December 16, 2022
De parte de Materiales
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Al calor del incesante avance de la crisis del capitalismo, la escalada militar a nivel mundial, el acrecentamiento de la lucha de clases, el desprestigio inagotable del Estado Naci贸n, de los pol铆ticos de turno, de partidos y palabras bonitas como libertad e igualdad, entra en ebullici贸n el term贸metro de las disputas interburguesas en el Per煤.

Los contendientes: 1) el poder ejecutivo frente al 2) legislativo y al judicial. Cada lado representando diversas fracciones de la burgues铆a. Los primeros representan, sobre todo, a la burgues铆a y peque帽a burgues铆a provincianas aun difusas, pero cada vez m谩s pujantes que se van insertando y disputando mercados, contrataciones con el Estado, concesiones millonarias en el sector de la construcci贸n, territorios destinados a explotaci贸n minera, etc., y, por otro lado, el control pol铆tico del Estado. En el segundo ramo de los bandos, m谩s ligados a los intereses imperialistas, se encuentra la vieja clase burguesa agremiada en la Confederaci贸n Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP) que incluye, principalmente, a los sectores nacionales de la banca, miner铆a, construcci贸n, agroindustria y petr贸leo.

Estos 煤ltimos han realizado contribuciones millonarias a pol铆ticos de extrema derecha, adem谩s de recibir 鈥 a trav茅s del Estado 鈥 pr茅stamos exorbitantes, condonaci贸n de deudas, reducci贸n de pagos tributarios, etc. durante la pandemia. A ello se suma de forma evidente los grandes medios de comunicaci贸n como los del Grupo El Comercio, Canal N, La Rep煤blica, Latina Televisi贸n, Willax, RPP, etc. Algunos, harto conocidos por recibir coimas de Vladimiro Montesinos en el gobierno dictatorial de Fujimori, y fuertes financiamientos del Estado para publicidad hasta antes del gobierno actual. Son ellos mismos los que diariamente difunden e imponen la ideolog铆a de la clase dominante actuando como guardianes de sus intereses.

Aunque estos conflictos interburgueses afectan las actividades sociales en general, no se juegan los intereses esenciales de la clase trabajadora, sino el control del Estado para asegurar las ganancias del capital. En cuanto clase burguesa, el Estado salvaguardaba sus intereses econ贸micos, en lo pol铆tico se disputan el control del poder, incluso cuando una crisis de este tipo acarree perjurios al desarrollo mismo del capital. La anatom铆a del ejecutivo que representaba Pedro Castillo expresaba la continuidad sosegada del modo de producci贸n capitalista. Nunca puso en tela de juicio el desarrollo de la acumulaci贸n de capital ni la explotaci贸n de la clase trabajadora, sino que fue parte integrante de una lista cada vez m谩s larga de intentonas candorosas de transformar la realidad por medio del Estado, de Toledo a Ollanta, de Vizcarra a Sagasti, ingenuidad tras ingenuidad. Castillo se va como lleg贸 al poder: desorientado.

La actual tentativa frustrada de disolver el Congreso por parte del ahora expresidente Pedro Castillo representa el cierre de un ciclo de disputas y el inicio de otras nuevas. De ninguna manera la paz que sue帽a la clase burguesa. El segundo bando tom贸 la iniciativa. Antes de la llegada de Castillo al poder, en julio del 2021, lo acusaron interminablemente de fraude electoral. No se dej贸 esperar la primera moci贸n de vacancia redactada el 18 de noviembre y presentada el 25 de noviembre del 2021. Fue un fracaso. La segunda, del 8 de marzo del 2022, tambi茅n naci贸 frustrada. Las acusaciones llovieron: corrupci贸n y hasta traici贸n a la patria. Por su parte, el poder judicial se moviliz贸. El 20 de junio fue votada una nueva Fiscal de la Naci贸n, Patricia Benavides, que agudiz贸 el intento de destituir a Castillo. El 11 de octubre la fiscal present贸 una denuncia constitucional contra Castillo. Tambi茅n su familia fue acusada por corrupci贸n y hasta su sobrina estuvo en prisi贸n preventiva por meses. Castillo se mostr贸 desorientado desde el principio, aunque la propia incompetencia del legislativo no consum贸 la destituci贸n. Al mismo tiempo, se protegi贸 con una continua introducci贸n a su cartera ministerial de sectores de derecha recalcitrante y pactos interburgueses cada vez m谩s escandalosos. Tambi茅n convoc贸 a la OEA como mediadora, pero su mayor defensa la hizo con la llamada cuesti贸n de confianza que present贸 su primer ministro An铆bal Torres el 17 de noviembre del 2022. La reacci贸n del legislativo fue la tercera moci贸n de vacancia que se realiz贸 hoy 7 de diciembre. Es en este escenario que la contienda lleg贸 a su momento m谩s 谩lgido. Castillo termin贸 de mover las fichas que le quedaban a las 11: 41 am:

鈥淪e dictan las siguientes medidas: disolver temporalmente el Congreso de la Rep煤blica e instaurar un gobierno de emergencia excepcional鈥

Sin embargo, esas ideas y esas palabras no ten铆an ning煤n respaldo material. Castillo y su s茅quito parec铆an confiar ingenuamente en sus palabras, como si por arte de magia el Congreso se cerrar铆a porque 茅l as铆 lo dijera. Tras una hora del mensaje no se sab铆a nada de los etnocaceristas ni de la polic铆a y menos de las FFAA. No hab铆a ning煤n poder f谩ctico respaldando esas palabras. Mientras tanto, el campante Congreso aceleraba la vacancia. A la 1:30 pm, aproximadamente, las FFAA divulgaban en un escueto comunicado su apoyo al orden constitucional, lo que verdaderamente significaba el respaldo al legislativo. La estocada final la dieron los 101 votos congresales a favor de la vacancia, que termin贸 por consumar su corto per铆odo presidencial.

Tal fracaso pol铆tico es expresi贸n de la impotencia y bancarrota de la izquierda peruana, una izquierda que defendi贸 la podredumbre de su gobierno, bajo la excusa de un golpe fascista en ciernes y la esperanza de mejores condiciones para la organizaci贸n del circo constituyente. Lejos de proponerse la construcci贸n de una apuesta program谩tica independiente y clasista, la izquierda se limita a denunciar a la derecha por su 鈥渁utoritarismo鈥 y su nula 鈥渧ocaci贸n democr谩tica鈥. Ese camino los llev贸 al rid铆culo de respaldar la misi贸n fiscalizadora de la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), 贸rgano interventor del imperialismo yankee, y a justificar toda la pol铆tica antiobrera y mediocre de Pedro Castillo.

Mientras los pol铆ticos burgueses y la izquierda del capital se achacan mutuamente la responsabilidad de la crisis pol铆tica, los proletarios del campo y la ciudad contin煤an padeciendo la explotaci贸n y los embates de la crisis capitalista mundial y cargando las consecuencias sobre sus hombros: subida de precios, escasez de materiales para la producci贸n agr铆cola como es el caso de los fertilizantes, sequ铆as continuas, rebrote de la pandemia, alto precio de combustibles, etc.

En cuanto la izquierda del capital y la derecha se limiten a discutir cu谩l es la mejor salida para resolver las constantes disrupciones pol铆ticas de las instituciones burguesas que defienden con su vida, el hartazgo popular contra los pol铆ticos y sus medios de comunicaci贸n crece cada d铆a m谩s. Como no podr铆a ser de otra manera, el inter茅s de clase de los trabajadores estaba por completo ausente en este conflicto entre c煤pulas. La gesti贸n de Castillo nunca expres贸 el inter茅s de los trabajadores ni siquiera en t茅rminos reformistas. No cumpli贸 ni con las expectativas de las izquierdas del capital cuya aspiraci贸n m谩xima era el cambio constitucional. Aunque ideol贸gicamente se presentara de otra manera 鈥 como disputa entre sectores populares y 茅lites, entre 鈥減rovincianos鈥 y 鈥渓ime帽os鈥 鈥 lo que estaba en juego era el control del Estado para beneficiar o discriminar fracciones capitalistas.

El aislamiento pol铆tico del ejecutivo se debe a su inoperatividad para gestionar la maquinaria capitalista y sus contradicciones. Su actitud vacilante y contradictoria se debe fundamentalmente a que expresaba los intereses del empresariado emergente, tendiente a posturas 鈥渁nti-neoliberales鈥, pero impotente para enfrentar las miserias de la dominaci贸n capitalista en su conjunto. La izquierda, desde el inicio de su gobierno, no hizo m谩s que empantanarse en esa l贸gica, arrastrando con eso a las pocas bases que todav铆a consegu铆a movilizar.

Una forma de comprobar la posici贸n de Castillo es que, al margen del car谩cter pro-gobiernista de algunas direcciones de izquierda, las organizaciones de los trabajadores han sido indiferentes ante la salida de Pedro Castillo. La complacencia de la izquierda del capital ante la pol铆tica vacilante del gobierno, su impotencia pol铆tica frente a la burgues铆a nacional, va dejando el camino libre para que posiciones reaccionarias como las del etnocacerismo o las de extrema derecha se perfilen como una alternativa para los trabajadores. Los primeros, van avanzando en las regiones del sur del pa铆s defendiendo la creaci贸n de una burgues铆a cobriza propia de los andes, la exaltaci贸n de la naci贸n que supere el proyecto frustrado criollo, la expulsi贸n o fusilamientos de los blancos, en suma, el impulso de una nueva burgues铆a. Y la pasmada izquierda del capital busca pactar o formar frentes con el etnocacerismo, todos coinciden en el 铆mpetu reformista. No pocas direcciones de izquierda se han mostrado favorables al proyecto pol铆tico etnocacerista. Denunciar ese nefasto papel es fundamental, pues nada indica que las aguas se vayan a tranquilizar en los pr贸ximos a帽os. Las instituciones burguesas han de continuar evidenciando su impotencia frente a la agudizaci贸n de una crisis que solo se puede contrarrestar redoblando la explotaci贸n del proletariado.

Y entonces el orden burgu茅s reina en el Per煤. La burgues铆a reduce sus decibeles de preocupaci贸n. Dina Boluarte asume la presidencia ante la estrepitosa salida de Pedro Castillo. El benepl谩cito de los medios de comunicaci贸n ante esta posibilidad, y la evidente simpat铆a de muchos congresistas ante esta alternativa, refleja la existencia de un jugoso acuerdo entre todas las partes. No es casual que Boluarte renunciara a la cartera ministerial el 25 de noviembre. Nada fuera de lo com煤n. Los engranajes del juego democr谩tico necesitan de buenos incentivos para su funcionamiento. El orden reina en Per煤, el orden de la democracia donde millones de trabajadores sobreviven cada d铆a los elevados precios que genera la crisis del capital. Reina el orden de la libertad de mercado para vender la fuerza de trabajo, el orden de la libertad para que la burgues铆a exprese sus intereses de clase. El retorno de los recursos estatales a los grandes medios de comunicaci贸n es, tal vez, el m谩s evidente de otros tantos acuerdos necesarios para que prevalezca la 鈥渧ocaci贸n democr谩tica鈥 y el urgente salvaguardo del 鈥淓stado de derecho鈥.

La democracia burguesa no tiene nada qu茅 ofrecernos. La impotencia del Estado peruano y sus instituciones no son, como repite la ciencia social burguesa, una anomal铆a que se explica por taras culturales o una idiosincrasia perversa. Es la decadencia espec铆fica del mundo regido por el capital. El lodo y la sangre que caracteriza no solo el advenimiento del mundo de las mercanc铆as, sino su reproducci贸n constante y ampliada. Nuestro problema, como clase trabajadora, tampoco es resolver tareas nacionales pendientes, ni mucho menos tareas democr谩ticas. El capitalismo peruano est谩 plenamente desarrollado. Y la naci贸n s贸lo puede ser la naci贸n de los capitalistas. La podredumbre y el pat茅tico espect谩culo al que asistimos es consustancial de la dominaci贸n burguesa. La 煤nica forma posible que le cabe. Superar esa miseria, acabar con la degradaci贸n material y espiritual de las clases explotadas solo puede darse mediante la expropiaci贸n de los capitalistas y la abolici贸n del capital a manos de la intervenci贸n directa y la organizaci贸n aut贸noma de los trabajadores. Por eso apostamos por el desarrollo de organizaciones proletarias independientes que rijan su intervenci贸n pol铆tica 煤nica y exclusivamente en defensa de los intereses de los explotados.

Editorial Ande

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Fuente: Materialesxlaemancipacion.espivblogs.net