January 17, 2022
De parte de Lobo Suelto
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Spinoza dec铆a que cuando imaginamos que alguien a quien nos representamos como semejante experimenta un afecto, somos afectados entonces por algo similar. Para que esto suceda, agrega, ese otro debe ser construido a trav茅s de un proceso de identificaci贸n imaginaria. Solo se puede establecer una relaci贸n de empat铆a con quien, m谩s all谩 de las diferencias, nos sentimos parte de lo mismo. De modo que el intelecto, el entendimiento digamos, ocupa un rol menor en esta m铆mesis sensible de la que habla Spinoza. Ella no se activa al entender al otro como un semejante, sino al imaginarlo como tal.

En su libro sobre Sim贸n Rodr铆guez, Rozitchner descubre en la empat铆a ciertas claves para la elaboraci贸n de un saber pol铆tico e hist贸rico. Sentir el sufrimiento del otro como propio es la clave fundamental que da sentido a toda vida: saber si nuestro propio cuerpo pudo ser el lugar de una acogida c谩lida donde el otro tiene para m铆 un valor semejante al de mi propia vida. No sabe el que quiere saber sino el que se atrevi贸 a sentir el sufrimiento ajeno como propio. No hay elaboraci贸n de sentidos y significados hist贸ricos sin que el sentir del otro participe de ella. Por eso es que el sujeto encerrado sobre s铆 mismo no es capaz de elaborar nada.

En una entrevista televisiva, Louie C.K. sostiene que los tel茅fonos celulares atentan contra la capacidad de la gente de experimentar empat铆a. Los ni帽os, cuenta, suelen hacer uso de una especie de crueldad que no deja de ser un modo de probar en los otros los efectos de sus propias acciones. Miran a otro chico y le dicen: 鈥渟os gordo鈥. Despu茅s ven arrugarse la cara del otro chico y piensan: 鈥渘o se siente bien hacer que a otra persona le pase eso鈥. Tienen que empezar probando lo cruel. Pero cuando escriben 鈥渟os gordo鈥 y no ven la reacci贸n, despu茅s piensan: 鈥渆so fue divertido, me gust贸鈥. Esta idea de Louie permite enlazar lo afirmado por Spinoza con lo de Rozitchner. En tanto dejan de lado la percepci贸n del cuerpo concreto del otro, las interacciones virtuales dan lugar a percepciones abstractas donde cada uno de nosotros, en su soledad frente a la pantalla, desconoce los efectos de lo que genera.

Habr铆a entonces una doble operaci贸n. Por un lado, el otro desaparece de la percepci贸n sensible y solo se lo reconoce en la disposici贸n abstracta que otorgan las reglas y posibilidades de las redes. Solo se reconoce al otro en tanto pueda participar del c贸digo estipulado por las plataformas. En ese universo, aparentemente lleno de gente, no hay una sola mueca, ni siquiera un silencio, que permita comprender el alcance real de lo que hacemos. Esta existencia avatarizada de los otros atenta contra la capacidad de imaginar al otro como semejante, es decir, de establecer afinidades que permitan la elaboraci贸n de significaciones y sentidos en com煤n. Por supuesto que esto no es algo absoluto, no es 鈥揳 pesar de Bifo鈥 el apocalipsis. Pero resulta dif铆cil ignorar esta tendencia cuyos efectos pol铆ticos son evidentes. A la percepci贸n abstracta de los otros, le corresponde una imagen de la vida com煤n atravesada por esa misma frialdad indolente.




Fuente: Lobosuelto.com