January 27, 2021
De parte de Lobo Suelto
185 puntos de vista


Antes de hacer mi exposici贸n quisiera llamar la atenci贸n, me llama a m铆 la atenci贸n, sobre la forma en que hemos colocado las sillas en el sal贸n, lo que lo hace mucho m谩s parecido a un 谩gora. Por ello y a prop贸sito del tema que hoy nos ocupa, quisiera hacer una an茅cdota que seguramente muchos conocen, que es la del Cardenal Cisneros, Consejero de las monarqu铆as de los Austrias y un grande de Espa帽a. Un cortesano quiso hacer una gran fiesta con toda la nobleza, como dir铆amos nosotros ahora 芦para anotarse una pata禄, y tuvo mucho cuidado de ordenar los puestos de la mesa seg煤n como 茅l entend铆a la jerarqu铆a de los invitados. Iniciado el banquete, el anfitri贸n se da cuenta de que un cardenal es un pr铆ncipe de la Iglesia y de pronto se le revel贸 que Cisneros era el que m谩s jerarqu铆a ten铆a de los all铆 reunidos y, sin embargo, no estaba a la cabecera de la mesa. Por lo tanto, se pas贸 todo el tiempo del banquete tratando de ver c贸mo le ped铆a excusas al Cardenal. Por fin, cuando lo crey贸 oportuno le dijo, 芦monse帽or, perd贸neme, usted debiera estar presidiendo, estar en la cabecera de la mesa禄 y Cisneros le respondi贸 芦no te preocupes hijo, que la cabecera de la mesa est谩 donde yo me siente禄. Creo que todos podemos sacar de esta an茅cdota nuestras respectivas conclusiones.

1. Introducci贸n

Hay muchas inquietudes sobre el tema que nos convoca, he escuchado muchas inquietudes, que me es imposible pretender siquiera satisfacerlas y hab铆a pensado que mi contribuci贸n, un poco, ser铆a presentar una visi贸n desde las ciencias sociales sobre este tema de la democracia, que es un tema que aparece reiteradamente no solo en las discusiones m谩s recientes, sino desde siempre entre nosotros: que si falta democracia, cu谩nta m谩s democracia, qu茅 democracia, la democracia de qui茅n 鈥 de los de arriba, de los de abajo, de los del medio 鈥 en fin鈥 Y porque tambi茅n es el tema m谩s recurrente de las ciencias pol铆ticas; la mitad de cualquier biblioteca de ciencias pol铆ticas est谩 dedicada a la democracia. Y porque tambi茅n es un tema que tiene 2.000 a帽os de discusi贸n, desde los griegos hasta nosotros.

De manera que no nos encontramos con un tema f谩cil, m谩s bien un tema muy complejo, con muchas aristas, etc茅tera y, adem谩s, tratado y maltratado a lo largo de esta historia. Yo dir铆a al respecto lo siguiente:

Lo segundo es que 鈥 voy a ser muy puntual, perd贸nenme que no emplee muchos argumentos 鈥 viendo el conjunto de esas ideas, una manera de simplificarlas es representarlas como dispuestas a lo largo de un eje que tiene en uno de sus dos extremos todas las ideas que identifican a la democracia como una forma de ordenar a las instituciones pol铆ticas, como una forma de Gobierno. Y en el otro extremo de dicho eje est谩n las propuestas, las ideas, las filosof铆as que tratan a la democracia como un ordenamiento de la sociedad, no de lo pol铆tico, sino de la sociedad. Como ustedes ven son dos figuras polares, dos interpretaciones polares del t茅rmino y, seguramente, la verdad pr谩ctica estar谩 en el punto medio de ese eje y que es, un poco, lo que hemos dado en llamar una democracia popular, una democracia que tiene en cuenta tanto su presencia en las instituciones como su realizaci贸n en la sociedad. Esta, digamos, es una manera de sintetizar la caracterizaci贸n ideal del tema.

Lo otro que quiero decir muy r谩pidamente es que, en esos extremos, en cada uno de ellos, podemos colocar al liberalismo, o a las distintas variantes del liberalismo; y en el otro extremo, el comunismo, el anarquismo y quiz谩s alguna otra corriente que se me olvide.

Si los liberales creen que su propuesta es la democracia, bueno, 驴cu谩nto la han realizado? Y viceversa, si se trata de la propuesta comunista, 驴en qu茅 medida la hemos realizado? Yo creo que esta noci贸n de desarrollo democr谩tico permite pasar de la discusi贸n de las ideas a la historia de los procesos hist贸ricos reales.

La otra observaci贸n con respecto a esto es que, examinando la historia, la realizaci贸n de los ideales democr谩ticos ha sido casi siempre, por no decir que siempre para no ser dogm谩tico, el resultado de las luchas populares. Nunca la realizaci贸n de los ideales democr谩ticos ha venido de arriba, de los sectores dominantes de las sociedades. Siempre ha sido el resultado de la actividad, la demanda, la lucha de los sectores populares.

Agregar铆a, para terminar este peque帽o escorzo te贸rico, la idea de que la forma pol铆tica que ha permitido en la historia realizar, en alg煤n trecho, estos ideales democr谩ticos es la forma republicana. Nosotros no logramos siempre armonizar la idea o los ideales democr谩ticos con la forma republicana de organizar la sociedad. No una forma de gobierno, sino una forma de organizar la sociedad. Lo dejo ah铆 como una incitaci贸n para la reflexi贸n.

2. El debate de la modernidad

Esto me permitir铆a entonces decir lo siguiente. Siendo estas las concepciones polares, a que me refer铆a antes, propuestas liberales, propuestas socialistas, una de las cosas que debemos observar es que en esta batalla de ideas, en la que siempre estar谩n presente estos polos, se ha vivido a lo largo de la modernidad una confrontaci贸n de aspectos esenciales de las propuestas de unas concepciones y de otras. Esto ser铆a muy extenso, pero querr铆a al menos de una manera muy puntual llamar la atenci贸n sobre algunos de los t茅rminos contrapuestos de una y otra de estas versiones.

Mientras que el liberalismo reclama libertades, que siempre son libertades individuales y pol铆ticas; el socialismo reclama las mismas libertades, las adec煤a a los derechos humanos y agrega a las libertades individuales y pol铆ticas los derechos socioecon贸micos y culturales. Es decir, que tenemos una propuesta m谩s compleja de qu茅 ser铆an las libertades democr谩ticas para el socialismo.

Vale lo mismo, las dos comparten la idea de la representaci贸n; pero la versi贸n socialista insiste 鈥 volver茅 sobre esto m谩s tarde al referirme a Cuba 鈥 sobre el concepto de participaci贸n, una democracia es socialista en la medida que es m谩s participativa. Los dos comparten la idea de un gobierno representativo, pero los gobernantes en la propuesta liberal son auto-responsables, y en la propuesta socialista est谩n, adem谩s, bajo el mandato imperativo de sus electores, a los que rinden cuenta. Est谩 claro, vuelvo a insistir, que estas propuestas son metas por alcanzar.

El pensamiento liberal le da mucha importancia 鈥 y desgraciadamente no se la ha dado lo suficiente, pienso yo, el pensamiento socialista 鈥 a las cuestiones procedimentales: la importancia de los procedimientos cuando de democracia hablamos; sobre todo cuando hablamos de realizarlas. Y a lo que ya conocemos m谩s o menos tradicionalmente por parte de la propuesta liberal: elecciones, voto universal, candidatos propuestos por partidos pol铆ticos y un elector restringido, porque siempre hay una exclusi贸n de posibles electores; en la propuesta socialista se comparten los de las elecciones y el voto universal, pero la candidatura no debe ser producida por partido pol铆tico alguno y, finalmente, los votantes no deben ser restringidos, y todas las categor铆as sociales deben fungir como electores. M谩s o menos sobre estos puntos gira gran parte del debate.

Llamo la atenci贸n acerca de lo que llamar铆a la coherencia entre estas propuestas. No nos podemos comprar nada m谩s un pedazo del pastel, ser liberales o socialistas; o socialistas y liberales. Es decir, hay una propuesta que integra estos puntos, de uno y otro lado, y eso es lo quiere decir la batalla de ideas. No podemos terminar la discusi贸n con uno solo de los temas, si no nos interrogamos acerca de qu茅 est谩 pasando con los dem谩s.

3. La democracia en Cuba

Esto me lleva a entrar al tema Cuba. Hay una historia de la democracia en Cuba; esto es importante retenerlo, hay una historia de la democracia en Cuba. No voy a regresar al siglo XIX porque todos sabemos que las luchas de independencia enarbolaron el tema de la democracia como parte del programa independentista libertador. No me detengo en eso, pero me voy a detener en lo que tuvimos de Rep煤blica prerrevolucionaria, a la que podemos llamarle de cualquier manera y una de ellas es nuestra Rep煤blica liberal. Considero importante esto porque, en muchas discusiones, parecer铆a como si la cultura pol铆tica cubana no tuviera una experiencia de democracia liberal.

Se puede decir que fue imperfecta, como era de esperarse; y que podr铆a ser mejor, lo cual cabr铆a discutir; pero es importante en cualquier debate retener que una de las cosas que tenemos que hacer hoy es superarla; qu茅 debi贸 hacerse y qu茅 se ha hecho, creo yo, en gran medida; y en todo caso quedar铆an siempre las tareas pendientes para tener una democracia superior a la democracia liberal que tuvimos antes de la Revoluci贸n. Esa democracia liberal, los historiadores podr谩n argumentar mejor que yo en qu茅 consist铆a, primero era un experimento de democracia que ten铆a de trasfondo un capitalismo dependiente, la dominaci贸n imperialista y el alineamiento de los sectores dominantes de la sociedad cubana a esas condiciones de dependencia y de dominaci贸n. La democracia liberal no eran todos estos principios declarados, sino esa puesta en escena. Esa puesta en escena en la historia real de Cuba y de alguna manera la Revoluci贸n de 1959 ven铆a o ten铆a 鈥 obviamente, podemos recordar el Programa del Moncada 鈥 como primera tarea la superaci贸n de esa secuela de limitaciones hist贸ricas a la realizaci贸n de la democracia.

A m铆 me parece que la cuesti贸n m谩s importante a tener en cuenta es que con el advenimiento de la Revoluci贸n se constituye un poder revolucionario y que ese poder revolucionario es, como le gusta decir a los fil贸sofos, 芦la condici贸n de posibilidad禄 de la democracia en Cuba, al menos, ese es mi criterio.

Y si no hay nada de eso entonces es dif铆cil saber de qu茅 estar铆a basada la democracia que pretendemos o cu谩l es el desarrollo democr谩tico posible. Entonces me parece que el ojo del canario es el poder revolucionario, que es el que hace posible todo lo dem谩s y a quien hay que demandarle que realice la democracia que prometi贸.

El otro aspecto que querr铆a tener en cuenta, ya hablando del periodo revolucionario de esta historia, es que adem谩s de superar la experiencia de la Rep煤blica liberal deb铆a asumir el desaf铆o socialista.

Podemos discutir qu茅 queremos decir con democracia plena, a d贸nde llega la plenitud, pero esa es la meta del socialismo que tenemos. Le hemos ofrecido a la sociedad una democracia plena y el desarrollo democr谩tico al que aspiramos, el que necesitamos y el que esperamos, es el de alcanzar una democracia plena.

Sin embargo, el alcanzar esta meta, este desarrollo democr谩tico, ha enfrentado y enfrenta numerosos obst谩culos. El compa帽ero Germ谩n [S谩nchez Otero] se va a extender mucho m谩s en estos desaf铆os de una democracia en Cuba, pero voy a mencionar puntualmente algunos:

Primero, todo examen del tema democr谩tico por fuera de un escenario de agresi贸n de los Estados Unidos, pierde sentido.

Es decir, que sacar de cualquier discusi贸n la agresi贸n, la pol铆tica de los Estados Unidos hacia Cuba 鈥 no me refiero al periodo del coronavirus, ni me refiero al trumpismo, me refiero a la historia toda, hasta hoy y para ma帽ana 鈥 es un sinsentido. Estados Unidos no puede sacarse de la ecuaci贸n porque ellos no nos sacan de su proyecto de dominaci贸n y, por tanto, hay que contar con eso para explicarse no solamente el gran obst谩culo sino las restricciones a la democracia que hayamos tenido que asumir.

Otro obst谩culo a resolver, dir铆a yo, es lo que podr铆amos llamar problemas y defectos de nuestras instituciones y orden institucional.

Entonces, esta limitaci贸n institucional, sobre la cual no revelo nada nuevo, tiene que ver con el desarrollo democr谩tico que pretendemos y, casi inmediatamente, voy a explicar por qu茅.

Agregar铆a a ello la dimensi贸n cultural del problema. Es decir, 驴tenemos una cultura democr谩tica? Un tema es si tenemos o no condiciones democr谩ticas para un mayor desarrollo democr谩tico, pero 驴tenemos una cultura democr谩tica o hay un sector de la poblaci贸n, abajo y arriba, que no participa de una cultura democr谩tica? Hay sectores populares a quienes no les interesa el tema, hay sectores de las capas de direcci贸n que no lo entienden, no lo quieren entender o tampoco lo comparten. Necesitamos afincar ese desarrollo con una cultura democr谩tica. No me detengo en esto porque es un tema en s铆 mismo, pero quiero decir que me parece que carecemos, que tenemos una insuficiente cultura democr谩tica.

Creo que a lo largo del tiempo el desarrollo democr谩tico no se ha interrumpido. He escrito recientemente un libro [La evoluci贸n del poder en la Revoluci贸n cubana] y he tratado de mostrar que a lo largo de toda la historia de la revoluci贸n ha habido tambi茅n un desarrollo democr谩tico. Es insuficiente, no nos conforma, pero ha habido un ininterrumpido desarrollo democr谩tico.

Y m谩s recientemente han aparecido nuevos t茅rminos; hemos pasado de no utilizar nunca en el discurso oficial el t茅rmino 芦democracia禄 a aceptar que tenemos una meta de 芦socialismo pr贸spero, democr谩tico y sustentable禄. Esta expresi贸n de 芦socialismo pr贸spero, democr谩tico y sustentable禄 la pronunci贸 el compa帽ero Ra煤l Castro en la clausura del VII Congreso del Partido, pero antes, alguno de nosotros vio en la televisi贸n una Comisi贸n que discut铆a la propuesta de un compa帽ero de incluir el t茅rmino 芦democr谩tico禄 y los compa帽eros de la mesa le dijeron que no, qu茅 cosa era eso, que con decir socialismo ya hab铆amos dicho todo lo dem谩s. Es decir, que antes, pudimos ver una mesa donde se rechazaba el t茅rmino, y que por suerte el primer secretario del Partido lo incluy贸 en su intervenci贸n. Recordarlo es una manera de dar a entender las diferencias que al respecto existen entre los revolucionarios mismos acerca de este tema y nuestro nivel de compromiso con 茅l.

4. La democracia participativa

Terminar铆a con un punto y unas breves conclusiones. Nosotros no decimos que somos la democracia o que la nuestra es tambi茅n una democracia participativa; decimos, le hemos puesto un apellido a la democracia nuestra, de 芦democracia participativa禄. Esto r谩pidamente lleva a la discusi贸n de qu茅 es lo participativo; nunca se explicita. Tambi茅n sobre eso he escrito, no digo nada nuevo, pero cuando estudi茅 qu茅 cosa ser铆a la tal participaci贸n me encontr茅 dos problemas fundamentales, que me interrogaron.

Y, en segundo lugar, esta era una situaci贸n que tambi茅n se me presentaba como un proceso. Comenc茅 a ver en la literatura que el tema estaba muy estudiado y que los mejores trabajos y reflexiones sobre 茅l ve铆an a la participaci贸n como un proceso y distingu铆an diferentes momentos de ese proceso. Me interrogu茅 entonces acerca de cu谩les y c贸mo se comportaban entre nosotros esos momentos del proceso de participaci贸n. Obviamente, ver铆amos diferencias si estamos hablando de una esfera u otra, de una sociedad u otra, de una actividad u otra e, inclusive, de una instituci贸n u otra. Pero podemos generalizar en esta exposici贸n.

Para transmitir una idea, un ejemplo, del nivel alcanzado en cada momento de la participaci贸n 鈥 porque seguimos en la idea del desarrollo democr谩tico 鈥 aprecio que el nivel alcanzado en cada uno de ellos 鈥 alto, medio o bajo 鈥 ha sido: Primero, en tener voz o emitir demandas, que creo yo es bastante alto. Despu茅s, hay un segundo momento que llamar铆amos de 芦agregar demandas禄, donde el nivel alcanzado me parece medio, con tendencia a la baja; no es que Germ谩n tenga una demanda, ni que yo tenga una demanda o tambi茅n Josu茅, sino que los tres pudi茅ramos agregar nuestras demandas, lo que tiene que ver un poco con los sucesos m谩s recientes. Tenemos despu茅s, otro momento en el cual el nivel se torna muy bajo, el de 芦hacer propuestas禄, es decir la capacidad, el momento participativo de hacer propuestas. Este vuelve a ser bajo, en mi opini贸n muy bajo, quiz谩s el m谩s bajo de la participaci贸n, en 芦la toma de decisiones禄. Vuelve a ser muy alta en la 芦ejecuci贸n禄, porque para la ejecuci贸n s铆 nos convocan a todos y participamos casi todos. Y vuelve a ser de nivel medio en 芦controlar el proceso de participaci贸n禄, controlar esas decisiones. Finalmente, vuelve a ser baja la 芦evaluaci贸n del proceso de participaci贸n禄, que la sociedad pueda evaluar por d贸nde anda eso que hemos llamado 芦participaci贸n禄.

La idea que quiero transmitir 鈥 que pueden ser estos momentos o pueden ser otros, cada cual puede hacer su lista 鈥 pero que les presento a manera de ejemplos m谩s concretos, es que cuando decimos que la nuestra es una 芦democracia participativa禄, nos complican m谩s el problema, no me lo han simplificado y, por tanto, me hago m谩s interrogantes y tengo m谩s expectativas. Y si hablo de desarrollo democr谩tico, cabe preguntarse por d贸nde estamos en cada uno de esos momentos, sean los que yo he tomado u otros que ustedes u otros autores quisieran identificar.

Por 煤ltimo, sabemos que nosotros desde que nacemos hasta que morimos, vivimos en realidad, no como nos creemos subjetivamente, con nosotros mismos, sino en el marco de instituciones.

Tenemos ciertos espacios o ciertas actividades. Generalmente pasamos buena parte de nuestras vidas revolucionarias en asambleas, presentando quejas, con alg煤n acceso a las comunicaciones, ser铆a el caso, en algunas consultas de que hemos sido objeto, en alg煤n momento de rendici贸n de cuentas de las autoridades, digamos que son algunos de los espacios que pod铆amos haber aprovechado y quiz谩s no lo hicimos. Pero, queda en pie 鈥 lo repito 鈥 驴qu茅 instituciones de las realmente existentes favorecen o no la participaci贸n? y, 驴cu谩les ser铆an los procedimientos id贸neos para que pudi茅ramos realizarla?

5. Conclusiones provisionales

Esto me lleva a terminar mi presentaci贸n con dos o tres conclusiones. Primera, opino que, tanto en la teor铆a como en la historia, el socialismo es la condici贸n del desarrollo democr谩tico posible en nuestro pa铆s y para la sociedad cubana en su conjunto. No creo que tengamos ninguna otra opci贸n, no la tuvimos ni creo que la tendremos, si no es bajo las condiciones del socialismo.

Segunda, creo que el desarrollo democr谩tico, como ya dije conlleva en las condiciones hist贸ricas y concretas nuestras: inevitables restricciones que habr铆a que reconocer y consensuar; habr铆a que superar los obst谩culos que enumer茅 antes; y habr铆a que considerar que en el proceso de reformas en curso quede incluido, se alcance o no la democracia plena, un mayor desarrollo democr谩tico. Creo que nos hemos movido en esto, hay una reforma pol铆tica implicada en la nueva Constituci贸n de la Rep煤blica; de hecho, he escuchado y visto echar mano de la Constituci贸n para defender puntos de vista diferentes, lo cual me parece positivo. La nueva Constituci贸n es la que se ha dado el pueblo, la ciudadan铆a, y yo creo que debe ser 茅sta, efectivamente, el referente y marco de nuestras reivindicaciones.

Llamo la atenci贸n sobre un problema colateral que es, como yo lo veo, y es que la Revoluci贸n cubana ha transitado con un alto nivel de legitimidad; es decir, ha tenido una alta capacidad de construir un consenso mayoritario en la poblaci贸n. Ya sabemos que hay cualquier cantidad de quejas o discrepancias; yo siempre digo que en una cola del pan nadie est谩 con el socialismo, pero cuando se plantea la pol铆tica social de la Revoluci贸n o la cuesti贸n nacional y la agresi贸n externa, el 95 por ciento de la poblaci贸n apoya el socialismo, los fundamentos de esa soberan铆a. Ese consenso es una resultante, como en F铆sica 鈥 aqu铆 tenemos varios compa帽eros f铆sicos 鈥 de muchos consensos, lo que no excluye las discrepancias puntuales. Pero me parece que la legitimidad de que hemos dispuesto hasta ahora ha tenido algunas fuentes objetivas, para llamarlo de alguna manera, de legitimidad. Se suele identificar entre nosotros la legitimidad hist贸rica, se hizo una revoluci贸n, existe una historia heroica, escenarios de lucha, est谩n presentes muchos de los actores de esa historia, se transit贸 con un liderazgo extraordinario, etc茅tera; digamos que hay una legitimidad hist贸rica.

Existe tambi茅n la legitimidad de la obra de la Revoluci贸n, aunque esta puede haber tenido tambi茅n sus variaciones. Existe la legitimidad de que la Revoluci贸n ha transcurrido en derecho, es decir, en el marco de una cierta juridicidad. Tambi茅n, que se ha dispuesto de un proyecto de mejor sociedad. Y como ya dije, que se ha tenido un continuado, aunque insuficiente, desarrollo democr谩tico. Reitero que no tenemos tiempo de argumentar todo esto m谩s extensamente.

Ahora, una de las cosas que me preocupa a m铆 es que la historia como fuente de legitimidad va perdiendo su peso relativo en el tiempo. La obra de la Revoluci贸n va perdiendo su peso relativo. Todos los d铆as hablo con j贸venes y nietos que me dicen 芦no me hables m谩s de la educaci贸n, yo nac铆 con eso禄. Y yo me espanto porque digo, valdr铆a haber puesto la guillotina en la Plaza de la Revoluci贸n nada m谩s para haber tenido al 100 por ciento de los ni帽os de Cuba con uniforme en una escuela, cosa inexistente, no digo en el Tercer Mundo, ni en el Primero. De manera que hay una apreciaci贸n generacional, yo hubiera puesto la guillotina y algunos j贸venes me dicen que no les d茅 m谩s 芦teque禄 sobre la educaci贸n. Probablemente la obra de la Revoluci贸n tambi茅n tiene un techo espec铆fico y otras exigencias; si a ello le agregamos tener una crisis en los noventa, una estagnaci贸n en los 2000 y estar al borde de otra crisis econ贸mica en el 2020, algo lejos de la prosperidad, entonces vemos como que la obra de la Revoluci贸n pierde ese peso relativo como fuente de legitimidad.

Y finalmente est谩 el desarrollo democr谩tico. Yo creo que la juridicidad 鈥 de ah铆 la importancia de la Constituci贸n 鈥 y el desarrollo democr谩tico ser谩n cada vez m谩s, y tenemos que llamarnos la atenci贸n sobre ello, las fuentes fundamentales de legitimidad, no las 煤nicas, pero ganar谩n cada vez m谩s peso relativo. Por eso el tema del desarrollo democr谩tico y el debate que hacemos ahora, en este momento, sobre la democracia es tan relevante para el destino de la Revoluci贸n, para su legitimidad futura.

Terminar铆a diciendo lo siguiente: no hay democracia sin construcci贸n de ciudadan铆a. 驴Qui茅n es el portador de la democracia? La democracia es un atributo de la soberan铆a popular, pero 驴qui茅n quiere, persigue y demanda la democracia? El sujeto de ella no es abstractamente el pueblo, que tambi茅n, si no los ciudadanos. Hay un tema de construcci贸n de la ciudadan铆a en el que no solemos reparar. Este es un tema de larga data en el pensamiento de izquierda en Am茅rica Latina: la construcci贸n de la ciudadan铆a. No vamos a tener ciudadan铆a con ciudadanos enfermos, pobres, miserables, marginados, enajenados por los medias; es decir 驴c贸mo construirla? Yo dir铆a que es evidente la contribuci贸n que ha hecho el socialismo cubano, lo que ha avanzado en la construcci贸n de esa ciudadan铆a. Pienso yo que tenemos m谩s ciudadan铆a potencial que potenciada, m谩s de esas capacidades ciudadanas que las que utilizamos, que las que somos capaces de utilizar. Lo pongo ah铆 tambi茅n como otro de los desaf铆os presentes.

Esperemos que la democracia siga siendo entre nosotros la superaci贸n de la Rep煤blica dependiente que fue y de las malas ense帽anzas del 芦socialismo real禄; que no solamente nos tenemos que curar de esa experiencia hist贸rica liberal, sino tambi茅n de las experiencias de las llamadas 芦democracias populares禄, las que no desaparecieron casualmente. Y no hemos reflexionado suficientemente, creo yo, acerca de por qu茅 desaparecieron.

Entonces, veo que el tema de la democracia y, m谩s que la democracia, la voluntad y perseverancia de alcanzar ininterrumpidamente un mayor desarrollo democr谩tico, es el mayor desaf铆o que tuvo mi generaci贸n y que tiene delante vuestra generaci贸n.

Muchas gracias.




Fuente: Lobosuelto.com