April 8, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
181 puntos de vista


Alys Samson Estapé

Coordinadora de campañas en Europa del Comité Nacional Palestino de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BNC).

En plena pandemia y con los recursos públicos visiblemente cercenados para hacer frente a sus consecuencias en sectores tan fundamentales como la salud, el empleo o la atención a personas vulnerables, algunos gobiernos locales destinan espacios y recursos públicos a la promoción de la guerra, en coherencia con la militarización de sus discursos en estos últimos tiempos. En Sevilla y Madrid, nos seguimos movilizando para parar las Ferias de armas en nuestros territorios y exigir #GastosMilitaresParaFinesSociales

La pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve los efectos devastadores de las políticas racistas, los recortes en los servicios públicos y el excesivo gasto militar y de “seguridad”. La actual crisis sanitaria ha demostrado que más armas no dan más seguridad. La principal amenaza a la vida no ha sido resuelta gracias a los millones de euros invertidos en aviones de combate, buques de guerra, misiles y un largo etcétera.

Hemos visto cómo la COVID-19 sí entiende de desigualdad y afecta mucho más a los colectivos más vulnerabilizados. La periodista Montse Santolino ya explicaba este agosto cómo “la mezcla de mal urbanismo, alta densidad de población, diversidad, pobreza y olvido institucional es mal plan en general y, ahora lo sabemos, una condena si llega una pandemia”. Por su parte, Tedros Adhanom, director general de la OMS, informaba hace una semana que “los países ricos han comprado la mayoría del abastecimiento de las vacunas” y “esto potencialmente aumenta el precio para todos y significa que las personas de alto riesgo en los países más pobres y marginados no reciben la vacuna”.

Salud, no guerra

Los países del Norte Global no solo están aprovechándose de las desigualdades que ellos mismos han creado comprando muchas más vacunas de las que necesitan, sino que siguen desarrollando políticas y llevando a cabo negocios que profundizan estas desigualdades con el Sur Global. Aunque una de las demandas sociales que más se ha oído durante la pandemia mundial de COVID-19 ha sido #HealthcareNotWarfare (Sanidad, y no guerra), para exigir que los Estados inviertan más en salud y no en armamento ni en militarismo, los gobiernos del Norte Global han seguido invirtiendo en el negocio de la guerra, achicando presupuestos que podrían destinarse a fines sociales e impactando gravemente las vidas de las poblaciones del Sur Global.

Regímenes como el de Israel son beneficiarios clave de la militarización global. Ha suministrado armas y entrenamiento a regímenes dictatoriales y genocidas, desde el apartheid de Sudáfrica, Ruanda y Chile bajo Pinochet, hasta Myanmar y Sudán del Sur. Es un proveedor líder de tecnologías militares y de espionaje para gobiernos de todo el mundo. La Unión Europea ha gastado desde 2018 más de 69 millones de dólares en tecnologías militares y de vigilancia israelíes, probadas en combate contra población palestina, para militarizar aún más las fronteras europeas.

En el estado español, los presupuestos generales para 2021, presentados por el gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, si bien es cierto que plantean una política económica expansiva, incluyendo un considerable aumento del gasto social, han aumentado un 10,3% el gasto militar con respecto al año anterior.

La infografía preparada por el Centre Delás, International Peace Bureau y Global Campaign on Military Spending muestra cómo se ha provisto tres veces más dinero en I+D+i militar que en I+D+i sanitario, 66 veces más dinero en tanques Leopard que en impulsar las energías renovables, y el equivalente de 11 veces el presupuesto anual del Hospital Clínico de Barcelona en helicópteros Chinook, NH-90 y Tigre.

Una de las falacias alrededor de las empresas armamentísticas es la generación de empleo. El Watson Institute de la Brown University demostró en un informe de 2014 que el gasto militar genera un 50% menos de puestos de trabajo que el gasto en educación o en la producción de energías renovables. Por si fuera poco, la industria militar es también una de las más contaminantes del planeta.

Ferias de armas

Estos presupuestos forman parte de una narrativa imperante militarista más amplia. Un claro ejemplo son las ferias de armas, espacios donde se exhiben los últimos adelantos tecnológicos militares y bélicos, y donde quienes se lucran de la guerra y la represión hacen negocios. Empresas militares y de seguridad privada muestran sus armas y tecnología militar a compradores de todo el mundo, incluidos países en conflicto, regímenes autoritarios y países con graves problemas de derechos humanos. Al ceder espacios a estas ferias las instituciones están animando y ayudando a compradores militares de todo el mundo a hacer negocios a costa de la ciudadanía global. Vulnerando el derecho internacional, muchos países siguen vendiendo armas a países que vulneran gravemente los derechos humanos como Arabia Saudí o Israel.

Hace años que activistas en toda Europa alertan de los problemas que suponen las ferias de armas de empresas privadas. Colectivos como Stop the Arms Fair lleva años organizándose para cancelar la feria de armas Defence and Security Equipment International (DSEI) en Londres, Desarma Madrid para terminar con la feria de armas FEINDEF y la anterior feria HOMSEC, estas dos últimas organizadas en espacios públicos, y la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía y la Plataforma contra la Guerra de Sevilla se han estado movilizando contra la Aerospace & Defense meetings Sevilla 2021.

¿De qué tipo de empresas estamos hablando?

Uno de los patrocinadores principales de la Aerospace & Defense meetings Sevilla 2021 es la empresa europea Airbus, acusada de presuntos crímenes de guerra en Yemen, calificada por la ONU como la mayor crisis humanitaria de nuestros tiempos que ha costado la vida a cerca de 100.000 civiles. Las organizaciones de derechos humanos Mwatana for Human Rights, que lucha por los derechos humanos en Yemen, Amnesty International, la Campaign Against Arms Trade, Rete Disarmo y el Centro Delàs de Estudios por la Paz, afirman que la mayoría de los ataques indiscriminados y desproporcionados a casas de civiles, mercados, hospitales y escuelas en Yemen son perpetrados por la coalición militar liderada por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. La coalición se beneficia de productos militares fabricados por empresas europeas: los aviones de combate Typhoon y Tornado, indispensables para la guerra aérea, son el resultado de producciones conjuntas que incluyen varias empresas europeas, BAE, Airbus Defence and Space GmbH (Alemania), Airbus Defence and Space S.A. (España) y Leonardo para el Typhoon, así como también Leonardo, BAE, Airbus, y Panavia Gmbh (Alemania) para el Tornado.

Una de las empresas expositoras en la FEINDEF es Elbit Systems, la empresa militar y de seguridad privada más grande de Israel conocida por vender sus productos como “testados en combate”, que significa que cede sus productos al ejército israelí para que pruebe sobre el pueblo palestino qué hiere o mata más rápido para luego venderlo a gobiernos del resto del mundo. Como señala el observatorio israelí WhoProfits, Elbit Systems afirma tener “capacidades excepcionales” basadas en la “experiencia operativa obtenida a través de decenas de miles de operaciones ordenadas por el ejército israelí”. Solo en el mes de julio de 2014, durante el pico del asalto a Gaza, las ganancias de Elbit aumentaron un 6,1%, el incremento más alto desde 2010.

La actividad de las empresas presentes en estas ferias de armas tiene graves consecuencias para poblaciones del Sur Global, como las de Yemen o Palestina, donde sus “productos” demuestran su capacidad mortífera.

La presión ciudadana funciona

Hasta hace poco más de un mes había tres ferias de armas programadas en el estado español para el año 2021:

la Aerospace & Defense meetings Sevilla 2021, que estaba prevista del 2 al 4 de febrero y que se ha pospuesto a mayo (en su página web ahora figura como fecha de la feria del 26 al 27 de mayo), y se celebrará en el Fibes – Palacio de Congresos y Exposiciones, propiedad del Ayuntamiento de Sevilla;

FEINDEF, que se pospuso de mayo a noviembre (y sigue programada del 3 al 5 de ese mes) y se celebrará en otro espacio público, el IFEMA, un consorcio formado por la Comunidad de Madrid (31%), el Ayuntamiento de Madrid (31%), la Cámara de Comercio (31%) y la Fundación Montemadrid (7%), una entidad sin ánimo de lucro que se define a sí misma como impulsora de la inclusión, el acceso a la educación, el empleo, la cultura y la conservación del medio ambiente;

y hasta el pasado 11 de diciembre estaba prevista otra feria de armas para finales de mayo, la Electronic Warfare Europe.

En muy poco tiempo, la Coalición Stop Feria de Armas en Sevilla formada por más de veinte organizaciones antimilitaristas, ecologistas y de solidaridad con el pueblo palestino, consiguió generar una fuerte oposición social a esta última feria mediante el webinar “Militarismo y armamentismo en Andalucía y el estado español“ y una importante presencia en prensa y redes sociales, coordinándose con partidos locales y escribiendo una carta al alcalde socialista Juan Espadas. En una nota de prensa del pasado viernes 11 de diciembre, el delegado de Hábitat Urbano, Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Muñoz, declaró la suspensión de la Feria de industria militar Electronic Warfare Europe. El Ayuntamiento de Sevilla afirmó que la decisión del gobierno responde a la “no conveniencia de vincular la imagen de la ciudad como gran sede de congresos a un evento polémico y controvertido con repercusión nacional e internacional”.

La misma feria había sido cancelada ya en Liverpool el pasado septiembre debido a la presión ciudadana. Se mandaron más de 40.000 emails al alcalde y el famoso humorista Alexei Sayle lanzó un vídeo pidiendo su cancelación. Como resultado de la movilización social, el alcalde se comprometió a prohibir la organización de ferias de armas en espacios públicos. En un tweet dijo: “Tenemos que pensar en la economía, pero no a cualquier precio”.

En 2018, el movimiento pacifista también consiguió que el ayuntamiento de Glasgow, en Escocia, se comprometiera a no patrocinar más ferias de armas y a reexaminar sus directrices para mostrar el compromiso de la ciudad con los derechos humanos.

La pandemia ha dejado claro que las instituciones públicas deben invertir en derechos para todas, dentro y fuera de nuestras fronteras, y no en privilegios de unas pocas fortunas a costa del sufrimiento de poblaciones enteras. Las instituciones deben priorizar la vida, las vidas de todas, y apostar por la vida significa dejar de invertir en muerte y destrucción. Las instituciones deben desinvertir en la militarización, aumentar la inversión en Sanidad y dejar de apoyar a regímenes opresivos, incluyendo al apartheid israelí.

Por ello, no cesaremos de denunciar y reclamar la cancelación de todas las ferias de armas en nuestros territorios, máxime cuando se invierten los recursos públicos, o sea el dinero de todas nosotras, en la promoción de la guerra. Tras el éxito de la movilización social para la cancelación de la Electronic Warfare Europe en Sevilla y Liverpool ¡vamos a por la cancelación de Aerospace & Defense meetings en Sevilla y la FEINDEF en Madrid!

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Fuente: Grupotortuga.com