April 6, 2021
De parte de La Haine
352 puntos de vista


En v铆speras de las elecciones presidenciales de este domingo, Ver贸nika Mendoza se proyecta como candidata de la izquierda peruana.

Desde que fuiste candidata a la presidencia en 2016, los medios no se cansan de calificarte como representante peruana del ciclo progresista latinoamericano. Sin embargo, pocos indagaron en tu propio sentido de pertenencia a ese ciclo pol铆tico. 驴C贸mo te sit煤as en relaci贸n con el progresismo latinoamericano?

En Per煤 siempre nos sentimos un tanto alejados de los procesos progresistas latinoamericanos. A veces los miramos con admiraci贸n, a veces de manera cr铆tica, pero siempre con distancia. Valoramos su horizonte antimperialista, que sigue vigente y deber谩 ratificarse a cada paso para construir cada vez mayores m谩rgenes de autonom铆a regional y continental. Tambi茅n valoramos la tendencia redistributiva que, en mayor o menor medida, todos compartieron. La intenci贸n de construir un Estado que se comprometa con el bienestar de las mayor铆as y que, por medio de iniciativas de distinta 铆ndole, procure garantizar derechos y permitir el acceso a los recursos y a los bienes p煤blicos es siempre una pol铆tica saludable. Su componente democratizador, que tuvo efectos concretos en la ampliaci贸n de derechos y de la dignidad de los sectores populares, es otro punto a resaltar.

Tambi茅n es valorable el arraigo hist贸rico transformador que exhibieron, lo cual estuvo vinculado al hecho de poner en cuesti贸n elementos estructurales como la identidad o la naci贸n. Apuntar a remover el sustrato conservador-colonial-dependiente de nuestras sociedades resulta fundamental. En ese sentido, el caso boliviano, con el acceso de los sectores ind铆genas al gobierno y la puesta en pr谩ctica de una serie de mecanismos democr谩ticos por fuera de los tradicionales, constituye un ejemplo a seguir. Tambi茅n lo fue el intento venezolano de generar otro tipo de participaci贸n, de construir el poder desde otras bases, tal como se observ贸 durante el gobierno de Hugo Ch谩vez.

Definitivamente, en Per煤 nos sentimos hermanados con estas experiencias, pasadas y recientes. Es innegable que hay una identidad y una cultura que compartimos con distintas experiencias populares, particularmente en lo referido a la impronta plebeya de impugnar el neoliberalismo y denunciarlo en todas sus versiones.

Pero tambi茅n existen deficiencias, y la posibilidad de extraer lecciones y volvernos mejores depende de que seamos capaces de identificarlas y discutirlas. Es necesario tener en claro lo que podemos y no podemos hacer y lo que debemos y no debemos hacer, tanto en Per煤 como en toda Am茅rica Latina.

驴Cu谩les son, desde tu punto de vista, estas deficiencias de los gobiernos progresistas y las lecciones que se desprenden de ellas?

Desde nuestro lugar, a la izquierda del mapa pol铆tico peruano, hemos sido cr铆ticos en varios aspectos.

Venimos elaborando, desde los a帽os 1990, algunas ideas m谩s radicales vinculadas al movimiento alterglobalizador, al zapatismo, a los Foros Sociales. Trabajando junto a todo un movimiento que se atrevi贸 a impugnar el orden en el momento en el que estaba mejor establecido, y que pretendi贸 montar una plataforma que fuese mucho m谩s all谩 de la cr铆tica antineoliberal.

Desde ese lugar, cuando vimos emerger los gobiernos progresistas en nuestra regi贸n, si bien los recibimos como una buena noticia en relaci贸n con lo anterior, los percibimos en otra frecuencia, con otros c贸digos. Unos proyectos sin mucho compromiso por superar el capitalismo, sin vocaci贸n de ir m谩s all谩 en la b煤squeda de alternativas.

Existe una limitaci贸n muy desarrollista en el progresismo, que se expresa en su af谩n por gestionar lo establecido, particularmente en todo lo que tiene que ver con el modelo econ贸mico extractivo. Vimos c贸mo los pa铆ses con gobiernos progresistas manten铆an una creciente dependencia de sus materias primas, de la miner铆a, del petr贸leo o de la soya, sin proponerse superar realmente el modelo primario exportador extractivista. Al contrario, muchos terminaron por exacerbarlo. Ese, creemos, es un primer d茅ficit del que aprender: no se puede transformar realmente un pa铆s manteniendo una pol铆tica econ贸mica meramente rentista y primario exportadora.

Un segundo d茅ficit importante gira en torno a que, a pesar de los esfuerzos y de cierta radicalidad exhibida en algunos pa铆ses, no se pudo desmontar la estructura de los Estados tal y como fue construida a lo largo de todos estos siglos. En Venezuela se habla de la Quinta Rep煤blica, pero vale la pena preguntarse cu谩ntas de las taras de las otras rep煤blicas pesan sobre esta Quinta. El Estado cambi贸 de manos, pero no hubo una reforma profunda. La forma de organizar el poder, a pesar de todo, parece persistir de forma inalterada.

No se puede negar que, aunque empalmaron con las demandas de cambio reclamadas por los movimientos sociales y por sectores ciudadanos, terminaron enmarcados en una din谩mica m谩s bien estatalista. Con ello, surge un tercer aspecto aleccionador: la compleja relaci贸n con los movimientos sociales, muchas veces tensa y ambivalente, termin贸 a menudo convirtiendo en opositoras a las organizaciones que no encajaron en esa l贸gica estatalista, lo cual termin贸 por tender un manto de sospecha sobre su autonom铆a. Una experiencia dram谩tica, en este sentido, es la de Brasil, donde todo el acumulado del PT y su relaci贸n con los diversos movimientos sociales entraron en tensi贸n, lo cual lo llev贸 a replegarse frente a fuerzas conservadoras como las que condujeron a Bolsonaro al gobierno. Otro ejemplo lo constituye Ecuador: la relaci贸n de tensi贸n entre Correa y una parte importante del movimiento ind铆gena y ecologista contin煤a hasta el d铆a hoy.

Pero la din谩mica hist贸rica de las 煤ltimas d茅cadas en Per煤 no es asimilable a ninguna de las trayectorias anteriores. Es un pa铆s hecho de retazos. Puede que un sector de la ciudadan铆a 鈥揺specialmente en el sur鈥 se sienta identificado con el proceso de cambio de Bolivia. Pero tambi茅n hay otro sector que no, y que se identifica m谩s con lo que pasa en Argentina, donde existe un bloque m谩s amplio y nacionalista con fuerte presencia de una capa tecnocr谩tica de corte moderno. Entre los j贸venes peruanos, por otra parte, la identificaci贸n m谩s fuerte pasa por el movimiento chileno y la movilizaci贸n social por una nueva constituci贸n.

Iniciaste tu militancia pol铆tica a principios de la d茅cada del 2000, en las filas de lo que alguna vez 鈥揳unque de manera ef铆mera鈥 fue aclamado como el veh铆culo del progresismo peruano: el Partido Nacionalista de Ollanta Humala. Ahora, como candidata presidencial de Juntos por el Per煤 en 2021, 驴qu茅 balance haces de la transformaci贸n de la izquierda peruana en estas 煤ltimas d茅cadas?

En Per煤 fue el nacionalismo de Ollanta Humala el que, hacia el a帽o 2011, intent贸 subirse a la ola latinoamericana de gobiernos progresistas. Pero, pese a las expectativas depositadas por buena parte de la poblaci贸n, el Partido Nacionalista nunca lo logr贸 del todo. Humala nunca fue revolucionario, ni mucho menos. No ten铆a una cultura de izquierdas, ni siquiera en clave nacional-popular. Su proyecto se estuvo muy limitado desde sus or铆genes.

La correlaci贸n de fuerzas al momento de su ascenso al gobierno fue el factor que m谩s condicionamientos impuso, y el poder econ贸mico 鈥揺n medio de una bonanza generalizada鈥 se volvi贸 r谩pidamente dominante. M谩s all谩 de la implementaci贸n de algunos programas sociales y del incipiente desarrollo de la arista social de la gesti贸n estatal, Humala termin贸 siendo profundamente conservador.

Y es que, en nuestro pa铆s, la correlaci贸n de fuerzas heredada del fujimorismo ha permanecido hasta hoy inalterada. La herencia que recibimos a su ca铆da nos leg贸 todo su andamiaje de poder, incluyendo la Constituci贸n promulgada en el a帽o 1993. Las reformas neoliberales en el Per煤 fueron sumamente profundas, producto del conflicto armado y la crisis pol铆tica de las d茅cadas de 1980 y 1990. El gran logro de largo plazo del fujimorismo fue la rearticulaci贸n y la consolidaci贸n de un bloque dominante neolig谩rquico, aliado a las Fuerzas Armadas y sumamente poderoso.

Pero el retrato no estar铆a completo si no contemplamos tambi茅n las debilidades propias: la crisis pol铆tica y el pragmatismo dominante en la izquierda. Sin calibrar de manera justa la profunda derrota sufrida por el movimiento popular durante el conflicto armado y la consecuente implementaci贸n en toda l铆nea del modelo neoliberal (no solo como programa de gobierno, sino tambi茅n en el sentido ideol贸gico), resulta imposible comprender la crisis del campo progresista en Per煤. Su versi贸n m谩s deforme fue encarnada por la figura de Humala, pero tambi茅n se expres贸 en la crisis de la izquierda, replegada en torno a las ONG y buscando atajos al gobierno para acomodarse con mayor facilidad.

Pero hoy nuestra realidad comienza a cambiar. Las intensas movilizaciones desatadas a partir de la destituci贸n de Vizcarra sacaron a la luz la necesidad de transformaciones de otro orden y la disposici贸n de amplios sectores de la poblaci贸n para impulsarlas. La construcci贸n de un proyecto firmemente arraigado en los procesos populares puede permitirnos revertir el camino de renuncia que viene transitando hace tiempo la izquierda. Es un esfuerzo propio, que solo podemos hacer nosotros mismos, porque la b煤squeda de atajos ya se ha evidenciado infructuosa en el pasado.

No se trata de llegar m谩s r谩pido, sino de llegar mejor, con mejores posibilidades de triunfar. Las experiencias progresistas en nuestra regi贸n representan un punto de referencia del cual extraer lecciones positivas y negativas. Pero la fortaleza de nuestro arraigo popular depender谩 de la originalidad de la senda que logremos trazar: ni calco ni copia, sino creaci贸n heroica, una apuesta por avanzar m谩s all谩.

jacobinlat.com




Fuente: Lahaine.org