January 25, 2022
De parte de SAS Madrid
239 puntos de vista

JUAN OLIVER

Paulino Campos es presidente de REDE, la federaci贸n gallega de familiares y usuarias de residencias y de la dependencia, y portavoz de La Plataforma, que re煤ne a veinte organizaciones de doce comunidades aut贸nomas. Su asociaci贸n es la m谩s combativa en la denuncia de la situaci贸n de los centros para mayores y de lo que califica de “trama corrupta” entre administraciones y operadoras privadas para hacer negocio con ellos.

驴C贸mo valoran la situaci贸n actual en las residencias?

Desde el punto de vista estad铆stico en cuanto a personas infectadas estamos en las mismas cifras que hace un a帽o, tanto en Galicia como en Espa帽a. No hay la misma cifra de fallecidos por las vacunas, que ha sido una de las dos buenas noticias de la pandemia. La otra es la lecci贸n hist贸rica que nos han dado las personas mayores a toda la sociedad, personas que han sido humilladas por el sistema, que han sufrido como perros y que siguen sufriendo todav铆a. Los hemos enviado al campo de batalla a morir, enga帽ados y maltratados.

La semana pasada denunciaron ustedes que la Xunta ocultaba contagios en varias residencias, como A Raiola, en Santigo, y la de DomusVi en Bembrive, en Vigo.

Las residencias que me cita tienen a mejorar en cuanto a n煤mero de infectados, pero no en cuanto a las causas estructurales que constituyen los cimientos de los contagios. Las residencias en Galicia se mantienen en el top estatal en porcentaje de infectados. Si A Raiola de Santiago lleg贸 la semana pasada al 87% de contagios entre los residentes, hoy le supera San Cosme, en Rubi谩, en Ourense, con nada menos que el 95% de infectados, 63 de 66. De ambas ten铆amos noticias de la mala praxis en la gesti贸n, ,en los cuidados, en la higiene, en la seguridad y en la vulneraci贸n de normativas, aunque esto se puede trasladar al Estado.

A Raiola es una residencia privada, y la de Bembrive, aunque de titularidad p煤blica, tambi茅n la gestiona una empresa privada.

En A Raiola los inversores son empresarios del sector de la cer谩mica y de la miner铆a, y en San Cosme son empresarios de la pizarra. Es decir, que el esp铆ritu del ladrillo, de la especulaci贸n, sigue anidando en el negocio usurero de los cuidados de los mayores dos a帽os despu茅s del inicio de la pandemia. Ya lo dej贸 claro e la ex consejera delegada de DomusVi, Josefina Fern谩ndez, en aquella frase demoledora que pronunci贸 en el Parlamento gallego en noviembre del 2020, en un viernes 13: “Me siento orgullosa de ganar dinero con el cuidado de las personas m谩s desfavorecidas”. Un usuario en una residencia privada tiene trece veces m谩s posibilidades de contagio que una residencia p煤blica. Y los datos se pueden extrapolar al resto del Estado. En Galicia no se construye una residencia p煤blica desde el 2009, desde que Feij贸o lleg贸 al Gobierno. Las administraciones no tienen la conciencia tranquila, est谩n al borde de cierto sentimiento incluso criminal. En Galicia el 87% de las plazas est谩n gestionadas por empresas privadas, en Espa帽a es en torno al 89%. Se han desnudado por completo los servicios sociales, lo p煤blico ha quedado en sus manos. Estamos indefensos.

驴Cree usted que ha cambiado algo despu茅s de la tragedia que se vivi贸 en las residencias durante las primera oleadas de la pandemia?

La radiograf铆a actual no difiere mucho de lo que vivimos en el principio de la pandemia. En Galicia siguen siendo mayoritarias esta multinacional, la francobrit谩nica DomusVi, y la filocat贸lica gallega Fundaci贸n San Rosendo, con vinculaciones claras con la Iglesia Cat贸lica y con el Partido Popular, que son tambi茅n l铆deres en Espa帽a. Y siguen encabezando en Galicia el r谩nking de contagios en esta ola de 贸micron, cinco puntos por encima de lo que les corresponder铆a proporcionalmente por n煤mero de residencias. La tercera parte de los casos de covid de Galicia est谩 en los centros de estas dos operadoras. La Fundaci贸n San Rosendo tiene cuatro residencias entre las ocho que presentan un n煤mero m谩s alto de contagios en Galicia.

Entonces, 驴no hemos aprendido nada?

Nada ha cambiado en la radiograf铆a, mejor dicho, no es que no haya cambiado nada sino que estamos peor que en marzo del 2020. Los protagonistas de la hecatombe, de la deleznable gesti贸n de la pandemia, siguen siendo los mismos. Al frente de las operadoras, al frente de las diversas administraciones, al frente de los servicios de inspecci贸n, de los despachos de los juzgados…, solo que con m谩s de 30.000 mayores a los que hemos matado.

Lo digo sin circunloquios. La sociedad espa帽ola en su conjunto es responsable de lo que ha ocurrido, de permitir que el edadismo, el abandono y la marginaci贸n de las personas mayores haya tomado cuerpo. Y es responsable de que determinadas autoridades hayan determinado qui茅nes ten铆an que morir a trav茅s de los aberrantes protocolos de no derivaci贸n a los hospitales, que es una verg眉enza nacional. No s贸lo en la comunidad de Madrid, tambi茅n lo hemos visto en Catalunya, en Castilla y Le贸n, en el 谩rea sanitaria de Santiago, a cuyo frente est谩 la prima de Feij贸o [Elo铆na S谩nchez Masid]. Pero la sociedad entera ser谩 responsable de una conducta criminal si deja que se pase p谩gina en la investigaci贸n de la masacre que se vivi贸 en las residencias. No podemos volver a poblar nuestra historia contempor谩nea de m谩s cad谩veres en las cunetas o en los armarios. Las v铆ctimas y sus familias necesitan un reposo digno que s贸lo puede venir dado por la investigaci贸n, las explicaciones y la asunci贸n de responsabilidades.

驴No ha mejorado la informaci贸n, la transparencia?

En estos dos a帽os han menguado la informaci贸n y la transparencia y ha crecido la opacidad. Nosotros necesitamos saber qu茅 est谩 sucediendo realmente, la fotograf铆a real, y la Xunta s贸lo nos informa una vez a la semana, los mi茅rcoles, de las usuarias infectadas. Han retirado la informaci贸n de las trabajadoras contagiadas, que tambi茅n es muy importante, para nosotros y para la sociedad en general. Adem谩s, los servicios de inspecci贸n son absolutamente m铆nimos. La Xunta tiene trabajando en investigaci贸n real a 3,5 personas para 276 residencias. Son siete inspectores, pero en tiempo de trabajo, solo la mitad. Las otras 3,5 personas se dedican a tareas administrativas.

Ustedes hablan de una trama corrupta en el sector de los cuidados.

Hay una trama corrupta al frente de este modelo, o de estos modelos, porque no hay un 煤nico modelo espa帽ol de residencias. Es una trama que han conformado en estas dos 煤ltimas d茅cadas las administraciones p煤blicas y las operadoras privadas, que han secuestrado y sustra铆do la voluntad y la vida de las personas mayores y han hecho de ello un negocio nauseabundo. En algunos pueblos de Espa帽a los negocios m谩s importantes, sostenibles en el tiempo en cuanto a su perspectiva y sus beneficios, son las residencias. No hay otros negocios en esos pueblos que permitan tener entre cincuenta y cien trabajadoras salvo las residencias.

La anterior consejera delegada de DomusVi teji贸 una red clientelar extraordinaria en todas las comunidades aut贸nomas, porque es la 煤nica operadora que tiene residencias en todas ellas. Todas las fuerzas vivas le han guardado pleites铆a y le deben favores porque ha dado empleo a muchas amistades en plena crisis econ贸mica. Son m谩s de 20.000 personas las que trabajan en Espa帽a directamente para DomusVi. Espa帽a aporta el 61% de la fuerza laboral de la multinacional y es vista en este momento como el mayor laboratorio mundial en el negocio de las personas mayores. Y esta red clientelar va a ser defendida con u帽as y dientes por los lobbies, que ya mostraron su fuerza en el 2018, conviene recordarlo, cuando impidieron que se tramitara la primera ley de residencias que lleg贸 a un Parlamento, en este caso el de la comunidad de Madrid.

Cuando se dieron cuenta de que el negocio podr铆a resquebrajarse, presionaron a sus aliados pol铆ticos naturales, en aquel momento el Partido Popular y Ciudadanos, y lograron que se echase abajo esa ley, que pretend铆a reformular la asistencia y los cuidados a las personas mayores desde la dignidad. En esa trama inmunda priman la corrupci贸n moral, la usura, el abuso y el maltrato en los servicios que se prestan a las personas mayores y con discapacidad. Las administraciones han vaciado los servicios p煤blicos, lo p煤blico se ha ausentado, lo han entregado a las empresas privadas y de iniciativa social, la mayor parte de filiaci贸n cat贸lica, casi el 90% de la gesti贸n de las residencias en Espa帽a. Si la trama que domina el sistema residencial espa帽ol decidiera devolver a la administraci贸n p煤blica las plazas que le ha alquilado o concertado, la atenci贸n en las residencias se colapsar铆a. La trama tiene la sart茅n por el mango.

驴C贸mo se sienten las familias ante esa situaci贸n?

Hemos perdido el control sobre nuestros parientes en la residencias. Es inconcebible en un Estado de Derecho. En la mayor parte del Estado no se accede con normalidad de las residencias, y le hablo de la situaci贸n que vivimos ahora mismo. M谩s all谩 de que coyunturalmente estemos en el pico de la sexta ola, ya suced铆a en los meses anteriores. Las visitas en las habitaciones est谩n prohibidas, lo que remarca la situaci贸n de desamparo en la que viven cotidianamente las familias y la situaci贸n de soledad por la que transitan las usuarias. Todo ello deviene del escandaloso y criminal juego que practican con impunidad estas operadoras y estas administraciones.

Otro de los problemas que ustedes denuncian es que, pese a que las vacunas han reducido el n煤mero de muertes, las ratios de personal son tan bajas que cuando hay un brote que afecta a las trabajadoras, las residencias se quedan desasistidas.

El contingente laboral est谩 m谩s escu谩lido que nunca, no hemos aprendido, no existen todav铆a planes de contingencia, que ya estaban contemplados en el verano del 2020 como exigencia a las empresas. 隆Qu茅 va! La Xunta de Galicia tiene residencias donde todav铆a no ha suscrito esos planes que la propia administraci贸n se exige a ella misma.

No existen las trabajadoras necesarias en n煤mero y formaci贸n apropiada. Igual sucede en los departamentos de inspecci贸n de las administraciones, como dije antes. Y las direcciones de la residencias siguen sintiendo una especie de inmunidad e impunidad con la que han convivido graciosamente durante dos d茅cadas, y todo porque sigue habiendo una deficiente labor de vigilancia de la administraci贸n sellada por la inacci贸n de la justicia. De ah铆 que no sea extra帽o que asistamos, consternados, a sucesos lamentables como el incendio de una residencia en Moncada y la muerte de una residente con alzh茅imer ahorcada por las sujeciones que sufr铆a, as铆 como las coacciones y amenazas a las familias que osan plantear reclamaciones objetivas y razonadas sobre vulneraci贸n de normativas. Yo mismo he sufrido c贸mo una directora me ha deseado la muerte en una conversaci贸n telef贸nica reciente. O expulsiones de residentes, o discriminaciones intolerables a personas con discapacidad, o lo que P煤blico describi贸 que pasa en A Raiola, donde hay gente que pasa hambre.

驴Son casos aislados?

Esto sucede en las 5.500 residencias que hay en Espa帽a, con 400.000 mayores. Evidentemente habr谩 excepciones. Pero no se piensa en el factor humano, prima el resultado econ贸mico. Esa es la radiograf铆a de estos dos a帽os. Prima el resultado econ贸mico de unas instalaciones donde son aparcadas indecorosamente miles de personas que sufren deshidrataci贸n y desnutrici贸n, padecen humillaciones… Los malos tratos se han institucionalizado, les han despojado de sus derechos, no tienen voz. Eso significa que nuestra sociedad est谩 enferma.

驴Qu茅 le dir铆a usted a la sociedad en general?

Cuando alguien nos dice fr铆volamente en las redes que por qu茅 seguimos llevando a nuestros familiares a las residencias cuando conocemos esa realidad, les digo que espero que nunca en la vida tengan la necesidad de llevar a una residencia a personas con terribles enfermedades cr贸nicas, como la que ten铆a mi mam谩, que padec铆a demencia por cuerpos de Levy. A ella le toc贸 uno de los brotes m谩s salvajes que se recuerdan en mi ciudad. Entre ocho enfermeras y auxiliares no fueron capaces de sujetarla. No me qued贸 otro remedio, lamentablemente, que llevarla a una residencia. Y de lo primero que me di cuenta es de que les desaparec铆an cosas de su armario.

Eso no pasa en ninguna c谩rcel. Una vez mi madre estuvo tirada en el suelo tres horas. Se cay贸 de la cama y y estuvo tres horas intentando levantarse. Nadie se dio cuenta, porque no hac铆an recuentos, hasta que lleg贸 una amiga que ven铆a a visitarla. En las residencias suceden cosas inaceptables, impensables, que nunca aceptar铆amos pero que en ellas se han convertido en costumbre. Por eso hablamos de maltrato institucionalizado, malas pr谩cticas, negligencias que se producen constantemente y que se han convertido en en el d铆a a d铆a, como que est茅n con pa帽ales empapados durante cinco horas. Eso tambi茅n la sucedi贸 a mi mam谩.

驴Cree que la sociedad se ha insensibilizado ante esa situaci贸n?

Ojo, que no toda la sociedad va a girar la cabeza. Aqu铆 estamos nosotros, familiares y usuarias, a los que ya ni la muerte nos altera, porque convivimos con ella. En DomusVi Barreiro, donde murieron 47 personas y que fue la primera residencia intervenida en Espa帽a, hab铆a un se帽or en la primera planta que me iba contando las muertes que se produc铆an. 脡l lo sab铆a porque su habitaci贸n daba a la salida del garaje por donde sal铆an los coches mortuorios con los f茅retros, que 茅l iba contando. Sal铆an por la noche para no alarmar, porque esas 47 personas murieron en apenas 15 d铆as. 脡l iba contando los feretros y nos daba la informaci贸n, que nosotros no ten铆amos porque el mismo d铆a 30 en el que Feij贸o accedi贸 a la intervenci贸n, la Xunta dej贸 de informar del n煤mero de fallecidos.

Han creado ustedes La Plataforma, a nivel estatal, 驴Qu茅 esperan conseguir?

De La Plataforma empezamos a hablar en el a帽o 2019, no es resultado de la pandemia, ya viene de atr谩s. Empezamos las federaciones de Galicia, Madrid, Catalunya y Valencia, somos los cuatro fundadores. El primer objetivo fue que nuestra voz fuera m谩s potente, porque imag铆nese si con 30.000 fallecidos a煤n nos cuesta trasladar las cuestiones y que se entienda lo mal que lo estamos haciendo como sociedad, antes de la pandemia era algo tit谩nico. Nos unimos al final a finales del 2020, somo veinte organizaciones de doce comunidades aut贸nomas, la mayor plataforma de Europa. Hemos logrado un hecho hist贸rico, que por fin un Gobierno nos haya llamado a las familias para que nos sentemos en los foros donde se discute cu谩l es el futuro del sistema residencial. Estamos en una mesa de di谩logo civil con el Gobierno y con otros organismos y asociaciones de la dependencia analizando un borrador para establecer un marco m铆nimo para las operadoras de residencias, que tendr铆an que cumplir unas normas b谩sicas apuntaladas sobre la dignidad y el bienestar de los mayores. Y buscar otro modelo, otro sistema con residencias m谩s peque帽as.

El Gobierno ha entendido que el n煤mero m谩ximo de plazas ser铆an cincuenta, nosotros lo respaldamos, pero lo tienen que aprobar las comunidades aut贸nomas. Es una tarea muy complicada, porque son ellas las que tienen las competencias, pero no imposible. Tambi茅n hay una mesa de di谩logo social donde est谩n la patronal y dos sindicatos, UGT y CCOO, que est谩n estudiando ese mismo documento. Y hay sinton铆a entre todos salvo en la patronal, que no quiere ese l铆mite porque se puede acabar con uno de los principales n煤cleos del negocio de esas empresas que es la econom铆a de escala. Cuantas m谩s plazas, m谩s ganancia.

驴Limitar el n煤mero de plazas acabar谩 con los problemas?

Poner ese l铆mite humaniza el contexto, aunque no garantiza que en las residencias de cincuenta plazas no se produzcan violaciones de los derechos fundamentales. Hay que vigilarlas, pero es importante tambi茅n que est茅n cerca, que se procure que est茅n bien ubicadas en los barrios, que haya una vida comunitaria. Tiene que haber una implicaci贸n de la sociedad.. Tenemos que procurar que las personas mayores vivan con sus familias, y cuando eso no se pueda producir, como me pas贸 a m铆 con mi mam谩, que vayan a centros que est茅n cerca. Ahora estamos sufriendo casos en los que la Xunta est谩 desenraizando a las familias enviando a personas octogenarias y nonagenarias a doscientos kil贸metros de su entorno familiar. Est谩n destrozando a esas familias, a eso se le llama destierro. Dicen que el 煤ltimo destierro en Galicia fue el de Castelao. No, se est谩n dando ahora mismo, la Xunta est谩 desterrando a personas mayores de una forma insensible a cientos de kil贸metros, con familias que recorren tres horas, Galicia de punta a punta, para poder verlas s贸lo 45 minutos.

驴C贸mo ve el recorrido judicial de las querellas que se han presentado por las negligencias en las residencias?

En vista de la actitud nefasta e incluso grosera de la justicia espa帽ola, al final tendr谩 que acabar en los tribunales europeos y en una actitud unida de las familias y ciudadanos de la UE, porque este es un problema general, no s贸lo es un problema de Espa帽a aunque Espa帽a sea el laboratorio principal de las residencias.

Enlace relacionado Publico.es (25/01/2022).




Fuente: Sasmadrid.org