April 22, 2022
De parte de Portal Libertario OACA
247 puntos de vista

芦Provocar la confusi贸n y distorsi贸n en los extremos, provoca que prestemos y desplacemos la atenci贸n hacia lo que nos lleva al centro禄

An贸nimo Exp贸sito

Leo y veo con cierta perplejidad que diferentes colaboradores de este y otros portales de contrainformaci贸n y desobediencia informativa, se centran en rescatar y editar noticias y opiniones sobre la invasi贸n rusa de Ukrania, destacando las 芦bondades禄 de los ej茅rcitos invasores, las 芦maldades禄 de los invadidos o viceversa.

Al escribir esto no me mueve ning煤n inter茅s por destapar 芦verdad禄 alguna, eso es trabajo de apostolado para 芦gur煤s禄 pol铆ticos que necesiten desequilibrar la balanza del conflicto hacia sus postulados, provocando una especie de 芦inmersi贸n禄 informativa con cierto 芦sesgo禄 completamente parcial.

En mi opini贸n, consciente o inconscientemente, todo ese esfuerzo desinformativo se encamina hacia un intento de blanqueamiento de los totalitarismos de cualquier parte y a encubrir la propaganda ultranacionalista que subyace bajo esta guerra, y que se extiende hacia todos los implicados en el conflicto, directa o indirectamente. Es como si nuestro pensamiento cr铆tico, ya no pudiera discernir que se trata de un choque espectacular (acumulaci贸n capitalista) entre totalitarismos, el de la 芦democracia liberal禄 de espect谩culo difuso y el de 芦democracia estatal禄 de espect谩culo concentrado, ambas persiguen los mismos objetivos: el poder hegem贸nico y la subordinaci贸n econ贸mica de las masas alienadas en el consumo y producci贸n de mercanc铆as de este capitalismo.

Si bien es cierto que Ukrania tiene un preocupante problema de nazis en su ej茅rcito, no es menos cierto que Rusia tambi茅n lo tiene. No es m谩s nazi el batall贸n Azov, que el grupo paramilitar de seguridad privada Wagner. Tampoco es posible buscar responsabilidades en el origen de la escalada de agresiones. Para Ukrania, el ej茅rcito ruso inicia una invasi贸n este 2022, para completar la que culmin贸 con la proclamaci贸n de independencia de Crimea y las rep煤blicas del Donb谩s. Sin embargo, Rusia hace referencia a la persecuci贸n y exterminio de ciudadanos pro-rusos en esas rep煤blicas, que Ukrania y sus grupos militares nazis iniciaron anteriormente. Expuesto as铆, y sin justificar la invasi贸n, parece que Rusia ten铆a motivos para sentir que sus conciudadanos, no eran respetados por el gobierno de Ukrania, pero esa no es m谩s que una excusa para justificar su agresi贸n militar.

Adem谩s, Rusia denuncia diversos acuerdos incumplidos por la OTAN, tras la desintegraci贸n de la URSS, lo que para el Kremlin supon铆a una escalada que comportaba una evidente amenaza por la expansi贸n de la estructura militar atl谩ntica, hacia las rep煤blicas que anteriormente hab铆an pertenecido a la URSS. Esta tensi贸n podr铆a retrotraernos hasta febrero del 2008 en que, EE.UU. y varios pa铆ses europeos, reconocen la independencia de Kosovo y la OTAN decide valorar la posible incorporaci贸n de Georgia y Ucrania a su organizaci贸n, propuesta ese mismo a帽o en la Cumbre de la OTAN de Bucarest, lo que llev贸 a Rusia a movilizar sus tropas, entrando por la regi贸n de Osetia del Sur (Samachablo), invadiendo y bombardeando Georgia en agosto del 2008, y dando inicio a la que se llam贸 Guerra de Osetia del Sur. 

No podemos olvidar que la URSS se colaps贸, tras a帽os de reformas que propiciaron en 1991, el fallido golpe de estado conocido como Golpe de Agosto, en el que parte del gobierno de la Uni贸n Sovi茅tica (PCUS) y del KGB, crean un Comit茅 Estatal para el Estado de Emergencia, con el que intentan provocar un golpe de estado contra la presidencia de Gorbachov. Desde el inicio de los a帽os 90, en muchas de estas rep煤blicas que se independizan de la antigua URSS, exist铆an conflictos porque, con el apoyo de la 芦nueva禄 Rusia, diversas regiones reclamaban la independencia de dichas rep煤blicas. En Georgia, para evitar su ingreso en la OTAN, Rusia reconoci贸 a las regiones de Abjasia y Osetia del Sur, como rep煤blicas independientes. Aqu铆 encontramos similitudes con el momento actual.

Es innegable que el colapso de la URSS, decant贸 la hegemon铆a mundial hacia los EE.UU., y que mientras la posible incorporaci贸n de esas rep煤blicas independientes a la estructura militar de la OTAN, consolidaban a los EE.UU. y a la Uni贸n Europea, el entorno de influencias de Rusia se ve铆a seriamente desestabilizado. 

M谩s all谩 de todos estos movimientos de fronteras y nuevas f贸rmulas de 芦guerra fr铆a禄, la quiebra de hegemon铆as de la URSS, y la m谩s reciente de los EE.UU., son el resultado de todas esas pol铆ticas de invasiones y guerras que han provocado en pa铆ses lejanos, para extender sus 谩mbitos de influencia, generado serias derrotas y, lo que es peor, provocando numerosas muertes a lo largo de todo el planeta, a la vez que han agotado importantes recursos econ贸micos que, de haber sido destinados a pol铆ticas sociales en vez de a las b茅licas, habr铆an mejorado notablemente las condiciones de vida de las personas en Rusia, los EE.UU., Europa y probablemente en el resto del mundo. Si algo ha distinguido al capitalismo, han sido sus pol铆ticas de 芦tierra arrasada禄 y sus planes de reconstrucci贸n para activar y enriquecer m谩s a las grandes econom铆as de las corporaciones.

Los fracasos b茅licos de los EE.UU. tienen una larga historia, y es por ello que se ha dotado de un brazo armado como la OTAN, que abarca a toda una serie de pa铆ses que no se limitan a Europa. Es por esos fracasos militares, por lo que los EE.UU. han estado reclamando una mayor participaci贸n de los pa铆ses europeos miembros de la OTAN, en sus particulares proyectos de invasi贸n. As铆 lo expresaron tras invasiones como las de Afganist谩n o Libia, de las que se retiraron urgentemente y en las que murieron militares de distintos territorios, defendiendo intereses ajenos. Todas estas incursiones armadas de EE.UU., Rusia o la OTAN, se justifican en base a razones que casi siempre se refieren a 芦la seguridad禄, el 芦terrorismo禄 o a una hipot茅tica unidad nacional, cuya p茅rdida, aseguran que podr铆a desestabilizar el delicado equilibrio hegem贸nico, y de ah铆 que una y otra parte, est茅n siempre implicados en conseguir que ese desequilibrio favorezca a su lado.

Las razones de fondo de casi todos esos conflictos armados e invasiones, suelen ser muy diferente a las que se hacen p煤blicas y se difunden por todos los medios de comunicaci贸n, y obedecen a silenciados intereses de las grandes corporaciones que, desde distintas posiciones, sustentan este criminal sistema capitalista. En toda guerra, no pierde un ej茅rcito o pa铆s sobre otro, sino la humanidad entera y las poblaciones m谩s pobres y los territorios en los que arrasan toda manifestaci贸n de vida. En cualquier guerra, la herida que nunca se cierra, es la aniquilaci贸n de seres vivos y la devastaci贸n de la naturaleza. Lo que m谩s desestabilizaci贸n interna le ha causado a los gobiernos de los EE.UU., han sido las muertes de soldados estadounidenses en guerras que se han librado en pa铆ses lejanos. Con la OTAN y el reclamo de mayor participaci贸n de Europa, esa desestabilizaci贸n interna tiende a neutralizarse, porque mientras ellos dirigen la invasi贸n, gran parte de los muertos son de otras naciones. 

El temor que provocan las guerras sobre las poblaciones que, desde las distancia asisten a tal destrucci贸n, puede paralizar gran parte de las capacidades cr铆ticas, intelectuales y cognitivas de lxs espectadorxs, de manera que la memoria puede verse expuesta, por el continuo bombardeo de im谩genes a trav茅s de los medios y la inmediatez, a una reacci贸n que pudiera parecerse a la incapacidad que provoca la amnesia. El horror nos conecta directamente con la tragedia y nos hace asumir las razones de alguna de las partes, olvidando que pa铆ses como Irak, no fue invadido por tener 芦armas de destrucci贸n masiva禄, o que la guerra en Afganist谩n, tampoco fue 芦para liberar a las mujeres del chador禄 y 芦llevar la libertad y la democracia al pueblo禄, sino por claros intereses de esas grandes entidades, que ambicionaban apropiarse de las riquezas materiales y naturales de esos territorios. Materias primas y recursos energ茅ticos son cada vez m谩s codiciados por las  corporaciones que dirigen los gobiernos de las naciones, a la vez que se benefician del saqueo de sus legados culturales, pretendiendo cambiar la memoria y la historia de los pueblos ancestrales. El colonialismo capitalista de los imperios, modifica sus formas y medios, pero mantiene sus fines acumulativos y supremacistas.

Con la invasi贸n de Ukrania, Rusia no solo busca rodearse de un cintur贸n territorial de seguridad con los pa铆ses de la OTAN, sino evitar perder la influencia sobre territorios que son grandes productores de materias primas, alimentos y recursos energ茅ticos con los que mantienen dependientes y supeditadas a las potencias europeas y a pa铆ses del Cuerno de 脕frica, y sometidos a otras formas de control como el hambre, desde Rusia; un poder que perder铆a si dichas rep煤blicas se incorporasen a las organizaciones de los estados unidos de Europa y que estrat茅gicamente son fundamentales para sus proyectos econ贸micos y comerciales. Existe cierto convencimiento en que, quien mantenga la influencia en los pa铆ses de la Europa del Este, conseguir谩 la hegemon铆a econ贸mica mundial. 

No perder茅 tiempo en negar las evidentes estrategias de los EE.UU., la OTAN y los pa铆ses de la Comunidad Europea. A quienes insisten en responsabilizar a Ukrania por la guerra del Donb谩s, les recordar茅 que, efectivamente fue otra guerra criminal en la que la OTAN no quer铆a perder su control sobre el Mar Negro, poder al que tambi茅n aspiraba Rusia por ser una zona estrat茅gica tanto militar como econ贸mica. Por eso Rusia, durante todos esos a帽os anteriores a la guerra del Donb谩s, alevosamente fue repoblando la zona con ciudadanos rusos y pro-rusos, as铆 tanto el control o la invasi贸n, quedar铆an justificados.

Desde planteamientos antiautoritarios y anticapitalistas, es preciso tomar parte, posicionarse ante las agresiones invasoras, y hacerlo contra todos los promotores de las guerras desde la agitaci贸n de la lucha de clases y la revoluci贸n social.

Una de las escasas verdades de esta guerra se reconoce en qui茅n pone lxs muertxs. No es Ukrania, tampoco Rusia, sino las clases trabajadoras de todas partes que, adem谩s, nos veremos sometidas a duras medidas de austeridad, recortes y subidas de precios de productos y servicios b谩sicos que se justificar谩n por motivo de la guerra o la pandemia, aumentando los 铆ndices de pobreza y las diferencias entre clases sociales. Este es un contexto ideal para que el ultranacionalismo y la extrema derecha, agiten desde el populismo proclamas de unidad nacional, por el enfrentamientos entre culturas e ideas liberticidas contra la emigraci贸n, los derechos de las mujeres, las libertades sexuales, el aborto, etc鈥

De la misma manera que el capitalismo, pese a la propaganda verde que emite, no tiene ning煤n inter茅s en reducir la actividad industrial que acelera el cambio clim谩tico y el agotamiento de materias primas y recursos energ茅ticos; tampoco tiene un verdadero inter茅s en detener la guerra de Ukrania. Durante la p茅rdida de poder de las dos grandes potencias mundiales, ha emergido una nueva que, productiva y tecnol贸gicamente, ha desplazado esa hegemon铆a de la que dependen los grandes mercados capitalistas y sus inmensos beneficios: la Rep煤blica Popular China. Es por ello que EE.UU. precisa mantener la alianza con Europa tras el acercamiento entre Rusia y China que, desde mediados de los a帽os 90, pactaron acuerdos comerciales, pol铆ticos, econ贸micos, de seguridad y estrat茅gicos, con la idea de crear la nueva 芦ruta de la seda禄 y el eje comercial euroasi谩tico, as铆 como rutas para el transporte de combustibles y energ铆as, para los que los pa铆ses de Europa del Este, son fundamentales y puente hacia los territorios de la Comunidad Europea. La OTAN, y los intereses comerciales y militares que la mueven, tienen motivos para preocuparse, pues Rusia puede exhibir su capacidad de 芦agresi贸n sin respuesta禄, porque adem谩s del apoyo de China, desde los a帽os 70 tiene como aliada otra potencia mundial, la India que, recientemente, ha firmado un pacto sobre armas nucleares con Pakist谩n, y para los diferentes poderes que gestionan las econom铆as capitalistas del mundo, la declaraci贸n de una nueva guerra mundial, con posibles amenazas nucleares, trastocar铆a por completo los planes de sus ambiciosos intereses. 

Las grandes corporaciones del capitalismo global se encuentran detr谩s de todos esos procesos de 芦emergencias禄 y la incorporaci贸n de las nuevas tecnolog铆as, la inteligencia artificial, los mundos virtuales, el control de datos, las redes 5G, la propiedad intangible, las criptomonedas, el progresivo deterioro y privatizaci贸n de los servicios p煤blicos universales, etc鈥, les auguran grandes expectativas para cambios hacia nuevos paradigmas que, cada vez, se asemejan m谩s a los totalitarios. 

Frente a la anunciada 芦nueva normalidad禄, el neoliberalismo necesita recuperar las ideas ultranacionalistas como fuerza de choque social, para que las poblaciones refuercen los intereses nacionales de sus imperios corporativos, desplazando as铆 la lucha de clases y cualquier conato revolucionario. Para ello crean confusi贸n y la extienden por redes sociales y grandes medios de desinformaci贸n, controlados desde intereses tan profundamente desestabilizadores, que polarizan y manipulan a grandes sectores populares. Hemos visto como tras la primera vuelta de las elecciones francesas, los medios han difundido que un 30% de lxs votantes de extrema izquierda, se mostraban partidarixs de apoyar al partido de Marine Le Pen. En varios pa铆ses de las democracias europeas, las fuerzas ultraconservadoras han entrado o dirigen sus gobiernos. El neoliberalismo va desarrollando los acontecimientos y desplegando sus recursos sobre el escenario pol铆tico mundial, mientras que las organizaciones sociales de trabajadorxs, se preocupan de mantener la paz social y se pierden en falsas disputas y promesas sobre futuros que nunca llegar谩n.

Ante los acontecimientos de sucesivos estados de emergencia o guerras declaradas, que parece que no existan otros mundos, las clases populares, trabajadoras y precarizadas tenemos que organizarnos para reactivar la lucha de clases revolucionaria que acabe con las condiciones de explotaci贸n del capitalismo y rompa las estructuras de dominaci贸n patriarcal. Nuestra lucha debe dirigirse contra todos los Estados, sus instituciones, y las Corporaciones que les dictan las agendas y aceleran la devastaci贸n del planeta con todas sus formas de vida. 

Vamos con retraso para revertir el proceso de tecnificaci贸n letal del capitalismo neoliberal y el agotamiento de las materias primas y los recursos naturales que, principalmente, se destinan a las industrias productivas, extractivistas, complejos e infraestructuras tur铆sticas o grandes ciudades, que dejan en alarmante precariedad a los entornos rurales y naturales.

Frente a la no intervenci贸n de los Estados en la econom铆a y los mercados de valores, debemos reclamar la extinci贸n de ambos. Ante el consumo compulsivo y la expansi贸n aniquiladora del capitalismo, es preciso extender la conciencia de clase y promover un decrecimiento que se oriente hacia la justicia social y el equitativo reparto y distribuci贸n de las riquezas de quienes m谩s poseen y contaminan. Las estructuras jer谩rquicas de dominaci贸n y opresivas, deben de ser abolidas por la organizaci贸n popular, horizontal y descentralizada de los consejos y las asambleas populares. Las grandes ciudades deben deconstruirse, propiciando el retorno a los territorios rurales y recuperando la conciencia comunal, sin excluir las individualidades antag贸nicas al individualismo capitalista. Es preciso recuperar los principios de convivencia de 芦la buena vida禄 de las comunidades ind铆genas. Tenemos mundos nuevos palpitando y ansiosos por brotar de nuestros corazones. No nos dejemos enga帽ar por la guerra de imperios de las corporaciones que confrontan a las culturas, ni por sus falsas 芦alternativas禄 tecnol贸gicas. 

LouLi
Fuente: https://www.alasbarricadas.org/noticias/node/48148

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Fuente: Portaloaca.com