July 28, 2021
De parte de Lobo Suelto
246 puntos de vista


Me gustar铆a proponer algunas reflexiones en torno a la noci贸n de 芦racismo de Estado禄, que figura en el orden del d铆a de nuestra reuni贸n. Estas reflexiones se oponen a una interpretaci贸n muy extendida de las medidas adoptadas recientemente por nuestro gobierno, desde la ley sobre el velo integral hasta las expulsiones de los roman铆es. Dicha interpretaci贸n ve en estas medidas una actitud oportunista que busca explotar los temas racistas y xen贸fobos con fines electoralistas. Esta pretendida cr铆tica lleva impl铆cita la presuposici贸n que hace del racismo una pasi贸n popular, la reacci贸n temerosa e irracional de las capas m谩s retr贸gadas de la poblaci贸n, incapaces de adaptarse al nuevo mundo m贸vil y cosmopolita. El Estado es acusado de faltar a sus principios al mostrase complaciente de cara a estos sectores. Pero al mismo tiempo se ve reafirmado y confortado en su posici贸n de representante de la racionalidad frente a la irracionalidad popular.

Ahora bien, esta disposici贸n del terreno de juego, adoptada por la cr铆tica 芦de izquierdas禄, es exactamente la misma que aquella en cuyo nombre la derecha lleva promulgando desde hace ya veinte a帽os toda una serie de leyes y decretos racistas. Todas esta medidas se han tomado en nombre del mismo razonamiento: hay problemas de delincuencia y diversas molestias causadas por los inmigrantes y clandestinos, que pueden desencadenar reacciones racistas si no ponemos orden. Por lo tanto, hay que someter estos delitos y molestias a la universalidad de la ley para que no provoquen disturbios raciales. 

 

Se trata de un juego que se juega, tanto en la izquierda como en la derecha, desde las leyes Pasqua-M茅haignerie de 1993. Consiste en oponer a las pasiones populares la l贸gica universalista del Estado racional, es decir, en dar a las pol铆ticas racistas de Estado una coartada antirracista. Va siendo hora de dar la vuelta al argumento, para poner de relieve la solidaridad que existe entre la 芦racionalidad禄 estatal que ordena estas medidas y esa otra 鈥揺se adversario c贸mplice鈥  en la que tan c贸modamente se apoya, la pasi贸n popular. Porque en realidad no es que el gobierno act煤e bajo la presi贸n del racismo popular y en reacci贸n a las pasiones llamadas populistas de la extrema derecha, sino que es la raz贸n de Estado la que alimenta el racismo, confi谩ndole la gesti贸n imaginaria de su legislaci贸n real.

Hace unos quince a帽os propuse el t茅rmino racismo fr铆o para designar este proceso. El racismo que hoy nos ocupa es, en efecto, un racismo fr铆o, una construcci贸n intelectual. Es, antes que nada, una creaci贸n del Estado. Hemos discutido aqu铆 sobre la relaci贸n entre Estado de derecho y Estado policial. Pero la naturaleza misma del Estado es la de ser un Estado policial, una instituci贸n que fija y controla las identidades, los lugares y los desplazamientos, una instituci贸n en lucha permanente contra todo excedente del recuento de las identidades que gestiona, es decir, tambi茅n contra ese exceso sobre las l贸gicas identitarias que representa la acci贸n de los sujetos pol铆ticos. Este proceso se ha intensificado por el orden econ贸mico mundial. Nuestros Estados son cada vez menos capaces de contrarrestar los efectos destructores de la libre circulaci贸n de capitales para las comunidades que tienen a su cargo. Y son tanto m谩s incapaces cuanto que no tienen el m谩s m铆nimo deseo de hacerlo. As铆 las cosas, se rebajan y se concentran en aquello sobre lo que s铆 ejercen un poder, como es el caso de la circulaci贸n de personas. Toman como objetivo espec铆fico el control de esa otra circulaci贸n y como meta general la seguridad de los nacionales amenazados por estos migrantes, es decir, m谩s precisamente la producci贸n y la gesti贸n del sentimiento de inseguridad. Esta es la tarea que va siendo cada vez m谩s su raz贸n de ser y su forma de legitimaci贸n.

De ah铆 se deriva un uso de la ley que cumple dos funciones esenciales: una funci贸n ideol贸gica, que consiste en dar constantemente un cuerpo al sujeto que amenaza la seguridad; y una funci贸n pr谩ctica, que consiste en reordenar continuamente la frontera entre lo de dentro y lo de fuera, creando sin cesar identidades flotantes, susceptibles de hacer caer fuera a aquellos que estaban dentro. Legislar sobre la inmigraci贸n ha significado antes que nada crear una categor铆a de infra-franceses, hacer caer en la categor铆a flotante de inmigrantes a gente que ha nacido en Francia de padres nacidos franceses. Legislar sobre la inmigraci贸n clandestina ha significado hacer caer en la categor铆a de clandestinos a 芦inmigrantes禄 legales. Es la misma l贸gica la que ha ordenado el uso reciente de la noci贸n de 芦franceses de origen extranjero禄. Y es esta misma l贸gica la que apunta hoy contra los roman铆es, creando, contra el principio mismo de libre circulaci贸n en el espacio europeo, una categor铆a de europeos que no son verdaderamente europeos, de la misma manera que hay franceses que no son verdaderamente franceses. Para crear estas identidades en suspenso el Estado no se sonroja ante sus propias contradicciones, tal y como hemos visto con respecto a las medidas sobre los 芦inmigrantes禄. Por un lado, crea leyes discriminatorias y formas de estigmatizaci贸n  basadas en la idea de la universalidad ciudadana y de la igualdad ante la ley. Por esa v铆a se sanciona o estigmatiza a aquellos cuyas pr谩cticas se oponen a la igualdad y a la universalidad ciudadana. Pero por otro lado, crea en el seno de esta ciudadan铆a igual para todos, discriminaciones como la que distingue a los franceses 芦de origen extranjero禄. As铆 que por un lado todos los franceses son iguales, y ojo con los que no lo son, y por el otro no son todos iguales, y ay de aquellos que lo olviden.

Por lo tanto, el racismo de hoy es ante todo una l贸gica estatal y no una pasi贸n popular. Y esta l贸gica estatal es sostenida en primer lugar, no por qui茅n sabe qu茅 grupos sociales retr贸gados, sino por una buena parte de la 茅lite intelectual. Las 煤ltimas campa帽as racistas no llevan en absoluto la impronta de la extrema derecha llamada 芦populista禄. Han sido organizadas por una intelligentsia que se reivindica como intelligentsia de izquierdas, republicana y laica. La discriminaci贸n no se basa ya en argumentos sobre razas superiores e inferiores. Antes bien, se argumenta en nombre de la lucha contra el 芦comunitarismo禄, de la universalidad de la ley, de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y de la igualdad de g茅nero. Dicho sea de paso, estos argumentos son a menudo esgrimidos por gente que ha hecho bien poco por la igualdad o el feminismo, pero esa contradicci贸n no les preocupa. De hecho, con esta forma de argumentar se pretende sobre todo crear la amalgama requerida para identificar al indeseable: as铆 la amalgama entre migrante, inmigrante, retr贸gado, islamista, machista y terrorista. En realidad, el recurso a la universalidad opera en beneficio de su contrario: para establecer un poder estatal discrecional a la hora de decidir qui茅n pertenece y qui茅n no a la clase de aquellos que tienen derecho a estar aqu铆 -el poder, en breve, de conferir o suprimir identidades-. Ese poder tiene su correlato en el poder de obligar a los individuos a ser en todo momento identificables, a mantenerse en un espacio de visibilidad integral frente al Estado. Vale la pena, desde este punto de vista, volver sobre la soluci贸n que el gobierno ha dado al problema jur铆dico planteado por la prohibici贸n del burka. Como hemos visto, era dif铆cil hacer una ley que apuntara espec铆ficamente a algunos centenares de personas de una religi贸n determinada, as铆 que el gobierno dio con una soluci贸n: hacer una ley que proh铆ba en general cubrirse el rostro en un espacio p煤blico, una ley que apunte al mismo tiempo a la mujer portadora de un velo integral y al manifestante que se cubra con una m谩scara o pa帽uelo. El pa帽uelo se convierte as铆 en el emblema com煤n del musulm谩n retr贸gado y del agitador terrorista. Para esta soluci贸n, adoptada (como muchas otras medidas sobre la inmigraci贸n) con la benevolente abstenci贸n de la 芦izquierda禄, es tambi茅n el pensamiento 芦republicano禄 el que ha dado la f贸rmula. Acord茅monos si no de las diatribas furiosas de noviembre de 2005 contra esos j贸venes enmascarados y encapuchados que actuaban con nocturnidad. Acord茅monos tambi茅n del comienzo del asunto Redeker, el profesor de filosof铆a amenazado por una 芦fatwa禄 isl谩mica. El punto de partida de la furiosa diatriba antimusulmana de Robert Redeker era鈥 隆la prohibici贸n del tanga en la playita de Par铆s! En esta prohibici贸n dictada por la alcald铆a de Par铆s 茅l discern铆a una medida de complacencia hacia el islamismo, hacia una religi贸n cuyo potencial de odio y de violencia se hab铆a sido ya puesto de manifiesto en la prohibici贸n de desnudarse en p煤blico. Los bellos discursos sobre la laicidad y la universalidad republicana vuelven, en definitiva, a este principio seg煤n el cual uno debe estar enteramente visible en el espacio p煤blico, ya sea el de adoquines o la playa.

Concluyo: mucha energ铆a se ha gastado contra una cierta figura del racismo 鈥搇a que ha encarnado el Frente Nacional鈥 y una cierta idea de este racismo como expresi贸n de los 鈥渨hite trash鈥, blancos xen贸fobos de las capas sociales atrasadas. Una buena parte de esa energ铆a ha sido recuperada para construir la legitimidad de una nueva forma de racismo: un racismo de Estado y un racismo intelectual 芦de izquierdas禄. Quiz谩s sea el momento de reorientar el pensamiento y el combate contra una teor铆a y una pr谩ctica de estigmatizaci贸n, de precarizaci贸n y de exclusi贸n que constituyen hoy un racismo desde arriba: una l贸gica de Estado y una pasi贸n de la intelligentsia.

Traducci贸n: 脕lvaro Garc铆a-Ormaechea




Fuente: Lobosuelto.com