September 4, 2022
De parte de Indymedia Argentina
219 puntos de vista

El fallido magnicidio de Cristina Fern谩ndez de Kirchner exhibe en tono dram谩tico el grado de descomposici贸n pol铆tica alcanzado en Argentina gracias 鈥揺n parte- a la permanente campa帽a de odio desatada por los partidos y diversos medios de comunicaci贸n de derecha contra la vicepresidenta, los personajes cercanos a ella y toda persona que comulgue con el progresismo o la izquierda.

Por Aram Aharonian.

Argentina atraviesa una profunda crisis que la derecha aprovecha para acentuar su discurso de odio mientras instiga a sus aliados en el poder judicial para intentar una maniobra destituyente.

El intento de magnicidio es consecuencia de una preparaci贸n calculada del pat铆bulo, montado por una derecha crispada, destituyente, heredera de golpistas y c贸mplice de la dictadura c铆vico militar (1976-1985), que cuenta con el inestimable apoyo de una maquinaria judicial corrupta que maneja la guillotina del lawfare.

Poner el 茅nfasis en el autor material del atentado (驴un loquito suelto?) ser铆a quedarse con una acci贸n que pudo tener consecuencias irreversibles. Que el diputado derechista Ricardo L贸pez Murphy dijera que 鈥渟on ellos o nosotros鈥, no fue ni es una locura. Seg煤n 茅l, en Argentina no hay lugar para la convivencia pac铆fica, no hay lugar para todos.

Tanto si fue un acto individual o si forma parte de un plan desestabilizador, tiene su asiento en el discurso de odio que ha sido la forma de comunicarse de la derecha 鈥搉o s贸lo la vern谩cula- y de sus expresiones medi谩ticas, no s贸lo las argentinas.

En el horizonte solo se vislumbra un abismo de incertidumbre, 驴un camino sin retorno? Porque la saga del atentado vino por episodios diarios: primero fue el juicio ama帽ado donde el fiscal apela a figuras como la asociaci贸n il铆cita, que siempre se utiliz贸 para justificar la persecuci贸n pol铆tica, luego el encierro de la gente al frente de la casa de la vicepresidente con vallas puestas por la polic铆a del gobierno neoliberal de la capital y despu茅s el intento frustrado de asesinato.

Todo esto prueba que la violencia simb贸lica es el ariete de la violencia f铆sica. Se comienza por la injuria, por la humillaci贸n, por la mentira, por el desprecio, por la demonizaci贸n. Primero el s铆mbolo, luego la carne.

La oposici贸n derechista no tom贸 conciencia de la tragedia que estuvo a punto de ocurrir. Si el atentado hubiera tenido 茅xito, en este momento el pa铆s estar铆a en llamas y el futuro de los 46 millones de argentinos, 40 por ciento de los cuales viven bajo el nivel de pobreza, habr铆a entrado en una franja de oscuridad e incertidumbre. Si fue un acto individual o parte de un plan desestabilizador es igual: parte del discurso de odio que ha sido la forma de comunicarse de la derecha y de sus expresiones medi谩ticas.

Ni la presidenta del PRO neoliberal, Patricia Bullrich -exministra de Seguridad del gobierno de Mauricio Macri- ni el dirigente ultraderechista Javier Milei repudiaron el ataque. La primera trat贸 de sacar r茅dito pol铆tico criticando la decisi贸n del presidente Alberto Fern谩ndez de declarar feriado nacional. El odio al peronismo como principal argumento los lleva a decir que el atentado no existi贸, aunque el autor est茅 detenido.

Hay una triple alianza pol铆tica, medi谩tica y judicial, que busca derrocamientos cruentos o incruentos y procesos de estigmatizaci贸n con su cl谩sica ret贸rica contra el populismo peronista, obviando de citar las crecientes expresiones de ese signo en la derecha y ultraderecha. No es novedosos: esta triple alianza siempre intent贸 borrar del escenario electoral propuestas que no estuvieran alineadas con el Consenso de Washington. Y el titiritero parece ser el embajador estadounidense en Buenos Aires, Marc Stanley, siguiendo el libreto de los gobiernos republicanos y dem贸cratas, tanto da.

Cuando se persigue la desaparici贸n pol铆tica de una expresidenta elegida dos veces por el voto popular, vicepresidenta en ejercicio y l铆der de un movimiento hist贸rico de masas, se viaja por un camino sin retorno. Su desaparici贸n f铆sica en el plano simb贸lico, acompa帽ada del pedido fiscal de c谩rcel e inhabilitaci贸n de por vida para ejercer cargos p煤blicos, equivale a la bala que no sali贸 de la rec谩mara del arma de Fernando Sabag. La bala apuntaba al coraz贸n de la propia democracia: no la mata, pero la empuja hacia un abismo de incertidumbres y peligros y prefigura un escenario dist贸pico.

Aunque el relato medi谩tico insiste en ello, nadie puede creer que la derecha va s贸lo por Cristina y por el peronismo, como expresa el oficialista Frente de Todos, porque eso significa suponer que la Argentina vive aislada del mundo. Hay que tenerlo claro: la derecha viene por todo, con planes de m谩s saqueo y destrucci贸n de las leyes laborales y sociales, con o sin peronismo en el gobierno.

La derecha est谩 decidida a llevar m谩s lejos su glorificaci贸n de la violencia. Los medios hegem贸nicos han dejado de lado cualquier misi贸n informativa para poner sus tribunas al servicio de un linchamiento medi谩tico, semejante al que ha antecedido a golpes o tentativas de golpes de Estado recientes en Bolivia, Brasil, Ecuador o Venezuela. En Argentina hay un sector que quiere eliminar al otro, y no es rec铆proco:

Y el mensaje y el intento de disciplinamiento va dirigido especialmente a las mujeres que se atreven a hacer pol铆tica, a llegar a espacios de liderazgo y a enfrentar a los poderes econ贸micos. Es una pedagog铆a a gran escala: si se mete en pol铆tica, representa intereses populares y adem谩s es mujer, se puede terminar con un rev贸lver en la cabeza. Pasa a ser 鈥測egua, puta y montonera鈥.

La realidad que no se quiere ver: Cuando la 鈥済rieta鈥 se vuelve 鈥渁bismo鈥, millones de argentinos y argentinas empobrecidos padecen, como consecuencia de las pol铆ticas que se vienen aplicando, una violencia cotidiana que tiene pocos antecedentes. Lo 煤nico que parece excitar a los pol铆ticos de derecha, ultraderecha o disfrazados de centristas son sus peque帽as disputas para definir qui茅nes ser谩n los candidatos para administrar la  vigilada democracia neocolonial, y los negociados que se sue帽an (por ahora).

Mostrando una profunda irresponsabilidad, gran parte de la dirigencia pol铆tica viene exacerbando la 鈥済rieta鈥 que pone en evidencia su incapacidad de ofrecer otras respuestas. En la misma proporci贸n en que la situaci贸n empeora, aumenta la insensatez y gravedad de sus mutuos agravios y acusaciones.

El oficialismo aparece tan incoherente como el presidente Alberto Fern谩ndez. 脡ste convoc贸 a una marcha masiva, pero nada dijo sobre su responsabilidad en la violencia que padecen los millones para asegurar la reproducci贸n del sistema explotador que genera esta concentraci贸n de riquezas que viene alimentando y que las actuales pol铆ticas estatales ratifican, al servicio de su acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

A las armas las carga el odio acumulado durante a帽os y a帽os a la vista de todos, de larga duraci贸n, transmitido de generaci贸n en generaci贸n, cristalizado en determinadas instituciones, encargadas de ponerle una p谩tina de correccionismo moral que lo disimule para que siga creciendo y se vuelva implacable.

La derecha y sus medios de comunicaci贸n repiten un discurso de odio, de negaci贸n del otro, que estigmatiza, criminaliza a cualquier dirigente popular e incluso de simpatizantes. Activistas de la oposici贸n pasearon por las plazas con bolsas mortuorias, ata煤des o instalaron guillotinas con dedicatorias. No es inocente ni gratuita la legitimaci贸n de discursos extremos, de llamados a la agresi贸n, de planteamientos que niegan legitimidad democr谩tica del adversario pol铆tico.

Es un odio aggiornado, que sabe usar las 鈥渘uevas鈥 herramientas de las fake-news y las shit-news, aliment谩ndolas con las normas de un espect谩culo que necesitaba autor铆a, firma; una forma eficiente de captar atenci贸n masiva de una larga audiencia que se nutre de rencor, que asiste 鈥損or televisi贸n- al diario espect谩culo del odio en prime time. Odio y espect谩culo para implantarlo.

Un odio que excita tanto al expresidente Mauricio Macri y sus seguidores de Juntos por el Cambio como a algunos empresarios que lucraron con su gobierno, los jueces que deslindaron su responsabilidad por el espionaje a los familiares de los tripulantes del submarino San Juan o los polic铆as y fiscales que arman causas para encarcelar a los j贸venes protestones.

Y, obviamente, al histri贸nico fiscal Diego Luciani que agrede a toda la naci贸n tratando de condenar a doce a帽os de prisi贸n e inhabilitaci贸n pol铆tica perpetua a la vicepresidenta. Tras el alegato, grupos de 鈥渁utoconvocados republicanos鈥 se acercaron a la residencia de Cristina, con meg谩fonos, desplegando contra ella todos los insultos posibles y a pedir, incluso, que se le aplique la pena de muerte. El odio trep贸 a niveles inusitados.

Y ese odio tambi茅n excita a los disfrazados de comunicadores que, impunemente mienten y alimentan la brecha entre los de arriba y los de abajo, sin darse cuenta que la mayor铆a de ellos pertenecen al segundo grupo.

La lista de violencias medi谩ticas es interminable. Eran habituales las expresiones violentas en las inmediaciones de la casa de Cristina, luego de que el Grupo Clar铆n publicara la direcci贸n exacta de la vivienda y comenzara a entrevistar a la simp谩tica vecina, lo cual fue interpretado como una formas m谩s de hostigamiento. Los ataques en los medios son de larga data. En 2016, el antiperonista Jorge Lanata la llam贸 鈥減obre vieja enferma (鈥) Ojal谩 la historia la juzgue como la mierda que fue鈥.

La violencia judicial, mostr贸 un r茅cord de indagatorias en un d铆a y un pedido de proscripci贸n. En 2018, en una de las tantas causas judiciales que llev贸 adelante el fallecido juez Claudio Bonad铆o, se realiz贸 en El Calafate un espectacular allanamiento en busca de b贸vedas y tesoros. 鈥淣o recuerdo ning煤n allanamiento a una casa que haya durado tres d铆as鈥, dijo Cristina, mostrando los destrozos del allanamiento.

Ahora la izquierda se porta bien, 鈥渄emocr谩ticamente鈥, participa en elecciones, se atiene al estado derecho hasta ahora construido, pero le responden con un men煤 de bajezas que van de los improperios, las mentiras y los montajes hasta el intento de asesinato de una de las lideresas m谩s connotadas del continente. No quieren dejarla participar del juego democr谩tico, temerosos de que lo ganen.

EEUU, Cristina 驴y despu茅s?

El intento de proscripci贸n 鈥搗ia lawfare- confirm贸 que la manipulaci贸n judicial es estimulada por la necesidad de Estados Unidos y de la derecha y ultraderecha argentina de garantizar que ella no participe en las elecciones presidenciales del a帽o pr贸ximo y tambi茅n que no tuvieron en cuenta la multutudinaria movilizaci贸n popular en su apoyo, en todo el pa铆s.

La maniobra judicial tiene un cu谩druple objetivo: la condena de la Vicepresidenta y su proscripci贸n, el quiebre de su representatividad, basada en su v铆nculo con los sectores m谩s despose铆dos, se intenta volver a coligar al peronismo con el sambenito de la corrupci贸n y se desea liquidar el pluralismo democr谩tico para instaurar un bipartidismo falso sin debates estrat茅gicos sobre proyectos de naci贸n.

Ante el Consejo de las Am茅ricas, el embajador estadounidense en  Buenos Aires, Marc Stanley indic贸 al oficialismo y a la oposici贸n que 鈥渆l momento es ahora鈥 para formar una coalici贸n que 鈥渙frezca lo que el mundo necesita: energ铆a, alimentos, minerales鈥. 鈥淥lv铆dense de las ideolog铆as y los partidos y armen ya esa coalici贸n. Se los digo como representante del pa铆s que quiere ser su socio y como alguien que ama la Argentina y ve su potencial: trabajen esos acuerdos ahora, no esperen 16 meses鈥.

El legislador trumpista Ted Cruz, integrante del Comit茅 de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, exigi贸 al secretario de Estado, Antony Blinken, que Cristina Fern谩ndez sea catalogada como corrupta y que se le impida a ella y a sus familiares el ingreso a Estados Unidos. Es una pr谩ctica de moda en Washington: la criminalizaci贸n pol铆tica desplegada en la regi贸n desde hace 20 a帽os es una decisi贸n geopol铆tica.

Cuando parec铆a que el gobierno del Frente de Todos estaba en ca铆da libre, incluyendo la imagen del presidente por su ambig眉edad y contradicciones y por el apoyo impl铆cito al empoderamiento de Sergio Massa, apareci贸 el histri贸nico fiscal Diego Luciani, con su alegato y luego la r茅plica de Cristina, que generaron repercusiones internacionales, sobre todo en Am茅rica Latina y el Caribe y revivi贸 a la militancia popular.

Con su accionar antidemocr谩tico, el partido judicial-medi谩tico, provoc贸 la movilizaci贸n de todo el campo popular (no s贸lo peronista) en defensa de la vicepresidenta y de la democracia. Confiando en la manipulaci贸n del imaginario colectivo, no esperaban el aluvi贸n masivo (medio mill贸n de personas en la Plaza de Mayo). Apost贸 a que toda la atenci贸n estaba puesta en la inflaci贸n y la carest铆a de la vida.

Hay quienes consideran que Cristina debe renunciar ahora y encabezar una coalici贸n contra el gobierno y la oposici贸n (que son los que el embajador estadounidense dice que se deben unir, y que ella de no renunciar avalar铆a). Recuperar铆a los cuatro millones de votos perdidos y con su salida se llevar铆a consigo lo m谩s importante del Frente de Todos: la gente.

Y esa es la verdadera raz贸n de t铆mida defensa que de ella hace el presidente Alberto Fern谩ndez y su ministro de Econom铆a, Sergio Massa. Sin Cristina dentro del Frente de Todos, el 鈥減eronismo de centro鈥 dif铆cilmente pueda ser una alternativa electoral y quiz谩 se sume a la propuesta de Marc Stanley y Washington. Seguramente Cristina no d茅 el paso del renunciamiento, al menos no por ahora, pero sin duda hay un antes y un despu茅s de ese jueves primero de setiembre, cuando la democracia argentina estuvo al borde del pat铆bulo.

Aram Aharonian es periodista y comunic贸logo uruguayo. Mag铆ster en Integraci贸n. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundaci贸n para la Integraci贸n Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE)


Fuente: https://estrategia.la/2022/09/04/el-patibulo-de-la-democracia-argentina/




Fuente: Argentina.indymedia.org