December 6, 2020
De parte de La Haine
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La provincia m谩s septentrional de Mozambique, Cabo Delgado, es escenario desde 2017 de los ataques del grupo terrorista Al Shabaab. El grupo siembra el terror entre los locales y tiene en jaque al Gobierno de la todopoderosa FRELIMO, que hasta ahora est谩 perdiendo la partida. La provincia es, adem谩s, rica en recursos naturales. All铆 se descubrieron en 2010 enormes dep贸sitos de gas que pueden convertir a Mozambique, un pa铆s que est谩 a la cola del desarrollo, en uno de los grandes exportadores mundiales.

De c贸mo una tierra puede ser el infierno y El Dorado al mismo tiempo

En agosto de este a帽o militantes islamistas tomaron la ciudad portuaria de Moc铆mboa da Praia en la provincia de Cabo Delgado, situada al norte de Mozambique. La ofensiva, reivindicada por el Estado Isl谩mico, dej贸 decenas de muertos y puso en evidencia a un Gobierno y unas Fuerzas de Seguridad incapaces de recuperar el control de la ciudad mientras los terroristas han continuado atacando otras localidades.

Desde su inicio en 2017 los ataques terroristas en Cabo Delgado han causado m谩s de 2.000 v铆ctimas, seg煤n The Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED). El conflicto y la inseguridad alimentaria de la zona tambi茅n han provocado, seg煤n Naciones Unidas, el desplazamiento de m谩s de 300.000 personas que dependen por completo de la ayuda humanitaria.

Situada en la frontera con Tanzania, Cabo Delgado es la provincia m谩s septentrional de Mozambique, estando su capital, Pemba, a m谩s de 2.000 kil贸metros de Maputo. A la provincia en la que empez贸 la lucha por la independencia de Portugal se la conoce hoy como Cabo Esquecido, un olvido que la ha convertido, y pese a ser rica en recursos naturales, en una de las provincias m谩s pobres del pa铆s.

La tierra que fue escenario de heroicas batallas lo es ahora de un fen贸meno yihadista sin l铆der conocido ni reivindicaciones concretas y sobre cuya naturaleza todav铆a se discute. S铆 parece claro que en su origen est谩 el proselitismo propio de las redes islamistas que, como en tantos otros lugares, encuentra un excelente caladero en una juventud sin empleo ni expectativas, que malvive en una regi贸n apartada y abandonada por el Gobierno.

Al Shabaab (los j贸venes), como se conoce al grupo terrorista que opera en Cabo Delgado, surgi贸 en torno a 2014 como un grupo de j贸venes radicalizados de pobladas barbas y blancos turbantes que exhib铆an armas blancas como s铆mbolo de la yihad que propugnaban. En sus inicios se hac铆an llamar Ahlu Sunna Wal-Jamaa (adeptos de la tradici贸n prof茅tica y la congregaci贸n) y, seg煤n investigadores del Instituto de Estudos Sociais e Econ贸micos, habr铆an estado en contacto con c茅lulas fundamentalistas de Tanzania, Kenia y Somalia y con l铆deres espirituales de Arabia Saud铆, Libia y Sud谩n. Tambi茅n se habla de la influencia de los v铆deos del cl茅rigo keniano Aboud Rogo, quien inspir贸 a los terroristas somal铆es de Al Shabaab, grupo vinculado a Al Qaeda con el que los de Cabo Delgado comparten nombre aunque no forman parte de la misma estructura.

Los miembros de Al Shabaab se enfrentaron a los l铆deres isl谩micos tradicionales de Cabo Delgado a los que consideraban K谩fir (infieles), y estos respondieron expuls谩ndolos de sus mezquitas. Las autoridades, aunque fueron advertidas de la radicalizaci贸n creciente, optaron por no actuar y mientras el grupo se organizaba militarmente. Y as铆, de forma similar a lo que ocurri贸 con Boko Haram en Nigeria, el grupo pas贸 de secta religiosa marginal a organizaci贸n armada.

 Aldeia da Paz, una aldea a las afueras de Macomia tras recibir un ataque terrorista.

Al Shabaab, que inicialmente reclutaba seguidores ofreci茅ndoles peque帽os pr茅stamos y empleos o financiando su educaci贸n isl谩mica en el exterior, realiz贸 su primer ataque violento en octubre de 2017. Desde entonces los ataques han ido en aumento y el grupo ha sembrado el terror asesinando a militares y civiles (a menudo decapit谩ndolos), arrasando aldeas, robando y destruyendo infraestructuras. La poblaci贸n huye abandon谩ndolo todo, sus casas y los cultivos que son su medio de vida. Uno de los ataques m谩s graves tuvo lugar en Xitaxi, donde m谩s de 50 j贸venes fueron asesinados por, seg煤n la Polic铆a, no querer unirse a los insurgentes.

En la actualidad, la realidad es que resulta dif铆cil conocer con certeza lo que ocurre en Cabo Delgado. Se han denunciado varias detenciones  y desapariciones de periodistas y se acusa al Gobierno de haber impuesto un cierre informativo, aunque este lo desmiente diciendo que las dificultades para acceder e informar desde la zona son consecuencia del estado de guerra que se vive.

En 2018 el grupo colg贸 un v铆deo en las redes sociales en el que manifestaba su intenci贸n de jurar obediencia al Estado Isl谩mico, y en junio de 2019 este reivindic贸 por primera vez uno de los ataques realizados en Cabo Delgado, como luego ha hecho con otros posteriores. Una prueba m谩s de que, tras las derrotas sufridas en Siria e Irak, el ISIS se est谩 volviendo hacia sus filiales en 脕frica, 鈥渟us provincias鈥, como la de 脕frica Central que incluye Rep煤blica Democr谩tica del Congo y Mozambique.

Los 煤ltimos ataques, como la toma de Moc铆mboa da Praia, parecen m谩s sofisticados y muestran que el grupo tiene m谩s recursos, recursos que, en parte, obtendr铆a de las numerosas actividades il铆citas de una zona donde se dan todo tipo de tr谩ficos (personas, hero铆na, marfil, madera, oro y piedras preciosas, etc.).

FRELIMO, que gobierna Mozambique desde la independencia y que arras贸 en las cuestionadas elecciones de 2019, est谩 perdiendo la partida contra Al Shabaab.

En el intento de encontrar una explicaci贸n a la aparici贸n de Al Shabaab, algunos han visto tambi茅n un factor 茅tnico en su origen y aluden al sentimiento de marginaci贸n que tienen los mwani que habitan en la zona. Los mwani, en su mayor铆a musulmanes, recelan de los cat贸licos makonde por la cercan铆a de estos al poder y sus ganancias. De hecho, son los makonde, que en su momento apoyaron a la ahora todopoderosa FRELIMO en la lucha por la independencia, los que copan los altos cargos de la Administraci贸n y las Fuerzas Armadas.

Hay coincidencia en la mayor铆a de los analistas sobre la importancia central que tiene la situaci贸n socio-econ贸mica de Cabo Delgado en este fen贸meno de radicalizaci贸n.  Se trata de una de las provincias m谩s rurales y pobres del pa铆s, con tasas de analfabetismo y desempleo -especialmente entre los j贸venes- que est谩n entre las m谩s altas, y con peores servicios e infraestructuras. Y ello pese a ser la zona del pa铆s m谩s rica en recursos naturales como, entre otros, el gas natural, del que se descubrieron en 2010 unos enormes dep贸sitos en la bah铆a de Rovuma que pueden convertir a Mozambique en uno de los grandes exportadores mundiales.

Los megaproyectos gas铆sticos, explotados por multinacionales extranjeras como Total, ExxonMobil y ENI, suponen ingentes inversiones y se espera que v铆a impuestos llenen las arcas del Estado en los pr贸ximos a帽os. La provincia tiene, adem谩s, grandes reservas de rub铆es que explota la sociedad Montepuez (participada por la empresa brit谩nica Gemfields y por un viejo y poderoso general de FRELIMO, Raimundo Pachinuapa).

La explotaci贸n de esos recursos naturales genera descontento en la poblaci贸n local por lo que supone de p茅rdida de tierras y de medios de vida tradicionales. No hace mucho, la expulsi贸n por la fuerza de miles de garimpeiros (mineros informales) lleg贸 a los Tribunales brit谩nicos, con una demanda por abusos graves que termin贸 con el pago por Gemfields de una indemnizaci贸n millonaria. Y los beneficios que derivan de esa explotaci贸n lejos de ir a las comunidades van, adem谩s de a las multinacionales, a las 茅lites de FRELIMO, no en vano  la corrupci贸n es uno de los grandes males del pa铆s. Ni siquiera se espera que la mayor铆a de los empleos que genere la explotaci贸n del gas sean para los trabajadores locales, dada su poca cualificaci贸n.

De c贸mo FRELIMO, dejada atr谩s su vieja lucha contra RENAMO, combate ahora a un nuevo y menos conocido enemigo

En Mozambique el enfrentamiento FRELIMO-RENAMO ha sido casi una constante desde su independencia de Portugal en 1975. La guerra civil, un tablero m谩s de la Guerra Fr铆a, dur贸 de 1977 a 1992 y caus贸 cientos de miles de muertos y desplazados. El conflicto resurgi贸 de 2013 a 2016, y fue en agosto de 2019 cuando se firm贸 el 煤ltimo Acuerdo de Paz, el tercer, y se espera que definitivo, intento de acabar con un conflicto propio de otras 茅pocas.

FRELIMO, que gobierna Mozambique desde la independencia y que arras贸 en las cuestionadas elecciones de octubre de 2019, ya no tiene que ocuparse de un viejo enemigo al que le ten铆a tomada la medida. Al Shabaab, su nuevo enemigo, es m谩s desconocido y tiene al Gobierno descolocado y, de momento, superado.

La respuesta del Gobierno a la creciente violencia terrorista del grupo ha ido evolucionando. De quitar inicialmente importancia a los ataques consider谩ndolos obra de bandidos, se ha pasado a reconocer la naturaleza del problema, aunque insistiendo en verlo como una agresi贸n externa. En la pr谩ctica se ha apostado por una respuesta eminentemente militar, reforzando el env铆o de tropas (poco entrenadas y mal pagadas) y contratando a compa帽铆as privadas de seguridad (los mercenarios rusos del grupo Wagner habr铆an dejado paso a los mercenarios sudafricanos del grupo DAG), una estrategia que no est谩 dando resultado puesto que los ataques se han multiplicado en los 煤ltimos meses. Adem谩s, la actuaci贸n de las Fuerzas de Seguridad hace tiempo que se critica por su implicaci贸n en violaciones graves de derechos humanos. Recientemente, saltaron las alarmas a ra铆z de un v铆deo que circulaba por la Red en el que una mujer desnuda era golpeada de manera brutal y luego asesinada por hombres que vest铆an uniformes militares.

Por su parte, algunos jueces encargados de juzgar a los terroristas reclaman al Gobierno una mejor capacitaci贸n, y se帽alan que la falta de pruebas hace que muchos de los detenidos sospechosos de terrorismo tengan que ser absueltos.

Lo que parece ser una prioridad es que los ataques en Cabo Delgado no afecten al negocio del gas. Tras la toma por los islamistas del puerto de Moc铆mboa da Praia, situado a pocos kil贸metros de los grandes proyectos gas铆sticos que se desarrollan en la localidad de Palma, el presidente Nyusi garantiz贸 que estos no estaban amenazados. A finales de agosto, se anunci贸 la firma de un Acuerdo entre el Gobierno y la multinacional francesa Total por el que se crea una fuerza conjunta para dar seguridad a los proyectos de la empresa en la zona, Acuerdo que para algunos supone una privatizaci贸n de las Fuerzas de Seguridad.

El Gobierno tambi茅n acaba de lanzar la Ag锚ncia de Desenvolvimento Integrado do Norte, en un reconocimiento impl铆cito de que la ra铆z profunda de la violencia est谩 en la pobreza y la falta de oportunidades. Se trata de un ambicioso plan de m谩s de 700 millones de d贸lares orientado al desarrollo econ贸mico de las provincias del norte y con el que se pretende, entre otros objetivos, promover el empleo de los j贸venes de la zona.

En los 煤ltimos tiempos, el pa铆s est谩 volvi茅ndose cada vez m谩s hacia la comunidad internacional en busca de ayuda. El presidente Nyusi hablaba hace poco en la ONU de la necesidad de la cooperaci贸n internacional contra el terrorismo en tanto que amenaza transnacional, aunque sin mencionar la posibilidad de una intervenci贸n extranjera en el pa铆s.

Al asumir en agosto la presidencia de la Comunidad de Desarrollo del 脕frica Austral (SADC, por sus siglas en ingl茅s), Nyusi puso el foco en combatir el terrorismo de forma conjunta por los pa铆ses que la integran. En la actualidad, aunque SADC insin煤a estar preparando alg煤n tipo de intervenci贸n en el pa铆s no est谩 claro si esta llegar谩 ni tampoco si ser谩 de tipo militar, analistas como Alex Vines creen que hay poca voluntad por parte de Mozambique y de sus vecinos para una intervenci贸n externa formal. S铆 parece necesaria una mayor colaboraci贸n de la vecina Tanzania (separada apenas de Cabo Delgado por una frontera muy porosa), en especial en el 谩mbito de la inteligencia y para el corte de l铆neas de abastecimiento a los insurgentes. Quiz谩s Tanzania se implique m谩s de confirmarse que Al Shabaab es el responsable de un ataque reciente a una poblaci贸n tanzana situada al otro lado del r铆o Rovuma, que separa las fronteras de los dos pa铆ses.

Mozambique tambi茅n acaba de solicitar la ayuda de la Uni贸n Europea para luchar contra el terrorismo, pidiendo apoyo log铆stico y capacitaci贸n t茅cnica, adem谩s de ayuda humanitaria para las personas desplazadas.

De momento, no parece que el problema de la insurgencia que sacude el norte de Mozambique vaya a resolverse f谩cilmente. La soluci贸n tendr谩 que ser tan compleja como lo es el problema, con medidas como la capacitaci贸n de las Fuerzas Armadas -tambi茅n en materia de derechos humanos- y la mejora de sus condiciones, la formaci贸n de los jueces, el incremento de los esfuerzos de inteligencia y el establecimiento de una mayor cooperaci贸n con los pa铆ses vecinos. Pero para la soluci贸n definitiva ser谩n necesarias, por encima de todas las dem谩s, actuaciones que atajen la pobreza y la desigualdad en la zona.

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Fuente: Lahaine.org