November 18, 2020
De parte de Lobo Suelto
100 puntos de vista

Hace unos d铆as, circul贸 en las redes sociales un pseudo libro difundido como El Pacto, sin autor identificado (la firma alude a una Asociaci贸n de Abogados por la Justicia y la Concordia), aunque claramente escrito por personas del 谩mbito judicial, hipersensibles a la defensa del personal de las Fuerzas Armadas involucrado en las pr谩cticas del terrorismo de Estado. De su lectura podemos decir tres cosas:

  1. No aporta ni agrega datos, carece de toda verdad a exponer. Se trata, m谩s bien, de un texto documentado, pero la informaci贸n que ofrece es falsa o gravemente manipulada; y las hip贸tesis que se ofrecen son actualizaciones de las viejas narrativas del fascismo ligado a la represi贸n.
  2.  Constituye un elogio involuntario a los logros obtenidos a lo largo de estas d茅cadas por los organismos de derechos humanos, descriptos en todo caso no como avances democr谩ticos cruciales, sino como amenazante colonizaci贸n sobre el Estado y el Poder Judicial, garantes 煤ltimos de la propiedad privada.
  3. Innova en dos aspectos: logra contener la furia anticomunista que perturba la escritura proveniente de este tipo de usinas; y apunta a objetivos estrat茅gicos inmediatos, claramente identificables, en particular a resitir toda reforma del Poder Judicial.

La idea de 鈥減acto鈥 es el dispositivo fundamental del razonamiento. Los autores imaginan un inveros铆mil acuerdo entre pol铆ticos-delincuentes y organismos de derechos humanos, que tendr铆a por objetivo principal evitar que la justicia act煤e en casos de corrupci贸n, desviando as铆 su atenci贸n hacia los juicios de la 煤ltima dictadura y, por finalidad 煤ltima, lograr la reorganizaci贸n de las relaciones sociales por fuera del principio de orden de la propiedad privada.

鈥淐on el perpetuo enjuiciamiento a las FF.AA. y la direcci贸n de las imputaciones en manos de las organizaciones de DD.HH., Verbitsky alcanza su objetivo y el kirchnerismo tambi茅n: los Tribunales Orales Penales Federales, encargados de investigar y juzgar la corrupci贸n estatal, ten铆an y tienen sus agendas atestadas, desde el inicio de la gesti贸n Kirchner, hace ya 17 a帽os, en el juzgamiento de hechos ocurridos en la Argentina hace 45 a帽os. Ello en parte explica por qu茅 solo el 1% de las causas de corrupci贸n llegan a juicio oral y, de estas, solamente el 2% recibe condena. Mientras tanto, la relaci贸n se invierte en las causas de lesa humanidad: el 98% son condenados y el 1,4%, absueltos鈥.

El principal operador de la conquista que parte del campo social para llegar al v茅rtice del Estado ser铆a la promoci贸n de la figura del militante. Sea que provenga de la idealizaci贸n de la actividad de las organizaciones de los a帽os setenta, o de la actividad de cuadros jur铆dicamente formados de los organismos de derechos humanos, el militante es presentado como un ser esencialmente parcial, ideologizado y obediente a una jefatura. Y el temor a la perversa influencia de su figura proviene de un supuesto plan de penetraci贸n de distintas esferas profesionales como el periodismo, la educaci贸n y, finalmente, del bot铆n m谩s codiciado: el Poder Judicial. Siguiendo esta l铆nea de argumentaci贸n, el CELS ser铆a el sofisticado instrumento coordinador en tanto que la agrupaci贸n Justicia Leg铆tima operar铆a como el instrumento t谩ctico de manipulaci贸n de jueces y fiscales.

En s铆ntesis, el pacto habr铆a consagrado la convergencia de grupos muy diferentes: por un lado, los que act煤an en funci贸n de que la justicia no cumpla con su funci贸n anti-corrupci贸n (por supervivencia pol铆tica y porque el propio proyecto ser铆a esencialmente delictivo) y, por otro, los que se abocan a concretar una voluntad de venganza ilimitada en el tiempo (imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad), y en la extensi贸n de responsabilizaci贸n social con dictadura (ampli谩ndose primero de lo militar a lo c铆vico-militar, y luego a  lo c铆vico-eclesi谩stico-militar, etc.).

Lo que me interesa del texto es el car谩cter expl铆cito de su objetivo estrat茅gico: asegurar el aparato judicial como nexo fundamental entre fuerza coercitiva e instancia legal, nexo sobre el cual reposa el orden de la empresa capitalista. Seg煤n sus autores, este orden estar铆a amenazado por sus enemigos hist贸ricos. Y me interesa por dos razones. La primera: porque confirma que los fen贸menos de histeria propietaria o de ultra-derecha de estos 煤ltimos tiempos puede ser caracterizados m谩s bien como fen贸menos de 鈥渁seguramiento鈥, fundados en el miedo y en una feroz agresividad de naturaleza defensiva. M谩s que vaticinio de un nuevo tiempo, este tipo de fascismo se aferra de un modo paranoico a un ideal alucinado de jerarqu铆as y esencias, de controles y vigilancias, como 煤ltimo fundamento. La segunda: porque hace posible complementar los estudios recientes sobre los afectos neoliberales 颅颅颅颅颅鈥揺n particular sobre el odio鈥, con la capacidad de racionalizaci贸n que actores organizados pueden montar sobre la base de esa afectividad. El odio como tal, en tanto que afecto libre, puede obrar como transgresi贸n y desacato. Pero el odio tomado por este tipo de razonamientos, m谩s que desafiar una democracia formal y una sociedad protocolizada (y tomada por lo pol铆ticamente correcto), es en todo caso la reafirmaci贸n de pactos propietarios preexistentes, que no han dejado de formatear la estructura social, de castrar toda pulsi贸n pol铆tico-democr谩tica y de poblar el inconsciente del Estado, a partir de efectos irreversibles del terrorismo de Estado.




Fuente: Lobosuelto.com