June 21, 2021
De parte de Ateneo Libertario Carabanchel Latina
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Carlos Javier Gonz谩lez Serrano 

El Principito

Mucho se ha discutido sobre el tipo de lector al que se dirige una de las obras m谩s conocidas de la literatura universal, El Principito, publicada originariamente en 1943 y traducida a m谩s de doscientas lenguas. Si abrimos sus p谩ginas y echamos un vistazo a las primeras l铆neas, observamos c贸mo su autor, Antoine de Saint-Exup茅ry, comienza el libro de una forma un tanto peculiar: en lo que parece ser una dedicatoria, pide perd贸n a todos los ni帽os por consagrar esta historia a 鈥渦na persona grande鈥. Y concluye: 鈥Todas las personas grandes han sido ni帽os antes. (Pero pocas lo recuerdan)鈥. Al margen de zanjar el debate sobre cu谩l era p煤blico al que Saint-Exup茅ry deseaba interpelar, lo cierto es que El Principito ofrece una vasta pluralidad de niveles de an谩lisis, entre los que se encuentra el filos贸fico.

En este librito que ha cautivado por igual a ni帽os y mayores, su protagonista nos da una lecci贸n de vida sin que en ning煤n momento debamos atenernos a imperativo alguno: ser谩n la inocencia (que tantas cosas tiene que preguntar, pues 鈥渃uando el misterio es demasiado impresionante no es posible desobedecer鈥) y, m谩s importante, la actitud del inmortal personaje (鈥渟贸lo los ni帽os saben lo que buscan鈥), lo que transmite al lector un canon de conducta. Convencen las obras, no las palabras. Y es que 鈥渓os ojos est谩n ciegos. Es necesario buscar en el coraz贸n鈥.

El Principito arranca con la alusi贸n a un misterioso yo en un momento determinado de un remoto pasado. Desde las primeras l铆neas Saint-Exup茅ry pone as铆 茅nfasis en la temporalidad de nuestra existencia (tempus fugit). El narrador nos cuenta que cuando ten铆a seis a帽os (Lorsque j鈥檃vais six ans) 鈥渧io鈥, una vez (j鈥檃i vu, une fois), una l谩mina que llam贸 mucho su atenci贸n. El narrador 鈥渧io鈥 pues algo fijo, permanente, que no se mueve (no como ocurre, por ejemplo, con el tiempo, que nunca deja de correr); aquella l谩mina 鈥渞epresentaba鈥 (repr茅sentait) una boa que engull铆a a una fiera. Y entonces se nos dice que este mismo narrador, tras reflexionar 鈥渕ucho鈥 sobre 鈥渓as aventuras de la selva鈥, decidi贸 hacerse pintor鈥 aunque m谩s tarde abandonar谩 la idea porque 鈥渓as personas grandes鈥 le aconsejan dejar a un lado sus 鈥渄ibujos鈥 (les dessins) para centrarse en geometr铆a, c谩lculo, historia o gram谩tica.

De esta manera tan funestamente fant谩stica se relaciona el personaje por primera vez con los adultos: a trav茅s de una obligaci贸n, de un mandato que, adem谩s, arremete contra su primigenia vocaci贸n. Es as铆 que, finalmente, el narrador se decanta por los aviones y se convierte en piloto (oficio que ejerci贸 el propio Saint-Exup茅ry), lo que por contrapartida le permite conocer, como 茅l mismo nos cuenta, a 鈥渕uch铆sima gente seria鈥 (gens s茅rieux) y vivir con 鈥減ersonas grandes鈥 (a las que ha visto 鈥渕uy de cerca鈥, sin mejorar 鈥渆xcesivamente鈥 su opini贸n sobre ellas).

El quinto planeta era muy extra帽o. Era el m谩s peque帽o de todos. Hab铆a apenas lugar para alojar un farol y un farolero. El principito no lograba explicarse para qu茅 pod铆an servir, en medio del cielo, en un planeta sin casa ni poblaci贸n, un farol y un farolero. Sin embargo, se dijo a s铆 mismo:

鈥擺鈥 Por lo menos su trabajo tiene sentido. Cuando enciende el farol es como si hiciera nacer una estrella m谩s, o una flor. Cuando apaga el farol, hace dormir a la flor o a la estrella. Es una ocupaci贸n muy hermosa. Es verdaderamente 煤til porque es hermosa.

Le petit prince

Pero de repente todo cambia cuando, tras sufrir un accidente, el forzado piloto se encuentra en el desierto rodeado por la m谩s absoluta nada. Despu茅s de descansar un poco, despierta al o铆r una 鈥渆xtra帽a vocecita鈥. Comienza as铆 propiamente el relato de El Principito, en el que su protagonista conversa con diversas y multiformes personalidades que representan, cada una por su lado, una faceta 煤nica del ser humano adulto. El propio narrador de la historia confiesa que necesit贸 鈥渕ucho tiempo para comprender de d贸nde ven铆a. El principito, que me acosaba a preguntas, nunca parec铆a o铆r las m铆as鈥. Como un siempre inconformista S贸crates, ninguna respuesta parece saciar la curiosidad del principito: 鈥淪i uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco鈥︹.

Sin duda, una de las luchas conceptuales que tiene lugar con m谩s fuerza en el libro es la de la belleza frente a la burda realidad. Pero nuestros protagonistas, como aseguran, 鈥渃omprenden la vida鈥 y, por eso, pueden 鈥渂urlarse de los n煤meros鈥. Lo cierto es que los adultos no entienden nada si no se les habla mediante cifras; y es que las aman profunda y desesperadamente: 鈥淪i dec铆s a las personas grandes 鈥楬e visto una hermosa casa de ladrillos rojos con geranios en las ventanas y palomas en el techo鈥︹, no acertar谩n a imaginarse la casa. Es necesario decirles: 鈥楬e visto una casa de cien mil francos鈥. Entonces exclaman: 鈥樎u茅 hermosa es!鈥欌. Y es que una acci贸n es 鈥渧erdaderamente 煤til porque es hermosa鈥, porque encierra un sentido que no pueden comprender los reyes, los hombres de negocios o los cient铆ficos.

Baltasar Graci谩n escrib铆a en la 鈥淐risi Segunda鈥 de El Critic贸n: 鈥淔谩ltanos la admiraci贸n com煤nmente a nosotros porque falta la novedad, y con 茅sta la advertencia. Entramos todos en el mundo con los ojos del 谩nimo cerrados y cuando los abrimos al conocimiento, ya la costumbre de ver las cosas, por maravillosas que sean, no dexa lugar a la admiraci贸n鈥. Graci谩n reclamar谩 al final de ese mismo p谩rrafo una 鈥渞enovaci贸n del gusto鈥, es decir, un volver a contemplar el mundo 鈥渃on novedad en el advertir鈥, derribando los muros franqueados por aquella costumbre tan bien enquistada. El mismo imperativo que el peque帽o principito nos induce a escuchar, aquel 鈥渘o te dejes domesticar鈥.

Un librito de apenas cien p谩ginas en el que quedan expuestos los estrechos l铆mites que separan literatura y filosof铆a. Saint-Exup茅ry nos adentra, a trav茅s de la a帽oranza de la infancia, en escabrosos asuntos como el paso del tiempo, la relaci贸n entre ni帽os y adultos (y de su mano, la pedagog铆a), la unicidad y el valor de cada experiencia, el ego铆smo y la egolatr铆a, y, por 煤ltimo, aquello que solo puede captarse con un sentido muy especial: 鈥淗e aqu铆 mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el coraz贸n. Lo esencial es invisible a los ojos鈥.

FUENTE: EL VUELO DE LA LECHUZA




Fuente: Ateneolibertariocarabanchellatina.wordpress.com