December 3, 2020
De parte de Amor Y Rabia
410 puntos de vista



por Ana Poll谩n

Mucho se ha debatido sobre nacionalismo e independentismo. Siendo as铆, temo ser simplista o superficial al pronunciarme al respecto aportando poco m谩s que dos citas. Sin embargo, estoy firmemente convencida de que atendiendo a ellas se resuelve buena parte de la cuesti贸n. Una de Marx y Engels; otra de Lorca.

Los autores del manifiesto comunista afirmaron: “A los comunistas se nos reprocha tambi茅n que queramos abolir la patria, la nacionalidad. Los trabajadores no tienen patria. Dif铆cilmente se les puede arrebatar lo que no tienen”. Karl Marx y Friedrich Engels, Manifiesto del Partido Comunista (1848). Y Lorca, m谩s escueto y po茅tico, aunque no menos brillante resolvi贸 su posici贸n con apenas un pu帽ado de palabras: “El chino bueno est谩 m谩s cerca de m铆 que el espa帽ol malo”. Eso dijo en una entrevista en El Sol, algo m谩s de un mes antes del Golpe de Estado fascista de 1936. En la misma entrevista reconoc铆a su placer por “cantar a Espa帽a”, pero dejaba bien claro que “antes que eso, soy un hombre de mundo y hermano de todos”.

A mi juicio, la patria, en fin, es simplemente nada: 茅sta, esa, aquella y cualquiera otra. El planeta es uno. Su divisi贸n en territorios mera cuesti贸n administrativa y, sobre todo, fortuita y arbitraria, simple casualidad, pr谩cticamente un asunto insignificante. Cualquier pa铆s, cualquier delimitaci贸n geogr谩fica, cualquier regi贸n es as铆 como podr铆a haber sido de cualquier otro modo si los asuntos humanos se hubieran dispuesto de otra manera. Y, lo que es m谩s importante: la humanidad es una. Una que padece por lo mismo y crece y se enriquece, material y humanamente con las mismas cosas. Decir que la patria de uno/a es la literatura, la filosof铆a, el cine o el encuentro con la gente buena y justa con la que se comparten ideas no es una sensibler铆a, es constatar que los productos humanos que se comparten nos benefician y los colores chillones de un rect谩ngulo, no aportan nada. Mejor estar铆an aportando viveza a un cuadro.

Cada ser humano es, ha sido y ser谩 chino, espa帽ol, argentino, ruso, tailand茅s o de cualquier pa铆s por el producto de la mera e insignificante casualidad. Y en ello no hay nada: ni bueno ni malo, ni motivo de orgullo ni de verg眉enza. Nada.

El nacionalismo embrutece, empeque帽ece, reduce la inteligencia y nos priva de todo lo bueno que existe fuera de una delimitaci贸n concreta, que tiene tanto de bueno y de malo como cualquier otra. 驴Por qu茅 no preferir lo bueno de cada una de ellas y aborrecer lo injusto de todas? Siguiendo el razonamiento de Lorca, estoy m谩s cerca de la feminista vietnamita a la que jam谩s ver茅 ni conocer茅 ni de ella tendr茅 noticias que del que practique el machismo en el lugar donde vivo o en cualquier otro; m谩s cerca del sindicalista congole帽o que del (siempre hipot茅tico) vecino que explote a sus trabajadores; antes un dem贸crata filipino que un franquista de aqu铆; m谩s unida a quien defienda la cultura en Sidney que al que desprecia el trabajo art铆stico a un metro de mi casa.

A la proposici贸n “Los [introd煤zcase el gentilicio preferido] primero” opongo que “de cada cual seg煤n sus capacidades y a cada cual seg煤n sus necesidades”, lema socialista por excelencia. No prefiero un leon茅s a un catal谩n, ni un leon茅s a un vallisoletano; ni un catal谩n a un leon茅s ni a un vallisoletano antes que a un leon茅s. Ni a un espa帽ol antes que a un estonio. Prefiero a los dem贸cratas, a los justos, a los honrados; a los que valoran la cultura, a quien luche por la igualdad entre los sexos, por un trabajo sin explotaci贸n, por un mundo libre e igualitario, sean de donde por accidente hayan sido. Y detesto 茅tica y pol铆ticamente a quien vindique lo contrario.

Las banderas telas son y s贸lo son algo en tanto que representen una convicci贸n justa, una reivindicaci贸n, un ideal pol铆tico regulativo, por eso no renuncio a muchas de ellas, como la socialista, la feminista o la republicana, pero esta  煤ltima en tanto que republicana, no en tanto que espa帽ola. Si la Rep煤blica que se produjo aqu铆 hubiera sucedido en otra parte, lo logrado en aquella otra parte por ella ser铆a lo que yo vindicar铆a, para all铆, para aqu铆 y para todo el mundo. Pero si las banderas representan un trozo de planeta y nada m谩s, entonces intercambiables son las unas por las otras y de id茅ntico valor: el que puede tener lo abstracto, lo neutro, lo intangible, lo vac铆o: pura nada. Bien podr铆an rotar por lustros y la que hoy es filipina ma帽ana fuera noruega. O desaparecer todas, o quedarse as铆 y seguir significando nada.

Renuncio al patriotismo, tambi茅n al c铆vico y al progresista, a menos que el planeta fuera una sola patria, sin delimitaci贸n ni frontera alguna. De lo contrario, tambi茅n en esto veo un ox铆moron. Porque lo que reivindico, por bueno, para este rinc贸n del mundo lo reivindico para tantos otros como existan. Quiero la igualdad entre los sexos aqu铆 y en todos los lugares; la abolici贸n de la prostituci贸n, de la pornograf铆a, de la explotaci贸n reproductiva con tanta intensidad para Espa帽a como la quiero para cualquier rinc贸n del planeta, con una preferencia temporal y no geogr谩fica: que suceda cuanto antes en todas partes. E id茅ntico es mi deseo respecto a que toda la humanidad tenga id茅ntico acceso a bienes y servicios p煤blicos de calidad: educaci贸n, sanidad, servicios sociales, alimento, vivienda, cultura, energ铆a, industria. Lamento tanto que escasee el trabajo justo y bien remunerado aqu铆 como que escasee all铆. Me preocupa tanto el desempleado espa帽ol que engrosa la lista del paro como su compa帽ero ecuatoriano o marroqu铆. Fundamentalmente porque el hambre les afectar谩 igual a cada uno de ellos y ninguna de las telas ni tampoco el papel que dicen que son distintos se comen.

Antes el socialista de all铆 que el fascista de aqu铆. Y nunca el fascista, ni de aqu铆 ni de all铆. Antes el internacionalista y el universalista 茅tico de las ant铆podas que el nacionalista “aut贸ctono”, ponga el apellido que ponga a su cortedad de miras y lo enuncie en el idioma que lo enuncie. La misma imperturbabilidad de 谩nimo ante el que dice que ama Espa帽a como ante el que dice que la detesta, porque Espa帽a nada es 鈥搕an nada como el resto de patrias鈥  y su proposici贸n, por tanto, carece de contenido sem谩ntico que pueda merecer ni adhesi贸n ni rechazo. Mucho m谩s me indignar谩 el que deteste una democracia laica y republicana o una sociedad progresista y feminista, porque no atenta contra un conjunto de hilos, normalmente de p茅sima calidad, que tejen una tela de forma nada original, sino contra el acceso a la justicia, la igualdad y la libertad de los individuos, y de la ciudadan铆a; de personas de carne y hueso que sin derechos s贸lo tendr谩n una vida infame.

Siento tan m铆o como del resto lo que debe ser patrimonio universal: desde un paisaje hasta un plato de comida. Un museo, un teatro, un cine, viviendas dignas, escuelas equipadas y la arquitectura que obliga, por bella, a quedarse mirando, est茅 donde est茅. Celebro la variedad cultural y la posibilidad de disfrutar de ella en tanto que aumente la riqueza, la igualdad y el bienestar de toda la ciudadan铆a, pero execro al fundamentalista de aqu铆 y de all铆. En nada me tienta el relativismo paleto que celebra lo propio aun cuando sea brutal. O tan malo como eso: que santifique lo ajeno simplemente por la 鈥渄iversidad鈥 que aporta aun siendo una amenaza para los derechos de aquellas gentes. Es decir: me resulta tan insoportable el que bendice al cura y maldice al im谩n como el que maldice al cura y bendice al im谩n.  Y as铆 con cualquiera que, en nombre de la diversidad, trague con la injusticia. Yo maldigo al fundamentalista para preferir al laico y al que concibe la religi贸n como asunto privado respetable en tanto que no interfiera en lo p煤blico ni conculque ning煤n Derecho Humano.

La izquierda no puede ser nacionalista. Las banderas no sirven para distribuir mejor la riqueza y la causa del proletariado, como la feminista, como la que combate el neoliberalismo y a la extrema derecha es una y la misma en todas partes. La izquierda debe denunciar, por supuesto, el colonialismo que es cosa diferente y en eso es coherente, pero porque lo hace en nombre de la justicia, nunca en nombre de una patria; no lo ha de hacer para preferir al d茅spota propio antes que al ajeno sino para impugnar a ambos. Y si no lo hiciera as铆, herrar铆a por traicionarse a s铆 misma. En ausencia de colonialismo, la izquierda debe defender el pan, no los hilos; la justicia y nada m谩s. Realmente, los hilos nunca 驴para qu茅? Y la justicia siempre: 驴Qu茅 otra cosa si no?

Convirtamos las 芦particularidades禄 positivas de cada rinc贸n del mundo en algo para compartir y no en algo que reivindicar como propio que supuestamente exige una desigualdad en t茅rminos econ贸micos y jur铆dicos o de valoraci贸n 茅tica, porque no la exige. Que ninguna frontera nos prive de lo bueno de otro sitio ni que aleje a otros de lo bueno de aqu铆. Que los Estados sean, por aquello de organizarse, pero precisamente con vocaci贸n de redistribuci贸n diligente y equitativa de los recursos, la justicia, los bienes y no un muro que ahogue al que nada y detenga al que huye de la miseria. Que no haya miseria, ni aqu铆 ni all铆, para que estemos en cualquier parte. Y todas sean buenas. Y todas merezcan la pena. Prefiero al 芦ap谩trida por convicci贸n禄 de cualquier parte antes que al patriota de cualquier lugar.

No defiendo la utop铆a; ser铆a defender un opio que distrae. Sin embargo, creo que es simplemente posible ver como iguales a quienes, de hecho, son iguales.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com