July 18, 2021
De parte de La Haine
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Hoy 18 de julio se har谩n en Chile las elecciones primarias de dos de las tres coaliciones de partidos pol铆ticos que aspiran a ganar elecciones presidenciales

La centroizquierda, agrupada en el Pacto Apruebo Dignidad, y la derecha, agrupada en el Pacto Vamos por Chile.

Por primera vez desde el fin de la dictadura c铆vico-militar del general Augusto Pinochet (1973-1990), una alianza de partidos de centroizquierda agrupados en torno a la superaci贸n del neoliberalismo y la herencia dictatorial tiene posibilidades reales de ganar las elecciones presidenciales a disputarse en noviembre de este a帽o. Todo ello en desmedro de la alianza de centro, formada por los partidos hist贸ricos de la Concertaci贸n (hoy llamada Unidad Constituyente), que tras el desastre de las elecciones de constituyentes de mayo ni siquiera se present贸 a las elecciones primarias.

En ese escenario, el Pacto Apruebo Dignidad presenta sus cartas presidenciales. Quien resulte electo tendr谩 que representar la alternativa de impugnaci贸n y superaci贸n del neoliberalismo, y aprender a manejarse entre la tensi贸n y el apoyo de la potencia destituyente de las clases subalternas.

Por una parte tenemos a Daniel Jadue, alcalde de la comuna de Recoleta, militante del Partido Comunista (PC) y candidato de Apruebo Chile Digno, Verde y Soberano. Por otra parte est谩 Gabriel Boric, diputado de la regi贸n austral de Magallanes, militante del partido Convergencia Social (CS) y candidato del Frente Amplio (FA). Ambos candidatos provienen de culturas pol铆ticas y trayectorias biogr谩ficas dispares. Y ambos suponen riesgos y l铆mites al proceso de transformaci贸n en curso, tanto por los partidos que los respaldan como por sus propios atributos y cualidades. Pero no da lo mismo votar por uno que por otro.

Daniel Jadue o Gabriel Boric

Jadue, de 54 a帽os, es soci贸logo y arquitecto e hijo de inmigrantes palestinos. Es militante desde la d茅cada de 1980 en el activismo propalestino y desde la d茅cada de 1990 del PC. Desde 2012 se desempe帽a como alcalde de la comuna de Recoleta, siendo reelecto en 2021 para su tercer periodo municipal con el 64% de los votos. Es conocido por sus pol铆ticas p煤blicas innovadoras (sobre todo en el 谩mbito inmobiliario y de la salud), su defensa de la protesta como m茅todo leg铆timo para el cambio social y por ser partidario de ampliar la base pol铆tica del pacto a todos aquellos partidos y movimientos sociales que busquen decididamente acabar con el neoliberalismo.

Gabriel Boric, por su parte, tiene 35 a帽os, es egresado de derecho e hijo de una acaudalada familia de Punta Arenas con lazos en la ex Concertaci贸n que estuvo involucrada en esc谩ndalos por ventas de terrenos al Estado con sobreprecios. Se form贸 pol铆ticamente como militante del movimiento estudiantil en las movilizaciones de 2011, siendo electo presidente de la Federaci贸n de Estudiantes de la Universidad de Chile en 2012 como candidato de un colectivo universitario denominado 芦izquierda aut贸noma禄 (un movimiento ideol贸gicamente identificado con la tradici贸n socialista chilena, cr铆tico tanto del legado izquierdista de la posdictadura como del PC durante el gobierno de la Nueva Mayor铆a, entre 2014 y 2018).

Boric fue electo diputado en las elecciones de 2012, en las que obtuvo la primera mayor铆a regional con el 26,2 % de los votos. Logr贸 romper, as铆, con el duopolio pol铆tico, y en 2017 fue reelecto con el 32,2%. Se ha presentado como cr铆tico de los socialismos del siglo XXI y de los gobiernos progresistas de diverso cu帽o. Si bien no es una definici贸n program谩tica de todos los partidos pol铆ticos del FA, en esta elecci贸n ha sido uno de los defensores de la necesidad de ampliar el pacto Apruebo Dignidad hacia los partidos de la ex Concertaci贸n, buscando imprimir una mayor gradualidad al proceso de cambio en curso.

Aunque la centralidad de la lucha social no necesariamente pasa por la disputa electoral, lo cierto es que la elecci贸n presidencial de 2021 y estas primarias representan una contienda de car谩cter estrat茅gico para el porvenir del hiato abierto por la revuelta de octubre de 2019 y el proceso destituyente que esta posibilit贸.

Si bien los l铆mites pol铆ticos de Apruebo Dignidad son estrechos (y probablemente insuficientes para conducir por s铆 solos un proceso de cambio pol铆tico), una eventual hegemon铆a del FA bajo la conducci贸n de Gabriel Boric implicar铆a un reordenamiento centrista con escas铆simas posibilidades 鈥攜 voluntades鈥 de desmontar el neoliberalismo.

Debilidad organizativa

El FA y el partido de Gabriel Boric (CS) se han mostrado incapaces, hasta el momento, de erigir organizaciones partidarias con fuerte presencia en los territorios y en las organizaciones sociales. No han logrado construir un programa colectivo de superaci贸n del neoliberalismo m谩s all谩 de los objetivos electorales de la coyuntura. Si bien en ese 煤ltimo aspecto han manifestado rendimientos importantes en las 煤ltimas elecciones, han sido posibles a costa de hipotecar el desarrollo partidario y su claridad program谩tica.

Esto se traduce en que los dos principales partidos del Frente Amplio (RD y CS), si bien registran padrones electorales altos, en sus din谩micas y elecciones intrapartidarias no superan el umbral de participaci贸n de los mil militantes. Ese d茅ficit de participaci贸n ha sido compensado con un estilo de conducci贸n personalista basado en los atributos de sus liderazgos en desmedro de un trabajo de fortalecimiento colectivo.

Por otra parte, el Frente Amplio y sus direcciones tienen sus or铆genes socioecon贸micos en la 茅lite pol铆tica e intelectual del pa铆s. Esto repercute en un sentido com煤n permeado por las problem谩ticas de la clase media alta, mostrando a menudo cierto temor e infravaloraci贸n del potencial disruptivo de los sectores populares. Sus redes de influencia hunden sus ra铆ces en la socialdemocracia y el liberalismo que tanto critican.

Liderazgo individual

En el caso de Gabriel Boric y la CS esto ha representado un constante problema de cohesi贸n intrapartidaria. En las dos elecciones internas que tuvieron lugar en su partido, las listas y candidatos posicionados por Boric han sido de los menos votados. Pese a ello, Boric tiene la capacidad de impulsar pol铆ticas que van a contrapelo de las de su partido gracias al apoyo que obtiene de su c铆rculo de hierro.

La idealizaci贸n de este estilo de conducci贸n ha sido una manera de omitir y acallar la cr铆tica colectiva de su entorno y de los militantes de base de los movimientos en los que ha participado, dejando como saldo un historial de quiebres y fugas partidarias que han repercutido en el debilitamiento organizativo y el fortalecimiento de un estilo de conducci贸n altamente personalista y desprovisto de programa.

El paroxismo de aquello se dio el 15 de noviembre de 2019, cuando 芦a t铆tulo personal禄 Boric estamp贸 su firma al Acuerdo por la Paz, contraviniendo la decisi贸n de su partido y de la que entonces era su presidenta, la diputada Gael Yeomans.

Esta baja consistencia partidaria ha implicado que en varias oportunidades Gabriel Boric y el FA adopten decisiones tomando en consideraci贸n las tramas del palacio de gobierno y las presiones de los partidos de centrocentroizquierda y de derecha m谩s que sus propias convicciones. Para muestras basta citar la decisi贸n de la bancada de diputados del FA de aprobar la Ley Antibarricadas y Antisaqueos impulsada por el Gobierno de Sebasti谩n Pi帽era hacia finales de 2019.

Si bien luego se retractaron, en los hechos su aprobaci贸n inicial refleja cierto instinto institucionalista acerca de la necesidad de legislar sobre la problem谩tica. Y es que dicha decisi贸n se dio en un contexto de grave crisis social producto de las violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas policiales (y acreditadas por informes internacionales), las f茅rreas protestas que ped铆an la renuncia de Sebasti谩n Pi帽era y la iniciativa impulsada por algunos parlamentarios de acusar constitucionalmente al presidente por su responsabilidad en las violaciones a los derechos humanos que estaban ocurriendo en Chile.

La aprobaci贸n de la iniciativa legislativa redund贸 en un espaldarazo pol铆tico fundamental para el gobierno, al blindarlo ante las iniciativas de las organizaciones de derechos humanos que buscaban un acuerdo en materia de reparaci贸n y justicia y clausurar toda posibilidad de acusarlo constitucionalmente al tiempo que criminalizaba la movilizaci贸n social.

Pero Gabriel Boric no solo ha jugado con fuego en el contexto del 18 de octubre. Tambi茅n ha evidenciado su oportunismo en materias sensibles como la prisi贸n pol铆tica, cambiando sus posiciones y opiniones de acuerdo a los interlocutores de turno. El 煤ltimo episodio en este sentido ocurri贸 el domingo 11 de julio en el debate nacional de las primarias del pacto organizado por la televisi贸n p煤blica, cuando al ser interpelado respecto a si indultar铆a a excombatientes del Frente Patri贸tico Manuel Rodr铆guez respondi贸 de manera categ贸rica que no.

Recordemos que en 2018 el diputado Boric viaj贸 a Francia a reunirse con el exfrentista Ricardo Palma Salamanca, recientemente detenido en dicho pa铆s, y sobre quien pesaba una orden de captura internacional por su responsabilidad en el ajusticiamiento del ide贸logo civil de la dictadura militar Jaime Guzm谩n, en 1991.

La extradici贸n no prosigui贸 porque la justicia de Francia reconoci贸 su estatuto de refugiado pol铆tico. No comparti贸 la misma suerte Mauricio Hern谩ndez Norambuena (Comandante Ramiro, exmilitante de la organizaci贸n guerrillera Frente Patri贸tico Manuel Rodr铆guez), extraditado desde Brasil en 2019 y quien a la fecha cumple presidio en la c谩rcel de alta seguridad de Santiago. Un a帽o antes, Boric se hab铆a comprometido a gestionar ayuda para obtener una soluci贸n pol铆tica a la situaci贸n de Hern谩ndez Norambuena, expresando ante sus familiares frente al Congreso: 芦Mis respetos tambi茅n a la distancia a Ramiro, a la lucha que ustedes como familia est谩n dando por la dignidad禄.

Oportunismo pol铆tico

Sin dudas, el mayor riesgo de la conducci贸n de Gabriel Boric y algunos sectores del FA es su orfandad pol铆tica e ideol贸gica, que los conduce constantemente a tender puentes hacia el liberalismo y la socialdemocracia como modo de compensar su falta de densidad program谩tica, pol铆tica y partidaria. Esto les ha costado reiterados cuestionamientos p煤blicos y quiebres internos.

Por izquierda, un grupo importante se fue tras cr铆ticas al rol del FA en las movilizaciones de octubre y hoy est谩 en el subpacto Chile Digno, Verde y Soberano; por el centroderecha se han ido sectores que criticaron la alianza con el PC en desmedro de una alianza con los partidos pol铆ticos de la ex Concertaci贸n.

Esta tensi贸n con la socialdemocracia ha sido una constante a lo largo del tiempo. Si bien el FA y en particular Gabriel Boric crecieron pol铆ticamente cuestionando la pol铆tica de alianzas del PC (que entre 2014 y 2018 particip贸 del segundo gobierno de Michelle Bachelet), hoy en d铆a cuentan con dos partidos 鈥擬ovimiento Unir y Casa Com煤n, ambas escisiones del Partido Socialista鈥 que fueron parte de la ex Concertaci贸n.

Ello tambi茅n se refleja en la campa帽a, en la que algunos rostros emblem谩ticos de la ex Concertaci贸n forman parte de su equipo. Tal es el caso del soci贸logo Manuel Antonio Garret贸n (uno de los ide贸logos de la renovaci贸n socialista en la d茅cada de 1980, cr铆tico moderado de los gobiernos concertacionistas) y de Lorena Fries (exsubsecretaria de Derechos Humanos de Bachelet).

Quiero ser claro con esto. La cr铆tica no va dirigida hacia los sectores de la centroizquierda que genuinamente rompieron 鈥攁l menos en lo discursivo鈥 con el legado de los gobiernos de la posdictadura y adoptaron posiciones de superaci贸n del neoliberalismo como horizonte. El cuestionamiento apunta a la pol铆tica de alianzas actual, que busca incorporar a los partidos de la ex Concertaci贸n a un eventual gobierno de la coalici贸n Apruebo Dignidad. Y que pretende hacerlo sin someter la decisi贸n a la deliberaci贸n colectiva.

La estrategia electoral de Boric, en s铆ntesis, ha girado en torno a la b煤squeda permanente del apoyo a su candidatura por parte de partidarios de la ex Concertaci贸n. Para ello se ha ocupado de lanzar constantes gui帽os, reuni茅ndose con la abanderada del Partido Socialista, defendiendo su postura con ah铆nco en los diversos debates pol铆ticos e invitando a los tecn贸cratas de la ex Concertaci贸n a integrar los equipos program谩ticos de la campa帽a.

Clausura centrista o protagonismo popular

La elecci贸n de este 18 de julio no ser谩 una elecci贸n primaria m谩s. Se trata, por el contrario, de un momento bisagra: o bien abre un escenario propicio para la emergencia de la potencia destituyente de los sectores populares, encauzando y potenciando la lucha contra el neoliberalismo, o bien desv铆a el proceso hacia un momento de contenci贸n de la movilizaci贸n y de morigeraci贸n y reforma superficial del modelo.

La candidatura de Gabriel Boric representa la clausura centrista de las movilizaciones de octubre y un riesgo para las transformaciones pol铆ticas y sociales que los sectores populares han decidido emprender en Chile.

jacobinlat.com




Fuente: Lahaine.org