February 18, 2023
De parte de Nodo50
248 puntos de vista

Seis meses despu茅s de la explosi贸n que destruy贸 tres de las cuatro tuber铆as de los gasoductos Nord Stream 1 y 2, un art铆culo del veterano periodista de investigaci贸n estadounidense Seymour Hersh, que afirma que el presidente Joe Biden lider贸 y orden贸 la misi贸n secreta que provoc贸 las explosiones, ha puesto sobre la mesa el papel que est谩n jugando Estados Unidos y los medios occidentales en la guerra entre Rusia y Ucrania.

Como ya avanz贸 Hersh en su reportaje, publicado el 8 de febrero en la plataforma Substack y traducido al espa帽ol por CTXT, Washington ha negado las acusaciones sin dar m谩s explicaciones, pero la informaci贸n ha generado ya un agrio enfrentamiento verbal entre Estados Unidos y Rusia, ha suscitado las cr铆ticas de China y ha empezado a producir los primeros efectos pol铆ticos en Alemania, donde Oskar Lafontaine ha acusado al canciller Olaf Scholz de rendir vasallaje a Washington.

Hersh es un reportero que lleva 60 a帽os denunciando abusos de la Administraci贸n estadounidense; gan贸 el Pulitzer por sus investigaciones sobre la masacre de civiles vietnamitas a manos de las fuerzas estadounidenses en 1969, y document贸 la brutalidad con los prisioneros iraqu铆es tras la invasi贸n en 2003, aunque su reputaci贸n se hab铆a resentido en los 煤ltimos a帽os por supuestos errores 鈥搎ue 茅l nunca quiso rectificar鈥 en sus trabajos sobre la muerte de Bin Laden y sobre un ataque con armas qu铆micas en Siria. 

El inexistente tratamiento informativo sobre la voladura del Nord Stream es un s铆ntoma de que algo va realmente mal en las democracias occidentales 

Los principales medios de comunicaci贸n estadounidenses, entre ellos The New York Times y The Washington Post, y los de Europa occidental han mantenido durante meses un estruendoso silencio sobre la voladura del Nord Stream, y ahora ignoran tambi茅n la investigaci贸n de Hersh, que por otro lado no hace m谩s que confirmar las numerosas amenazas proferidas por la Administraci贸n Biden contra la empresa ruso-europea Nord Stream que llevaba m谩s de una d茅cada inyectando gas barato ruso a Alemania y a sus socios europeos 鈥揺l 35% de la energ铆a que la UE importaba de Rusia鈥.

La renuncia de los pa铆ses de la UE y de sus grandes medios no ya a investigar sino siquiera a hablar del sabotaje 鈥搒eguramente el incidente internacional m谩s revelador de lo que llevamos de conflicto entre Rusia, Ucrania, Europa y la OTAN鈥 confirma la capacidad de Washington 鈥搎ue ha externalizado a la Uni贸n Europea todo el coste y ninguno de los beneficios de la guerra de Putin鈥 para imponer su ley y su relato. As铆, asistimos a un nuevo y alarmante episodio de dejaci贸n de funciones y autocensura colectiva que recuerda mucho al que sucedi贸 cuando la Administraci贸n Bush forz贸 al New York Times, y despu茅s por 贸smosis a todos los dem谩s medios serios occidentales, a tragarse sin rechistar el montaje de las armas de destrucci贸n masiva en Irak. A帽os despu茅s, cuando se descubri贸 que la corresponsal pol铆tica del Times era una agente infiltrada del Gobierno Bush, el peri贸dico tuvo que pedir disculpas a sus lectores. Pero nadie parece haber querido o podido aprender aquella lecci贸n. 

El inexistente tratamiento informativo sobre la voladura del Nord Stream es solo un s铆ntoma de que algo va realmente mal en las democracias occidentales. Cuando las democracias se comportan como matones sin escr煤pulos y los medios miran hacia otro lado o, peor a煤n, intentan matar al mensajero, 驴qu茅 tipo de periodismo y de democracias tenemos? En teor铆a, los europeos estamos librando esta guerra para defender los valores de las democracias liberales que Putin 鈥搖n canalla y un aut贸crata de la peor especie鈥 quiere aniquilar. Pero, parad贸jicamente, nuestros medios m谩s importantes se han dejado seducir por el relato impuesto desde Washington y han apostado todo a un fervor belicista y atlantista absolutamente acr铆tico, de modo que nuestras viejas democracias se parecen cada vez m谩s a la posmoderna autocracia rusa. 

En el caso del ataque a los gasoductos, no deja de ser curioso que CTXT haya sido uno de los escasos medios que ha republicado de forma 铆ntegra la investigaci贸n de Hersh para que los lectores puedan hacerse una idea cabal de un trabajo cuyo inter茅s informativo es indiscutible: el reportaje da much铆simos datos y detalles sobre el operativo secreto, la preparaci贸n y el ataque en dos fases ordenado por Biden, y responde con claridad a las cinco preguntas clave del buen periodismo: qui茅nes lo hicieron, cu谩ndo lo hicieron, c贸mo lo hicieron, d贸nde lo hicieron y por qu茅 lo hicieron. 

En CTXT confiamos m谩s en los periodistas que escrutan e incomodan al poder que en los poderosos que atacan, presionan y manipulan a los periodistas. Y pensamos que los m谩s de 100.000 lectores que ya han le铆do la pieza de Hersh est谩n hoy mejor informados sobre el ataque al Nord Stream y sobre el papel y la estrategia de Estados Unidos en esta guerra de lo que estaban antes. Y no solo nuestros lectores. Despu茅s de una semana de disimulo generalizado y de burdos intentos de desacreditar al 煤nico periodista que se ha atrevido a profundizar en el asunto, incluso la OTAN ha reaccionado. El 15 de febrero, la Alianza anunci贸 que crear谩 una c茅lula espec铆fica para vigilar las infraestructuras cr铆ticas y evitar que se repitan episodios como el del Nord Stream. De repente, la OTAN reconoce 鈥渓a vulnerabilidad de estas infraestructuras y el impacto que pueden tener ataques y sabotajes como el sucedido en el gasoducto ruso鈥, tras el que las primeras investigaciones ven la mano de un 鈥渁ctor estatal鈥.

Si no fueran tr谩gicos, el momento y el contenido del anuncio ser铆an dignos de un festival del humor, porque la vigilancia de la OTAN sobre el Mar B谩ltico lleva d茅cadas siendo muy intensa, pero seis meses despu茅s de las explosiones, la mayor estructura militar del mundo todav铆a no ha sido capaz de averiguar qu茅 鈥渁ctor estatal鈥 destruy贸 los gasoductos. Y eso que se trata de un atentado 煤nico en su especie, porque da帽a a un enemigo de Estados Unidos (Rusia) pero tambi茅n a un supuesto socio prioritario (Alemania), y adem谩s requiere de la anuencia o la implicaci贸n de otros aliados de la OTAN (Noruega, Suecia, Dinamarca).

El reportaje da much铆simos datos sobre el operativo secreto, la preparaci贸n y el ataque, y responde con claridad a las cinco preguntas clave del buen periodismo

La investigaci贸n de Hersh podr谩 contener errores o inexactitudes, aunque hasta ahora nadie ha podido desmentirla, pero tiene un valor fundamental: reabre el debate sobre el papel de la Administraci贸n Biden en la guerra de Ucrania y plantea numerosos interrogantes, a los que esta revista tratar谩 de dar respuesta en las pr贸ximas semanas. Avanzamos algunos: 驴Qu茅 supondr谩 este acto de guerra sucia para la relaci贸n pol铆tica, econ贸mica y militar de Alemania y de Europa con EE.UU.? 驴Qu茅 efectos ha tenido y tendr谩 en la enloquecida escalada b茅lica que se vive ya en Ucrania? 驴Qu茅 influencia tuvo la voladura en el env铆o de armas decidido por Alemania? 驴Desde cu谩ndo la OTAN puede destruir infraestructuras de sus aliados sin ofrecer al menos una explicaci贸n plausible y sin que nadie se la exija en p煤blico? 驴Ha pedido Berl铆n esa explicaci贸n? 驴Se la dar谩 el canciller Scholz al Bundestag?

La actitud de los medios y los periodistas plantea tambi茅n preguntas sobre el estado de la libertad de prensa y de expresi贸n en Occidente. 驴Podr谩 la prensa soportar las presiones del l铆der del mundo libre y abandonar la autocensura y la comodidad del relato 煤nico? 驴Se llevar谩 esta guerra por delante lo que queda de la libertad de prensa en Europa? 驴Quedan ah铆 fuera medios y periodistas que todav铆a piensen que nuestro deber 茅tico y profesional consiste en cuestionar las versiones oficiales 鈥搒iempre, pero m谩s todav铆a en tiempos de guerra鈥 en vez de en acatar los deseos / 贸rdenes del poder y tratar de acallar a los pocos periodistas que todav铆a intentan contar lo que los due帽os de la imprenta no quieren que se cuente? 

—————

Pueden pinchar aqu铆 si desean suscribirse y ayudarnos a reforzar nuestra idea sobre la funci贸n de servicio p煤blico que debe cumplir el periodismo: agora.ctxt.es/suscripciones.

Seis meses despu茅s de la explosi贸n que destruy贸 tres de las cuatro tuber铆as de los gasoductos Nord Stream 1 y 2, un art铆culo del veterano periodista de investigaci贸n estadounidense Seymour Hersh, que afirma que el presidente Joe Biden lider贸 y orden贸 la misi贸n secreta que provoc贸 las explosiones, ha puesto sobre…

Este art铆culo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aqu铆



Fuente: Ctxt.es