August 11, 2022
De parte de Nodo50
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El partido dem贸crata estadounidense parece estar de enhorabuena. Tras un arduo proceso de negociaci贸n que ha durado semanas, el grupo del presidente, Joe Biden, ha conseguido aprobar en el senado su Ley para la Reducci贸n de la Inflaci贸n, un paquete de 739.000 millones de d贸lares destinado principalmente a dos objetivos: reducir los precios de algunos medicamentos y seguros, y poner en marcha el mayor plan medioambiental de la historia del pa铆s.

Este 煤ltimo dedicar谩 una partida de 369.000 millones a combatir, en teor铆a, los efectos del cambio clim谩tico, lo cual ha sido celebrado por algunos sectores, ya que se calcula que servir谩 para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 31% y un 40% para 2030 con respecto a 2005, acerc谩ndose al objetivo del 50% prometido por el presidente. Sin embargo, los v铆tores se han escuchado tambi茅n entre los grandes lobbies de los combustibles f贸siles, puesto que el plan no s贸lo no cuenta con iniciativas para restringir su actividad, sino que viene con un gran n煤mero de concesiones.

Si el Tribunal Supremo ya limit贸 hace unas semanas el poder de la Agencia de Protecci贸n Medioambiental (EPA, por sus siglas en ingl茅s) para poner freno a las emisiones, desde el legislativo se ha decidido con un voto muy ajustado (51-50) dar prioridad a la extracci贸n de gas y petr贸leo junto a la implementaci贸n de numerosos proyectos para fomentar el uso de energ铆as renovables. Seg煤n la consultor铆a Rhodium Group, firma encargada de analizar el impacto medioambiental de la nueva normativa y asidua colaboradora de la multinacional Blackrock, esto no afectar谩 al c谩lculo final. No obstante, vale la pena considerar con escepticismo esta victoria de Biden.

El plan medioambiental es menos ambicioso que el anterior propuesto por el presidente, por valor de 555.000 millones de d贸lares. Aun as铆, el actual incluye ventajas fiscales para las empresas y estados que quieran llevar a cabo infraestructuras de energ铆a e贸lica y solar; incentiva la compra de veh铆culos el茅ctricos, calentadores y paneles solares por parte de particulares; prev茅 sustituir la flota de veh铆culos del servicio de correos por otros propulsados por electricidad; y dedica hasta 20.000 millones de d贸lares a promover la agricultura ecol贸gica. Adem谩s, 60.000 millones se dirigir谩n a impulsar la manufactura local de los componentes necesarios para elaborar los sistemas de energ铆as verdes, en una clara muestra de rivalidad con China, que actualmente lidera el mercado de renovables 鈥搒iendo, por ejemplo, el mayor productor mundial de paneles solares鈥.

Al mismo tiempo, el senador dem贸crata Joe Manchin, de Virginia Occidental, conocido por haberse enriquecido con la explotaci贸n de carb贸n en su estado y cuyas campa帽as electorales han sido en buena parte financiadas por corporaciones de combustibles f贸siles, ha instigado una serie de concesiones a cambio de su benepl谩cito al plan. As铆, 茅ste relaja algunas regulaciones en torno a la extracci贸n y gesti贸n de dichos combustibles, obliga a incrementar las prospecciones en el Golfo de M茅xico y en Alaska, y requiere que se extiendan nuevos permisos de extracci贸n de gas y petr贸leo en tierras y aguas federales antes de que puedan utilizarse para construir parques solares y e贸licos. Asimismo, como revela una investigaci贸n del New York Times, el plan clim谩tico implica el apoyo expl铆cito al gasoducto Mountain Valley, que pasa por Virginia Occidental y que lleva tiempo paralizado debido a numerosos obst谩culos judiciales azuzados por colectivos ecologistas de la zona. Tras la eliminaci贸n de trabas legislativas es muy probable que no s贸lo 茅ste sino tambi茅n otros gasoductos proyectados puedan ser concluidos sin problemas. 

Seguridad energ茅tica, no medioambiental

Desobedeciendo las recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energ铆a, que instaba hace un a帽o a no desarrollar nuevos proyectos de extracci贸n de petr贸leo y gas, ni centrales de carb贸n a partir de 2021 con el fin de mantener el calentamiento global bajo control, Estados Unidos ha vinculado expresamente la fabricaci贸n de complejos renovables a la cesi贸n de terrenos para nuevas prospecciones.

El principal argumento esgrimido 鈥搎ue las emisiones de origen f贸sil ser谩n compensadas por las infraestructuras verdes鈥 no se sostiene desde un punto de vista hist贸rico, puesto que la experiencia demuestra que, cada vez que se ha descubierto una nueva fuente de energ铆a, 茅sta se ha sumado a las anteriores en lugar de desplazarlas. As铆, es plausible pensar que el auge de sistemas renovables propuesto no sustituya al papel fundamental de las energ铆as m谩s contaminantes, sino que el pa铆s acabe aumentando su producci贸n energ茅tica total ahora que, debido a la guerra de Ucrania, Estados Unidos se ha convertido en el principal suministrador de gas natural a Europa.

Los grandes beneficios econ贸micos que est谩n obteniendo desde que comenz贸 la lid se suman a las presiones que est谩 recibiendo Biden para que intente bajar el precio de los carburantes, lo cual lo condujo a pedir a la OPEP (Organizaci贸n de Pa铆ses Exportadores de Petr贸leo) un aumento de la producci贸n petrol铆fera y hasta provoc贸 un acercamiento de la Casa Blanca con Venezuela. No es casualidad que, en una de sus 煤ltimas declaraciones, el presidente Biden se refiriese directamente a esta ley como 鈥渓a mayor inversi贸n jam谩s hecha en seguridad energ茅tica鈥, que no necesariamente medioambiental.

Junto a todo lo anterior, la falta de un debate p煤blico respecto a la reducci贸n del consumo o la implementaci贸n de medidas de ahorro similares a las europeas, as铆 como el estancamiento de las negociaciones en materia clim谩tica tras la visita de Nancy Pelosi a Taiw谩n 鈥搇铆der en la fabricaci贸n de chips鈥, levantan la sospecha de que la preocupaci贸n estadounidense por evitar las peores consecuencias del cambio clim谩tico es m铆nima y la norma estar铆a orientada tanto a reforzar su estatus como potencia energ茅tica como competir con China en la manufactura de los materiales necesarios. Todo apunta a que la estrategia pol铆tica que mueve estos esfuerzos legislativos, a pocos meses de las elecciones de medio t茅rmino, deja en un segundo plano la emergencia principal, que no es otra que la posibilidad de una cat谩strofe humanitaria de dimensiones insospechadas. 




Fuente: Climatica.lamarea.com