April 19, 2021
De parte de La Haine
356 puntos de vista


El lector europeo no debe caer en el error de considerar el ensayo ‘Cinco tesis sobre el populismo’ (https://lahaine.org/cH7s) de Enrique Dussel como una curiosidad filos贸fico-pol铆tica, es decir: como un ensayo dedicado 煤nicamente a la realidad latinoamericana cuya lectura puede acrecentar sus conocimientos sobre aquel continente, en el fondo lejano y ex贸tico. El an谩lisis del populismo desarrollado por Dussel puede ser sumamente 煤til tambi茅n para el lector europeo a prop贸sito del fen贸meno actual del populismo europeo, y tal vez sea mejor hablar de los populismos europeos.

En esta introducci贸n intentar茅 indicar, a mi juicio, cu谩les son los puntos para una posible transferencia del an谩lisis de Dussel a nuestra realidad europea. Querr铆a sugerir un sentido, una direcci贸n para la lectura de este peque帽o ensayo. Este sentido avanzar谩, en primera instancia, en un sentido ascendente; es decir: desde la particularidad del fen贸meno populista en Am茅rica Latina se ascender谩 hacia la universalidad del fen贸meno populista, para captar luego aquella especificidad que puede ser aplicada tambi茅n a Europa.

En primera instancia, Dussel parte del an谩lisis del fen贸meno populista en Am茅rica Latina, donde asume una connotaci贸n particular, al punto que es considerado un fen贸meno 煤nicamente latinoamericano. Como suele suceder, la creencia difusa no corresponde totalmente a la verdad, pero lo que me gustar铆a indicar es que el populismo latinoamericano surge como un fen贸meno de emancipaci贸n respecto de la hegemon铆a angloestadounidense, es decir: fue originariamente un fen贸meno de emancipaci贸n respecto del control neocolonial.

En v铆speras de la Primera Guerra Mundial, Inglaterra reten铆a el control 鈥搒i no el dominio鈥 de la econom铆a latinoamericana, habiendo sustituido a Espa帽a durante el per铆odo de la ocupaci贸n napole贸nica de la pen铆nsula ib茅rica. Las vicisitudes europeas, vinculadas con la Primera Guerra, determinaron un proceso de transici贸n en el control europeo de la econom铆a latinoamericana, tal como el que hab铆a ocurrido a inicios del siglo XIX entre Espa帽a e Inglaterra. Esta vez fueron los EEUU los que remplazaron a Inglaterra, pero el cambio no fue repentino, sino lento y constante, con momentos de aceleraci贸n y de desaceleraci贸n.

La crisis de 1929 implic贸, por ejemplo, una desaceleraci贸n, ya que los EEUU, m谩s que Inglaterra, se resintieron de la crisis financiera y econ贸mica y se replegaron sobre s铆 mismos. La Segunda Guerra Mundial fue, en cambio, el momento de la definitiva aceleraci贸n del proceso de cambio. Por su parte, sin embargo, los EEUU, a causa de la guerra, no consiguieron sustituir r谩pidamente a Inglaterra en el control del patio trasero, como definen los latinoamericanos a su subcontinente en relaci贸n con los EEUU. El momento de traspaso del control econ贸mico permiti贸 la ascensi贸n de algunas naciones latinoamericanas.

Podemos, no obstante, reconocer que estos movimientos populistas eran aut茅nticamente populares; es decir: solo se encontraban movidos por intereses aut茅nticos del pueblo, obviamente manipulados por los l铆deres singulares, que en buena parte proven铆an del pueblo y no del exterior. Dussel menciona a los m谩s importantes y el lector los reencontrar谩 en el texto.

Lo que importa es que el populismo es un fen贸meno perif茅rico de reacci贸n ante una debilidad del Centro dominante. Cuando el pa铆s dominante est谩 distra铆do, la Periferia busca emanciparse del control de aquel. Luego se ver谩 en qu茅 direcci贸n se mueve esta emancipaci贸n. En M茅xico y Brasil, no hubo movimientos efectivos de emancipaci贸n; en todo caso, la burgues铆a industrial de los dos pa铆ses se volvi贸 aut贸noma de la burgues铆a estadounidense.

En Argentina y Guatemala, la emancipaci贸n asumi贸 un aspecto m谩s bien social. El guatemalteco Arbenz fue desbaratado en poco tiempo; el argentino Per贸n fue m谩s resistente, ante todo por la dimensi贸n de su pa铆s, pero tambi茅n por la tradici贸n econ贸mica argentina. T茅ngase en cuenta que en 1938 Argentina era la quinta econom铆a del mundo, y Per贸n distribuy贸 una parte de esta riqueza entre sus descamisados, construyendo un verdadero Estado de bienestar. La guerra aument贸 todav铆a m谩s la riqueza de Argentina, el mayor exportador de carne al mundo y uno de los primeros exportadores de cereales. Sobre la base de esta riqueza, Per贸n coqueteaba con la Italia fascista y la Alemania nazi y, despu茅s de la guerra, no se realine贸 fielmente de acuerdo con la pol铆tica de los EEUU.

As铆, los vecinos del Norte, de acuerdo con la burgues铆a nacional, que no soportaba la distribuci贸n de los servicios y de la peque帽a riqueza entre los descamisados, impusieron, mediante un golpe, el fin del populismo peronista. Id茅ntico final tuvo el populismo brasile帽o, con el suicidio del presidente de la rep煤blica, Get煤lio Vargas. Podemos concluir que, terminada la crisis, el populismo latinoamericano qued贸 cancelado.

Permaneci贸 la riqueza que se hab铆a construido, sacando provecho de la crisis econ贸mica y b茅lica de los EEUU, pero esa riqueza fue transferida a este pa铆s mediante la imposici贸n, primero, de democracias d茅biles y, despu茅s de la revoluci贸n cubana, de reg铆menes militares que, con la excusa de la deuda externa, generada a partir del contrato para financiar la modernizaci贸n de los diferentes pa铆ses, trasladaron riqueza 鈥損lusvalor鈥 de la Periferia al Centro. Aunque en forma reducida en comparaci贸n con los EEUU, tambi茅n Europa usufructu贸 esta transferencia de plusvalor: hay que tener presente las decenas de empresas que trasladaron la producci贸n a sus filiales establecidas en Am茅rica Latina, pero que luego transfirieron a sus respectivas metr贸polis el plusvalor extra铆do en esos lugares. Es un fen贸meno que se repiti贸 durante los 煤ltimos veinte a帽os en relaci贸n con Europa del Este y China, as铆 como con otras Periferias del mundo globalizado.

驴Populistas o gobernantes progresistas (incluso revolucionarios)?

En los 煤ltimos a帽os se ha verificado la irrupci贸n del fen贸meno populista en la realidad pol铆tica del mundo contempor谩neo. El an谩lisis que hace Dussel del fen贸meno populista se inicia, como a menudo se inician sus ensayos, con una pregunta: 驴qu茅 es el populismo? Y de aqu铆 pasa a las subsecuentes preguntas: 驴qu茅 es el pueblo?; 驴qu茅 es lo popular?

Naturalmente, el populismo moderno es muy diferente del populismo hist贸rico; tambi茅n el actual populismo latinoamericano es diferente de su progenitor hist贸rico. Esta transformaci贸n se debe al hecho de que ha cambiado el pueblo, que, a su vez, ha cambiado porque se ha modificado tambi茅n el mundo. A esto se suma la globalizaci贸n, el proceso de integraci贸n de las varias partes del mundo en una totalidad m谩s o menos uniforme y homog茅nea. En Am茅rica Latina, a comienzos del tercer milenio, el pueblo ha manifestado la evidente voluntad de volverse protagonista de las elecciones que son tomadas por 茅l y sobre 茅l, eligiendo a presidentes y gobernantes que se propon铆an como portadores de sus reivindicaciones de emancipaci贸n. En la pr谩ctica, el pueblo quiere ser protagonista de la propia historia.

Dussel toma de Laclau el t茅rmino 鈥減lebe鈥 y lo transforma en pueblo. El pueblo, dice Dussel, se torna actor colectivo, se torna pueblo, pueblo para s铆. El nacionalismo trata al pueblo solo en su ser en s铆, no le pide que crezca, sino a lo sumo que goce de una presunta superioridad respecto de los otros pueblos. El pueblo que se torna actor colectivo de las propias decisiones muestra un crecimiento pol铆tico y social, reivindica las propias necesidades insatisfechas, demanda vida. Su disenso es una toma de conciencia, una autoconciencia de la propia existencia como actor colectivo. El pueblo consuma un acto de interpelaci贸n.

En virtud de este nuevo sentido de 鈥減ueblo鈥, tambi茅n el populismo ha cambiado de significado; ha devenido en un fen贸meno de cr铆tica a la globalizaci贸n. Y esta nueva toma de posici贸n ha desencadenado las reacciones de los medios de comunicaci贸n, que usan el t茅rmino populismo de manera despectiva, sin ninguna distinci贸n dentro del fen贸meno. As铆, denominan 鈥減opulistas鈥 a fen贸menos muy diferentes entre s铆, como el lulismo en Brasil, el chavismo en Venezuela, el leghismo y el grillismo en Italia, el movimiento de Le Pen y los chalecos amarillos en Francia, los seguidores de Trump en EEUU, etc茅tera. El 煤nico rasgo en com煤n detr谩s de estos fen贸menos es la protesta antiglobalizaci贸n.

Pero 驴qu茅 tienen en com煤n en su esencia estos fen贸menos? Pr谩cticamente nada, o muy poco. Hay que tener presente que, en Am茅rica Latina, el pueblo lucha de manera unida y compacta por la propia emancipaci贸n, mientras que, en Europa o en los EEUU, el pueblo lucha por no compartir las propias ventajas con los pueblos de la Periferia; ventajas que, en buena medida, son fruto de la transferencia de plusvalor de la Periferia al Centro. En la pr谩ctica, no quieren restituir el fruto de la rapi帽a reunido en el curso de la historia de las relaciones Centro-Periferia; este es un modo de desentenderse de las propias responsabilidades hist贸ricas. En la pr谩ctica, el populismo del Centro es una defensa, una debilidad declarada, un repliegue dentro de los confines de la propia naci贸n; es un fen贸meno de antiglobalizaci贸n conservadora en los mejores casos, y de reacci贸n a las luchas de emancipaci贸n de los pueblos de la Periferia.

No es casual que los populismos europeos se declaren, en muchos casos, partidarios del populismo trumpista estadounidense. No se trata, por ende, de fen贸menos de emancipaci贸n, como s铆 lo fue el populismo latinoamericano originario; son, de hecho, casi su contrario sim茅trico. Y, por lo dem谩s, 驴estamos seguros de que los populismos europeos son aut茅nticamente populares? Seguramente, lo son los l铆deres que monopolizan estos movimientos; pero, en el caso de cualquier fen贸meno populista europeo, caen bajo la sospecha de encontrarse sujetos a una manipulaci贸n externa, algo que no exist铆a en el populismo latinoamericano originario.

Dussel indica la diferencia entre 鈥減opular鈥 鈥搇o que es propio del pueblo鈥 y 鈥減opulista鈥, que es un t茅rmino confuso, ya que indica algo que es propio del pueblo y de la comunidad pol铆tica a la que aquel pertenece, es decir: a la naci贸n. La comunidad pol铆tica, en cuanto naci贸n, es una acepci贸n que reduce, minimiza al pueblo; de hecho, el pueblo, en cuanto actor colectivo, es un movimiento social, mientras que la naci贸n es un hecho ontol贸gico, de nacimiento; es decir: uno nace italiano, franc茅s, ingl茅s, argentino, mexicano, etc茅tera. La naci贸n es un hecho comparativo: uno puede nacer catal谩n y espa帽ol al mismo tiempo, aunque algunos catalanes no se sientan espa帽oles, y establezcan una distinci贸n entre naci贸n y ciudadan铆a.

Tomemos el factor de confusi贸n del 鈥減opulismo鈥 europeo: si es 鈥減opulista鈥 cualquier cosa que proviene de la comunidad pol铆tica nacional, ahora bien, 驴qu茅 es la naci贸n? En Europa, se puede pertenecer a una comunidad pol铆tica y no a una naci贸n, y viceversa. Cito el caso de Catalu帽a, que es el m谩s famoso de Europa, pero podr铆an mencionarse el Pa铆s Vasco, Escocia, C贸rcega, la Transilvania h煤ngara y otros casos a煤n m谩s peque帽os. 驴Son los catalanes un pueblo? Como se sabe, la sociedad civil catalana es casi en su mitad favorable a la gestaci贸n de una Catalu帽a independiente; 驴estamos ante el caso de un pueblo a medias? 驴O ante un fen贸meno 鈥減opulista鈥? O mejor a煤n: 驴cu谩ndo un pueblo, en cuanto movimiento social, es efectivamente un pueblo?

Dussel responde que el pueblo es una parte que representa al todo; esto es, cuando una minor铆a inicia un proceso de lucha no violenta para emancipar la totalidad de la comunidad pol铆tica. En Catalu帽a, alrededor de la mitad de la poblaci贸n local quiere emancipar a todos los catalanes de la comunidad pol铆tica 鈥揈spa帽a鈥 que garantiza amplios derechos a la poblaci贸n catalana; entre ellos, el derecho a emplear la propia lengua; mientras que los independentistas catalanes trataron de imponer el deber de emplear el catal谩n, un intento que fracas贸 en 2010 por intervenci贸n del Tribunal Constitucional espa帽ol que garantiza los derechos de los ciudadanos espa帽oles. En Europa existe el derecho de hablar la propia lengua; aun si esta pertenece a una minor铆a ling眉铆stica, no se tiene el deber de emplearla.

Es distinta la situaci贸n en Am茅rica Latina, donde existen pueblos/naciones a los que les ha sido hist贸ricamente negado el derecho a la existencia. Me refiero a los pueblos originarios de Bolivia, Ecuador, Per煤, Colombia, M茅xico, Brasil. En este 煤ltimo caso, el presidente, Bolsonaro, est谩 conduciendo una campa帽a de eliminaci贸n f铆sica de los ind铆genas de Amazonia mediante la pandemia, al no ocuparse de proveer cura y asistencia a los habitantes de los pueblos originarios, que son tambi茅n ciudadanos brasile帽os. En los otros pa铆ses latinoamericanos, lentamente el derecho a la existencia como particularidad 茅tnica va siendo reconocido, aunque permanece el ejemplo de la movilizaci贸n popular que sostiene esta reivindicaci贸n/interpelaci贸n.

Uno de los problemas t铆picos del populismo es el liderazgo. Los casos latinoamericanos son emblem谩ticos, y son grosso modo copiados tambi茅n en Europa, a tal que puede afirmarse que no hay populismo sin un fuerte liderazgo personal. En Francia, el lepenismo es un acontecimiento familiar; inclusive, el viejo Le Pen intent贸 impedirle a su hija que heredara el liderazgo del movimiento. En Italia, el grillismo no podr铆a haber surgido sin Grillo, que dio nombre a su propio populismo. Lo mismo vale para el trumpismo. En Alemania, en cambio, el populismo de la 鈥淎lianza por Alemania鈥 carece de un marcado liderazgo personal. Como sostiene Dussel, con todo, el representante del pueblo, tal como el l铆der populista, una vez que arriba al poder fetichiza su representaci贸n pol铆tica y se aleja de los representados, del pueblo. Ya no escucha las interpelaciones del pueblo.

Dussel concluye su an谩lisis con una propuesta pol铆tica, es decir: explica c贸mo un pueblo en movimiento deber铆a organizar su acci贸n pol铆tica emancipadora. En primera instancia, indica cu谩l es el campo de acci贸n de la verdadera pol铆tica, es decir: la vida cotidiana. Es este un discurso empleado ya por el viejo Luk谩cs, que sosten铆a la necesidad de una democratizaci贸n de la vida cotidiana. Dussel, independientemente de Luk谩cs, desarrolla su proyecto sosteniendo que solo las peque帽as instituciones, que est谩n en la base de la escala pol铆tica y social, pueden gestionar las cuestiones de la vida cotidiana de los ciudadanos.

Las decisiones tomadas desde abajo deber谩n ser llevadas a lo alto por representantes que posean una representaci贸n limitada, es decir, que sean simples portavoces de la voluntad popular. Se trata, pues, de un modelo de democracia participativa. Este modelo es una recuperaci贸n del originario proyecto de la democracia sovi茅tica, que, por su parte, es una recuperaci贸n de la originaria democracia estadounidense en su nacimiento. Fueron los representantes del poder de los EEUU los que fetichizaron la propia representaci贸n y limitaron a dos o cuatro a帽os la expresi贸n de la voluntad popular, transform谩ndose ellos mismos en portavoces de la voluntad pol铆tica. El modelo de los EEUU fue adoptado luego por los otros pa铆ses de democracia representativa, que no es el mejor sistema pol铆tico, sino el menos malo, seg煤n Winston Churchill. En realidad, ha resultado de esto una adopci贸n selectiva, ya que la originaria democracia desde abajo ha sido eliminada.

A fin de impedir la fetichizaci贸n de la representaci贸n 鈥揺s decir: la escisi贸n entre sociedad pol铆tica y sociedad civil, para emplear un l茅xico gramsciano que Dussel utiliza en sus an谩lisis鈥 es necesario, pues, encontrar un equilibrio entre gesti贸n del poder y gobernabilidad.

Seg煤n Dussel, el poder concedido a la sociedad pol铆tica es el 鈥減oder de obediencia鈥, es decir: el poder que recae en el l铆der de obedecer la voluntad popular. El l铆der no debe ser el int茅rprete de la voluntad, a煤n menos su encarnaci贸n; debe, antes bien, obedecer a las decisiones tomadas por el pueblo, que desde abajo han de llegar a las instancias m谩s altas del poder pol铆tico, social y econ贸mico. Solo obedeciendo tiene el l铆der el poder de imponer decisiones que no son suyas, sino del pueblo o de la mayor铆a de este.

Esta es una tradici贸n antiqu铆sima, que se remonta a las comunidades aldeanas que exist铆an en Am茅rica Latina antes de la conquista del continente; es una tradici贸n que ha sobrevivido, aunque relegada a las peque帽as comunidades de base, muy alejadas de la imaginaci贸n del poder central, que se ocupaba poco de la organizaci贸n pol铆tica de los pueblos originarios dominados, siempre que estos obedecieran a las imposiciones del poder central colonial y neocolonial. Es una organizaci贸n que ha sido retomada en nuestros d铆as por el Movimiento Sin Tierra en Brasil. De modo que la conclusi贸n de Dussel es que un pueblo que ejerce plenamente una democracia participativa necesita de un liderazgo d茅bil y no fuerte, a diferencia de lo que ocurre con la tradici贸n del populismo.

Existen, pues, grandes diferencias entre el populismo europeo y el latinoamericano. Estas diferencias pueden deducirse del an谩lisis de Dussel, aun cuando este se dedica muy correctamente al an谩lisis del nuevo populismo latinoamericano. No es su inter茅s, con todo, dictarles l铆neas pol铆ticas a las realidades sociales y econ贸micas a las que 茅l mismo no pertenece. En suma: no se comporta como esos intelectuales del Centro que les explican, a los actores pol铆ticos de la Periferia, c贸mo deber铆an comportarse en sus propios espacios. Deber铆amos encargarnos nosotros de traducir a nuestra realidad social sus an谩lisis, seleccionando semejanzas que deben conservarse y diferencias que habr铆a que dejar de lado.

Herramienta. Traducci贸n del italiano de Miguel Vedda.




Fuente: Lahaine.org