July 16, 2021
De parte de La Haine
242 puntos de vista


(Entre el 16 y el 19 de abril de 2021 se realiz贸 el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba) Como muchos compatriotas, deseo contribuir a la soluci贸n de problemas que afectan a nuestra naci贸n y no solo los del 谩mbito espec铆fico donde existimos y actuamos. Utilizar茅 n煤meros para identificar las ideas y sugerencias, sin jerarqu铆as. Intentar茅 ser claro y directo.

Premisas de los criterios y propuestas

1 Los discursos de Ra煤l y D铆az-Canel en el VIII Congreso, aportan una gu铆a pol铆tica actualizada del Partido y la Revoluci贸n. Abordan l铆neas de soluci贸n a un amplio repertorio de problemas, varios muy calientes, e incitan a gestar nuevas reflexiones y acciones. Tales atributos no excluyen que existan aspectos pol茅micos y temas ausentes, u otros insuficientemente evaluados.

Miles de opiniones escuchadas en las colas, en otros 谩mbitos colectivos y entre amigos, familiares y compa帽eros, o le铆das en numerosos foros digitales, me inclinan a pensar que hoy la mayor parte del pueblo m谩s que en discursos tiene la atenci贸n centrada en las actuaciones y los hechos con resultados.

2 El Congreso ratific贸 que el PCC solo podr谩 guiar al pueblo si este siente que es parte medular suya, que existe para servirlo y lo conduce, obedeci茅ndolo, hacia metas di谩fanas que tengan desenlaces exitosos inmediatos, y no solo tras objetivos de largo plazo.

3 Esta es la coyuntura m谩s peliaguda que ha vivido la Revoluci贸n, luego de su vertiginosa epopeya de los a帽os 1960. La actual crisis es incluso m谩s 谩lgida que la del Per铆odo Especial, en sus peores momentos entre 1991 y 1994. Sus causas y efectos, las circunstancias que la rodean, y los dis铆miles pron贸sticos sobre su evoluci贸n se entrelazan y refuerzan entre s铆, suscitando desesperanza en mucha gente.

Por consiguiente, urge romper y superar la espesura de pesimismo e incertidumbre extendida en numerosas personas del pueblo revolucionario y patriota. Eso paraliza, debilita, puede generar soluciones individuales desesperadas y es un terreno f茅rtil para que prosperen diversas hierbas nocivas y los planes subversivos del imperio.

4 Tal complejidad obliga a encarar y resolver con mayor celeridad problemas acuciantes y a reducir d茅ficits acumulados durante d茅cadas. Al tiempo que fuerza a desembarcar pesados lastres, incluidos cuadros pol铆ticos y estatales incapaces de afrontar los nuevos tiempos. Ello ha comenzado a ocurrir, aunque no todo lo necesario ni a la velocidad requerida.

No habr谩 soluciones m谩gicas: la mayor铆a de las personas lo saben. A la par, ellas exigen que se desplieguen cortafuegos frente a los diversos “incendios” existentes a lo largo y ancho de la Isla, a veces en unos lugares m谩s que en otros. Por ejemplo, la escalada abrumadora de los precios de los alimentos y de otros art铆culos de primer铆sima necesidad, la sensible escasez de medicamentos, el incremento de la corrupci贸n, las mini mafias relacionadas con negocios il铆citos, las ineficiencias y debilidades de cuadros de direcci贸n y las insuficiencias de instituciones a diferentes niveles…

No basta con tener excelentes documentos que definen las metas econ贸micas y sociales en el mediano y largo plazo, y conceptos te贸ricos sobre nuestra transici贸n socialista. Incluso esto puede ser un arma de doble filo en el terreno ideol贸gico y pol铆tico, sino se alcanzan frutos tangibles -nacionales y locales- que susciten certezas en la mayor铆a de los ciudadanos de que es posible remontar la situaci贸n y avanzar.

Un ejemplo emblem谩tico de signo positivo, es el efecto m煤ltiple que tiene en nuestro pueblo el 茅xito de los cinco candidatos vacunales, uno ya aprobado, y el avance de la vacunaci贸n. Hay otros -no muchos-, pero ninguno tan relevante.

Nuestro orden constitucional e institucional y los documentos rectores aprobados por el PCC, aunque pueden y deben ser enriquecidos, o incluso modificados en parte, conforman una carta de navegaci贸n certera. Lo decisivo ahora es capitanear el barco a la mayor velocidad que permita la “tormenta perfecta”, para salir de su zona m谩s riesgosa.

La crisis lleva adentro el embri贸n de un ciclo virtuoso, cuya evoluci贸n depender谩 sobre todo de c贸mo ella sea timoneada. Este vaticinio lo podr铆a hacer suyo buena parte de la poblaci贸n, una vez que perciba hechos convincentes que tiendan a revertir la situaci贸n. Hoy esto no es as铆.

5 La mayor铆a de los ciudadanos entienden que el bloqueo secular, las medidas draconianas de Trump que lo extreman y la pandemia, son causas esenciales de los graves problemas que padecemos. Pero tambi茅n muchos coincidimos en que no son las 煤nicas. Prevalece la opini贸n en el pueblo de que debemos centrarnos en cambiar y mejorar todo lo que est谩 al alcance del pa铆s, y no convertir tales realidades de origen for谩neo en pretextos para justificar deficiencias y errores end贸genos, de antes y de ahora.

Sin olvidar lo que siempre enfatiza D铆az-Canel: no cansarnos en reiterar nuestros argumentos frente a esa pol铆tica genocida del imperio. Razones y evidencias, s铆, bien formuladas y convincentes; pero nunca encubrir errores e ineficiencias so pretexto del bloqueo.

6 Resistir y avanzar son dos verbos clave. A la par, es menester exaltar otra idea: hacer ambas cosas sin extraviar el rumbo. Evitar que los desesperados contagien a los dem谩s con su p谩nico y pretendidas soluciones m谩gicas; o las “sirenas” seduzcan a los marineros con hermosos cantos, y ellos salten a la mar para disfrutarlos mejor y terminen ahogados en el intento.

No se trata de taparse los o铆dos con cera derretida o amarrarse al m谩stil del barco, como hiciera Ulises para evitar sucumbir a tales cantos. Hay que escuchar y ver todo. Nunca sujetarse a algo r铆gido y no perder jam谩s la iniciativa. Actuar con holgura y rapidez, siempre desde la lucidez y el consenso de amplias mayor铆as. Rechazar fat铆dicas seducciones, que en estos tiempos de prolongada oscuridad pueden ser percibidas como 煤nicas luces posibles y males menores.

7 Se ha colocado en primer plano, con raz贸n, la dimensi贸n econ贸mica de la crisis. Tambi茅n los conceptos, pol铆ticas y mecanismos a emplear para solucionarla y continuar la senda del desarrollo. Son loables al respecto, los aportes a t铆tulo personal formulados por destacados economistas cubanos de varias generaciones, entre ellos algunos ex ministros. El tema de la reforma econ贸mica (“actualizaci贸n del modelo econ贸mico y social” en el discurso oficial) ha sido el eje en torno al que han girado muchos de sus textos.

Es honroso destacar la perseverancia y lealtad de casi todos esos especialistas, quienes no han cejado en su empe帽o de proponer a la direcci贸n del pa铆s f贸rmulas econ贸micas que ayuden a tomar decisiones certeras. Por ejemplo, la idea de que la reforma se conciba y aplique de modo integral y secuencial; la armon铆a entre los diferentes actores econ贸micos, el 茅nfasis en el papel dinamizador de las Mpymes y los perjuicios que comporta la demora en la ejecuci贸n de importantes conceptos y lineamientos, aprobados desde el VI Congreso del PCC.

8 Sin desde帽ar la relevancia de la econom铆a, es primordial valorar la integralidad de la crisis, guiarnos por nuestros consensos sobre la transici贸n socialista en Cuba y encontrar soluciones entrelazadas. Las teor铆as y mecanismos econ贸micos, es menester armonizarlos con y subordinarlos a las directrices de la estrategia pol铆tica.

En los 煤ltimos tiempos han aumentado las voces de economistas y de otros ciudadanos, todos comprometidos con la Revoluci贸n, que promueven para Cuba el modelo del “socialismo de mercado” y otros conceptos y pr谩cticas que rigen en China y Vietnam.

Es l贸gico que tales experiencias exitosas resulten atractivas e incluso deslumbren, en medio de nuestra descomunal crisis. Por supuesto, es necesario conocerlas, ponderarlas y recrear los elementos que resulten adaptables a nuestras concepciones sobre la transici贸n socialista. As铆 ha actuado, seg煤n aprecio, el liderazgo de la Revoluci贸n y es la opini贸n que predomina en la mayor铆a de nuestros economistas, sobre todo los que han estudiado esos dos pa铆ses socialistas asi谩ticos.

Hay que calibrar los tres procesos hist贸ricos particulares, la evoluci贸n de las respectivas formaciones econ贸mico-sociales, las especificidades culturales, los contextos geopol铆ticos y geoecon贸micos, la magnitud poblacional, los niveles de desarrollo de cada sociedad en las v铆speras de las reformas, los 茅xitos, errores y experiencias de cada proceso antes de iniciarse y durante sus respectivas reformas, entre otros factores y circunstancias que permitan identificar lecciones 煤tiles.

Pero copiar ser铆a suicida. Aqu铆 vale el apotegma de Sim贸n Rodr铆guez: “O inventamos o erramos”. Basta con el equ铆voco de haber cre铆do alguna vez que allende el Atl谩ntico hab铆an descubierto c贸mo crear el socialismo. Todav铆a hoy perduran nocivos vestigios del calco que hicimos del mal llamado “socialismo real”, incluso en nociones y pr谩cticas del PCC y del Estado.

Tenemos experiencias y sabidur铆a -el pueblo y su liderazgo pol铆tico e intelectual-, para no dejarnos confundir con ideas que busquen hacernos creer que la Tierra Prometida se encuentra, esta vez, allende el mar Pac铆fico.

9 En medio de las angustias provocadas por la excepcional crisis, es juicioso recordar que Cuba detenta un legado de logros sociales, pol铆ticos (end贸genos y externos), militares, econ贸micos, cient铆ficos, culturales, deportivos, 茅ticos, morales y ecol贸gicos, frutos de nuestra concepci贸n sobre el socialismo y de infinidad de experiencias acumuladas durante m谩s de sesenta a帽os. Y ello, sin minimizar los errores, deficiencias, problemas y vulnerabilidades de la Revoluci贸n, que hoy son m谩s visibles que nunca y eso tambi茅n puede ser una oportunidad para avanzar en su superaci贸n.

Entre los desatinos, lo reitero, est谩n los componentes que copiamos del modelo sovi茅tico. Pero tambi茅n es destacable la capacidad de nuestro proceso revolucionario para seguir adelante al cabo de evaporarse aquellos “aliados estrat茅gicos” hace treinta a帽os. 驴Acaso no es excepcional haber sobrevivido a la hecatombe del “socialismo real” -cuando nadie en el mundo lo cre铆a posible- y poder adem谩s evaluar las causas y consecuencias de ese desenlace? Esto 煤ltimo, por cierto, encierra importantes lecciones pendientes de identificar por el PCC para extraer moralejas 煤tiles.

10 El Congreso actualiz贸 los dos documentos que conforman la visi贸n te贸rica (Conceptualizaci贸n…) y los lineamientos econ贸micos y pol铆tico, sustentados ambos en ese c煤mulo de experiencias y en el pensamiento colectivo en Cuba durante m谩s de seis d茅cadas. Empleados de manera cabal -por ende, sin rigidez doctrinaria ni manipulaciones-, ellos integran una gu铆a para avanzar hacia el socialismo deseado y posible.

A la par, es leg铆timo preguntarse: 驴Por qu茅 si disponemos de definiciones tan claras del PCC y de numerosos aportes del liderazgo hist贸rico de la Revoluci贸n, se han cometido tantas pifias en su implementaci贸n? 驴C贸mo explicar los errores y desviaciones que han afectado con severidad el avance y la calidad de la ejecuci贸n del proyecto de naci贸n consensuado: soberana, independiente, socialista, democr谩tica, pr贸spera y sostenible?

Esos magnos valores y objetivos son la raz贸n de ser del Partido, y a ellos consagra su fuerza pol铆tica y moral. En el VIII Congreso se formularon evaluaciones cr铆ticas sustantivas que responden en parte la interrogante de marras, pero a煤n queda tela para cortar.

Es recomendable no obviar la diferencia entre las decisiones sabias y las inteligentes: estas encaran los problemas y los resuelven; las decisiones sabias los evitan.

Nuestro Partido debiera proponerse actuar siempre con sabidur铆a, en el sentido que la defini贸 Bol铆var: creer m谩s en los consejos del pueblo que en las opiniones de los sabios. Y m谩s a煤n, a帽ado, si en vez de sabios son funcionarios de aparatos burocr谩ticos, necesarios para dirigir pero cuyas opiniones es conveniente escuchar y ponderar, sin depender de ellos a ultranza.

11 La garant铆a para avanzar en la ruta socialista deseada (la estrategia), es el protagonismo democr谩tico del pueblo. 驴Qui茅n lo niega? Sin embargo, con frecuencia ese concepto se entiende y aplica de maneras diferentes, y suele emplearse como un comod铆n de la ret贸rica pol铆tica (“el papel de las masas”, “la vinculaci贸n con las masas”….).

Existen interpretaciones y quehaceres (o ausencia de ellos) sobre la llamada “participaci贸n popular”, que no se corresponden con las definiciones del Partido y las normas de la Carta Magna. Hay insuficiencias y errores de la Revoluci贸n desde los a帽os 1960, por consiguiente del sistema de poder que le es inherente, asociados a incomprensiones y desatinos pr谩cticos sobre la democracia socialista por parte de las instituciones del Estado, de la sociedad civil y del Partido.

驴Acaso ello se debe a la necesidad de enriquecer y/o precisar algunas ideas, relacionadas con la teor铆a y el ejercicio de nuestra democracia? Opino que s铆.

Es indispensable crear una cultura democr谩tica en toda la sociedad. Y ello supone que sus valores y c贸digos (las “reglas del juego”) se interioricen al m谩ximo en todxs o la mayor铆a de lxs ciudadanxs. Aunque se ha erigido una base conceptual pol铆tica y jur铆dica, hay que lograr que se conozca y se aplique con rigor por todos los actores del Estado, del sistema pol铆tico y de la sociedad civil. El programa de televisi贸n Haciendo Cuba es un loable ejemplo, pero resulta apenas un abrebocas de lo que es necesario realizar.

驴Qu茅 papel real desempe帽an al respecto nuestros sistemas de comunicaci贸n social y de educaci贸n? 驴Qu茅 aportan las organizaciones pol铆ticas, de masas y sociales? 驴Y las instituciones del Estado, en particular el Poder Popular? 驴Qu茅 se hace en las comunidades, en los centros de trabajo y estudiantiles, y en todas partes, para que la gente conozca y domine al m谩ximo posible los derechos y deberes de los ciudadanos establecidos en la Carta Magna y las consecuencias de sus eventuales violaciones?

La consulta al pueblo del proyecto de Constituci贸n y el proceso de su discusi贸n y aprobaci贸n posterior, fue un momento estelar. Ahora es menester no dormirnos en los laureles.

12 El tema de la democracia en la transici贸n socialista cubana, acumula experiencias positivas y negativas diversas y est谩 respaldado por nociones esenciales. Pero con humildad y a la vez con sincera preocupaci贸n, opino que no est谩 agotado y requiere de una atenci贸n a煤n m谩s priorizada, que permita afinar y robustecer su sustento te贸rico y los modos pr谩cticos de sustanciarlos. De ello depender谩, en decisiva medida, que podamos salir de esta crisis in茅dita. Y avanzar con m谩s rapidez y mayor calidad en todas las esferas de la sociedad.

Me llama la atenci贸n, por ejemplo, que el Compendio de ideas, conceptos y directrices del VIII Congreso (y ello pareciera que es reflejo del Congreso) solo dedica tres p谩rrafos gen茅ricos al tema de la democracia, mientras que al cap铆tulo Pol铆tica de cuadros consagra cinco p谩ginas y media.

13 La unidad es una clave ineludible y sagrada en la historia de la naci贸n. Por consiguiente, nadie debiera convertirla en pretexto para barrer los problemas y fallas debajo de la alfombra.

S贸lo respet谩ndose el papel del pueblo como actor principal del proceso real en que se adoptan las decisiones (y no apenas un sujeto de consultas) y siendo el primer protagonista de la ejecuci贸n y control de estas, tendremos la capacidad para salir del laberinto. Ello supone tener la capacidad para interpretar raudo sus opiniones a fin de enmendar a tiempo errores, debilidades e incoherencias, y enfrentar con eficacia a nuestros enemigos.

Cuando sobrevino la crisis de los 1990, Fidel enarbol贸 un reto hist贸rico: salvar la Patria, la Revoluci贸n y el Socialismo. Por cierto, no solo en Cuba, tambi茅n salvar el paradigma universal: dimensi贸n esta que no debi茅ramos jam谩s soslayar.

Tal disyuntiva es hoy del mismo porte, y me atrevo a afirmar que los riesgos son a煤n mayores. Salvar la Patria, la Revoluci贸n y el Socialismo supone amplitud de miras, sumar a todos los ciudadanos que respeten la Constituci贸n.

Por eso resulta indispensable forjar el consenso sobre bases inclusivas en todos los quehaceres de la sociedad, porque lograr el entendimiento de la mayor铆a es siempre muy dif铆cil. Debemos aspirar a ello, y hacer lo necesario para que as铆 sea. Esta idea de Fidel, expresada en su discurso a los intelectuales en junio de 1961 ilumina: “La Revoluci贸n solo debe renunciar a aquellos que sean incorregiblemente reaccionarios, que sean incorregiblemente contrarrevolucionarios”.

Tal concepto se corresponde con inn煤meros ejemplos positivos desde aquel a帽o. Pero tambi茅n existen otros donde ha imperado lo contrario: acciones err谩ticas que han propiciado distanciamientos y rupturas evitables, incluso de personas identificadas con la Revoluci贸n. Ser铆a beneficioso rectificar los casos que han ocurrido en los 煤ltimos a帽os, algunos con implicaciones p煤blicas da帽inas para la Revoluci贸n, y a煤n es posible rectificar. El Partido debiera conducir esa sanaci贸n. Y la Uneac, el MES y la Upec, por ejemplo, deber铆an identificar los de su 谩mbito.

14 Nunca como en este tiempo han existido en nuestro archipi茅lago tantos debates y cruce de ideas. Enhorabuena. En todas partes y a todas horas se delibera. Las redes sociales y otras v铆as de comunicaci贸n no presencial, han multiplicado “n” veces lo que siempre ha sido inherente a los cubanos. Alegr茅monos, pues ello contribuye a enriquecer nuestra democracia.

15 La tenaza imperial apretada in extremis en los 煤ltimos a帽os, los embates de la pandemia, el impacto en nuestra econom铆a del cerco criminal a Venezuela y los d茅ficits acumulados por nuestra accidentada transici贸n socialista, unido a la lentitud y zigzagueos en la adopci贸n de ciertas decisiones para remozar el modelo econ贸mico y pol铆tico, todo junto, ha creado una especie de rompecabezas muy dif铆cil de armar. Tanto, que muchas personas creen que ya no ser谩 posible lograrlo.

Tales compatriotas esc茅pticos -y muchas veces confundidos- forman un conglomerado muy importante, y el Partido debiera priorizar su atenci贸n en todas partes. Sin sumar esa poblaci贸n a la gran fuerza unida que se requiere para empujar la Revoluci贸n, en estos tiempos en que tantos vientos soplan en contra, ser谩 imposible salir de la crisis y avanzar.

El VIII Congreso y el Partido

16 Resulta obvio que la direcci贸n de la Revoluci贸n decidi贸 organizar este Congreso, bas谩ndose sobre todo en la estructuras del Partido a nivel central, en la experiencia acumulada por los l铆deres y cuadros pol铆ticos y del Estado y en la amplia informaci贸n que ellos manejan. Adem谩s, las decisiones y el desarrollo del evento fueron pensados y calibrados con tiempo, logr谩ndose resultados a tono con la nueva etapa que se desea emprender.

Sin embargo, considero que se perdi贸 una oportunidad para poner en pr谩ctica algunos de los conceptos formulados con suma claridad en los respectivos discursos de Ra煤l y D铆az-Canel. Entre ellos la necesidad de lograr la mayor participaci贸n y el m谩s amplio consenso posibles del pueblo y el Partido en los procesos de toma de decisiones, para nutrir la unidad deseada y enriquecer los nexos biun铆vocos del Partido con el pueblo.

17 El formato empleado para el VIII Congreso no permiti贸 conocer y aprovechar en toda su riqueza el caudal de ideas y aportes posibles de los 700 mil militantes, sobre los diferentes temas y problemas que deb铆a abordar el c贸nclave. Y contribuir con ello a sus decisiones finales.

Como ocurri贸 en congresos anteriores, este se hubiese beneficiado con la sabidur铆a de todos los miembros del PCC y del pueblo revolucionario y patriota, y ello habr铆a ayudado a mayores niveles de consenso y unidad, tan necesarios en este tiempo. Tambi茅n a la retroalimentaci贸n de los nexos del Partido con el resto de la ciudadan铆a y su papel como fuerza pol铆tica dirigente superior de la sociedad y el Estado. Mandato constitucional muy dif铆cil de cumplir y que obliga al PCC a una conexi贸n permanente con el pueblo. Creo que las limitaciones impuestas por la pandemia, si esa fue la raz贸n, debieron (y pod铆an) sortearse con creatividad realista.

18 Hasta donde conozco, el Congreso no despert贸 elevadas expectativas o especial inter茅s en la poblaci贸n previo a su realizaci贸n. El sistema de medios de informaci贸n no contribuy贸 a que fuese de otro modo. La divulgaci贸n fue parca. Ni el d铆a en que comenz贸, se sab铆a cu谩ndo se conocer铆a lo que all铆 ocurrir铆a, si habr铆a transmisi贸n directa o diferida y el momento de esta. La noticia es que no hab铆a noticia.

Los discursos de Ra煤l y D铆az-Canel ayudaron a revertir esta situaci贸n, aunque no del todo. A partir del 27 de mayo se aprecia que existe un plan para mantener vivo el Congreso, con la publicaci贸n del Compendio…, el inicio de las reuniones presididas por D铆az-Canel en las provincias y las dos Mesa Redonda realizadas cada vez con tres miembros del Secretariado. Esto 煤ltimo, un hecho in茅dito. Tambi茅n el discurso final de D铆az-Canel del 22 de mayo en una reuni贸n nacional de cuadros, es aleccionador y complementario del Congreso. Sin embargo, divulgar esos y otros eventos oficiales no es suficiente.

Los 贸rganos de comunicaci贸n debieran ser cajas de resonancia de las voces y ecos de las bases. Los asuntos a divulgar requieren tratamientos informativos y anal铆ticos diversos, sin apolog铆as, lugares comunes ni ausencia de problematicidad. El proceso que activar谩 el Compendio…, es una oportunidad para tales fines. Esperemos que los responsables de dirigir los medios y nuestros periodistas aprovechen la ocasi贸n para rectificar los errores se帽alados por Ra煤l en su discurso. Hasta hoy -noventa d铆as despu茅s- no es as铆.

Considero que la principal responsabilidad de que ello suceda recae en la direcci贸n del Partido a nivel nacional y en las provincias. Hasta ahora, las informaciones divulgadas sobre las reuniones de los comit茅s provinciales del PCC son omisas, iguales o muy semejantes a las de siempre. Tal vez, reflejan lo que efectivamente ocurri贸 en ellas. Y eso ser铆a peor.

驴No podr铆a ser novedoso y enriquecedor que el Secretariado tambi茅n realice reuniones con n煤cleos del Partido y colectivos de ciudadanos en las bases, para escuchar de forma directa, “pura”, los criterios de la militancia y la poblaci贸n?

Siempre me ha llamado la atenci贸n, la ausencia de informaciones en los medios de comunicaci贸n sobre las actividades del Partido en los centros de trabajo y en las comunidades.

Pareciera que los n煤cleos y los militantes no existen en la prensa. Su expresi贸n p煤blica es invisible. Incluso en el diario Granma, 贸rgano oficial del PCC, no se refleja el quehacer de los n煤cleos, sus aportes, experiencias, errores y aciertos. El Partido es, en tal sentido, una especie de logia.

No recuerdo tampoco que en las telenovelas, pel铆culas y series de ficci贸n cubanas, y en otros programas de la televisi贸n y la radio, existan personajes que sean militantes del PCC y n煤cleos del Partido.

驴C贸mo explicar esos misterios? Dejo el tema para pensar… En todo caso, opino que el Partido tiene que mostrarse tal cual es en los medios de comunicaci贸n. Y propiciar con el respeto debido a los creadores audiovisuales, que estos incluyan en sus obras, siempre que resulte consustancial a la trama, la actividad de los n煤cleos y personajes que sean militantes, con virtudes y defectos, tal cual ocurre en la realidad.

19 La importancia del Congreso, am茅n de su valor hist贸rico como hito de la continuidad, debiera ser explicada con mensajes atractivos, que revelen hechos e ideas comprensibles y cre铆bles. Urge hacer trizas la rutina y el lento ritmo burocr谩tico de las decisiones. Todos lo sabemos: El tiempo en la pol铆tica, como en la guerra, es una cuesti贸n esencial. Ganar o perder una batalla, o complicarla y hacerla muy riesgosa, muchas veces depende de ello. Ejemplos existen para escoger, dentro y fuera de Cuba, recientes y pasados.

Si el Partido es el 煤nico sucesor posible de nuestro Comandante en Jefe, como bien proclamara Ra煤l, hay una frase que Fidel sol铆a repetir -y practicar- ante los retos y dificultades, que debi茅ramos asumir hoy m谩s que nunca: “No se puede perder un minuto…”.

20 Es dif铆cil opinar sobre la composici贸n de los delegados al Congreso, de los miembros del Comit茅 Central y del Bur贸 Pol铆tico, pues a saber no se han divulgado los datos biogr谩ficos esenciales de todos ellos. Aunque los dirigentes principales reelectos o provenientes de otros cargos relevantes, se conocen en mayor medida.

De todos los miembros de esas instancias -y tambi茅n del conjunto de delegados-, 驴cu谩ntos son campesinos de la Anap, obreros industriales, agr铆colas y de la construcci贸n, m茅dicos y personal de la salud, maestros y profesores, cient铆ficos -incluidos los de ciencias sociales-, trabajadores del sector privado y de cooperativas, trabajadores del 谩rea de los servicios y el comercio, artistas, escritores y promotores culturales, deportistas, comunicadores sociales, religiosos…?

21 El IV Congreso del PCC, en octubre de 1991, hace 30 a帽os, defini贸 por vez primera a nuestra organizaci贸n como el Partido de la Naci贸n Cubana. Hasta entonces, reg铆a el esquema copiado del PCUS: “el Partido de la clase obrera”. Aunque la verdad hist贸rica es que ese partido no era de la clase obrera y menos del pueblo sovi茅tico, sino de la burocracia que hundi贸 el socialismo en ese pa铆s.

Ser el Partido de la Naci贸n cubana encierra importantes compromisos y consecuencias. Uno de ellos es que debe abrir sus puertas a todos aquellos ciudadanos que cumplan con los requisitos para ser militantes. Y quienes alcancen ese estatus, asumen los derechos y deberes de todos los miembros, entre ellos garantizar desde sus respectivos quehaceres el car谩cter y proyecci贸n del PCC como Partido de todo el pueblo, en la acepci贸n martiana y fidelista. El 煤nico por dem谩s. Y dotado por la Constituci贸n de un poder pol铆tico descomunal: “la fuerza pol铆tica dirigente superior de la sociedad y del Estado”.

驴Tenemos todos los militantes y dirigentes del PCC, plena conciencia de lo que ello significa y de la responsabilidad individual que supone ser miembro de esa fuerza pol铆tica a la que el pueblo cubano le ha entregado tan excepcional mandato? Nadie puede suponer que este inusual poder del PCC es “un cheque en blanco”. Ha sido fruto de un proceso hist贸rico original liderado por un gigante. Ese contrato invisible pero esencial para transitar el socialismo en direcci贸n a nuestra Estrella Polar, es el aporte que m谩s debemos cuidar de los tantos que nos legara la llamada Generaci贸n Hist贸rica y ha hecho suyo nuestro recio pueblo.

22 De tal modo, los 茅xitos y avances pero tambi茅n los errores, ineficiencias, desviaciones y fracasos de la Revoluci贸n en el Estado y en todo el sistema institucional pol铆tico y social, son en primer lugar responsabilidad del Partido a todos los niveles: desde el nacional hasta cada n煤cleo.

Cuando se cometen errores graves en el pa铆s y aumentan los problemas a consecuencia de malas decisiones e incompetencias de los dirigentes, el Partido tiene que hacer las cr铆ticas internas y p煤blicas pertinentes y sin dilaciones. Y actuar en consecuencia. A la vez, todos los ciudadanos y la militancia necesitamos conocer las autocr铆ticas que corresponden al propio Partido por tales desatinos. Precisamente debe hacerlo en raz贸n de su papel rector de la sociedad y el Estado, que lo obliga adem谩s a buscar las soluciones apegado al pueblo soberano que le dio ese mandato.

23 驴Acaso los 贸rganos de direcci贸n decididos en el VIII Congreso -el CC y en otra medida el BP- expresan la composici贸n de la militancia, que es la expresi贸n de la pluralidad de la naci贸n y por ende de nuestro Partido? Por supuesto de una manera realista y sin porcentajes r铆gidos, porque el PCC no es de cuotas y se rige por conceptos y valores pol铆ticos cualitativos.

Pero tambi茅n considero que deber铆amos evitar exclusiones sensibles y tratar de que exista una adecuada representatividad: que todos los sectores del pueblo perciban y sientan que sus integrantes de vanguardia est谩n ah铆 como portadores directos de sus realidades y de sus opiniones, para hacer avanzar el proyecto de la naci贸n.

Si ha sido posible lograrlo en cuanto a una presencia crecientemente representativa de mujeres, j贸venes y negros y mestizos, 驴por qu茅 no se define una pol铆tica semejante, respecto a estos otros factores de la composici贸n social del pa铆s?

Adem谩s, si es el Partido de la Naci贸n 驴no existen ausencias de posibles miembros que es necesario incluir en nuestras filas? Por ejemplo, mujeres y hombres sin v铆nculo laboral de manera permanente (por razones explicables) y con una conducta revolucionaria ejemplar, entre ellos las (mal) llamadas “amas de casa” y jubilados (tal vez con un l铆mite de edad determinado), que re煤nan los atributos para ser militantes.

24 No puedo incursionar m谩s en este asunto de tanta complejidad, sin la informaci贸n pertinente. Pero si es muy notorio que no exista en el Comit茅 Central ni un solo intelectual del 谩mbito art铆stico y literario, ni tampoco ning煤n dirigente de sus organizaciones ni de las instituciones culturales del Estado. Esto nunca fue as铆 en la historia del Partido y lo considero un desliz que debiera rectificarse, m谩s a煤n en las actuales circunstancias en que el enemigo est谩 atacando fuerte por ese flanco.

Tambi茅n llama la atenci贸n que no hay apenas presencia de trabajadores de base (manuales e intelectuales), campesinos y cooperativistas; no hay nadie del sector privado (TCP), ni religiosos ni cient铆ficos sociales (salvo el historiador Elier Ram铆rez). Esto contrasta con la amplia presencia de miembros de las direcciones del PCC en todos los niveles, del Minfar y el Minint y numerosos cuadros del gobierno y las dem谩s instituciones del Estado, incluidas varias empresas.

Eso es l贸gico -por muchas razones siempre ha sido as铆-, pero a la vez pregunto: 驴Por qu茅 no elegir un Comit茅 Central con mayor presencia de otros segmentos de la sociedad, aunque hubiese sido un tanto m谩s numeroso? Algo importante tambi茅n es saber c贸mo se seleccion贸 la candidatura, qu茅 贸rgano la propuso, la fundamentaci贸n ante el plenario y si hubo opiniones de los delegados, etc.

25 Ser铆a conveniente y 煤til conocer las insuficiencias y errores que dieron lugar a sanciones y cu谩les son los fen贸menos negativos m谩s recurrentes en las filas partidistas. Un an谩lisis cualitativo, avalado si es necesario con datos y las orientaciones pertinentes, basadas en hechos y tendencias nocivas si las hubiese. Por ejemplo, en qu茅 medida se ha afectado o no en los 煤ltimos a帽os la ejemplaridad de un n煤mero de militantes y cuadros.

Tambi茅n es bueno saber la composici贸n por edades de los miembros y cuadros. Si la tendencia es a envejecer, lo que parece desprenderse del Informe Central, habr铆a que programar acciones para impedirlo buscando imantar con m茅todos id贸neos a m谩s j贸venes. Asimismo, se afirma que hubo crecimiento, pero la UJC solo aport贸 la tercera parte. 驴Acaso eso es satisfactorio?

Comentarios sobre algunos temas abordados en el Congreso:

Econom铆a

26 Preservar las conquistas de la Revoluci贸n es un gran m茅rito, pero no es suficiente luego de 30 a帽os con pocos logros econ贸micos y sociales relevantes. Es necesario avanzar m谩s de prisa y con m谩s resultados. No renunciar a los objetivos previstos es muy bueno, mas eso no es garant铆a de que los alcancemos. Lamentablemente, los hechos est谩n a la vista, pero la buena noticia es que la actual direcci贸n del pa铆s est谩 consciente de ello y trabaja duro para superarlos.

27 Aunque en la d茅cada transcurrida entre el VI y el VIII Congreso se realizaron numerosos cambios, se perdi贸 tiempo en adoptar algunas decisiones indispensables. La m谩s relevante ha sido la finalmente llamada Tarea Ordenamiento, cuyas ideas iniciales comenzaron a definirse por el propio Fidel al menos algunos meses antes de su crisis de salud en 2006.

En esos diez a帽os se publicaron decenas de trabajos de varios economistas cubanos, casi todos comprometidos con la Revoluci贸n y nuestro proyecto socialista. Ellos se帽alaron problemas, alertaron, ofrecieron ideas y alternativas. 驴Se les llam贸 para o铆r sus opiniones y consejos? Lo desconozco; aunque seguro se leyeron y valoraron sus opiniones y han sido consultados economistas del 谩mbito acad茅mico.

Lo cierto es que la crisis ha obligado a acelerar buena parte de las medidas que ellos suger铆an y que por la demora en adoptarlas pareciera que en el pasado no se cre铆an correctas o necesarias. Debiendo asumirse en el peor momento. Tambi茅n mucha gente del pueblo de todos los sectores, expresaron criterios semejantes por las redes y en Cubadebate, y presumo que tambi茅n ocurri贸 en n煤cleos del PCC, comit茅s de base de la UJC, sindicatos, etc.

28 La extraordinaria complejidad de la T.O. no justifica que prepararla haya durado m谩s de diez a帽os. Reformas y cambios radicales de igual o m谩s dificultad se han dise帽ado e implementado en Cuba en lapsos m谩s breves. M谩s que hacer esa historia, lo importante es que los decisores deduzcan las moralejas.

Justificar el prolongado tiempo con el argumento de que los problemas suscitados en su puesta en escena demuestran que fue necesaria la demora, no es convincente. Esto lo que a帽ade ineficiencia al proceso de elaboraci贸n y justifica menos los errores en la ejecuci贸n. Otro gallo cantar铆a si existieran los recursos imprescindibles para evitar los efectos que estamos sufriendo en esta primera etapa de la T.O.

Opino que no se deben crear falsas expectativas con la TO. Los impactos de la crisis pueden ser peores y aun manteni茅ndose la situaci贸n actual, el desgaste por el tiempo que transcurra sin los frutos necesarios har铆a m谩s complejo el futuro. Ahora s铆 estamos al borde del precipicio que el General de Ej茅rcito aludi贸 en 2011, cuando parec铆a que se avanzar铆a con un ritmo de olimpiadas. Es necesario que el pueblo en lo posible lo interiorice, pero sobre todo que los militantes revolucionarios tomemos plena conciencia de esa realidad para exigirnos, crecernos y aportar m谩s.

29 La T.O. tuvo un desliz costoso, al no armonizar la necesaria reserva sobre determinadas decisiones con la informaci贸n previa (posible) a todos los actores del pueblo que la har铆an realidad. Y a煤n m谩s: se obvi贸 obtener opiniones de ellos, sobre todo de los trabajadores, productores agropecuarios y empresarios.

Adem谩s, siendo una decisi贸n de evidentes efectos pol铆ticos, no se justifica que las bases del Partido no fueran preparadas para encarar tan compleja batalla. Se perdi贸 as铆, al hacerse todo de espaldas al pueblo, la oportunidad de avanzar en la creaci贸n del consenso, tan necesario siempre y especialmente en decisiones de esta trascendencia.

Es cierto que se actu贸 con rapidez para introducir correcciones a partir de las opiniones de la poblaci贸n. La T.O sirve para recordar que las personas inteligentes resuelven los problemas con eficiencia, mientras que las sabias los evitan. Si el PCC como dijo Ra煤l debe aspirar a ser el sustituto colectivo de nuestro Comandante en Jefe en la conducci贸n de la Revoluci贸n, solo una actuaci贸n que se nutra de la sabidur铆a colectiva ayudar谩 a evitar problemas como los que surgieron con la T.O.

30 Se afirm贸 en el informe de Ra煤l que la T.O. seguir谩 implement谩ndose acorde con un cronograma aprobado, hasta su total aplicaci贸n. Ser铆a 煤til conocer lo que sea factible de ese cronograma. Preparar a la ciudadan铆a para las diferentes etapas y lograr esta vez mayor consenso y participaci贸n.

31 Si no hubiese sido por la pandemia, a煤n con las maldades de Trump y las afectaciones por las graves dificultades de Venezuela, hoy la econom铆a cubana estuviese en una situaci贸n mejor para reducir los efectos negativos de la T.O. y lograr que esta produzca sus frutos en un plazo m谩s breve. Por otra parte, sin la T.O. la situaci贸n de la econom铆a estar铆a hoy m谩s complicada, pues los problemas ser铆an iguales o peores y no existir铆an las condiciones que ahora tenemos para iniciar una nueva etapa.

32 La situaci贸n extrema de falta de liquidez oblig贸 a reintroducir las ventas en Moneda Libremente Convertible (MLC). Como se ha dicho, ello ha sido imprescindible aunque de hecho ha limitado uno de los objetivos de la T.O., que es la eliminaci贸n de la dualidad monetaria, adem谩s de sus nocivos efectos inflacionarios. Y lo peor: sus consecuencias en el plano 茅tico.

No percibo que esa medida necesaria ya se haya entendido por todo el pueblo, como se afirma en el Informe Central al Congreso. Mucha gente tiene incomprensiones. No es un asunto agotado. Al contrario. Adem谩s, el enemigo lo tiene entre sus prioridades para confundir e irritar.

Es verdad que nadie puede predecir cu谩nto tiempo va a durar esta anomal铆a. Pero es imprescindible evitar que la necesidad se convierta en virtud. Pensar siempre en todo lo que puede hacerse para que dure solo el tiempo indispensable. Porque entre otras cosas, para recuperar la econom铆a debe resolverse tal distorsi贸n de efectos nocivos m煤ltiples. Reiterar siempre (y actuar con ese fin): es una medida temporal para surfear la crisis extrema. E impedir que la burocracia se acomode a ella.

Lograr la convertibilidad del CUP puede demorar mucho tiempo y esto a su vez es un factor clave para el buen funcionamiento de la econom铆a. El punto 贸ptimo para establecer la convertibilidad debe ser estricto, no extenderse ni un minuto m谩s de lo necesario, porque la doble moneda hace mucho da帽o, tambi茅n 茅tico y pol铆tico, y no contribuye a la recuperaci贸n econ贸mica.

33 Se afirma que se trabajar谩 “en funci贸n de una adecuada correlaci贸n entre la din谩mica de los precios y los ingresos provenientes del trabajo, las pensiones y prestaciones de la Asistencia Social”. Este tema altamente sensible, debiera ser m谩s explicado y no solo con argumentos t茅cnicos y econ贸micos. Por ejemplo las pensiones. Las implicaciones sobre los afectados y el efecto en las nuevas generaciones, hijos, nietos y bisnietos insatisfechos con el tratamiento a sus ascendientes, adem谩s de que no pocos consideran que tambi茅n ellos no ser谩n retribuidos como merecer谩n en su vejez.

Esa es una deuda humana que es necesario al menos declarar la voluntad de comenzar a saldarla enseguida que sea posible Y hacerlo de modo priorizado en el futuro, con todos aquellos jubilados que por sus m茅ritos reconocidos por la sociedad merezcan un tratamiento diferenciado. Al menos seis meses despu茅s de comenzar la TO, se hizo justicia con nuestros mambises de la lucha insurreccional y esto el pueblo lo acogi贸 con mucha alegr铆a.

34 Ra煤l lo reiter贸: “Cuba es el 煤nico pa铆s donde se puede vivir sin trabajar”. Se ha destacado por la prensa las decenas de miles de personas que desean incorporarse a trabajar. Es verdad: Pero la crisis ha fomentado a煤n m谩s el n煤mero de personas que viven sin trabajar de modo formal y se dedican al negocio sucio.

Se sabe que las causas est谩n relacionadas con la magnitud de la crisis. Por eso debiera existir una pol铆tica nacional y acciones sistem谩ticas para enfrentar estas deformaciones, pues sin cortafuegos efectivos ellas seguir谩n en aumento con graves afectaciones econ贸micas, 茅ticas y pol铆ticas.

35 La orientaci贸n formulada por Ra煤l de estremecer “las estructuras empresariales” del Estado es de una importancia crucial. Del tama帽o de su envergadura. Si alguna tarea requiere atenci贸n priorizada del Partido y el gobierno, y la activa participaci贸n de los trabajadores es esa. Entre los problemas y graves deficiencias que se acumularon por a帽os, es de los primeros y de los m谩s complejos. Pero se debe cuidar que no sea objeto de “bandazos” y de acciones oportunistas (aunque sean inconscientes). Objetivo de gran calado, requiere de rigor y del tiempo indispensable. No puede asumirse como una consigna.

36 No parece que sea un concepto inmutable, “de principio”, que el Estado tenga el monopolio irrestricto del comercio exterior. Una cosa es mantener el control sobre el comercio exterior, sustentado en normas jur铆dicas y en mecanismos directos e indirectos, y algo distinto es que el Estado sea el 煤nico que pueda realizar el comercio exterior del pa铆s. Ser铆a entendible si el monopolio fuese para las importaciones y exportaciones de car谩cter fundamental, al igual que est谩 definido para la propiedad sobre los medios de producci贸n.

El modelo econ贸mico mixto, arm贸nico y din谩mico que se ha definido, y que en estos momentos se acelera en su implementaci贸n, por ejemplo con las Mpymes, supone un tratamiento diferente al comercio exterior. Porque no es posible destrabar las fuerzas productivas sin desamarrar el ejercicio del comercio exterior. Pienso, incluso, que bien conducido es una variante de suma importancia en estos momentos cr铆ticos para sortear el f茅rreo bloqueo del imperio. Generar as铆 una competencia que puede contribuir a bajar precios y hacer m谩s fluidas las cadenas productivas y de servicios.

En la pr谩ctica, durante a帽os, se ha permitido importar con fines no comerciales, lo que ha ayudado a abastecer a la poblaci贸n de infinidad de art铆culos de uso personal y dom茅stico, necesarios en ocasiones para los TCP. El control v铆a impuestos es la mejor variante, junto con el eficiente desempe帽o de las empresas exportadoras-importadoras del Estado.

37 Hace muchos a帽os que se habla del exceso de burocracia. 驴En qu茅 consiste ese exceso? 驴En qu茅 instituciones ocurre? El fen贸meno de la burocracia no ha sido abordado con suficiente rigor por el Partido, al menos de manera p煤blica. Se sabe: todo Estado u organizaci贸n moderna la necesita. Lo que resulta da帽ino son sus deformaciones, entre ellas el exceso de empleados y dirigentes, la deshumanizaci贸n, la ineficiencia extrema, el clientelismo, la corrupci贸n…

Lo m谩s nocivo es la ausencia del control popular, o el control superficial y a veces complaciente de los 贸rganos del Estado a cargo de esa responsabilidad. El burocratismo, que tanto sufrimos a diario -maltrato, papeleo, insensibilidad…-, es una de esas malformaciones. Y, de igual modo, el ant铆doto es el poder popular directo, democr谩tico, sin burocratismo.

38 Nuestra transici贸n socialista ya ha sido “contaminada” por el capitalismo. Fidel desde los 1990 lo reconoci贸 sin tapujos. Hay que asumirlo con sabidur铆a y la br煤jula bien orientada.

Entre otras razones ello pudiera ocurrir por tratar de evitarlo, al postergar decisiones imprescindibles. 驴Acaso ello no sucedi贸 con las Mpymes, el manejo indebido de las inversiones extranjeras durante muchos a帽os y la asunci贸n prejuiciada del trabajo por cuenta propia?

Lo mejor es reducir tales “contaminaciones” y cuando no sea posible, o pueda ser conveniente, hay que avanzar en las nuevas realidades a que nos han llevado las circunstancias. Sin ingenuidad ni tampoco con prejuicios excluyentes.

La experiencia de la reforma cubana de 1993-1995 es un antecedente de sumo inter茅s, para el debate sobre la que est谩 en curso. Ella nace de una coyuntura nacional, de circunstancias internacionales y de una orientaci贸n pol铆tica singulares. Fue 煤nica e irrepetible, tanto como el proceso revolucionario que tiene lugar en la isla desde 1959.

Conviene hacer la siguiente definici贸n: Toda reforma econ贸mica abarca un conjunto de cambios en las estructuras -inclusive de las relaciones de propiedad- y en las funciones de la econom铆a; debe ser concebida y desenvuelta bajo la gu铆a de una estrategia que pretende modernizar y adaptar el sistema econ贸mico a nuevas circunstancias, sin mutar la formaci贸n social vigente. Al contrario, es ideada para preservar el sistema pol铆tico dominante y nunca con el fin de viabilizar la transici贸n hacia otro diferente.

Toda reforma, si es tal, persigue corregir factores y pol铆ticas que restringen o impiden el mejor desarrollo de la econom铆a y busca servir los intereses del poder establecido. Si ello deja de ocurrir, para beneficiar a sus antagonistas, se convierte en una subversi贸n del r茅gimen predominante, en una restauraci贸n. Esto 煤ltimo fue lo que sucedi贸, por ejemplo, en la Uni贸n Sovi茅tica y los dem谩s pa铆ses del Este europeo entre 1989 y 1992.

Cuba, sin embargo, emprendi贸 la reforma de los a帽os 1990 con el fin de insertar su econom铆a en las nuevas relaciones internacionales en que la isla debi贸 desenvolverse a partir de 1991 y para ajustar la econom铆a interna a los profundos efectos que supuso la p茅rdida de los principales nexos econ贸micos externos. En consecuencia, aquella primera reforma cubana no sobrevino de un movimiento o fuerza interna que presion贸 los cambios. Tal realidad permiti贸 que las decisiones no se adoptaran con tanta prisa y en desorden, y que se ejecutaran luego de lograrse el necesario consenso social.

Sin embargo, los cambios no fueron epid茅rmicos. Hubo importantes afectaciones al ordenamiento productivo, comercial y de servicios: el modelo econ贸mico que se instaur贸 en los a帽os sesenta y setenta fue objeto de mudas sustanciales, aunque estas no modificaron la naturaleza socialista del r茅gimen. Al contrario, la reforma econ贸mica de 1993-1995 fue dise帽ada para encarar la crisis que pod铆a ser mortal y contribuy贸 a salvar el socialismo, y no a facilitar una transici贸n al capitalismo. .

Aunque la reforma fue respaldada por la mayor parte de la poblaci贸n, debi贸 llevarse adelante bajo condiciones econ贸micas y sociales precarias, incluso asfixiantes. De ah铆 su m茅rito y tambi茅n el alto costo que conllev贸 y a煤n se siguen acumulando, junto a los decisivos logros alcanzados. No fue hasta mediados de 1993 -en el peor momento de la crisis- en que comenzaron las primeras reformas internas de la econom铆a, cuando esta ya hab铆a declinado en comparaci贸n con 1989 m谩s del 33 % del PIB. 驴Por qu茅 demoraron tanto? 驴Pod铆an haberse implementado antes? 驴En qu茅 medida los efectos de la debacle provocaron ciertas decisiones?

Tal vez no hubiera sido necesario esperar el desplome al que lleg贸 la econom铆a en 1993 para iniciar algunas reformas que amortiguaran algo la ca铆da y sobre todo sus grav铆simos alcances sociales. Pero es indispensable reconocer la presencia en aquel momento de complejos factores, que hac铆an muy dif铆cil comenzar y despu茅s continuar con prisa y sin pausas las diversas medidas implicadas en la reforma.

Entre otros, identifico los siguientes: 1) acentuaci贸n del bloqueo y aumento de las acciones desestabilizadoras de EEUU, para tratar de desviar las reformas hacia una transici贸n capitalista y derrotar a la revoluci贸n; 2) no se dispon铆a de una experiencia nacional ni de terceros pa铆ses, para usarlas como referencias v谩lidas en la reforma cubana; 3) el desenlace catastr贸fico de la Perestroika en la Uni贸n Sovi茅tica mov铆a a la prudencia y a la b煤squeda de soluciones originales, acordes con las realidades y objetivos cubanos de continuar el socialismo; 4) los procesos de reforma en China y en Vietnam ten铆an otras caracter铆sticas y respond铆an a circunstancias hist贸ricas, urgencias e imperativos muy diferentes a los de Cuba, donde por ejemplo no es menester ni conveniente el “socialismo de mercado”, pero s铆 articular un socialismo con mercado; 5) los notables avances materiales que hab铆a alcanzado la sociedad cubana hasta 1989, distribuidos seg煤n patrones 茅ticos de justicia y equidad, incluso con deformaciones igualitaristas, actuaban ahora como un fardo que hac铆a m谩s lentas las decisiones, por el temor l贸gico a alterar s煤bita y radicalmente un sistema igualitario de redistribuci贸n del ingreso, al que se hab铆a habituado la gente durante m谩s de tres d茅cadas; 6) ello obligaba, adem谩s de otras razones pol铆ticas, a tejer el consenso del pueblo antes de aplicar las medidas, lo que exig铆a m谩s tiempo para el debate y la asimilaci贸n paulatina de las imprescindibles decisiones; 7) Cuba deb铆a proponerse -virtualmente sola- nada menos que salvar el socialismo y, por ende, las reformas deb铆an desempe帽ar una funci贸n decisiva en ese prop贸sito.

De manera que era imprescindible actuar con sabidur铆a y evitar cualquier paso en falso, pues la improvisaci贸n y el caos pod铆an conducir a un precipicio. Fidel fue el art铆fice principal de esa odisea, que debiera ser m谩s conocida y divulgada en estos tiempos de riesgos y oportunidades semejantes…

39 D铆az-Canel expres贸 una idea a retener: “El bloqueo y la pandemia se han unido en el 煤ltimo a帽o para poner en pausa nuestras proyecciones y sue帽os”. Y a帽adi贸: “(…) aunque a veces podr铆a parecer que no lograremos salir a flote, en medio de la incertidumbre de pronto nos asalta y nos deslumbra nuestra propia capacidad de resistencia y de creaci贸n”.

Es verdad. Pero el desgaste ha sido enorme y no se detiene. Por eso es primordial emprender acciones de impacto, pensadas desde la audacia creativa, asociadas a las cosas que m谩s afectan e irritan al pueblo. Y apuntar una y otra vez hacia la noci贸n -con hechos que lo demuestren y no solo a trav茅s de argumentos-, de que la actual crisis inesperada y excepcional, es tambi茅n una ocasi贸n singular para iniciar una nueva etapa de la Revoluci贸n. Los efectos an铆micos en el pueblo del 茅xito de nuestras vacunas, demuestran que eso es posible. Por s铆 solas, sin embargo, no inclinan la balanza a favor del optimismo.

40 Ese logro que enorgullece al pueblo, est谩 asociado al despliegue cient铆fico que gracias a la mirada larga de Fidel el pa铆s ha podido desarrollar en el enfrentamiento a la Covid 19. Ello ha sido muy bien dirigido por el presidente D铆az-Canel, bajo la gu铆a de Ra煤l y ha tenido el excelente desempe帽o de nuestros sistemas de ciencias y salud. M谩s all谩 de los m茅ritos individuales y colectivos de nuestros cient铆ficos y del personal de salud, se trata de un 茅xito del socialismo cubano. Creo que esta dimensi贸n es fundamental exaltarla mucho m谩s, ahora que es tan com煤n se帽alar sus fallas, reales o supuestas.

* Germ谩n S谩nchez Otero fue embajador deCuba en Venezuela. La Tizza




Fuente: Lahaine.org