June 16, 2022
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Elisenda Pallar茅s. Las empresas que controlan el flujo de los recursos naturales del mundo siguen apostando por el negocio de los combustibles f贸siles y se enfrentan a una escasa regulaci贸n de su actividad. El libro 鈥楨l mundo est谩 en venta鈥, de Javier Blas y Jack Farchy, ahonda en este tema.

Elisenda Pallar茅s. Publicado originalmente en La Marea

Los nombres de algunos millonarios como Elon Musk, due帽o de Tesla, o Amancio Ortega, fundador de Zara, aparecen a diario en los medios de comunicaci贸n. En cambio, hay otros empresarios que amasan grandes ganancias y ejercen un gran poder en la geopol铆tica mundial mientras pasan desapercibidos para la mayor铆a de la ciudadan铆a. 芦La d茅cima persona m谩s rica de Espa帽a se llama Daniel Mat茅 [propietario de aproximadamente el 3% de Glencore] y nadie lo conoce禄, ejemplifica el periodista Javier Blas. Son personas y corporaciones cuyo negocio es la compraventa de materias primas como el petr贸leo o los cereales

Glencore, situada en Suiza, es el mayor comerciante de metales y trigo del mundo. Trafigura, con base en Singapur, asume su segundo puesto como comercializadora de petr贸leo y metales. Vitol fue fundada en R贸terdam pero su sede central se encuentra en Suiza actualmente y es l铆der en el mercado del petr贸leo. La estadounidense Cargill es la mayor comercializadora de cereales del mundo. Los negocios de todas ellas se desgranan en El mundo est谩 en venta, un extenso trabajo de investigaci贸n del columnista Javier Blas y el reportero Jack Farchy, ambos en Bloomberg, y que Pen铆nsula acaba de publicar en Espa帽a. 

Cuanto mayor es el anonimato de quienes controlan el flujo de los recursos naturales, m谩s f谩cil les resulta sortear la regulaci贸n. 芦La industria trata de mantenerse en la sombra para que los gobiernos no hagan nada sobre ella禄, asegura Blas. El periodista explica v铆a Zoom[programa de videollamadas] que una comercializadora puede comprar un cargamento de petr贸leo en alta mar en las costas de Nigeria, mandarlo alrededor del mundo hasta una refiner铆a en China, comprar la gasolina que se produzca all铆, ponerla en otro petrolero y venderla en India. Y todo ese proceso no tendr铆a ning煤n tipo de regulaci贸n.

El coste medioambiental de la extracci贸n y transporte de esos materiales les es indiferente a los comerciantes. Compran all铆 donde los recursos son m谩s baratos y lo venden all铆 donde puede sacarle m谩s dinero aunque lo tengan que trasladar a miles de kil贸metros. 芦Hemos visto gas natural del extremo este de Rusia ir a Kuwait aunque tienen a Catar al lado禄, indica el autor. Blas destaca que la demanda de combustibles f贸siles como el petr贸leo, el gas natural o el carb贸n es imparable. 芦El consumo de carb贸n es quiz谩s la mayor incongruencia en un mundo que est谩 en alerta por la emergencia clim谩tica; este a帽o marcar谩 un m谩ximo hist贸rico de consumo禄, a帽ade. En el libro se recoge la an茅cdota de cuando Ivan Glasenberg, ex director ejecutivo de Glencore, se jact贸 de tan lucrativo negocio exclamando que 芦todo el mundo se pon铆a cachondo con el carb贸n禄. 

Los comerciantes de materias primas realizan las interacciones comerciales en aguas internacionales para sortear la legislaci贸n de los pa铆ses. Son empresas privadas que a veces no est谩n en bolsa y no se ven obligadas a hacer un ejercicio de transparencia frente a sus accionistas, y que muy a menudo esquivan el control fiscal. Gracias a sus sedes en para铆sos fiscales pagan escasos impuestos, a pesar que la compraventa de materias primas mueve 17 billones de d贸lares al a帽o. O lo que es lo mismo: un tercio de la econom铆a global. La comercializadora Vitol, por ejemplo, ha pagado solo el 13% de impuestos sobre sus ganancias de 25.000 millones de d贸lares en las 煤ltimas dos d茅cadas.

Adem谩s, son una especie de sector bancario en la sombra, dispuesto a pagar a los productores de petr贸leo por adelantado por su crudo o suministrar materias a cr茅dito a algunos fabricantes. As铆 balancean el poder en el mundo. En Libia, Vitol apoy贸 a los rebeldes que luchaban contra Gadafi y les suministr贸 cargamentos de gasolina, di茅sel y gas licuado llegando a cuenta de 1.000 millones de d贸lares. En Irak, ayudaron a Sadam Huse铆n a vender su petr贸leo eludiendo las sanciones de la ONU. En Cuba, suministraron petr贸leo a cambio de az煤car a Fidel Castro. Sus operaciones pueden ser arriesgadas pero siempre suelen ganar. En 2008, mientras millones de personas pasaban hambre en plena crisis financiera, fue el per铆odo m谩s rentable para los comerciantes de materias primas. 

El mercadeo de las materias primas rusas

A pesar de las sanciones impuestas a Rusia, en este momento es legal transportar materias primas rusas siempre que no se entreguen en determinados pa铆ses como Estados Unidos o Reino Unido. 芦Todav铆a se pueden entregar en la Uni贸n Europea, que no ha puesto un embargo al petr贸leo o los metales rusos禄, recuerda Blas. El navarro es taxativo: 芦La Uni贸n Europea est谩 financiando la guerra de Putin porque cada d铆a compramos entre 500 y 1.000 millones de euros de materias primas rusas禄.

En el caso de que se acaben imponiendo sanciones que proh铆ban a los comerciantes de materias primas operar en Rusia, otros copar谩n el mercado. 芦En lugares donde ha habido sanciones por parte de Estados Unidos y la Uni贸n Europea, como en Ir谩n por su programa nuclear, r谩pidamente vemos que si se marchan las comercializadoras occidentales llegan otras an贸nimas operando desde China o Oriente Medio禄, sostiene el periodista de Bloomberg.

En la industria de las materias primas, el mercado es el rey. 芦Algunas de estas empresas no es que operen por encima de la ley, es que simplemente no hay ley禄, se帽ala Blas. Sin embargo, el creciente debate p煤blico sobre los combustibles f贸siles representa una amenaza para la filosof铆a de negocio de los comerciantes de materias primas. 芦Cada vez es menos viable que los ejecutivos del sector hagan negocios al borde de lo legal o aceptable, que trabajen con materias primas contaminantes禄, opinan los autores. Independientemente de la oferta de combustibles f贸siles que siguen aportando los mayores comerciantes, Blas apunta que est谩 en manos de los dirigentes p煤blicos reducir su consumo: 芦Son ellos quienes pueden tomar decisiones pol铆ticas para reducir su demanda禄.

ATTAC no se identifica necesariamente con las opiniones expresadas en los art铆culos, que son responsabilidad de los autores de los mismos.




Fuente: Attac.es