October 21, 2020
De parte de La Haine
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Las causas profundas del estallido, las injusticias y desigualdades, siguen intactas. Los niveles de tensi贸n social no han disminuido

Un a帽o despu茅s del estallido social del 18 de octubre de 2019, decenas de miles de habitantes de Santiago tomaron la Plaza Dignidad y extensos alrededores de la misma en desaf铆o al r茅gimen derechista de Sebasti谩n Pi帽era, quien intent贸 durante toda la semana infundir temores anticipando actos de violencia y presumiendo acerca de los 40 mil carabineros listos para reprimir que, finalmente, no se animaron a salir a las calles.

Nuevamente el centro de Santiago fue una expresi贸n multicultural y multicolor de diversidades: la bandera del pueblo mapuche flameaba por doquier, tambi茅n las de la diversidad sexual y las de los movimientos de pobladores y de decenas de cabildos y asambleas territoriales de los barrios populares. Las 煤nicas que no se animaron a salir fueron las de los partios pol铆ticos, castigados por la consigna 鈥渆l pueblo unido avanza sin partidos鈥.

Un a帽o de luchas

Hace un a帽o que Chile puja por cambiar: la tarde del 18 de octubre de 2019, cuando comenzaba la hora punta de regreso a casa, los estudiantes de secundaria intensificaron una protesta que consist铆a en ingresar al metro de Santiago sin pagar el pasaje, a lo cual el gobierno respondi贸 con represi贸n dentro de las estaciones, que fueron gaseadas por los carabineros.

El 煤nico resultado plausible de las protestas es la promesa de un plebiscito que se realizar谩 el 25 de octubre, para decidir acerca de un camino constitucional. Ninguna reforma estructural se hizo. Las causas profundas del estallido, las injusticias y desigualdades, siguen intactas. Los niveles de tensi贸n social no han disminuido; y a medida que se han ido rebajando las restricciones por la pandemia, la gente ha recomenzado a protestar.

Las causas profundas del estallido, las injusticias y desigualdades, siguen intactas. Los niveles de tensi贸n social no han disminuido; si bien la pandemia gener贸 un estado de desmovilizaci贸n. Hubo una pausa larga por la pandemia y a medida que se han ido rebajando las restricciones, la gente ha recomenzado a protestar.

M谩s de 3.000 chilenos sufrieron violaciones a los DDHH durante el estallido social del a帽o pasado, seg煤n un informe del Instituto Nacional de DDHH. Adem谩s se presentaron2.520 querellas contra agentes de seguridad en todo el pa铆s. A un a帽o del estallido social las causas judiciales contra miembros de las fuerzas policiales chilenas siguen estancadas. Las v铆ctimas exigen justicia y que avancen las investigaciones.

Mientras eso pasaba, el presidente Sebasti谩n Pi帽era se fue a comer con familiares a una pizzer铆a en un barrio elegante de la ciudad, donde fue fotografiado y la imagen difundida por redes sociales, causando indignaci贸n. Luego, descolocado, decret贸 el estado de emergencia constitucional, sac贸 30 mil militares a la calle y declar贸 la guerra contra un supouesto enemigo poderoso, incluso una agresi贸n encubierta extranjera.

El 25 de octubre, la sociedad le respondi贸 en la calle, con inmensas manifestaciones en ciudades y pueblos que convocaron a millones y que continuaron por meses.

El estallido dej贸 a la intemperie el colapso institucional generalizado, a manos de la indignaci贸n de las personas abusadas por un modelo econ贸mico, social y pol铆tico que les arrebat贸 su dignidad imponiendo un sistema de vida fundado en el endeudamiento para satisfacer necesidades b谩sicas y de consumo, con todos los derechos sociales concebidos como negocio y privatizados y el Estado cumpliendo un papel apenas subsidiario.

Esta violencia es solo el correlato propio de las profundas desigualdades, la escandalosa discriminaci贸n, como la grosera concentraci贸n de la riqueza. Es la contundente respuesta de los explotados y abusados por el sistema imperante, de los mapuches que se merecen autonom铆a y respeto a sus valores; de los j贸venes marginados y sin ninguna esperanza de encontrar un trabajo digno.

De la inmensa mayor铆a de trabajadores p茅simamente mal pagados; de los jubilados y sus pensiones de hambre, como del muy tard铆o e insuficiente reconocimiento de los derechos de las mujeres y ni帽os. De un Chile que demostr贸 con la pandemia tener muchos m谩s pobres e indigentes que los que reconoc铆a, familias hacinadas y sin asistencia estatal m铆nima en todo el territorio y servicios p煤blicos en manos del capital for谩neo y de los m谩s inescrupulosos empresarios de la Tierra. 

Chile vive en una tensa calma que en cualquier momento puede traer altos niveles de violencia. Las reformas policiales prometidas no se han realizado, los avances pol铆ticos son escasos, la pandemia ha afectado desigualmente m谩s a los pobres y la situaci贸n econ贸mica es much铆simo m谩s cr铆tica que hace un a帽o.

La nueva constituci贸n, m谩s que v谩lvula de escape, puede convertirse en el im谩n que permita generar los puentes para unificar a la sociedad sobre un sue帽o de pa铆s com煤n. La derecha saca sus armas, en especial las comunicacionales, para desanimar a la gente a salir a votar, con la excusa de la pandemia

El proceso constituyente es una forma de canalizar las muy altas expectativas ciudadanas, porque hay un sentimiento de esperanza, pero tambi茅n hay escepticismo de hasta qu茅 punto este proceso est谩 capturado por los actores pol铆ticos tradicionales, m谩s que por una participaci贸n efectiva que involucre a la ciudadan铆a.

CLAE




Fuente: Lahaine.org