en un entramado para expresar de manera abierta que en Colombia no hay exterminio, asegurando que es una violencia parcial ejecutada por grupos externos, donde seg煤n ellos las fuerzas del Estado no han tenido nada que ver y si lo prefieren tercerizan la violencia porque ella no tiene nombre propio. De manera fragmentada, la guerra produce y dirige una naci贸n sensible, vulnerada ante los hechos y otra indiferente (por su clase social o por la influencia de los medios). El absurdo prevalece y la mirada de los acontecimientos es lamentable: a posteriori, bajo el trazo de lo que se pueda contar despu茅s.

Los organismos de b煤squeda, justicia como respuesta al proceso de paz en ese tema, han avanzado, pero le pregunto se帽or lector 驴Cu谩nto tendr谩n que esperar las v铆ctimas para que se responsabilicen a los autores? 驴Cu谩nto tiempo para la verdad? Son 120.000 v铆ctimas seg煤n las cifras del Centro de Memoria Hist贸rica. Este no es un continuum de la historia sino un fragmento de los acontecimientos en Colombia, donde la sociedad est谩 dividida por la negaci贸n de lo que se lleva a cabo en materia de violaci贸n de DDHH. En un extremismo, se opera un tiempo de negaci贸n ideol贸gica, bajo esferas procedimentales y mecanicistas en la sociedad; ante ello los mecanismos de b煤squeda y la comisi贸n de la verdad tendr谩n un gran trabajo pedag贸gico.

Un lugar del acontecimiento: la educaci贸n

La sociedad requiere de otra reflexi贸n, la Comisi贸n de la verdad tiene un gran compromiso con las v铆ctimas y la sociedad en relaci贸n con los hechos de violencia develados.[7] Particularmente, direccionar el rol pedag贸gico sobre los acontecimientos de barbarie, que cometi贸 el Estado a partir del siglo XX. En una significaci贸n, establecer nuevas l铆neas pedag贸gicas sobre los acontecimientos en la historia de Colombia de la violencia contempor谩nea perpetrada en el siglo XX. Es decir, los planes curriculares y su transversalidad en los centros educativos deben cambiar las dimensiones sociales y la significaci贸n de la violencia en la historia.

Se necesitan las instituciones y otros sectores comprometidos con la historia de las v铆ctimas, de una naci贸n. La historia es de las v铆ctimas, son la voz, la escriben. Es necesario la memoria y presencia de los pueblos sobre los acontecimientos, para que generaciones enteras sepan lo que sucedi贸 en los diversos periodos de violencia estatal. No solo se signifique lo que ocurri贸, sino que se crean escenarios de cr铆tica, sobre el presente de la poblaci贸n ante la violencia actual en el territorio colombiano. Ante ello, 驴C贸mo llamar la barbarie en Colombia? 驴Qu茅 es un ser humano? 驴Qu茅 vale la vida?

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Notas

[1] La Justicia Especial para Paz, (JEP) considerada la columna vertebral de los acuerdos. El sistema encargado de juzgar los cr铆menes m谩s graves cometidos durante el conflicto armado establece penas alternativas a la c谩rcel para los excombatientes a cambio de que confiesen sus cr铆menes y reparen a las v铆ctimas. Los ataques a la justicia transicional han sido epicentro del Centro Democr谩tico, el partido de extrema derecha del Gobierno fundado por Alvaro Uribe V茅lez, cuyos sectores m谩s intransigentes han insistido en hacer trizas el acuerdo de Paz celebrado entre las FARC y el ex -presidente Juan Manuel Santos en el a帽o 2016. Ver portal de INDEPAZ : http://www.indepaz.org.co/jep-6-402-falsos-positivos-entre-2002-2008/

[2] Entre los a帽os de 2002 -2003 existieron en Norte de Santander, dos ( 2) lugares donde los paramilitares adecuaron hornos crematorios en Norte de Santander: Pacolandia  en Banco de Arena: frontera con Venezuela y en Juan frio en el municipio de Villa del rosario: v茅rtice en la zona de Catatumbo. Ver sobre este punto: https://www.youtube.com/watch?v=VQcj_xtXh-E De otro lado, se evidencia hornos crematorios en el departamento de Antioquia, ver sobre este punto: https://verdadabierta.com/los-paras-tambien-tenian-crematorios-en-antioquia/

[3] Ver sobre este punto las diversas cifras de INDEPAZ: http://www.indepaz.org.co/lideres-sociales-y-defensores-de-derechos-humanos-asesinados-en-2021/

[4] En la zona de la cordillera central en municipios de Buga, Tulu谩, Sevilla del Departamento del Valle del Cauca y en los municipios de Pijao, Calarc谩, Circasia del Departamento del Quind铆o donde respectivamente en las zona rurales, hombres armados sin camuflado; han penetrado de manera gradual en diversas veredas.

[5] Para el director de la HWR tambi茅n es 鈥渆nga帽oso鈥 que la m谩xima figura del Centro Democr谩tico asegure que los falsos positivos no comenzaron en su Gobierno y que muchos soldados han sido absueltos de los cargos por las ejecuciones extrajudiciales 鈥渙lvidando decir que m谩s de 1.700 miembros del Ej茅rcito (desde soldados hasta coroneles) han sido condenados por falsos positivos鈥. ver: https://www.semana.com/nacion/articulo/fuerte-choque-en-redes-entre-uribe-y-vivanco-por-los-falsos-positivos/202142/

[6] Ver pronunciamiento del informe: http://www.indepaz.org.co/jep-6-402-falsos-positivos-entre-2002-2008/

[7] En el marco del Acuerdo Final para la terminaci贸n del conflicto y la construcci贸n de una paz estable y duradera, suscrito entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia 鈥 Ej茅rcito del Pueblo FARC -EP, mediante el Acto Legislativo 01 de 2017 y el Decreto 588 de 2017, se cre贸 la Comisi贸n para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetici贸n, como un mecanismo de car谩cter temporal y extrajudicial del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparaci贸n y No Repetici贸n 鈥 SIVJRNR, para conocer la verdad de lo ocurrido en el marco del conflicto armado y contribuir al esclarecimiento de las violaciones e infracciones cometidas durante el mismo y ofrecer una explicaci贸n amplia de su complejidad a toda la sociedad. Ver: https://comisiondelaverdad.co/la-comision/que-es-la-comision-de-la-verdad

 CALPU




Fuente: Lahaine.org