November 6, 2021
De parte de SAS Madrid
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“No se ha evaluado ni la demora diagn贸stica, ni la falta de intervenci贸n ni el incremento del riesgo de la transmisi贸n” de enfermedades como la tuberculosis, la polio o el VIH, dicen desde la Sociedad Espa帽ola de Epidemiolog铆a.

Hasta que el coronavirus puso en jaque el mundo, casi nadie sab铆a a qu茅 se dedicaban esas personas que vigilan las enfermedades contagiosas. La pandemia destap贸 que en Espa帽a eran pocas. Tan pocas que en muchas comunidades “cab铆an en una habitaci贸n”, seg煤n el vicepresidente de la Sociedad Espa帽ola de Epidemiolog铆a, 脫scar Zurriaga. Los da帽os que ha provocado tener un sistema de salud p煤blica esquel茅tico son igualmente desconocidos e invisibles. A煤n no se han cuantificado, pero los expertos ya avisan de que se han dejado de vigilar correctamente otras enfermedades transmisibles como la tuberculosis, la polio o el VIH en el 煤ltimo a帽o y medio.

Primero porque se diagnosticaron menos, al estar la sanidad desbordada por la atenci贸n de los infectados con SARS-CoV-2; segundo, porque los profesionales de las redes de vigilancia epidemiol贸gica se dedicaron casi exclusivamente a investigar y procesar la avalancha de contagios de coronavirus, como pas贸 en los hospitales. Las administraciones tuvieron que buscar personal debajo de las piedras. Se recurri贸 hasta a documentalistas, cuentan los que han estado all铆.

“No se ha medido ni la demora diagn贸stica, ni la falta de intervenci贸n ni el incremento del riesgo de la transmisi贸n por no actuar en el momento apropiado. Los efectos empezar谩n a verse a partir de ahora”, resume Zurriaga, que trabaja para la Conselleria de Sanitat Universal de la Comunitat Valenciana, al otro lado del tel茅fono. Seg煤n el preventivista, los sistemas para vigilar las enfermedades transmisibles no COVID “han atendido las urgencias m谩s inmediatas, pero nadie ha estado detr谩s de ellos”. El Instituto Nacional de Estad铆stica publica la pr贸xima semana los datos de mortalidad por causa de defunci贸n, unas cifras a las que estar谩n muy atentos los expertos en salud p煤blica y que probablemente den la primera foto fija de lo que ha supuesto la pandemia para otras dolencias.

“La COVID-19 ha consumido los recursos que exist铆an, que eran muy bajos, y m谩s. Hay infecciones transmisibles cuya notificaci贸n se est谩 produciendo a ritmos distintos. Se ir谩 recuperando a la velocidad que toque despu茅s de haberse paralizado”, abunda Adri谩n Aginagalde, director del Observatorio de Salud P煤blica de Cantabria, que ha vivido muy de cerca este colapso de todos los pelda帽os de las redes de vigilancia, desde las comarcales hasta la nacional: la RENAVE.

La pandemia cogi贸 a Espa帽a no solo con pocos profesionales dedicados a este asunto, sino con un pobre armaz贸n t茅cnico para procesar los datos. “El sistema estaba muy poco engrasado. Algunas comunidades importantes funcionaban simplemente con excel y hasta los sistemas m谩s preparados han tenido problemas con la COVID-19”, asegura Zurriaga.

Hay mejoras prometidas. A nivel nacional, en el horizonte de futuro pr贸ximo est谩 el Centro Estatal de Salud P煤blica, la joya de la corona de un nuevo enfoque, obligado por la pandemia, en el que la salud p煤blica est茅 en el centro. Tambi茅n el desarrollo de una nueva estrategia, que se elabor贸 tras la pandemia de la gripe A en 2009 pero apenas tuvo recorrido, y el impulso a la red de vigilancia epidemiol贸gica. El proyecto de Presupuestos Generales del Estado, que todav铆a no ha recibido el visto bueno del Congreso, contempla 13 millones de euros para esta 煤ltima pata. La inversi贸n est谩 bajo el cap铆tulo de “aumento de capacidades de respuesta ante crisis sanitarias”.

驴C贸mo se vigila una enfermedad? 驴Y qu茅 significa que la vigilancia se ha paralizado? Desde la Sociedad Espa帽ola de Epidemiolog铆a (SEE) aclaran, antes de empezar: “No es una labor amateur que consista en contar casos y pasar la informaci贸n de un sitio a otro. Las redes de vigilancia funcionan bajo sospecha. Lo importante es detectar cualquier caso y controlar en todo momento que ning煤n brote pase desapercibido. Estudiar un brote tiene mucha t茅cnica detr谩s. Al que le cae uno por primera vez se muere porque no sabe c贸mo funcionar”.

Los pelda帽os de las redes de vigilancia

Existen una serie de enfermedades de “declaraci贸n obligatoria” (como el sarampi贸n, la s铆filis, la meningitis, el VIH, la tuberculosis…) y cualquier profesional, ya sea p煤blico o privado, que encuentre un caso est谩 obligado a notificarlo a la autoridad sanitaria. Esa es la primera voz de alarma. Despu茅s, se traslada a las redes de vigilancia (comarcales, provinciales o auton贸micas, dependiendo del caso) y ah铆 se integra con otros datos (los que env铆a el laboratorio, el hospital, etc). “Intervenir significa averiguar todo lo que se tenga que averiguar de ese caso con los servicios de medicina preventiva, prevenci贸n de riesgos laborales, servicios de salud municipales, m茅dicos de Atenci贸n Primaria si procede… Y el objetivo es atajar el caso y que la situaci贸n no vaya a m谩s”, explica Zurriaga.

驴C贸mo? “Por ejemplo, incautando alimentos si la transmisi贸n ha sido a trav茅s de ellos; localizando y encuestando a contactos en el caso de un brote…”, prosigue. Las notificaciones pueden llegar en cualquier momento del d铆a, pero los funcionarios que trabajan en esto, dice la SEE, no tienen guardias. “Mucha gente 鈥搇amenta Zurriaga鈥 ha hecho horas por encima de las orejas y ni las han devuelto ni las han pagado”.

Como todos los sectores p煤blicos, las consecuencias legislativas de la crisis de 2008 鈥揷omo la eliminaci贸n de la tasa de reposici贸n鈥 han ido dejando puestos vacantes que no se han cubierto. “Los recursos son escasos y adem谩s est谩n mal pagados. En un hospital, con las guardias se cobra m谩s, as铆 que la gente lo prioriza. Cuando lleg贸 el coronavirus, nuestras bolsas de trabajo estaban vac铆as”, a帽ade el epidemi贸logo.

Las organizaciones que trabajan con personas con VIH constatan que las redes de vigilancia han estado “muy saturadas” y asumen que no tendr谩n datos de c贸mo ha afectado la pandemia al diagn贸stico “hasta dentro de dos a帽os”, expone Ram贸n Espac, presidente de CESIDA y vicepresidente de la COAC, el 贸rgano consultivo del Plan Nacional sobre Sida. Las asociaciones cerraron durante los meses de confinamiento y en ese tiempo el cribado de casos se cort贸. A煤n hay que ver qu茅 pas贸 despu茅s. “En infecciones cr贸nicas como el VIH, el diagn贸stico y el tratamiento retrasados pueden tener consecuencias a largo plazo” no solo para los pacientes sino tambi茅n para los avances globales conseguidos contra el virus, seg煤n el presidente de GeSIDA, Esteban Mart铆nez.

“Los que se dedicaban a vigilar el VIH y estaban centrados en coronavirus no se estaban preocupando de eso, y lo mismo puede pasar con la tuberculosis. En estos casos hay que valorar primero si el diagn贸stico ha sido el apropiado y si eso ha aumentado la posibilidad de que se transmitiera. Cuando nos han llegado casos hemos actuado en brotes, pero no se ha estudiado como lo hac铆amos antes. Se ha tratado de cubrir el expediente y seguir”, admite Zurriaga. Adem谩s, estas redes no solo reciben datos, sino que tambi茅n los buscan activamente y eso tambi茅n ha quedado da帽ado por la sobrecarga.

“Y solo hemos hablado de la parte de infecciosas, pero hay vigilancia de c谩ncer, enfermedades renales, cardiovasculares… que en este momento no entraban dentro de lo urgente. Casi toda la gente que se dedicaba a esto y ten铆a preparaci贸n y experiencia se ha puesto a trabajar en la COVID”, zanja el experto en salud p煤blica. “Y ah铆 se han quedado los sistemas, parados”.

Enlace relacionado ElDiario.es 05/11/2021.




Fuente: Sasmadrid.org