July 29, 2021
De parte de Ateneo Libertario Carabanchel Latina
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El rechazo de la salvaci贸n | por Albert Camus

Imagen:  Albert Camus | por Eduardo Pola

鈥淐ada generaci贸n, sin duda, se cree destinada a rehacer el mundo. La m铆a sabe, sin embargo, que no lo rehar谩. Pero su tarea acaso sea m谩s grande. Consiste en impedir que el mundo se detenga鈥 鈥 Albert Camus
Texto del fil贸sofo franc茅s, Albert Camus, publicado por primera vez en su libro L鈥橦omme r茅volt茅 (El Hombre Rebelde) en 1951.

Si bien el rebelde rom谩ntico exalta al individuo y al mal, no toma el partido de los hombres, sino solamente su propio partido. El dandismo, cualquiera que sea, es siempre un dandismo con relaci贸n a Dios. El individuo, como criatura, no puede oponerse sino al creador. Necesita a Dios, con quien mantiene una especie de fosca coqueter铆a. Armand Hoog  tiene raz贸n al decir que, a pesar del clima nietzscheano de esas obras, Dios no ha muerto todav铆a. La condenaci贸n misma, reivindicada a voz en grito, no es sino una buena jugarreta que se hace a Dios. Con Dostoievsky, por el contrario, la descripci贸n de la rebeli贸n va a dar un paso m谩s. Iv谩n Karam谩zov toma el partido de los hombres y pone el acento en su inocencia. Afirma que la condena a muerte que pesa sobre ellos es injusta. En su primer movimiento, por lo menos, lejos de abogar en favor del mal, aboga en favor de la justicia, a la que pone por encima de la divinidad. Por lo tanto no niega, en modo alguno, la existencia de Dios. Le refuta en nombre de un valor moral.  La ambici贸n del rebelde rom谩ntico consist铆a en hablar a  Dios de igual a igual. El mal responde entonces al mal, la soberbia a la crueldad. El ideal de Vigny consiste, por ejemplo, en responder al silencio con el silencio. Sin duda, con ello trata de elevarse al nivel de Dios, y esto es ya blasfemia. Pero no se piensa en negar el poder ni el lugar de la divinidad. Esa blasfemia es reverente, pues toda blasfemia, finalmente, es participaci贸n en lo sagrado.

Con Iv谩n, al contrario, cambia el tono. Dios es juzgado a su vez, y desde arriba. Si el mal es necesario para la creaci贸n divina, esta creaci贸n es inaceptable. Iv谩n no apelar谩 ya a ese Dios misterioso, sino a un principio m谩s alto, que es la justicia. Inaugura la empresa esencial de la rebeli贸n, que consiste en sustituir el reino de la gracia por el de  la justicia. Al mismo tiempo, inicia el ataque contra el cristianismo. Los rebeldes rom谩nticos romp铆an con Dios mismo, como principio de odio. Iv谩n niega expl铆citamente el misterio y, en consecuencia, a Dios como principio de amor. S贸lo el amor puede hacernos ratificar la injusticia hecha a Marta, a los obreros de las diez horas, y m谩s lejos todav铆a hacer que se admita la muerte injustificable de los ni帽os. 鈥淪i el sufrimiento de los ni帽os -dice Iv谩n- sirve para completar la suma de los dolores necesarios para la adquisici贸n de la verdad, yo afino desde ahora que esta verdad no vale semejante precio鈥. Iv谩n niega la dependencia profunda que el cristianismo ha introducido entre el sufrimiento y la verdad. El grito m谩s profundo de lv谩n, el que abre los abismos m谩s trastornadores bajo los pies del rebelde, es el aunque: 鈥淢i indignaci贸n subsistir铆a aunque Dios existiese, aunque el misterio ocultase una verdad, aunque el Staretz Z贸simo tuviese raz贸n, Iv谩n no aceptar铆a que esta verdad fuese pagada con el mal, el sufrimiento y la muerte infligida al inocente. Iv谩n encarna la negaci贸n de la salvaci贸n. La fe lleva a la vida inmortal. Pero la fe supone la aceptaci贸n del misterio y del mal, la resignaci贸n a la injusticia. Aquel a quien el sufrimiento de los ni帽os impide llegar a la fe no recibir谩, por lo tanto, la vida inmortal. En estas condiciones, aunque existiese la vida inmortal, Iv谩n la rechazar铆a. Rechaza ese negocio. No aceptar la gracia sino incondicionalmente y por eso pone 茅l mismo sus condiciones. La rebeli贸n lo quiere todo o no quiere nada. 

鈥漈oda la ciencia del mundo no vale las l谩grimas de los ni帽os鈥. Iv谩n no dice que no existe la verdad. Dice que si existe una verdad, s贸lo puede ser inaceptable. 驴Por qu茅? porque es injusta. La lucha de la justicia contra la verdad se indica aqu铆 por primera vez y ya nunca tendr谩 tregua. Iv谩n, solitario, y por lo tanto moralista, se contentar谩 con una especie de quijotismo metaf铆sico. Pero pasar谩n algunos lustros y una inmensa conspiraci贸n pol铆tica aspirar谩 a hacer de la justicia la verdad.

Por a帽adidura, Iv谩n encarna la negaci贸n de salvarse solo. Se solidariza con los condenados y, a causa de ellos, rechaza el cielo. En efecto, si creyese podr铆a salvarse, pero otros se condenar铆an. El sufrimiento continuar铆a. .No hay salvaci贸n posible para quien sufre verdadera compasi贸n. Iv谩n seguir谩 probando la sinraz贸n de Dios al rechazar doblemente la fe como Se rechaza la injusticia y el privilegio. Un paso m谩s y del todo o nada pasamos al todos o nadie.

Esta determinaci贸n extrema, y la actitud que supone, habr铆an bastado a los rom谩nticos. Pero Iv谩n, aunque cede tambi茅n al dandismo, vive realmente sus problemas, desgarrado entre el s铆 y el no. Desde este momento entra en la consecuencia. Si rechaza la inmortalidad, 驴qu茅 le queda? La vida en lo que 茅sta tiene de elemental. Suprimido el sentido de la vida, queda todav铆a la-vida. 鈥淰ivo -dice Iv谩n pesar de la l贸gica鈥, y a帽ade: 鈥淪i no tuviese ya fe en la vida, si dudase de una mujer amada, del orden universal, y estuviese persuadido, por el contrario, de que todo no es sino un caos infernal y maldito, aun entonces, a pesar de todo, querr铆a vivir鈥. Iv谩n vivir谩, por lo tanto, y amar谩 tambi茅n 鈥渟in saber por qu茅鈥. Pero vivir es tambi茅n obrar. 驴En nombre de qu茅? Si no hay inmortalidad no hay recompensa ni castigo, ni bien ni mal. 鈥淐reo que no hay virtud sin inmortalidad鈥. Y tambi茅n: 鈥淪茅 solamente que el sufrimiento existe, que no hay culpables, que todo se encadena, que todo pasa y se equilibrada鈥. Pero si no hay virtud no hay ya ley: 鈥淭odo est谩 permitido鈥.

En este 鈥渢odo est谩 permitido鈥 comienza verdaderamente la historia del nihilismo contempor谩neo. La rebeli贸n rom谩ntica no iba tan lejos. Se limitaba a decir, en suma, que todo no estaba permitido, pero que ella se permit铆a, por insolencia, lo que estaba prohibido. Con los Karamazov, por el contrario, la l贸gica de la indignaci贸n va a volver -la rebeli贸n contra s铆 misma y a arrojarla a una contradicci贸n desesperada. La diferencia esencial consiste en que los rom谩nticos  conceden permisos de complacencia, en tanto que Iv谩n  obligar谩 a hacer el mal por coherencia. No se permitir谩 ser bueno. El nihilismo no es solamente desesperaci贸n y negaci贸n, sino sobre todo voluntad de desesperar Y de negar. El mismo hombre que tomaba tan ferozmente el partido de la inocencia, que temblaba ante el sufrimiento de un ni帽o que quer铆a ver 鈥渃on sus ojos鈥 a la cierva durmiendo junto al le贸n y a la v铆ctima abrazando al asesino, desde el momento en que niega la coherencia divina Y trata de encontrar su propia regla reconoce la legitimidad del asesinato. Iv谩n se rebela contra un Dios homicida, pero desde el instante en que razona su rebeli贸n deduce la ley del homicidio. S铆 todo est谩 permitido, puede matar a su padre, o por lo menos sufrir que le maten. Una larga reflexi贸n sobre nuestra situaci贸n de condenados a muerte termina 煤nicamente con la justificaci贸n del crimen.

En efecto, aparenta razonar como si la inmortalidad no existiese, cuando se ha limitado a decir que la rechazaba aunque existiese. Para protestar contra el mal y la muerte opta, pues, deliberadamente, por decir que la virtud no existe m谩s que la inmortalidad y por dejar que maten a su padre. Acepta a sabiendas su dilema: ser virtuoso e il贸gico, o l贸gico y criminal. Su doble, el diablo, tiene raz贸n cuando le apunta: 鈥淰as a realizar una acci贸n virtuosa y sin embargo no crees en la virtud; eso es lo que te atormenta鈥. La pregunta que se hace por fin Iv谩n, la que constituye el verdadero progreso de Dostoievsky  hace realizar al esp铆ritu de rebeli贸n, es la 煤nica que nos interesa aqu铆: 驴se puede vivir y mantener la rebeli贸n?

Iv谩n deja adivinar su respuesta: no se puede vivir en la rebeli贸n sino llev谩ndola hasta el extremo. 驴Cu谩l es la extremidad de la rebeli贸n metaf铆sica? La revoluci贸n metaf铆sica. El amo de este mundo, despu茅s de haber sido impugnado en su legitimidad, debe ser derribado. El hombre debe ocupar su lugar. 鈥淐omo Dios y la inmortalidad no existen, al hombre nuevo se le permite convertirse en Dios鈥. 驴Pero qu茅 es ser Dios? Precisamente, reconocer que todo est谩 permitido, negar toda ley que no sea la suya propia. Sin que sea necesario desarrollar los razonamientos intermediarios, se advierte as铆 que convertirse en Dios es aceptar el crimen (idea favorita, tambi茅n, de los intelectuales de Dostoievsky). El problema personal de Iv谩n consiste, por lo tanto, en saber si ser谩 fiel a su l贸gica, y si, partiendo de una protesta indignada ante el sufrimiento inocente, aceptar谩 el asesinato de su padre con la indiferencia de los hombres-dioses. Se conoce su soluci贸n: Iv谩n dejar谩 que maten a su padre. Demasiado profundo para contentarse con el parecer, demasiado sensible para obrar, se limitar谩 a dejar hacer. Pero se volver谩 loco. El hombre que no comprend铆a c贸mo se pod铆a amar al pr贸jimo no comprende tampoco c贸mo se puede matar. Cogido entre una virtud injustificable y un crimen inaceptable, devorado por la compasi贸n e incapaz de amar, solitario privado del cinismo caritativo, la contradicci贸n matar谩 a esa inteligencia soberana: 鈥淭engo un esp铆ritu terrestre -dec铆a-. 驴Para qu茅 querer comprender lo que no es de este mundo?鈥 Pero 茅l no viv铆a sino para lo que no es de este mundo, y este orgullo de absoluto le sacaba, precisamente, de la tierra, en la que nada amaba.

Este naufragio no impide, por lo dem谩s, que, una vez planteado el problema tenga que seguir la consecuencia: la rebeli贸n se halla en adelante en marcha hac铆a la acci贸n, Dostoievsky indica ya este movimiento, con una intensidad prof茅tica, en la leyenda del Gran Inquisidor. Iv谩n, finalmente, no separa a la creaci贸n de su creador. 鈥淣o es a Dios a quien rechazo 鈥揹ice-, sino a la creaci贸n鈥. Dicho de otro modo, es a Dios padre, inseparable de lo que ha creado. Su proyecto de usurpaci贸n sigue siendo, por lo tanto, completamente moral. No quiere reformar nada en la creaci贸n. Pero siendo la creaci贸n lo que es, saca de ella el derecho a liberarse moralmente, y a los dem谩s hombres con 茅l. Por el contrario, desde el momento en que el esp铆ritu de rebeli贸n, aceptado el 鈥渢odo est谩 permitido鈥 y el 鈥渢odos o nadie鈥, aspire a rehacer la creaci贸n para asegurar la realeza y la divinidad de los hombres, desde el momento en que la revoluci贸n metaf铆sica se extienda de lo moral a lo pol铆tico, comenzar谩 una nueva empresa de alcance incalculable, nacida tambi茅n, hay que hacerlo notar, del mismo nihilismo. Dostoievsky, profeta de la nueva religi贸n, lo hab铆a previsto y anunciado: 鈥淪i Aliosha hubiese sacado en conclusi贸n que no hay Dios ni inmortalidad, se habr铆a hecho en seguida ateo y socialista. Pues el socialismo no es solamente la cuesti贸n obrera: es, sobre todo, la cuesti贸n de la torre de Babel, que se construye sin Dios, no para alcanzar los cielos de la tierra, sino para bajar los cielos hasta la tierra鈥 .

Despu茅s de esto, Aliosha puede, en efecto, llamar a Iv谩n, con ternura, 鈥渧erdadero bobalic贸n鈥. 脡ste procuraba 煤nicamente el dominio de s铆 mismo y no lo consegu铆a. Vendr谩n otros, m谩s serios, que, partiendo de la misma negaci贸n desesperada, exigir谩n el imperio del mundo. Son los Grandes Inquisidores que encarcelan a Cristo y que le dir谩n que su m茅todo no es el bueno, que la dicha universal no se puede obtener mediante la libertad inmediata para elegir entre el bien y el mal, sino mediante la dominaci贸n y la unificaci贸n del mundo. Primeramente hay que reinar y conquistar. El reino de los cielos vendr谩, en efecto, a la tierra, pero en 茅l reinar谩n los hombres, primeramente algunos de ellos, que ser谩n los C茅sares, los primeros que han comprendido, y luego, con el tiempo, todos los dem谩s. La unidad de la creaci贸n se har谩 por todos los medios, pues todo est谩 permitido. El Gran Inquisidor est谩 viejo y cansado, pues su ciencia es amarga. Sabe que los hombres son m谩s perezosos que cobardes y que prefieren la paz y la muerte a la libertad para discernir el bien y el mal. Siente compasi贸n, una compasi贸n fr铆a, por ese paso silencioso al que la historia desmiente sin cesar. Le obliga a hablar, a reconocer sus errores y legitimar, en un sentido, la empresa de los Inquisidores y los C茅sares. Pero el preso se calla. La empresa proseguir谩 sin 茅l; lo matar谩n. La legitimidad vendr谩 al final de los tiempos, cuando el reino de los hombres est谩 asegurado. La cosa s贸lo comienza, est谩 lejos de haber terminado, Y la tierra tendr谩 que sufrir mucho todav铆a, pero nosotros alcanzaremos nuestro objetivo, seremos C茅sares, y entonces pensaremos en la dicha universal.

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Fuente: Ateneolibertariocarabanchellatina.wordpress.com