July 3, 2021
De parte de La Haine
235 puntos de vista


En los primeros meses al frente del Gobierno de EEUU, Joe Biden ha anunciado planes de expansi贸n fiscal y un 鈥済iro鈥 keynesiano. En cuanto a la pol铆tica exterior, 鈥淐hina persiste como el gran enemigo a derrotar.

Con m谩s diplomacia e hipocres铆a, continuar谩 la estrategia de hostilidades en el Mar de China, la militarizaci贸n de Taiw谩n y las provocaciones en Hong Kong鈥, afirma el economista argentino Claudio Katz. Frente al gigante asi谩tico, 鈥淏iden intenta recomponer las alianzas con Europa鈥, a帽ade el profesor de la Universidad de Buenos Aires, en la siguiente entrevista realizada por correo electr贸nico.

Claudio Katz ha participado recientemente en el curso internacional El mundo despu茅s de la pandemia, organizado por la Academia de Pensamiento Cr铆tico y la Fundaci贸n de Investigaciones Marxistas (FIM). Es miembro de Economistas de Izquierda (EDI), investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Cient铆ficas y T茅cnicas (CONICET) de Argentina y autor, entre otros vol煤menes, de Bajo el imperio del Capital (2011); Neoliberalismo. Neodesarrollismo. Socialismo (2015) y La Teor铆a de la dependencia. 50 a帽os despu茅s (2018). Sus art铆culos y reflexiones sobre Ciencias Sociales, Econom铆a y Marxismo pueden seguirse en la p谩gina Web https://katz.lahaine.org

– A principios de junio, 6 meses despu茅s que comenzaran a aplicarse las primeras vacunas, la OMS se帽al贸 que los pa铆ses de ingresos altos hab铆an administrado cerca del 44% de las dosis del mundo, mientras que en el Sur global el porcentaje se situaba en el 0,4%. 驴Cabe atribuir alguna responsabilidad a los Estados del Norte y las multinacionales farmac茅uticas?

Esa responsabilidad es tan evidente como chocante. Desde el descubrimiento de las vacunas una decena de pa铆ses se apropi贸 de esos remedios y acumul贸 dosis suficientes para inmunizar tres veces a su poblaci贸n. El grueso de la poblaci贸n mundial qued贸 marginado por la espantosa desigualdad que rige en el reparto de las vacunas. Esa inequidad es congruente con el principio del beneficio que ha gobernado toda la gesti贸n de la pandemia.

Los laboratorios archivaron r谩pidamente su compromiso inicial de comercializar las vacunas a su costo de fabricaci贸n y optaron por el incremento de sus beneficios. Impusieron un patr贸n de precios elevados, en los contratos que suscriben con estrictas cl谩usulas de confidencialidad. Los pa铆ses con m谩s recursos abonaron el doble y acapararon de entrada toda la producci贸n. Aunque el descubrimiento de las vacunas se financi贸 con subsidios del estado, las empresas pudieron patentarlas y venderlas como si fueran el fruto de su propia inversi贸n.

La dram谩tica carencia de vacunas en 脕frica, Am茅rica Latina y gran parte de Asia es una consecuencia directa del r茅gimen de patentes. Muchas firmas no pueden fabricarlas por la negativa de los laboratorios a compartir el secreto de su elaboraci贸n. Hay empresas que cuentan con el equipamiento necesario para elaborar el producto, pero no tienen acceso a la f贸rmula o a los procedimientos necesarios para concretar esa tarea.

Algunos expertos estiman que por esa raz贸n se est谩 utilizando un bajo porcentaje de la capacidad instalada. El capitalismo impide la cooperaci贸n y refuerza la competencia entre los laboratorios para conseguir los mejores contratos.

Frente a tantas injusticias cobr贸 fuerza la exigencia de anular las patentes del Covid. India y Sud谩frica encabezaron los reclamos para viabilizar esa eliminaci贸n, pero EEUU y la Uni贸n Europa han bloqueado esa posibilidad. En el caso precedente del SIDA se logr贸 imponer la fabricaci贸n de un gen茅rico, s贸lo diez a帽os despu茅s de iniciado el reclamo y en un dram谩tico contexto de infecci贸n. La urgencia de liberar las patentes del Covid salta a la vista. Cuando se difundi贸 la primera propuesta, la pandemia hab铆a provocado un mill贸n de muertos y en la actualidad esa cifra se ha triplicado.

-Pero las empresas argumentan que las patentes son imprescindibles para superar esta pandemia y afrontar eventuales situaciones de mayor dramatismo鈥

El lobby de los laboratorios difunde cataratas de mentiras para proteger sus patentes. Afirma que la producci贸n no podr谩 incrementarse por falta de infraestructura o conocimientos en las firmas que operan fuera de su control. Pero olvida que los propios fabricantes ya fragmentan esas elaboraciones en cadenas de valor localizadas en numerosas regiones. Tampoco toma en cuenta la gran variedad de vacunas que han aparecido desde el inicio de la pandemia. Lo 煤nico que impide salvar m谩s vidas es el inagotable apetito de lucro de Pfizer, Moderna, Johnson, Astrazeneca y cia.

Es totalmente falso que la anulaci贸n de las patentes imposibilite las inversiones requeridas para crear nuevas vacunas. El costo de esos descubrimientos es habitualmente asumido por sector p煤blico, mientras los laboratorios embolsan fortunas vendiendo esas mismas inyecciones a los estados. En el caso del Covid se ahorraron los gastos de investigaci贸n y se enriquecieron con los precios de comercializaci贸n. Por eso han logrado r茅cords de ganancias en Wall Street.

Me parece que el rebrote de la pandemia y las mutaciones del virus reavivan la presi贸n para modificar las patentes. Esas adversidades recrean el problema incluso en los pocos pa铆ses desarrollados que han inmunizado al grueso de su poblaci贸n. Esa protecci贸n local no tendr谩 eficacia, si la enfermedad persiste en el resto del planeta. Una lenta inmunizaci贸n de la periferia terminar铆a afectando a los propios centros del capitalismo, al obstruir la recuperaci贸n de la econom铆a global.

En la pandemia se ha demostrado que un cataclismo global no puede remediarse con meros correctivos nacionales. La infecci贸n ha demolido tambi茅n la absurda tesis neoliberal que atribuye a cada individuo la responsabilidad de su propia curaci贸n. Frente a esa tonter铆a de libre mercado se ha corroborado la centralidad de la salud p煤blica y la necesidad de un compromiso solidario para superar la infecci贸n.

鈥揈l pasado 14 de junio el Gobierno de Argentina inform贸 de que el pa铆s hab铆a recibido 20,6 millones de vacunas, de las que 9,4 millones corresponden a la rusa Sputnik V y 4 millones a la china Sinopharm. 驴Puede hacerse una lectura geopol铆tica de estos datos?

S铆, efectivamente corresponde una lectura geopol铆tica. El gobierno actu贸 con gran autonom铆a externa al concertar convenios que irritaron a los grandes laboratorios de Occidente. Resisti贸 la presi贸n de esas compa帽铆as para impedir el contrato con Rusia. El veto expl铆cito que interpuso Washington a la adquisici贸n de la Sputnik por parte de los gobiernos estaduales de Brasil ilustra la dimensi贸n de esos aprietes.

Alberto Fern谩ndez opt贸 por la compra de esa vacuna, cuando se desconoc铆a su efectividad y s贸lo Bielorrusia solicitaba su provisi贸n. Actualmente ese producto es apetecido por todos los jugadores del universo farmac茅utico. El gobierno demostr贸 la misma independencia cuando negoci贸 con China la adquisici贸n de varias partidas de Sinopharm.

El oficialismo acord贸, adem谩s, la pr贸xima elaboraci贸n de ambas vacunas en laboratorios instalados en el pa铆s. La Sputnik comenzar谩 a fabricarse en la empresa Richmond y la Sinopharm en el laboratorio Sinergium Biotech. Si se concreta la r谩pida producci贸n de las dosis previstas, Argentina podr铆a reducir su actual dependencia externa en ese decisivo terreno.

-驴Qu茅 ventajas tendr铆a?

Ese logro permitir铆a afrontar en los pr贸ximos a帽os la previsible demanda de inmunizaciones. En medio del fenomenal retroceso que padece la industria local se ha demostrado que el pa铆s preserva cierta solvencia en el campo farmac茅utico. Esta elaboraci贸n local de las vacunas propina, adem谩s, un golpe simb贸lico a la habitual impugnaci贸n derechista de cualquier iniciativa nacional.

Pero los avances alcanzados con la Sputnik y la Sinopharm contrastan con la escandalosa inutilizaci贸n de 40 millones de dosis de Astrazeneca, que fueron producidas y exportadas durante seis meses por un laboratorio de Sigman. Argentina ha sido el 煤nico pa铆s que fabric贸 vacunas en pleno Covid, sin poder aplicarlas en su propio territorio. El estado abon贸 50 millones de d贸lares a esa empresa para elaborar la primera fase del remedio. Su envasado deb铆a concretarse en M茅xico para asegurar la inmediata remisi贸n del producto terminado. Pero reci茅n ahora comienzan a llegar las primeras partidas de una inyecci贸n que deb铆a aplicarse en enero.

– 驴Qu茅 ocurri贸?

Hubo una extra帽a maniobra de retenci贸n del producto -primero en M茅xico y luego en EEUU- que fue amparada con el silencio oficial. Los pretextos que expuso la empresa carecen de credibilidad.
Lo cierto es que el gobierno estadounidense aprovech贸 la colocaci贸n de un filtro fabricado en su territorio para bloquear el reenv铆o de la vacuna. El producto qued贸 inmovilizado en el Norte, cuando Trump prohibi贸 todas las exportaciones vinculadas al Covid. Paralizaron esas remisiones para reforzar el monopolio de sus laboratorios, mientras Argentina padec铆a un dram谩tico aumento de los fallecidos.

Frente a esa tropel铆a, la inacci贸n de Alberto Fern谩ndez fue may煤scula. No denunci贸 el bloqueo norteamericano y encubri贸 al socio argentino. Cont贸 con el llamativo sost茅n de la derecha, que exceptu贸 el tema de su campa帽a contra el gobierno. La pasividad del gobierno frente a las vacunas retenidas en el exterior, contrast贸 con las acciones legales que por ejemplo inici贸 la Uni贸n Europea frente a maniobras semejantes de Astrazeneca.

Fern谩ndez no consider贸 la propuesta de prohibir la salida del principio activo fabricado en el pa铆s para exigir la entrega de los productos exportados. Tampoco evalu贸 la posibilidad de completar localmente el envasado de la vacuna. Los nuevos convenios suscriptos con Richmond incluyen esa terminaci贸n, confirmando la factibilidad de realizar ese proceso en Argentina. Esa inacci贸n del gobierno ha sido congruente con la b煤squeda del respaldo pol铆tico estadounidense. Alberto y su canciller Sol谩 equilibran los actos de soberan铆a con mensajes de fidelidad a Washington.

-驴Cu谩l es la situaci贸n actual de Argentina?

En la coyuntura actual el pa铆s padece la misma carencia de inmunizaciones que afecta al conjunto de Am茅rica Latina, pero cuenta con m谩s recursos de abastecimiento externo y producci贸n local para revertir ese retraso. Argentina est谩 ubicada en un lugar intermedio en el ranking global de vacunaci贸n y afronta una dram谩tica carrera entre el ritmo de las inmunizaciones y los contagios. La segunda ola del Covid ha generado una explosi贸n de contagios con un terrible r茅cord de muertos.

El gobierno ha enfrentado ese rebrote a los tumbos, con grandes vacilaciones a la hora de instrumentar restricciones. Qued贸 muy afectado por el clima que instal贸 la derecha durante la cuarentena del a帽o pasado. En lugar de explicar que ese cierre contribuy贸 a evitar la cat谩strofe sanitaria de Brasil o Per煤, se qued贸 sin respuestas y ese vac铆o fue cubierto por la verborragia de los negacionistas.

-驴Se ha utilizado pol铆ticamente en Argentina la crisis sanitaria por la Covid?

La derecha transform贸 a la pandemia en un campo de batalla y utiliza el desconcierto creado por la infecci贸n para renovar sus mensajes de privatizaci贸n. Impugna las experiencias de salud p煤blica y ataca los cuidados requeridos para proteger a la poblaci贸n. Ha instalado, adem谩s, un c煤mulo de mentiras en torno a las vacunas. Repite que el oficialismo fracas贸 en el aprovisionamiento de las inyecciones, sin mostrar alg煤n contraejemplo de 茅xito latinoamericano con sus recetas. Silencia, por ejemplo, sus ensalzados modelos de Chile o Colombia que acumulan inocultables desaciertos.

La decisi贸n oficial de suplir las carencias con la provisi贸n de vacunas Sputnik directamente enloqueci贸 a la oposici贸n conservadora, que present贸 incluso una denuncia penal para prevenir el 芦envenenamiento禄 que generar铆a esa inyecci贸n. Como esas tonter铆as quedaron r谩pidamente desmentidas, los cruzados de la campa帽a anti-rusa dieron vuelta a la p谩gina y optaron por el cuestionamiento inverso. Ahora patalean contra la lenta o parcial aplicaci贸n de esa vacuna. Obedecen en forma muy disciplinada las 贸rdenes que reciben de la embajada estadounidense y se han convertido en lobistas de Pfizer. Alaban a esa empresa y enaltecen los viajes de vacunaci贸n a Miami, suponiendo que los ricos deben gozar de prioridad frente a la gran masa de pobres desechables. Por distintas v铆as, la derecha fomenta el descreimiento en los planes de vacunaci贸n y espera lucrar con el des谩nimo que genera la pandemia.

-驴Qu茅 balance har铆as de la gesti贸n del presidente de Argentina, Alberto Fern谩ndez, cumplido un a帽o y medio de gesti贸n? 驴Podr铆a establecerse un hilo de continuidad respecto a los gobiernos de Cristina Fern谩ndez?

Fern谩ndez asumi贸 el manejo de un pa铆s agobiado por d茅cadas de primarizaci贸n, endeudamiento y precarizaci贸n y afront贸 de entrada la dur铆sima carga legada por el vaciamiento financiero perpetrado por Macri. Esperaba remontar esa adversidad introduciendo mejoras econ贸mico-sociales, que no cuestionaran los privilegios de los grupos dominantes. Pero afront贸 la desgracia de la pandemia, debi贸 gestionarla en un escenario de furibunda agresi贸n de la derecha y opt贸 por el vaiv茅n y la indefinici贸n en todos los campos.

En el terreno sanitario intent贸 una gesti贸n progresista. Propici贸 medidas de protecci贸n con la dr谩stica cuarentena inicial y una acelerada inversi贸n en camas y hospitales para evitar la saturaci贸n de las terapias intensivas. De esa forma logr贸 sortear el tremendo drama atravesado por Ecuador, Per煤 o Brasil. No hubo muertos en las calles, sepulturas colectivas, ni venta de ox铆geno a los desesperados. Esa activa intervenci贸n aline贸 al principio a todo el espectro pol铆tico, revitaliz贸 la auto-estima nacional y gener贸 gran conciencia de los peligros de la infecci贸n.

Pero esos promisorios resultados duraron poco y el operativo sanitario qued贸 erosionado por la expansi贸n de la pandemia. El resguardo se diluy贸, la enfermedad se descontrol贸 y el n煤mero de v铆ctimas escal贸 en forma vertiginosa. Termin贸 imperando la disoluci贸n de las normas de cuidado, bajo la incansable campa帽a de erosi贸n que la motoriz贸 la derecha sin respuestas por parte del gobierno.

-驴Qu茅 sucedi贸 en otros campos, por ejemplo la econom铆a?

En el plano econ贸mico la oposici贸n conservadora impuso de entrada el freno a un proyecto de expropiar una gran empresa quebrada (Vicentin), mientras arranc贸 concesiones a los financistas mediante la presi贸n cambiaria. Fern谩ndez viol贸 ah铆 su promesa electoral, al sancionar una f贸rmula de ajuste de las jubilaciones que reduce la incidencia de la inflaci贸n. Pero al mismo tiempo resisti贸 las exigencias de devaluaci贸n de los principales grupos capitalistas e introdujo un impuesto a las grandes fortunas, que sienta las bases para una reforma fiscal progresiva.

El gobierno naveg贸 entre dos aguas y esperaba retomar el crecimiento por el simple efecto del arreglo de la deuda alcanzado con los acreedores privados. Pero ese convenio no contuvo el desmoronamiento del nivel de actividad, ni suscit贸 la prometida 鈥渃onfianza鈥 de los mercados.

Como todos sus pares de la regi贸n, Alberto intent贸 contrarrestar el gran confinamiento generado por la pandemia, con mayor expansi贸n del gasto p煤blico. Mediante ese auxilio limit贸 una retracci贸n superior del PBI, pero potenciando el quebranto fiscal, el desplome de la recaudaci贸n y un desbarranque may煤sculo de la producci贸n.

Ahora se negocia posponer los pagos de la deuda con el FMI legitimando el mayor fraude de la historia nacional y apostando a una imaginaria benevolencia del Fondo. Lo m谩s preocupante es el continuado deterioro del salario como consecuencia del desborde inflacionario.

-驴Cu谩l es la conclusi贸n, a tu juicio?

Yo creo que en ese mar de oscilaciones, Fern谩ndez no implementa el ajuste, ni la redistribuci贸n. Pretende transitar por un camino intermedio que no satisface las necesidades populares, ni avala las exigencias de los poderosos. Por un lado soslaya el freno a la carest铆a y por otra parte resiste el maximalismo de la derecha. Con emisi贸n, recortes de gasto y un nuevo endeudamiento va tirando a la espera del rebote econ贸mico y del resultado de las pr贸ximas elecciones de medio t茅rmino.

Los mismos vaivenes prevalecen en la pol铆tica exterior. Ha buscado ubicarse en un lugar equidistante junto a M茅xico, para apuntalar una alternativa al declive del derechista Grupo de Lima. Pero emite gui帽os para todos los p煤blicos. Condena y sostiene seg煤n la ocasi贸n al gobierno venezolano y toma distancia de la OEA, mientras afianza los v铆nculos con Israel.

– Pero tambi茅n soporta una fuerte cr铆tica de la derecha鈥.

S铆. Efectivamente Fern谩ndez debe lidiar con una oposici贸n que ha buscado instalar el caos, para judicializar y paralizar el sistema pol铆tico. Los derechistas intentan recuperar el gobierno por cualquier medio, con un proyecto destituyente que ha incluido todo tipo de marchas contra el 鈥渢otalitarismo populista鈥. Act煤an con la descarada complicidad del Poder Judicial, que tiene en carpeta nuevas variantes del mismo lawfare que llev贸 a Macri a la Casa Rosada. Cuentan adem谩s con el sost茅n de los principales medios de comunicaci贸n, que recurren a una pr茅dica virulenta para crear un clima de crispaci贸n.

Los derechistas apuestan todas sus cartas a los pr贸ximos comicios y esperan repetir el triunfo conseguido por el trumpismo madrile帽o contra otro oficialismo progresista. Pero olvidan las grandes diferencias con un contexto latinoamericano signado por el resurgimiento de la izquierda. Adem谩s, la marginalidad pol铆tica del ej茅rcito les impide concebir el golpe militar que consumaron en Bolivia y el desprestigio del poder judicial anula el protagonismo que tuvieron los tribunales en Brasil.

-驴C贸mo han respondido las clases populares de Argentina?

El lugar preeminente que ha logrado el espectro reaccionario se explica tambi茅n por la infrecuente desmovilizaci贸n popular. La pandemia afect贸 a los sindicatos, en un marco de gran retracci贸n de las luchas y demandas de las organizaciones sociales. La infecci贸n desarticul贸 el funcionamiento de esos movimientos, obstruy贸 la deliberaci贸n, impidi贸 las asambleas y acot贸 las manifestaciones. S贸lo la izquierda de los movimientos sociales mantiene las protestas y por primera vez en mucho tiempo, un gobierno ha logrado desembarazarse de la presi贸n directa que suele imponer la movilizaci贸n social.

Tomando en cuenta esta variedad de acontecimientos y posturas, yo dir铆a que por ahora Alberto Fern谩ndez se ubica en un cuadrante moderado del progresismo. Es evidente que no comparte el signo derechista de Macri, pero tambi茅n transita por un sendero muy distante de la radicalidad de Evo Morales o Ch谩vez. Es af铆n al rumbo que inauguraron N茅stor y Cristina, pero en un contexto econ贸mico-social muy diferente. Todav铆a no se sabe qu茅 tipo de peronismo prevalecer谩 con Fern谩ndez.

El justicialismo incluy贸 hist贸ricamente variantes de nacionalismo con reformas sociales, virulencia derechista, virajes neoliberales y rumbos reformistas. Menem y Kirchner fueron los exponentes m谩s llamativos de ese pragmatismo, que a煤n no madur贸 una modalidad singular con Alberto.

– Por otra parte el nuevo presidente de EEUU, Joe Biden, anunci贸 en mayo unos presupuestos expansivos, planes billonarios en inversiones p煤blicas, empleo y la elevaci贸n del impuesto de sociedades. 驴Se trata realmente de un 鈥済iro鈥 keynesiano en la pol铆tica econ贸mica estadounidense?

Los planes econ贸micos que mencionas son indudablemente significativos no s贸lo por la escala del gasto previsto, sino que tambi茅n se auspician cuando la econom铆a est谩 encaminada hacia la recuperaci贸n. Ya no alientan est铆mulos para contrarrestar la pandemia. Buscan asegurar un repunte que empareje el crecimiento de EEUU con China, frente al continuado freno que registra Europa y Jap贸n. Biden quiere tomar la delantera en la competencia que libra con el gigante asi谩tico.

Pero lo m谩s llamativo es la orientaci贸n del nuevo paquete econ贸mico. A diferencia de las intervenciones de las 煤ltimas d茅cadas, esta vez se avizora un incremento de impuestos a las grandes corporaciones, que ser谩 convalidado con el acuerdo internacional para obstruir la evasi贸n de esos grav谩menes en los para铆sos fiscales. El tradicional socorro estatal a los grandes capitalistas esta vez ser谩 reemplazado por iniciativas de mayor recaudaci贸n que contradicen todos los dogmas del ofertismo neoliberal.

Hay un giro evidente, no s贸lo frente a la pol铆tica de reducci贸n impositiva que propiciaba Trump. El programa de socorro a los bancos con erario p煤blico que implement贸 Obama es reemplazado por medidas de compensaci贸n de las p茅rdidas sufridas por el grueso de la poblaci贸n. Se intenta recomponer los ingresos de los ciudadanos medios con transferencias directas a los contribuyentes. Este viraje en el direccionamiento del gasto p煤blico es un dato muy relevante.

Esa iniciativa tiene ingredientes tan keynesianos, como el 茅nfasis puesto en la inversi贸n en infraestructura. La ret贸rica utilizada por Biden para exponer estos proyectos retoma el tono del New Deal, cuestiona espejismo del derrame, convoca a estimular la econom铆a desde abajo y avala el resurgimiento de los sindicatos.

-驴Por qu茅 razones se produce este viraje?

Biden ha tomado nota de enorme retroceso econ贸mico de EEUU que se verifica en la p茅rdida de competitividad fabril. El continuado liderazgo financiero y la significativa supremac铆a tecnol贸gica del pa铆s no contrarrestan ese declive industrial, ni revierten la crisis de largo plazo que afecta a la estructura productiva.

Al igual que todos sus antecesores Trump no logr贸 modificar esa regresi贸n. Su intento de restaurar la 鈥済randeza americana鈥 a costa del resto del mundo fracas贸. S贸lo pudo inducir un alivio de la coyuntura, sin contener los desequilibrios fiscales y comerciales. Acentu贸 el deterioro del medio ambiente con la renovada explotaci贸n del carb贸n y el shale-oil y aument贸 el riesgo de nuevas burbujas con la desregulaci贸n financiera. Biden necesita cambiar ese libreto para buscar otro resultado y ha recurrido al acervo keynesiano.

Ese sorpresivo curso obedece tambi茅n al resurgimiento de demandas populares, que vuelven a ejercer una influencia social significativa. Por eso Biden emiti贸 un mensaje favorable al renacimiento de los sindicatos. Necesita adem谩s impedir la reaparici贸n de Trump, que forj贸 una gran base social derechista e intentar谩 el retorno si la decepci贸n con los Dem贸cratas se verifica con cierta celeridad.

Estas razones econ贸micas, sociales y pol铆ticas internas explican el llamativo rumbo que ensaya Biden, para recomponer la insoslayable cohesi贸n interna que se necesita para intentar restaurar el poder imperial estadounidense en el mundo. Para alcanzar esa ambiciosa meta, un viejo promotor de las reducciones fiscales conservadoras como Biden, ahora propicia medidas contrapuestas de expansi贸n del gasto p煤blico social.

Intenta suturar las divisiones internas del pa铆s para sostener las acciones imperialistas en el exterior. El neo-keynesianismo de la Casa Blanca apunta todos los ca帽ones a la gran contienda que se avecina con China. Lo ocurrido con Trump demuestra que esa batalla est谩 perdida, si persiste la enorme grieta que fractura a la sociedad norteamericana.

El tono progresista que asume Biden apunta a comprometer a todas las fuerzas pol铆ticas del pa铆s, en una estrategia com煤n para frenar a China. Busca neutralizar especialmente a la corriente de Sanders para sumarla a esta campa帽a Yo creo que existe un real peligro de cooptaci贸n, si en la izquierda estadounidense persiste la pasiva aceptaci贸n del padrinazgo internacional norteamericano.

-驴Opinas que funcionar谩 el plan de Biden?

El nuevo curso reci茅n debuta y conviene registrar sus propios l铆mites. Aunque las mejoras sociales que propone son importantes, con su aprobaci贸n EEUU reci茅n comenzar铆a a aproximarse a las deterioradas prestaciones sociales que imperan en Europa.

Adem谩s, el plan de Biden no incluye el salario m铆nimo que demandan los sindicatos y no destina el grueso de las inversiones previstas a las comunidades m谩s necesitadas. Prev茅 un n煤mero muy acotado de trabajadores alcanzados por la nueva creaci贸n de empleos y no incluye una efectiva ley de protecci贸n de los derechos gremiales.

En cualquier caso se avecinan grandes conflictos para la aprobaci贸n legislativa de las propuestas presidenciales. Los republicanos ya anticiparon su rechazo y la derecha de los dem贸cratas pone muchos reparos. El lobby de los banqueros influye especialmente en ese sector y sus economistas ya est谩n alertando contra el peligro de un 鈥渞ebrote inflacionario鈥, si se aprueban las medidas expansivas que propicia Biden.

El pr贸ximo manejo de las tasas de inter茅s indicar谩 qu茅 grado de recepci贸n tienen esos cuestionamientos en la c煤spide del poder econ贸mico. Pero incluso si termina efectiviz谩ndose, el nuevo plan keynesiano deber谩 traspasar el gran test de la utilizaci贸n capitalista de los fondos p煤blicos. Si en lugar de generar nuevas inversiones, esos recursos se canalizan hacia nuevas burbujas, el resurgimiento keynesiano quedar谩 abortado.

La actual negociaci贸n sobre patentes puede anticipar el resultado de las tensiones econ贸micas que se avecinan. Frente a la presi贸n internacional creada por la pandemia, Biden sugiri贸 suspender esas normas de protecci贸n para las vacunas del Covid. La Casa Blanca tiene enormes facultades legales para implementar esa decisi贸n y afronta un novedoso escenario de excedentes locales por la inmunizaci贸n ya completada de gran parte de la poblaci贸n.

Biden intenta tantear en ese terreno de las patentes la recuperaci贸n del espacio geopol铆tico, que EEUU perdi贸 frente a Rusia y China. El localismo ego铆sta que despleg贸 Trump debilit贸 seriamente a la primera potencia. Todos saben que durante la pandemia Washington distribuy贸 m谩s cachetadas que auxilios entre sus socios y aliados. Pero los laboratorios, los bancos y el Wall Street Journal ya se subieron al ring para impedir cualquier alteraci贸n de los derechos de propiedad y la iniciativa oficial est谩 frenada. Veremos si este desenlace anticipa lo que suceder谩 en otras esferas.

– En la 煤ltima cumbre de la OTAN, celebrada el 14 de junio en Bruselas, el secretario general de la alianza militar, Jens Stoltenberg, afirm贸 que la relaci贸n con Rusia se situaba 鈥渆n su punto m谩s bajo desde la Guerra Fr铆a鈥, y que China 鈥渢ambi茅n plantea algunos desaf铆os a nuestra seguridad鈥. 驴Auguras diferencias entre la pol铆tica exterior de Biden y la de Trump?

Biden mantiene el prop贸sito central del establishment norteamericano que es la recuperaci贸n del dominio internacional de la primera potencia. Seguir谩 buscando la forma de contrarrestar la p茅rdida de autoridad y capacidad de intervenci贸n de EEUU y la consiguiente diseminaci贸n del poder mundial. Intentar谩 reconquistar esa supremac铆a imperial para capturar riquezas y disuadir competidores. Tambi茅n perfeccionar谩 la nueva variedad de guerras h铆bridas que propicia el Pent谩gono, combinando el cerco econ贸mico, la provocaci贸n terrorista y la promoci贸n de conflictos 茅tnicos, religiosos o nacionales en los pa铆ses diabolizados.

Pero enfrentar谩 los mismos problemas que encontraron sus antecesores para lidiar con los pantanos militares de Afganist谩n e Irak. El nuevo mandatario debe convivir con el trauma de una superpotencia que pierde guerras y Biden tiene muy fresca la sucesi贸n de frustraciones que tuvo Trump. El magnate no pudo lograr un relanzamiento de la econom铆a utilizando la superioridad militar del pa铆s. No dobleg贸 a China, no sum贸 a Europa a sus operativos, fracas贸 en el control de la proliferaci贸n nuclear de Corea del Norte e Ir谩n y fall贸 en los golpes contra Venezuela.

Para remontar esos resultados Biden pone ahora el acento en la recomposici贸n de la cohesi贸n interna y en la atenuaci贸n de la grieta pol铆tica, las tensiones raciales y la divisi贸n pol铆tico-cultural, entre el americanismo del interior y el globalismo de las costas. Con ese nuevo sost茅n en la retaguardia retomar谩 los prop贸sitos estructuralmente agresivos del imperialismo. Ya seleccion贸 un equipo de asesores externos especializado en esa pol铆tica. Todos mantienen estrechos v铆nculos con el complejo industrial militar.

– 驴China ser谩 el gran adversario?

S铆. El gigante asi谩tico persiste como el gran enemigo a derrotar. Con m谩s diplomacia e hipocres铆a, Biden continuar谩 la estrategia de hostilidades en el Mar de China, la militarizaci贸n de Taiw谩n y las provocaciones en Hong Kong. Ya retom贸 la absurda campa帽a para culpabilizar a Beijing del coronavirus y se dispone a desplegar la tradicional demagogia de los dem贸cratas con los derechos humanos para justificar las intromisiones imperiales.

Biden intenta recomponer las alianzas con Europa para reclutar aliados frente a la creciente tensi贸n que avizora con China. Ya logr贸 un cierto gui帽o de los socios transatl谩nticos en la 煤ltima reuni贸n del G7, pero todas las econom铆as del Viejo Continente mantienen negocios con China que buscar谩n preservar. Por esa raz贸n es incierto el alineamiento de todo el bloque occidental que demanda el nuevo ocupante de la Casa Blanca. Biden suspendi贸 la guerra comercial de Boeing contra Airbus y parece dispuesto a olvidar las objeciones yanquis a la finalizaci贸n del gasoducto Nord Stream 2 con Rusia, a cambio de una mayor agresividad contra Beijing. Pero reticencias de Europa al desacoplamiento tecnol贸gico con China son muy grandes e incluyen tambi茅n a los brit谩nicos.

La postura frente a Rusia es m谩s ambivalente. Biden comenz贸 con insultos contra Putin, pero ya baj贸 el tono y renegocia un convenio de distensi贸n nuclear. En Medio Oriente, no se avizoran cambios en la simbiosis con Israel y en el apuntalamiento de los sauditas. Pero la reacci贸n frente a los desplantes de Turqu铆a es por ahora tan incierta, como la postura frente al suspendido acuerdo nuclear con Ir谩n. Am茅rica Latina contin煤a en el tradicional casillero de patio trasero, pero con grandes tormentas en puerta que Biden a煤n no defini贸 c贸mo manejar.

– El gasto militar de China alcanz贸 los 252.000 millones de d贸lares en 2020, seg煤n el instituto de investigaci贸n SIPRI, el segundo del mundo tras el de EEUU. 驴Consideras acertado referirse a un imperialismo chino, por su influencia en 脕frica y Am茅rica Latina? 驴Ser铆a equiparable al estadounidense?

No. Creo que corresponde establecer una diferencia entre ambos contendientes, dado el perfil agresor de EEUU y la conducta defensiva de China. Mientras que la primera potencia busca restaurar su alica铆da dominaci贸n mundial, el gigante asi谩tico intenta sostener un crecimiento capitalista sin enfrentamientos externos. China afronta, adem谩s, serios l铆mites hist贸ricos, pol铆ticos y culturales para intervenir con actos de fuerza a escala global y por esas razones no integra actualmente el club de los dominadores del planeta. Me parece equivocado caracterizarla como una potencia imperial, depredadora o colonizadora.

Yo entiendo tambi茅n que China dej贸 atr谩s su vieja condici贸n de pa铆s subdesarrollado e integra actualmente el n煤cleo de las econom铆as centrales. Desde ese nuevo lugar captura grandes flujos de valor internacional y comanda una expansi贸n que lucra con los recursos naturales provistos por la periferia. Por esa ubicaci贸n en la divisi贸n internacional del trabajo me parece igualmente desacertado ubicarla en el casillero del Sur Global.

China combina la expansi贸n productiva con la prudencia geopol铆tica. No condice con el perfil imperial, que se define m谩s por acciones internacionales de dominaci贸n que por par谩metros econ贸micos. El gigante asi谩tico no participa hasta ahora en la pol铆tica de sujeci贸n internacional ejercida por los poderosos del planeta a trav茅s de sus estados.

Me parece que debemos prestar especial atenci贸n a la forma en que EEUU hostiliza a su rival, desde que Obama inici贸 el viraje hacia una confrontaci贸n m谩s dura, Trump redobl贸 esa embestida. Design贸 a China como el enemigo estrat茅gico de su pa铆s, introdujo una virulenta agenda de presi贸n econ贸mica mercantilista y acentu贸 la disputa por la primac铆a tecnol贸gica.

Siguiendo estas pautas el Pent谩gono comenz贸 a erigir un cerco, mediante el acoso naval en el mar de China y la gestaci贸n de una 鈥淥TAN del Pac铆fico鈥. Todo el establishment de Washington apuntala esa presi贸n geopol铆tico-militar. La pol铆tica previa de asociaci贸n econ贸mica con China est谩 agotada. Ese entrelazamiento qued贸 muy erosionado por la crisis del 2008 y ha sido fulminado por la pandemia.

La nueva potencia oriental mantiene una actitud muy distinta a su contendiente. No env铆a buques a navegar por las cercan铆as de Nueva York o California. M谩s bien ejerce su soberan铆a en un acotado radio de millas y mantiene un presupuesto militar muy inferior a su rival. La estrategia geopol铆tica china no enfatiza el aspecto b茅lico. Privilegia el agotamiento econ贸mico de su competidor, mediante una pol铆tica que intenta quebrar el liderazgo estadounidense del bloque occidental.

– Por lo tanto, China act煤a como una gran potencia鈥

S铆. China logr贸 un impresionante protagonismo econ贸mico internacional, aprovechando las ventajas competitivas que encontr贸 en la globalizaci贸n. Pero no comparte la compulsi贸n a la conquista territorial que aquejaba a las grandes potencias del silgo XX. Desenvolvi贸 formas de producci贸n mundializadas y consigui贸 expandir su econom铆a con pautas de prudencia geopol铆tica inconcebibles en el pasado.

Los l铆mites que afronta China para actuar como una potencia imperialista derivan del car谩cter inconcluso de la restauraci贸n capitalista y de la propia historia de un pa铆s acosado y carente de tradiciones expansionistas.

China obtiene grandes beneficios de sus inversiones en 脕frica, pero no despacha tropas hacia ese continente y su 煤nica base militar en el neur谩lgico cruce comercial de Djibuti, contrasta con el enjambre de instalaciones que ha montado EEUU. Evita adem谩s involucrarse en los explosivos procesos pol铆ticos del continente negro.

Tambi茅n es cierto que lucra con la primarizaci贸n de Am茅rica Latina, pero se ubica lejos del intervencionismo estadounidense. No es lo mismo hacer negocios con la venta de manufacturas y la compra de materias primas, que enviar marines, entrenar gendarmes y financiar golpes de estado. China ha consolidado un comercio desigual con Am茅rica Latina, pero sin consumar la geopol铆tica imperial que contin煤a representada por la presencia de la DEA, el Plan Colombia y la IV Flota.

– Por 煤ltimo, en un art铆culo publicado en La Haine (abril 2021), se帽alabas un 鈥渃onflicto que opone a los sectores neoliberales y estatistas鈥 en China. 驴En qu茅 consiste y con qu茅 implicaciones?

La postura defensiva de China es coherente con el status de un pa铆s que se expandi贸 con cimientos socialistas, complementos mercantiles y un modelo capitalista enlazado a la globalizaci贸n. Esa combinaci贸n apuntal贸 la retenci贸n local del excedente. Adem谩s, la ausencia de neoliberalismo y financiarizaci贸n permiti贸 evitar los agudos desequilibrios que afrontaron sus competidores.

Yo creo que el conflicto con EEUU tiene una enorme incidencia en el rumbo que seguir谩 China. Influir谩 en la definici贸n del sector que prevalecer谩 en el comando de la sociedad. La contundente gravitaci贸n del capitalismo no se ha extendido a煤n a toda la estructura del pa铆s y una nueva clase dominante maneja gran parte de la econom铆a sin controlar el estado. Ese sector logr贸 revertir la transici贸n socialista previa sin instaurar su preeminencia. A diferencia de lo ocurrido en Rusia o Europa Oriental, en China prevalece una formaci贸n intermedia, que no cohesiona a los funcionarios con los capitalistas, en un marco de legado socialista a煤n presente.

Esa peculiar estructura determina la pol铆tica exterior diferenciada que te mencionaba en la pregunta anterior. China diverge de EEUU por la vigencia de un status capitalista insuficiente que obstruye la implementaci贸n de pol铆ticas imperialistas.

Pero la continuidad de ese curso est谩 sujeta al desenlace del conflicto que opone en el pa铆s a los sectores neoliberales y estatistas. El primer n煤cleo aglutina a los grupos capitalistas que auspician el libre-comercio con proyectos expansivos y tentaciones imperiales. El segundo segmento propicia reforzar la gesti贸n estatal, moderar el curso capitalista y preservar la prescindencia geopol铆tica internacional.

Xi Jinping ejerce un fuerte arbitraje entre todas esas vertientes de la elite gobernante. Y para asegurar la cohesi贸n territorial del pa铆s mantiene a raya a los enriquecidos acaudalados de la costa. Ha defenestrado a varios multimillonarios y multiplicado las campa帽as contra la corrupci贸n, para sepultar los g茅rmenes que condujeron a la disgregaci贸n semicolonial padecida en el pasado.

China evita el conflicto con EEUU, pero la propia b煤squeda de ese compromiso est谩 obstruida por la expansi贸n del capitalismo. Las exigencias competitivas que impone el apetito por el lucro acent煤an la sobreinversi贸n y las consiguientes presiones para descargar excedentes en el exterior. La distensi贸n con EEUU es socavada por los proyectos expansivos que China acrecienta para atemperar la sobreproducci贸n.

En s铆ntesis: hay un conflicto irresuelto dentro del oficialismo y una tensi贸n con la clase dominante que no maneja los resortes del estado y debe aceptar la estrategia internacional cauta que propicia el Partido Comunista.




Fuente: Lahaine.org