January 18, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
295 puntos de vista

ENTREVISTA. Dej贸 Italia para combatir en las filas de las Unidades Femeninas de Protecci贸n kurdas contra el Estado Isl谩mico en el norte de Siria. A la vuelta la justicia la declar贸 鈥渟ocialmente peligrosa鈥 sin probar que haya cometido crimen alguno y estar谩 bajo vigilancia especial hasta 2022. El caso de 鈥淓ddi鈥 Marcucci hoy se ha vuelto internacional.

La guerra contra el Estado Isl谩mico librada en Siria e Iraq entre 2014 y 2018 fue uno de los eventos m谩s movilizadores de este principio de siglo. No s贸lo por los millones de migrantes que se movieron hasta los pa铆ses lim铆trofes, y luego tambi茅n hacia las costas europeas para escapar de la guerra civil, sino tambi茅n por los miles de combatientes que se unieron a las filas de uno u otro bando. Jihadistas, internacionalistas, so帽adores y aventureras de las nacionalidades m谩s diversas se presentaron voluntarios en los campos de batalla, como suced铆a en las guerras revolucionarias centroamericanas de los a帽os 70 y 80, o las brigadas internacionales de la Guerra Civil Espa帽ola. Pero en el siglo XXI. Y del lado de la coalici贸n internacional convocada a combatir el avance del Estado Isl谩mico, las guerrillas kurdas fueron aquellas que m谩s apoyo recibieron de los voluntarios internacionales.

Los kurdos en realidad est谩n alzados en armas desde hace d茅cadas. En Turqu铆a, especialmente, donde no se reconoce siquiera su existencia 茅tnica -durante a帽os s贸lo se les nombraba como 鈥渓os turcos de las monta帽as鈥- y su lengua y tradiciones culturales son prohibidas y duramente reprimidas por el gobierno de Ankara. Pero los 40 millones de kurdos distribuidos por los territorios en manos de los estados de Turqu铆a, Siria, Ir谩n e Iraq, han elaborado hist贸ricamente estrategias de resistencia y construcci贸n pol铆tica que se han difundido por el mundo. Hasta 2005, su lucha por la creaci贸n de un estado independiente y soberano los vio actuar en diferentes frentes, sobre todo en el sureste turco, donde es especialmente activo el Partido de los Trabajadores del Kurdist谩n (PKK). Pero luego de a帽os de lucha armada y discusi贸n interna, decidieron abandonar la reivindicaci贸n soberanista para abrazar el concepto del Confederalismo Democr谩tico, que ha puesto la lucha del pueblo kurdo en la vanguardia de los experimentos pol铆ticos libertarios a nivel mundial. Se trata de una forma de organizaci贸n de base comunitaria y asamblearia, fundada en la participaci贸n directa de la poblaci贸n en las decisiones de la sociedad. Un modelo alternativo al de los estados-naci贸n, que en su esbozo te贸rico pone un fuerte acento en la igualdad, la participaci贸n de los j贸venes y especialmente de las mujeres.

Las colectividades kurdas se encontraban en el intento de construcci贸n de comunidades de este tipo cuando el Estado Isl谩mico se apropi贸 de sus territorios. Fue all铆 que miles de j贸venes de todo el mundo acudieron a la defensa del Confederalismo Democr谩tico, que encontr贸 una aplicaci贸n concreta y duradera en Rojava, una regi贸n en el noreste de Siria declarada aut贸noma en 2013. La neuquina Alina Sanchez, conocida all铆 como L锚ger卯n 脟iya, fue una de ellas. Muri贸 en Rojava en marzo de 2018, y el hospital local hoy lleva su nombre.

Maria Edgarda Marcucci, estudiante de Filosof铆a, romana pero residente en Tur铆n, lleg贸 all铆 en 2017 para luego unirse a las Unidades Femeninas de Protecci贸n (YPJ), una de las brigadas kurdas de defensa, que junto con las Unidades de Protecci贸n Popular (YPG) y el PKK conformaron la resistencia a la avanzada del Isis en el norte de Siria. La de 鈥淓ddi鈥, como se la conoce popularmente en Italia, es una historia que atrajo la atenci贸n internacional. A su vuelta a Tur铆n la fiscal铆a abri贸 un expediente para declararla 鈥渟ocialmente peligrosa鈥 e imponerle una serie de restricciones a sus libertades individuales. Se trata de un conjunto de medidas resabio de las reformas impuestas al c贸digo penal italiano en los a帽os 鈥30 por Mussolini. En marzo de 2020 le fue decretado el estado de vigilancia especial: por dos a帽os no puede salir del pa铆s, debe firmar todos los d铆as en una comisar铆a y llevar una libreta roja donde la polic铆a registra todos sus movimientos, no puede salir de su casa de 21 a 7, ni participar en manifestaciones y reuniones p煤blicas.

-驴C贸mo llega una estudiante universitaria de un importante pa铆s europeo a decidir de partir hacia el frente para luchar contra el Estado Isl谩mico?

-No es que yo estuviera sobre mis libros, estudiando filosof铆a, y de repente se me dio por ir a luchar en Siria. Hubo un recorrido, que en mi caso empez贸 por un rechazo a la vida opulenta del mundo capitalista. La vida en Europa es seguramente m谩s f谩cil que en otros lugares, pero no significa que sea bella. La condici贸n de las mujeres es feroz en todo el mundo, y aqu铆, que deber铆a ser la mejor, la que es narrada como la que mejor funciona, que tiene valores y realidades que funcionan como un ant铆doto a las derivas como las totalitarias o jihadistas, condenables en todos sus matices, hay un femicidio cada 72 horas. Y es un pa铆s del G8. Hay m谩s de 50.000 muertos por la pandemia. Ni nos preguntamos si habr谩 acceso a la salud para todos a los cuidados, sino si habr谩 posibilidad material de curarse. Son las condiciones del mundo en que vivimos. El bienestar de unos pocos impone un precio feroz a muchos. El que paga la poblaci贸n europea es seguramente mucho m谩s bajo frente a otros, pero no significa que la sociedad sea menos afeada.

-驴Y c贸mo se llega al Kurdist谩n de all铆?

-Yo, sintiendo ese vac铆o que la vida capitalista nos entrega a quienes tenemos aspiraciones en la vida m谩s all谩 de enriquecerse, mir茅 un poco alrededor en el mundo. Y tambi茅n a la historia de mi pa铆s, que de todas maneras tiene una historia de resistencia e ideales muy importante. Pero sobre todo a la del resto del mundo. Desde antes de mi experiencia en Siria formo parte de la red Ni Una Menos en Italia, que nace en respuesta a un llamado de las mujeres argentinas, por ejemplo. Personalmente creo que este sistema patriarcal, racista y capitalista es un asco, y me mir茅 alrededor para ver quienes pensaban como yo. Ah铆 me acerqu茅 m谩s a la historia kurda. En medio de la guerra en Siria, el Isis parec铆a imparable. Hab铆a hecho estragos en Iraq, en Siria. Sus tent谩culos estaban estrangulando tambi茅n al resto del mundo. Pero en un momento el Isis lleg贸 a Shengal, donde intent贸 cumplir el genocidio del pueblo yezid铆, y desde las monta帽as iraqu铆es bajaron guerrilleros y guerrilleras revolucionarios del PKK, y desde Siria llegaron los de las YPG e YPJ. Bueno, ese fue para mi un momento fundamental. Vi que no solo alguien estaba logrando parar ese horror que es el Daesh, sino que tambi茅n ese alguien propon铆a ideas de solidaridad entre los pueblos, de pensar las diferencias como riqueza. Es decir, ideas que se remiten a una tradici贸n que es la que yo tambi茅n eleg铆. Fue la primera vez en que vi algo as铆 en mi tiempo. Era muy chica cuando fue la insurrecci贸n zapatista. Pero esta es la que atraviesa mi contemporaneidad. Cuando sobre la estela de las primaveras 谩rabes, toda Siria se levanta, los compa帽eros y compa帽eras del Partido de Uni贸n Democr谩tica (PYD) encontraron la ocasi贸n pol铆tica para llevar a la luz el trabajo clandestino que hac铆an desde hac铆a a帽os de construcci贸n de las instituciones del Confederalismo Democr谩tico. Fue en ese contexto que muchas personas, debo decir que no lo suficientes lamentablemente, desde Italia comenzaron este trabajo de solidaridad y a enviar delegaciones hacia all谩. En 2017 me sum茅 a una de ellas. Yo iba con una serie de experiencias hechas en mi territorio de lucha feminista y transfeminista, ecologistas y antifascistas, que pod铆an solaparse con el proyecto del Confederalismo Democr谩tico.

-驴Es un fen贸meno com煤n el de j贸venes que desde Europa deciden viajar hacia frentes de batalla en otras partes del mundo? Y no me refiero s贸lo a aquellos que lo hacen desde movimientos de izquierda. Tambi茅n hubo muchos que fueron a luchar en favor del Isis o de la derecha xen贸foba ucraniana. 驴Qu茅 idea te hiciste de este fen贸meno?

-En Italia hace poco fue publicado un libro de testimonios de internacionalistas que se intitul贸 鈥淗omenaje a Rojava鈥, parafraseando el 鈥淗omenaje a Catalu帽a鈥 de Orwell. Ese paralelismo se hace muy seguido. Claro que si vamos a los n煤meros de quienes fueron a combatir la guerra civil espa帽ola hablamos de centenares de miles, y en el caso de quienes se unieron a las YPG e YPJ hablamos de centenares. Pero si buscamos las estimaciones de las agencias de inteligencia acerca de j贸venes de todo el mundo que se unieron al Isis hablamos de entre 80.000 y 100.000. En este mundo globalizado el eco de los llamados de aquellos rincones que hasta ayer parec铆an remotos llegan m谩s r谩pido. El pa帽uelo verde de la Campa帽a por el aborto legal, seguro y gratuito lleg贸 a las monta帽as del Kurdistan, en Siria, en Iraq, Ir谩n y en Turqu铆a. Pero hoy la orientaci贸n de este movimiento de personas que siempre existi贸 es m谩s bien preocupante. Son muchos m谩s aquellos que combatieron a favor del Estado Isl谩mico que aquellos que lo hicieron por el Confederalismo Democr谩tico. El tema de la radicalizaci贸n del fundamentalismo salafita, siempre se trata como una cuesti贸n de otredad, lejana. Pero si vamos a ver, estos son fen贸menos claramente ligados a un cierto tipo de desarrollo capitalista, y siendo tantas las personas partidas desde occidente para luchar por el Isis, no podemos de ninguna manera pensarlo como un fen贸meno ajeno. Estas personas vivieron una vida que es exactamente la nuestra. Ese cuento de los valores occidentales como ant铆doto a los fundamentalismos tiene que reverse. Porque evidentemente no es as铆, y claramente en esos valores occidentales hay algo que no va. Por suerte estamos viviendo un momento en que esto est谩 empezando a verse.

-驴En Siria encontraste lo que buscabas?

-Lo que buscaba a veces tambi茅n se encuentra escondido en los pliegues de las metr贸polis o las provincias italianas. Lo que buscaba era otra manera de organizar la sociedad. La revoluci贸n no es ausencia de problemas sino un m茅todo para resolverlos. En Siria encontr茅 mucho de lo que buscaba porque al fin y al cabo se trata de construcciones humanas, accesibles, que tienen un costo y una necesidad de compromiso remarcables, pero son v铆as transitables. En cuanto mujer adem谩s fue una experiencia 煤nica. Nunca hab铆a vivido en un mundo en el cual las mujeres tienen un rol y posibilidades como en el Confederalismo Democr谩tico. Ir por la calle sin recibir piropos, no ver una constante y perpetua mercantilizaci贸n de mi cuerpo, no me hab铆a pasado nunca. Cuando volv铆 a Italia eso fue realmente un shock. Despu茅s de un a帽o ya me hab铆a desacostumbrado a que mi cuerpo fuera materia de debate sin mi consentimiento y sin contar que quiz谩s tengo otras cosas m谩s interesantes que contar.

-En Am茅rica Latina tambi茅n ha impactado mucho el protagonismo de las mujeres y sus reivindicaciones en la construcci贸n pol铆tica de los combatientes kurdos鈥

-El rol del feminismo en ese proyecto tambi茅n es demostrado por la cantidad de mujeres combatientes, entre ellas la argentina Alina S谩nchez, m茅dica que decidi贸 poner todas sus capacidades y creatividad al servicio de ese proyecto. El 煤nico cambio radical que se vive cuando se elige el Confederalismo Democr谩tico, m谩s all谩 de esta coyuntura b茅lica, es el de no poder cuestionar la Carta de las Mujeres. La primera instituci贸n que se abre adonde el Confederalismo Democr谩tico llega es la Mala Jin, la casa de las mujeres. Hay un an谩lisis muy claro sobre cual es la ra铆z de la opresi贸n en el mundo, y es el patriarcado. Es la primera ruptura de las sociedades, y la historia de la civilizaci贸n capitalista es la historia de la integraci贸n de opresiones preexistentes. Desde all铆 en Kurdistan se entiende que la revoluci贸n es un proceso, las cosas no cambian de un d铆a para el otro y tampoco se puede pretender que as铆 sea. Si se construye un recorrido de liberaci贸n colectiva hay velocidades diferentes a las que andar. Se trata de construir una posibilidad de autonom铆a y autogobierno colectiva con paciencia y creatividad. Pero hay un punto sobre el cual no se puede transigir y que debe cambiarse de inmediato, que es la opresi贸n de las mujeres. Esto cre贸 una inversi贸n en la misma idea revolucionaria: las ideas tradicionales siempre postergaron la cuesti贸n de g茅nero supedit谩ndola al cambio social; ac谩 en cambio la idea es al rev茅s, la libertad de las mujeres es la condici贸n necesaria para el cambio social.

-A ver si entiendo tu condici贸n judicial una vez de vuelta en Italia. Vos jam谩s fuiste acusada de algo ni condenada, pero tus libertades son ampliamente restringidas 驴correcto?

T茅cnicamente yo no tengo antecedentes penales. Se me aplicaron medidas preventivas. En el sistema jur铆dico italiano se mantuvieron algunas medidas del estado liberal decimon贸nico, que se establecen por decreto del poder judicial. En mi caso hubo un juicio de catorce meses hasta que se me aplic贸 un r茅gimen de vigilancia especial. Es una supuesta excepci贸n del estado de derecho. Porque no se trata de analizar hechos concretos sino hip贸tesis, no hay un crimen que se haya cometido y una sentencia de culpabilidad, sino una declaraci贸n de peligrosidad para la sociedad sobre la base de una perspectiva confeccionada por un fiscal a partir de informes de polic铆a. Que adem谩s ni siquiera pueden ser contradichas. 

-驴C贸mo fue ese proceso?

-En enero 2019, yo y otras 4 personas en Tur铆n fuimos propuestos para estas medidas, porque est谩bamos capacitados en el uso de armas. La fiscal铆a utiliz贸 un aparato jur铆dico creado por la legislaci贸n anti mafia y contra el terrorismo para equiparar a quienes combatieron a favor del Isis y a quienes combatimos en contra. Esto lo convirti贸 en un caso con mucha atenci贸n p煤blica en Italia, porque era claro para todos que si fuiste a combatir contra el Isis no hiciste algo contra la sociedad sino a favor. Tambi茅n porque nos bombardearon medi谩ticamente sobre ese Estado Isl谩mico como enemigo de la humanidad y hasta sirvi贸 para inocular cierta islamofobia, y era claro para todos que esos eran los malos. Nadie entend铆a porqu茅 se pon铆an en el mismo plano a los combatientes por la Jihad y a quienes se enrolaron en formaciones que adem谩s eran aliadas de Italia en la coalici贸n internacional contra el Isis. Ah铆 la justicia cambi贸 el enfoque, y explicit贸 la raz贸n primaria de este procedimiento que es afectar a la disidencia social en Italia. Es decir que el procedimiento empez贸 por hechos sucedidos en Siria, pero termin贸 con un decreto sobre hechos sucedidos en Italia, como manifestaciones en las que particip茅. Ni la fiscal铆a ni el tribunal explicaron esto, que es bastante rocambolesco desde el punto de vista jur铆dico.

-El proceso judicial empez贸 entonces por haber sido preparada a usar las armas en Siria. 驴Pero ese adiestramiento fue realmente as铆 de relevante?

-El procedimiento empez贸 por el uso de las armas pero se demostr贸 que no era punible, porque hab铆a un contexto bien espec铆fico en el que se usaron esas armas. Adem谩s es evidente que quienes reducen mi experiencia al uso de un kalashnikov no tienen idea de lo que est谩 hablando. Si se reducen las YPG a un adiestramiento militar no se entendi贸 qu茅 son. Creo que estas personas que me impusieron estas medidas est谩n tan ebrias de su poder y tan lejanas de la sociedad que ni siquiera entendieron una sensibilidad evidente por parte de 茅sta. Y no solo se sienten de poder usar una tragedia como la guerra civil en Siria como pretexto para perseguir sus objetivos represivos, sino que adem谩s descalifican una victoria de la que ellos mismos se han beneficiado, porque si no hay atentados hoy en Europa es gracias al sacrificio de 12.000 m谩rtires que combatieron al Isis. Esto nos demuestra que hay quienes usan los instrumentos que en teor铆a deber铆an garantizar que no haya abusos en la justicia de manera abusiva. Pero tambi茅n es preocupante bajo el perfil de la 茅tica. Se descalifica algo que fue un sacrificio del que se obtuvieron beneficios en todo el mundo, y ninguna fiscal铆a se pone el problema de las decenas de ciudadanos italianos que se sumaron a las filas del Isis. Pero la de Tur铆n se tom贸 el lujo de usar tiempo y fondos p煤blicos para investigarnos a nosotros.

-驴Qu茅 dir铆as de tu estatus de 鈥渕ujer socialmente peligrosa鈥?

-Al leer el decreto se nota mucho el paternalismo y el desprecio que estas personas tienen para las mujeres en primer lugar y de la sociedad en general. Esta gente y yo vivimos evidentemente en mundos distintos. Ellos consideran mi vida, por c贸mo decid铆 vivirla y con qui茅nes decid铆 vivirla, un peligro para la sociedad. Yo los considero a ellos y al poder que tienen en sus manos un peligro para la sociedad. Considero un peligro para la sociedad los acuerdos que Italia hace con Turqu铆a, la destrucci贸n de un valle en los Alpes para construir un tren de alta velocidad que nadie quiere y no sirve de nada. Por los acuerdos sobre migraci贸n con Turqu铆a mueren personas cada d铆a. Ese es un peligro para la sociedad. Si estas personas me consideran a mi un peligro es porque tuvieron el lujo y la posibilidad de no conocer otros. Y porque tienen una visi贸n muy clara del mundo, de esto estamos hablando. Porque estamos hablando de un juicio a las intenciones, de dibujar un perfil de alguien para decretar sobe su vida. Yo reivindico el hecho de no coincidir de ninguna manera con ellos.

El Pais 鈥 Foto: Euronews

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org