September 27, 2021
De parte de La Haine
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“Sigue en el poder, pero ya no tiene credibilidad” :: Entrevista con la feminista marxista Nancy Fraser

Nacida en 1947 en Baltimore y profesora de la New School de Nueva York, Nancy Fraser ha mantenido di谩logos cr铆ticos con Judith Butler sobre las pol铆ticas de identidad y de clase. Entre sus publicaciones se destacan Dominaci贸n y emancipaci贸n, junto a Luc Boltanski (Capital Intelectual), Contrahegemon铆a ya (Siglo XXI) y Capitalismo: Una conversaci贸n en la teor铆a cr铆tica, junto a Rahel Jaeggi (Morata). Sus investigaciones giran en torno a la problematizaci贸n de sociedad y naturaleza, producci贸n y reproducci贸n, econom铆a y pol铆tica. Formada con J眉rgen Habermas, pone en cuesti贸n lo “publico” y ejecuta diagn贸sticos sobre los cruces entre las formas de producci贸n y las de organizaci贸n social.

Ante la pandemia ocurre cierta paradoja entre la igualdad (todas las personas son vulnerables al virus) y la diferencia (las personas se pueden proteger seg煤n el capital que tengan), atravesada por la gesti贸n estatal que oscila entre la vuelta del Estado (como marco normativo e institucional) y la crisis del Estado (los Estados est谩n limitados por la distribuci贸n geopol铆tica de las vacunas). 驴De qu茅 modos es posible seguir pensando sobre la desigualdad estructural y la intervenci贸n estatal?

Es una pregunta excelente y empezar茅 mi respuesta diciendo que veo al COVID-19 como una tormenta perfecta de irracionalidad e injusticia capitalista. La pandemia es el punto en el que convergen todas las fallas y contradicciones del sistema, incluidas las que mencion谩s. A menudo se dice, y con raz贸n, que el virus ha servido de diagn贸stico perverso, al iluminar todas las grietas de nuestra sociedad. Pero no o铆mos hablar lo suficiente del sistema social que genera esas grietas, aunque es el mismo sistema que nos trajo el virus en primer lugar y que est谩 bloqueando nuestros esfuerzos para enfrentarlo. As铆 que quiero insistir en este punto: lo que la pandemia diagnostica, en realidad, es la disfuncionalidad profundamente arraigada del capitalismo.

Para ver por qu茅, consideremos de d贸nde vino el virus. Resulta que el SARS-CoV-2 hab铆a sido albergado por los murci茅lagos desde hace mucho tiempo en cuevas remotas sin efectos nocivos para el ser humano. Sin embargo, recientemente el virus pas贸 a una especie intermedia y luego a nosotros/as. Entonces, 驴qu茅 caus贸 esta “transferencia zoon贸tica”? 驴Qu茅 pas贸 para que los murci茅lagos entren en contacto con la especie intermediaria y luego con nosotros/as? Dos cosas, ambas resultado directo del capitalismo: el calentamiento global, en primer lugar, y la desforestaci贸n tropical. Juntos, estos dos procesos, obligaron a numerosos organismos a salir de sus h谩bitats naturales y a entrar en otros nuevos, donde empezaron a interactuar con especies que nunca antes hab铆an encontrado, incluidas algunas que est谩n en contacto con nosotros/as. El resultado ha sido toda una serie de epidemias virales entre los humanos, no “s贸lo” el Covid-19, sino tambi茅n el SIDA, el 脡bola, el SARS y el MERS. Podemos estar seguros de que vendr谩n m谩s, gracias a la persistencia del cambio clim谩tico y la deforestaci贸n, que son impulsados implacablemente por el “desarrollo” capitalista.

De hecho, el sistema capitalista est谩 dise帽ado para destruir el planeta. Incentiva a las empresas a que se apropien de la riqueza biof铆sica de la forma m谩s r谩pida y barata posible, al tiempo que las exime de la responsabilidad de reparar lo que da帽an y reponer lo que consumen. Empe帽adas en aumentar sus acciones y beneficios, diezman las selvas tropicales, bombardean la atm贸sfera con gases de efecto invernadero y desencadenan una cascada creciente de plagas letales. En resumen, es el capitalismo lo que nos ha generado la pandemia, y nos traer谩 muchas otras, a menos que lo detengamos.

Ahora veamos el aspecto que has mencionado, es decir, el Estado. Lo que se juega ah铆 es el aspecto pol铆tico de la crisis, que ha convergido con el aspecto ecol贸gico de una manera que ha exacerbado a ambos, y nos ha puesto en peligro. Es cierto, por supuesto, que la pandemia hubiera sido horrible para los seres humanos en cualquier caso. Sin embargo, fue mucho peor debido a los 40 a帽os de financiarizaci贸n neoliberal que afectaron las capacidades pol铆ticas que, de otro modo, habr铆amos podido utilizar para controlar el COVID. Durante este per铆odo, “los mercados” exigieron y recibieron masivamente inversi贸n estatal de la privatizaci贸n de la infraestructura p煤blica. Esto es cierto para la infraestructura en general, y para la infraestructura de salud p煤blica en particular. Salvo algunas excepciones, los Estados redujeron las reservas de equipos para salvar vidas, destruyeron las capacidades de diagn贸stico y redujeron las capacidades de coordinaci贸n y tratamiento. Y lo que acompa帽贸 a la desinversi贸n estatal fue la privatizaci贸n. Adem谩s, una vez destruidas las infraestructuras p煤blicas, los gobernantes transfirieron funciones sanitarias vitales a proveedores y aseguradoras, empresas farmac茅uticas y fabricantes con 谩nimo de lucro. Estas empresas ahora controlan parte de esas capacidades, incluyendo la mano de obra y las materias primas, la maquinaria y las instalaciones de producci贸n, las cadenas de suministro y la propiedad intelectual, las instituciones de investigaci贸n y el personal. Y centrados 煤nicamente en sus beneficios y en el precio de sus acciones, les importa muy poco el inter茅s p煤blico. Los resultados son tr谩gicos, pero no sorprendentes. Un sistema social que somete los asuntos de la vida y la muerte a la “ley del valor” estaba estructuralmente preparado desde el principio para abandonar a millones de personas a su suerte frente al COVID-19.

Tambi茅n mencionaste la desigualdad, que se ha hecho muy evidente bajo las condiciones de la pandemia. Uno de los aspectos que ha quedado expuesto es el racismo estructural, que impregna todos los aspectos de la crisis actual. A nivel global, ti帽e la vertiente ecol贸gica, ya que el capital sacia su sed de “naturaleza barata” en gran medida arrebatando la tierra, la energ铆a y la riqueza mineral a las poblaciones racializadas, privadas de protecci贸n pol铆tica y de derechos procesables. Desproporcionadamente vulnerables a los desechos t贸xicos, a las “cat谩strofes naturales” y a los m煤ltiples impactos letales del calentamiento global, ahora se encuentran en la 煤ltima fila de la vacunaci贸n. Mientras tanto, a nivel nacional, a las comunidades migrantes y BIPOC [en ingl茅s, negras, ind铆genas y de color] se les ha negado durante mucho tiempo el acceso a las condiciones que promueven la salud: acceso a una atenci贸n m茅dica de alta calidad, agua limpia, alimentos nutritivos, condiciones de trabajo y de vida seguras. No es de extra帽ar, pues, que sus miembros se infecten y mueran de forma desproporcionada a causa del COVID. Las razones no son misteriosas: pobreza y atenci贸n sanitaria inferior; condiciones de salud preexistentes relacionadas con el estr茅s, la mala nutrici贸n y la exposici贸n a toxinas; sobrerrepresentaci贸n en trabajos de primera l铆nea que no pueden realizarse a distancia; falta de recursos que les permitan rechazar trabajos inseguros y de derechos laborales que les permitan ganar protecciones; viviendas que no permiten el distanciamiento social y facilitan la transmisi贸n; acceso reducido a la vacuna. En conjunto, estas condiciones han ampliado el significado del eslogan “Black Lives Matter” (“Las Vidas Negras Importan), haciendo sinergia con su referencia original a la violencia policial y contribuyendo a alimentar las protestas actuales.

El color, adem谩s, est谩 profundamente entrelazado con la clase, en el sistema mundial capitalista en general y en el per铆odo actual en particular. De hecho, ambos son inseparables, como demuestra la categor铆a de “trabajador esencial”. Si dejamos de lado a profesionales de la medicina, esa designaci贸n abarca trabajadores agr铆colas migrantes, trabajadores inmigrantes de los mataderos y del empaquetado de carne, recolectores de los almacenes de Amazon, conductores de UPS (un sistema de env铆o de paquetes), auxiliares de las residencias de ancianos, limpiadores de los hospitales, repositores y cajeros de los supermercados, quienes reparten comida para llevar. Especialmente peligrosos en tiempos de COVID, estos trabajos son en su mayor铆a mal retribuidos, no sindicalizados y precarios, desprovistos de prestaciones y protecciones laborales, sujetos a una supervisi贸n intrusiva y a una aceleraci贸n implacable. Aunque hay diversidad de personas, est谩n ocupados de forma desproporcionada por mujeres y personas afroamericanas. En conjunto, estos trabajos, y quienes los desempe帽an, representan el rostro de la clase trabajadora en el capitalismo financiarizado. Ya no se personifica en la figura del hombre blanco minero, operario de la f谩brica y trabajador de la construcci贸n, sino que esa clase tambi茅n incluye a los trabajadores y las trabajadoras de servicios con salarios bajos y a la gran mayor铆a de cuidadores/as. Pagados por debajo de sus costos de reproducci贸n, cuando se les paga, son expropiados/as y explotados/as. El COVID ha sacado a la luz tambi茅n ese sucio secreto. Al yuxtaponer el car谩cter esencial del trabajo de esa clase con la infravaloraci贸n sistem谩tica que el capital hace de 茅l, la pandemia evidencia otra de las principales contradicciones de la sociedad capitalista: la incapacidad del mercado de la fuerza de trabajo para calcular con precisi贸n el valor real del trabajo.

En general, el COVID es una tormenta perfecta de irracionalidad e injusticia capitalista. Al aumentar los defectos inherentes al sistema hasta el punto de ruptura, hace brillar un rayo de luz punzante sobre todas las contradicciones estructurales de nuestra sociedad. Sac谩ndolas de las sombras y mostr谩ndolas a la luz, la pandemia revela el impulso inherente del capital de canibalizar la naturaleza hasta el mismo borde de la conflagraci贸n planetaria; de desviar nuestras capacidades de las labores verdaderamente esenciales de la reproducci贸n social; de eviscerar el poder p煤blico al punto de no poder resolver los problemas que el sistema genera; de alimentarse de la riqueza y la salud cada vez menores de las personas racializadas; de no s贸lo explotar, sino tambi茅n expropiar, a la clase trabajadora. No podr铆amos pedir una mejor lecci贸n de teor铆a social.

De las distintas medidas de aislamiento anunciadas por el gobierno en Argentina, una de las que genera m谩s expectativa ha sido la vinculada a las trabajadoras en casas de familia, si pueden o no trasladarse e ir a sus lugares de trabajo. 驴C贸mo impacta esta crisis y esta pandemia en la revalorizaci贸n de lo que has llamado la “reproducci贸n social” y el problema de las “cadenas globales de cuidado” que advert铆an junto a Cinzia Arruzza y Tithi Bhattacharya en el Manifiesto del feminismo para el 99 por ciento?

Al igual que las dem谩s dimensiones de la crisis, el aspecto de g茅nero tambi茅n tiene sus ra铆ces en el capitalismo, que infravalora cr贸nicamente las tareas de cuidado y fomenta las crisis de reproducci贸n social. Hoy lo vemos claramente. El mismo r茅gimen neoliberal que se desprendi贸 de la infraestructura de los cuidados p煤blicos tambi茅n quebr贸 los sindicatos y redujo los salarios, obligando a aumentar las horas de trabajo remunerado por hogar, incluso de cuidadores/as principales. De este modo, descarg贸 el trabajo de cuidados en las familias y las comunidades justo en el momento en que tambi茅n estaba requisando las energ铆as sociales que necesit谩bamos para realizar ese trabajo. El efecto fue una crisis de cuidados aguda, que surgi贸 incluso antes de la pandemia y que se ha intensificado. Como sabemos, el COVID descarg贸 nuevas e importantes tareas de cuidado en las familias y comunidades, ya que el cuidado de la ni帽ez y la escolarizaci贸n se trasladaron a los hogares de las personas durante el confinamiento. La carga recay贸 sobre todo en las mujeres, que siguen realizando la mayor parte de las tareas de cuidado no remuneradas. No es de extra帽ar, por tanto, que muchas mujeres empleadas acabaran dejando su trabajo para cuidar de sus hijos/as y otros familiares, mientras que otras muchas fueron despedidas por sus empleadores. Ambos grupos se enfrentan a importantes p茅rdidas de posici贸n y de salario si se reincorporan al trabajo. Un tercer grupo, que tiene el privilegio de conservar su empleo y trabajar a distancia desde su casa, a la vez que realiza tareas de cuidado, incluso de ni帽os/as confinados en casa, ha llevado el multitasking a nuevos niveles de locura. Un cuarto grupo, que incluye tanto a mujeres como a hombres, integra con honor los “trabajadores esenciales”, pero se les paga una miseria, se les trata como si fueran desechables, y se les exige que desaf铆en diariamente la amenaza de infecci贸n, junto con el miedo a llevarla a casa, para producir y distribuir las cosas que permiten a otros/as refugiarse en su lugar.

Est谩 claro, pues, que las tareas de cuidado se intersectan con la organizaci贸n del mercado laboral, la econom铆a pol铆tica, el cuidado social y las prestaciones del Estado. El problema principal es que la sociedad capitalista alberga una profunda tendencia a aprovecharse de la gratuidad del trabajo de cuidados, a canibalizar las capacidades de cuidados y a la repleci贸n de las mismas. Esto aplica al capitalismo en general. Sin embargo, el actual capitalismo neoliberal es especialmente predatorio en este aspecto. Y la pandemia dej贸 en claro cu谩n importante es el trabajo de cuidados, cu谩nto lo necesitamos y cu谩n irracional es vivir en una sociedad que no lo valora.

Dos extremos para considerar con respecto a la pol铆tica y la econom铆a son la deuda y los subsidios. Argentina, por ejemplo, est谩 negociando sus capacidades de pago. Por otra parte, hemos visto este a帽o los anuncios hist贸ricos de Joe Biden sobre los subsidios. 驴Cu谩les son las posibilidades de este capitalismo entre el equilibrio macroecon贸mico y la necesidad de la econom铆a inyectada al bolsillo?

La deuda juega un papel especial en el capitalismo neoliberal. En las formas anteriores, las finanzas eran una rama de la econom铆a entre otras. Apoyaban la rama productiva, suministrando cr茅ditos que permit铆an la innovaci贸n y el crecimiento. Pero ese no es el caso en el neoliberalismo. Ahora las finanzas no son simplemente una rama discreta de la econom铆a capitalista. Por el contrario, sus tent谩culos se despliegan por todas las partes de la econom铆a. 脡ste es un ejemplo de ello: los fabricantes de autom贸viles hoy en d铆a ganan menos produciendo y vendiendo autos que ofreciendo pr茅stamos a los compradores para que compren autos. En otras palabras, est谩n en el negocio del cr茅dito, que es un negocio m谩s rentable que el de la producci贸n. La deuda circula por todo el sistema econ贸mico, no s贸lo a trav茅s de los bancos, sino tambi茅n a trav茅s de las empresas, los Estados, los hogares y las instituciones financieras mundiales. Hablamos de “deuda soberana”, pero es ir贸nico porque son los tenedores de bonos quienes determinan qu茅 es lo que tienen que hacer los Estados para que siga fluyendo el cr茅dito. Vimos muchos de estos ejemplos en la crisis financiera de 2008, cuando la Uni贸n Europea le solt贸 la mano a Grecia para complacer a los acreedores. Esta forma de capitalismo cambi贸 dram谩ticamente el balance de poder entre los Estados y los inversores, las corporaciones y los mercados financieros.

Al mismo tiempo, hubo un gran aumento de la deuda privada. Las familias trabajadoras no ganan lo suficiente como para soportar sus gastos de manutenci贸n a trav茅s de sus salarios. Dependen de tarjetas de cr茅dito, de deudas estudiantiles, hipotecas y cr茅ditos para el auto. 脡ste es otro rasgo definitorio del capitalismo actual, que no s贸lo explota a las clases trabajadoras, sino que simult谩neamente las expropia mediante el endeudamiento. Padres y madres ya no pueden esperar que sus hijos vivan mejor que ellos. Por el contrario, en muchos casos estar谩n peor. La deuda es una gran parte de esa historia.

Analizaste al capitalismo no s贸lo como un sistema econ贸mico, sino desde lo que denominaste la “visi贸n expandida del capitalismo”. Las crisis que vivimos en la actualidad no son s贸lo parte de un sistema econ贸mico. 驴C贸mo construir entonces horizontes emancipadores?

El capitalismo no es s贸lo un sistema econ贸mico; es una forma de organizar la relaci贸n del sistema econ贸mico con otras regiones de la sociedad en las que se apoya la econom铆a. Organiza la relaci贸n de la econom铆a con la naturaleza, con la vida familiar y la reproducci贸n social, y con la esfera pol铆tica. Todos estos elementos son soportes necesarios o condiciones de fondo para una econom铆a capitalista. No puede existir sin el trabajo no remunerado que sostiene a los/as trabajadores/as, los procesos naturales que sostienen los sistemas ecol贸gicos y una gran variedad de bienes p煤blicos, incluyendo los marcos legales, las fuerzas represivas, la oferta de dinero, la infraestructura y las comunicaciones.

Sin embargo, la sociedad capitalista instituye una relaci贸n perversamente contradictoria entre su econom铆a y estos apoyos necesarios. Incentiva a los capitalistas a canibalizar las mismas condiciones de fondo de las que dependen, para devorar nuestras capacidades pol铆ticas, ecol贸gicas y asistenciales. Por eso, nuestra crisis actual lo es todo. No es “s贸lo” una crisis econ贸mica. Tambi茅n es una crisis ecol贸gica, pol铆tica y de reproducci贸n social. No podemos entender lo que est谩 pasando a menos que adoptemos una visi贸n ampliada del capitalismo, que problematice la relaci贸n de la econom铆a con sus condiciones de fondo no econ贸micas. La visi贸n tradicional del capitalismo como sistema econ贸mico no puede aclarar la situaci贸n actual.

En cuanto a la emancipaci贸n, debemos expandir nuestra idea de qu茅 cuenta como lucha anticapitalista. No son s贸lo las luchas en las f谩bricas entre los/as trabajadores/as y patrones/as, aunque 茅stas sean muy importantes. Son tambi茅n las luchas por la educaci贸n, por la vivienda digna y por la salud p煤blica. 脡stas son luchas sobre la reproducci贸n social, que involucran al sector p煤blico y al privado. Son luchas sobre la disfunci贸n capitalista, por un nuevo sistema social, que repensar铆a toda la relaci贸n entre la sociedad humana y la naturaleza no humana, entre la producci贸n y la reproducci贸n, entre la econom铆a y la pol铆tica.

En una de tus 煤ltimas obras te dedicaste a un an谩lisis de los “l铆mites”, y uno de los l铆mites en tu trabajo se refiere al que existe entre los feminismos y la pol铆tica. 驴Qu茅 ocurre en ese “l铆mite”?

Desarroll茅 esta idea sobre la lucha de l铆mites para intentar conectar con esta visi贸n expandida del capitalismo. Hay luchas no s贸lo dentro del sector econ贸mico, entre el trabajo y el capital. Tambi茅n hay luchas de l铆mites entre el sistema econ贸mico y el Estado, y no s贸lo el Estado, sino tambi茅n sobre capacidades estatales e instituciones p煤blicas. Algunas de estas luchas ocurren a distintos niveles. El caso de la producci贸n y la reproducci贸n es de especial inter茅s para el feminismo porque tiene que ver con l铆mites de g茅nero. Hist贸ricamente, la reproducci贸n era una esfera femenina, y la producci贸n una esfera masculina. Hoy en d铆a, esto no est谩 delimitado de manera tan clara, y como las mujeres ingresaron de forma masiva al mercado laboral pago, tienen doble turno de trabajo.

驴Por qu茅 las mujeres hoy d铆a en muchos pa铆ses est谩n al frente de esta lucha de l铆mites sobre la reproducci贸n social? Las mujeres que ense帽an no s贸lo luchan por mejores sueldos, m谩s clases y m谩s fondos para las escuelas. Se est谩n alineando con los padres y madres, que tienen trabajos en otros sectores y que quieren una mejor educaci贸n para sus hijos/as. Las mujeres que trabajan en estos sectores, a diferencia de los trabajadores industriales que a veces solo luchan por mejores sueldos, luchan por la calidad del servicio. Las enfermeras son otro ejemplo: han estado luchando no solo por mejores sueldos, sino tambi茅n por la cantidad de pacientes que pueden tratar para brindar mejores condiciones. Estos son casos interesantes, porque no son s贸lo luchas por las condiciones laborales, sino tambi茅n por los recursos y por la calidad de los servicios. Involucra al Estado y a la reproducci贸n social, a la esfera econ贸mica y a la social. Todo est谩 relacionado. Las luchas por la reproducci贸n social son tambi茅n las luchas laborales.

Gran parte de la militancia laboral no parte de los trabajadores industriales, sino de quienes hacen trabajo de reproducci贸n social. 脡se es un gran cambio en la lucha de clases, en qu茅 significa la lucha de clases. Todos estos cambios est谩n transformando a la clase trabajadora, que no consiste ya s贸lo en los/as trabajadores/as de las f谩bricas, sino tambi茅n en quienes trabajan en servicios, reproducci贸n social, en las comunidades u hogares y que no reciben una paga. Estas personas tambi茅n son parte de la clase trabajadora. No s贸lo sufren explotaci贸n, sino que tambi茅n sufren la expropiaci贸n mediante la deuda. El problema de la deuda es tambi茅n parte de la lucha de clases.

De nuevo, cuando tenemos esta visi贸n extendida del capitalismo, hay que tener en cuenta las formas de opresi贸n, explotaci贸n y expropiaci贸n. Se tiene un panorama m谩s amplio de qu茅 tipo de luchas son potencial o directamente anticapitalistas. Y luego se tiene un panorama a煤n mayor de cu谩les ser铆an las alianzas posibles. Si esta forma de capitalismo es la ra铆z de todas las crisis, irracionalidades e injusticias, entonces se tiene, por lo menos potencialmente, la posibilidad de tener personas que est谩n situadas en diferentes lugares del sistema y por lo tanto diferentes preocupaciones existenciales por las que luchar; esto significa que sigue habiendo posibilidades de que estas personas vean las relaciones entre s铆 en este sistema predatorio.

Has escrito sobre donde hall贸 el neoliberalismo su calvinismo, su carisma, y los v铆nculos entre neoliberalismo y progresismo. 驴Cu谩les son los desaf铆os en 2021 para seguir leyendo desde la clase y desde la identidad, desde la “redistribuci贸n” y el “reconocimiento”, pilares de tu trabajo?

Tengo un diagn贸stico completo, una suerte de diagn贸stico a lo Gramsci, de c贸mo una filosof铆a econ贸mica tan da帽ina para tanta gente pudo haber conseguido suficiente apoyo pol铆tico y legitimidad para convertirse en la fuerza dominante y hegem贸nica para adue帽arse de los gobiernos en todo el mundo. Mi idea es que esto nunca podr铆a haber ocurrido si la 煤nica historia valiosa hubiese sido el proyecto econ贸mico, ya que es perjudicial para los pobres, la clase trabajadora y la clase media. Nunca podr铆a haber tenido 茅xito solo a partir de su filosof铆a econ贸mica. Necesitaban algo m谩s. Y esto era lo que Luc Boltanski y 脠ve Chiapello denominaron como el “nuevo esp铆ritu del capitalismo”, y gracias al cual el neoliberalismo logr贸 cooptar, en mi opini贸n, un sector importante de los nuevos movimientos sociales que tienen carisma y legitimidad: el feminismo, los derechos LGBTQ, los derechos civiles, movimientos antirracistas y 煤ltimamente tambi茅n los movimientos ecologistas.

Lo que hizo el neoliberalismo fue sacudir a los sectores liberales convencionales dominantes, que nunca fueron demasiado cr铆ticos ni anticapitalistas, y les dio una palmadita en la espalda, haci茅ndoles sentir que ten铆an poder. Tenemos al feminismo corporativo liberal, como por ejemplo a Hillary Clinton, que hizo todo lo que quer铆a Wall Street y tambi茅n promocion贸 un tipo de feminismo espec铆fico, enfocado en eliminar barreras discriminatorias para que algunas mujeres talentosas ascendieran en la jerarqu铆a corporativa. Esta mirada feminista no tiene que ver con una igualdad social real; est谩 relacionada con la meritocracia. Black faces in high places, un libro cr铆tico sobre el racismo, se帽ala tambi茅n estos conflictos a partir de la presidencia de Obama. Es la vieja historia sobre c贸mo el neoliberalismo consigue su carisma. Denomino a esta alianza “neoliberalismo progresista”, porque es muy diferente a lo que ocurre con Bolsonaro, que es un “neoliberal reaccionario”.

Despu茅s de eso hubo algunos eventos importantes: 2016 fue un momento crucial en EEUU y probablemente afect贸 a todo el mundo. En ese momento, Bernie Sanders se enfrent贸 a Hillary Clinton por la nominaci贸n dem贸crata para la presidencia, y por otra parte estaba Trump, que no era el republicano neoliberal t铆pico. Hab铆a dos desaf铆os para el neoliberalismo, desde la derecha y la izquierda. Por ejemplo, algunos trabajadores blancos que votaron por Sanders en las primarias, no votaron por Hillary Clinton en las elecciones y s铆 votaron a Trump. Hubo un rechazo popular contra el neoliberalismo, que es el neoliberalismo progresista. La verdad es que el rechazo m谩s fuerte parti贸 de la derecha. La izquierda tambi茅n se manifest贸, pero la derecha lo pudo capitalizar mejor.

Ahora tenemos la pandemia, y como dije al principio, es una gran lecci贸n de teor铆a social. La pandemia nos muestra que el libre mercado no puede hacer lo que es necesario para garantizar que vivamos de manera decente. Creo que el neoliberalismo como filosof铆a hegem贸nica est谩 muerto: sigue en el poder, pero ya no tiene credibilidad. Estamos en ese “interregno” de Gramsci, en el que aparecen todo tipo de s铆ntomas m贸rbidos.

Joe Biden no es un neoliberal progresista. La acci贸n transcurre en el Partido Dem贸crata, entre la vieja facci贸n Clinton y la facci贸n Sanders; Sanders tiene mucho m谩s control que antes, aunque no tiene todo el control. Esta es una forma de ver el “interregno”. Las contradicciones son graves, pero es un momento importante y hay oportunidades reales para la izquierda. No creo que el fascismo est茅 a la vuelta de la esquina y que haya que correr a pedirle protecci贸n al liberalismo. Si llegamos a ese punto, pelear茅 junto a los liberales contra el fascismo, pero eso depende del momento y ahora no es el momento. El movimiento de Sanders deber铆a construir un nuevo bloque antihegem贸nico con todas las facciones anticapitalistas que ya mencionamos.

Creo que tenemos un margen de acci贸n, si no nos conformamos s贸lo con la pol铆tica de reconocimiento. Hay que dejar de lado la cultura de la cancelaci贸n y las microagresiones. Sirven como prote铆na para la derecha. Hay que enfocarse en la estructura, en las instituciones, en las demandas y luchas que pueden realmente mejorar la vida en lo material para la clase trabajadora. Hay una oportunidad ah铆.

eldiplo




Fuente: Lahaine.org