September 2, 2021
De parte de La Haine
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La construcci贸n de la noci贸n de 鈥渋mperialismo ben茅volo鈥 parte de un negacionismo evidente, tanto de la historia imperialista de EEUU como de la propia trayectoria de Joe Biden

Desde finales del a帽o anterior en los EEUU los sectores liberales-globalistas difundieron la imagen maniquea de que Donald Trump era el malo de la pel铆cula y en contraposici贸n el entonces candidato presidencial Joe Biden era el bueno, en una clara puesta en escena del conocido guion cinematogr谩fico al estilo de Hollywood. La imagen reiteraba que Biden era un hombre bonach贸n, cat贸lico confeso y de buenos modales, algo as铆 como la materializaci贸n humana de la bondad infinita de un individuo que no era capaz de matar una mosca.

Fuera de los EEUU esta imagen fue replicada por los c铆rculos liberales proimperialistas para anunciar que el triunfo del candidato dem贸crata significaba un cambio trascendental no solo dentro de EEUU, sino para el resto del mundo, incluyendo a nuestra Am茅rica, pues significaba el retorno de algo as铆 como el 鈥淏uen Vecino鈥 de Franklin Delano Roosevelt. Se anunciaba con gran optimismo por parte de esos c铆rculos, entre los que se encontraban los de cierta izquierda light, que desde el 21 de enero de 2021, fecha de posesi贸n de Biden, ingresamos en una nueva era en la que EEUU estaba de regreso en la arena internacional 鈥抍omo si alguna vez se hubiera ido鈥 para poner orden como un gendarme benefactor y las malas pr谩cticas de su antecesor eran cosa del pasado, y se iban a implementar unas pol铆ticas favorables para el mundo y nuestro continente.

Han pasado ocho meses desde la posesi贸n de Biden y este tiempo es m谩s que suficiente para contrastar esta ret贸rica con la realidad de la pol铆tica imperialista de EEUU, tal como lo hacemos en este ensayo, en el que hablamos de 鈥渋mperialismo ben茅volo鈥 como otra construcci贸n ideol贸gica para vender la idea e imagen que ya pasaron los tiempos de las viejas pr谩cticas de guerra y conquista, que ahora supuestamente fueron reemplazadas por el dialogo y la cooperaci贸n. Como anticipo podemos decir, que la dura realidad desmiente tan rebosante optimismo.

Y eso se acaba de confirmar, por si hubiera dudas en Afganist谩n, de donde EEUU ha huido, literalmente, y dejando a su paso un reguero de muerte y destrucci贸n. Esa ocupaci贸n neocolonial de veinte a帽os la ha cerrado Joe Biden muy a su estilo criminal de vieja data, con el bombardeo del aeropuerto de Kabul, supuestamente para evitar un ataque terrorista, con un saldo de seis ni帽os despedazados por las bombas inteligentes del imperialismo estadounidense, en una acci贸n propia de terrorismo de Estado internacional Made in USA.

Y, sin embargo, los liberales y seudo dem贸cratas seguidores del globalismo imperialista y que tan beligerantes fueron para denunciar a Donald Trump y se rasgaron las vestiduras cuando fue asaltado el Parlamento en Washington, son los mismos que hoy aplauden los cr铆menes de Joe Biden y piden mano dura y nuevas invasiones en diversos lugares del mundo, incluyendo a nuestra Am茅rica. A esos corifeos pro-imperialistas lo de Afganist谩n no les deja ninguna lecci贸n y simplemente quieren que el caos y la desolaci贸n que dejan las intervenciones de EEUU se replique por doquier, por la sencilla raz贸n de que son enemigos de la soberan铆a, la autodeterminaci贸n de los pueblos y le tienen miedo a la una democracia de verdad, que vaya m谩s all谩 de la ret贸rica difundida por falsimedia mundial y sus mentiras sobre EEUU como campe贸n de la justicia y la libertad.

BIDEN, IMPERIALISTA PURO Y DURO

La construcci贸n del 鈥渋mperialismo ben茅volo鈥 parte de un negacionismo evidente, tanto de la historia imperialista de EEUU desde finales del siglo XIX como de la propia trayectoria de Joe Biden. Este antes que un hombre bonach贸n, lo que es un hip贸crita redomado, de aquellos que tiran la piedra y esconden la mano. Un personaje gris, sin ning煤n carisma, comprometido con los c铆rculos m谩s agresivos y criminales del imperialismo globalista y del aparato militar-industrial e inform谩tico. Durante su larga trayectoria pol铆tica de casi medio siglo, en la que se ha desempe帽ado como Senador y como vicepresidente del gobierno de Barack Obama (2008-2016), Biden no tuvo ni una sola actuaci贸n que acreditara sus pretendidas credenciales de representar algo diferente en la pol铆tica imperialista. Al respecto cabe recordar que, durante la guerra de las Malvinas de 1982, entre Gran Breta帽a y Argentina, sin titubear pidi贸 el respaldo del gobierno de EEUU a la Inglaterra de M. Thatcher en estos t茅rminos: “Es claro que el agresor es Argentina y es claro que el Reino Unido tiene raz贸n y deber铆a ser bien claro para todo el mundo a qui茅n apoya EEUU”. Sin titubear manifest贸: 鈥淢i resoluci贸n busca definir de qu茅 lado estamos y ese lado es el brit谩nico. Los argentinos tienen que desechar la idea de que EEUU es neutral鈥.

 De ese momento en adelante, Biden un hombre mediocre y apagado, siempre ha sido un claro representante del imperialismo puro y duro, como lo muestran entre otros hechos, su apoyo incondicional al Plan Colombia, a las guerras que EEUU emprendi贸 contra Irak y Afganist谩n en tiempos de Georges Bush II y siendo vicepresidente de Obama fue coparticipe en la agresi贸n contra Libia y en el asesinato de Gadafi. De la misma forma, respald贸 la pol铆tica de asesinatos selectivos que Obama convirti贸 en uno de los resortes de su criminal accionar en la arena internacional. Como vicepresidente apoy贸 la decisi贸n de Obama de declarar a Venezuela como un 鈥減eligro para la seguridad de los EEUU鈥, que fue el comienzo pr谩ctico del criminal bloqueo que soporta el pa铆s bolivariano desde 2015. A eso se suma que Joe Biden hace parte del c铆rculo ligado a los intereses del lobby jud铆o que apoyan al estado sionista de Israel y respaldan sus cr铆menes en Oriente Medio.

Con tales antecedentes, no es dif铆cil entender qui茅n es en realidad Joe Biden y los intereses que representa, por lo que resulta casi tragic贸mico suponer que como presidente iba a actuar en forma diferente a como lo ha hecho a lo largo de su vida. Y esto se demuestra claramente durante los seis meses de la reaparici贸n del 鈥渋mperialismo ben茅volo鈥 y sus acciones en nuestra Am茅rica, examinando algunos asuntos cardinales.

EL 鈥淚MPERIALISMO BENEVOLO鈥 EN ACCION

Desde cuando gan贸 las elecciones a finales del 2020, Biden anunci贸 que EEUU estaba de vuelta en el mundo: 鈥淣o tenemos tiempo que perder en lo que se refiere a nuestra seguridad nacional y pol铆tica exterior鈥 Necesito un equipo preparado desde el primer d铆a que me ayude a reclamar el asiento de EEUU a la cabeza de la mesa, a reunir al mundo para hacer frente a los mayores desaf铆os que enfrentamos y a promover nuestra seguridad, prosperidad y valores鈥. Dicho, sin eufemismos, esto significa que EEUU reclama su derecho a agredir, masacrar, bombardear a gran parte del mundo cuando se le antoje. Y eso pronto se empez贸 a hacer, porque Biden orden贸 el 26 de febrero el bombardeo de una milicia proiran铆 en Siria, como resultado del cual fueron masacradas 22 personas. En ese momento Biden llevaba 40 d铆as como presidente y continuaba con la tradici贸n de presentarse ante el mundo mediante un criminal bombardeo, lo que viola los principios m谩s elementales del Derecho Internacional.

El regreso de EEUU se manifiesta en acciones belicistas contra China y Rusia, como lo ha reafirmado la OTAN y los vasallos de la Uni贸n Europea a mediados de junio, al sostener que Pek铆n y Mosc煤 deben 鈥渢erminar con sus pol铆ticas desestabilizadores鈥, dar a conocer sus secretos militares y defender los derechos humanos, al tiempo que se帽alaron que luego del retiro de tropas de EEUU, mantendr谩n su presencia en Afganist谩n. Incluso, los c铆rculos m谩s belicistas del partido dem贸crata, que est谩n ahora en el gobierno, son partidarios de emprender una guerra contra China y Rusia, idea que tambi茅n seduce al 鈥渂onach贸n鈥 de Biden. El objetivo radica en tratar de recuperar su menguada hegemon铆a, seriamente resquebrajada durante el gobierno de Donald Trump, pero que responde a procesos estructurales de larga data, relacionados con la conversi贸n de China en el taller industrial del mundo y el retorno de Rusia como una potencia militar.

En este contexto de pretender recuperar su hegemon铆a deben ubicarse los aspectos centrales de la agenda del 鈥渋mperialismo ben茅volo鈥 en su patio trasero, entre los que se destacan la migraci贸n, el bloqueo a Cuba, la Guerra contra las drogas, la OEA y el apoyo a Guaid贸 y la guerra de cuarta generaci贸n contra Venezuela. Examinemos cada uno de esos aspectos en forma panor谩mica.

Migraci贸n y Muro de la Infamia

Durante su campa帽a electoral, uno de los t贸picos centrales que plante贸 Biden fue el de impulsar una pol铆tica migratoria humanitaria y acogedora de los latinoamericanos, muy distinta a la que adelantaba Donald Trump, cuyo s铆mbolo m谩s representativo fue la construcci贸n del Muro de la Infamia, para separar a M茅xico de EEUU. Se recalcaba, en plena campa帽a electoral, que con Biden iban a terminar las c谩rceles para migrantes pobres en los EEUU, en las que se enjaularon a miles de ni帽os.

Para comenzar, Biden se帽al贸 que no iba a construir un metro m谩s del muro, que hab铆a iniciado Bill Clinton en la d茅cada de 1990. L茅ase bien, dijo que no iba a construir m谩s, no que lo iba a tumbar, lo cual significa que esa pared de hormig贸n sigue estando ah铆 como afrenta material y simb贸lica y como obst谩culo real al cruce de la frontera sur de los EEUU. En forma r谩pida se confirm贸 que la 鈥渉umanitaria鈥 pol铆tica migratoria de Joe Biden no se diferencia de la de Donald Trump. Siguen existiendo las c谩rceles para migrantes, los ni帽os se siguen encarcelando en jaulas, aunque ahora est茅n administradas por el Pent谩gono y no por sectores privados. Y lo peor de todo, al se帽alar que los ni帽os que lleguen solos a territorio estadounidense no van a ser deportados, se gener贸 la detestable pr谩ctica de que los migrantes env铆an a los ni帽os a ver si pueden cruzar la frontera, con la perspectiva de que esta sea la boleta de entrada de ellos mismos en un futuro pr贸ximo. Esta pol铆tica de separaci贸n de familias es uno de los aspectos m谩s detestables de la 鈥渘ueva pol铆tica migratoria鈥 de Biden.

Como es costumbre, no se ataca la ra铆z del problema, que se encuentra en la desestabilizaci贸n econ贸mica, social y pol铆tica de los pa铆ses latinoamericanos, empezando por los de Am茅rica Central y el Caribe, que impulsa Washington desde hace d茅cadas, mediante el 鈥淟ibre Comercio鈥, el neoliberalismo, la privatizaci贸n, la construcci贸n de bases militares y el saqueo y despojo de materias primas y bienes naturales. Estas pol铆ticas son la fuerza expulsora de millones de personas en nuestra Am茅rica que, asoladas por la miseria y la violencia estructural, huyen hacia los EEUU, aunque muy pocos puedan coronar la pesadilla americana.

La vicepresidenta de EEUU, Kamala Harris, la cara bonita y multicultural del imperialismo ben茅volo, ratific贸 sin medias tintas la continuaci贸n de la pol铆tica migratoria de Trump, que era a su vez un continuador de Obama (quien expuls贸 a dos millones de migrantes). Eso lo dijo en su gira por Guatemala y M茅xico a comienzos de junio de este a帽o. Entre mentiras y ret贸rica diplom谩tica sobre pretendidas ayudas econ贸micas, libre comercio y supuesta cooperaci贸n de EEUU con los pa铆ses centroamericanos, Harris se帽al贸: “Quiero ser clara con la gente de esta regi贸n que est谩 pensando en hacer ese peligroso viaje a la frontera entre M茅xico y EEUU: No vengan. No vengan. EEUU continuar谩 haciendo cumplir nuestras leyes y asegurando nuestra frontera”.

Lo 煤nico distinto que plante贸 Harris en materia de pol铆tica migratoria es la promoci贸n de un nuevo caballo de injerencia imperialista: la lucha contra la corrupci贸n, un t茅rmino vaporoso y et茅reo en el que cabe todo, como les gusta a los liberales e imperialistas (libertad, derechos humanos, justicia鈥).Al respecto, Harris sostuvo que el gobierno de Biden para reducir la migraci贸n ilegal desde Centroam茅rica plantea la creaci贸n de un ente transnacional que luche contra la corrupci贸n y promueva la inversi贸n de las empresas privadas en las zonas m谩s pobres de los pa铆ses. Esa nueva entidad, que tendr谩 poco de transnacional, ser谩 presidida por el Departamento de Estado de los EEUU, con recursos destinados a la Justicia, a la Hacienda y al Estado.

En definitiva, en cuestiones migratorias nada nuevo bajo el sol, nada de acoger en forma humanitaria a los migrantes ni de transformar las condiciones de vida en las zonas que expulsan poblaci贸n. Lo que aparece como nuevo es lo m谩s viejo y trasnochado del imperialismo estadounidense: crear instancias manejadas por ellos mimos para luchar contra 鈥渘uevos enemigos鈥, en una t铆pica visi贸n de la guerra fr铆a, el 煤ltimo de los cuales es la corrupci贸n. Eso quiere decir que ahora el intervencionismo tiene una nueva justificaci贸n: la lucha contra la corrupci贸n por parte de EEUU y un aparato de ONG injerencistas, como ya lo soportamos hoy cuando se habla de Derechos Humanos y libre comercio. Si en verdad EEUU fuera a luchar contra la corrupci贸n tendr铆a que empezar invadi茅ndose a s铆 mismo, porque los niveles de corrupci贸n y crimen que genera en todo el mundo, apoyando a los c铆rculos dominantes en cada pa铆s, no tiene parang贸n ni imitador posible. Y mientras tanto, los millones de pobres latinoamericanos que intentan llegar a EEUU soportan el mismo trato criminal y racista que le dispensan los imperialistas ben茅volos de Biden y Harris, que en ese terreno no son diferentes a lo hecho por el infame Donald Trump.

鈥淕uerra contra las drogas鈥

Desde su 茅poca de senador, Joe Biden se distingui贸 por ser uno de los promotores de la llamada Guerra contra las Drogas, un vocablo Made in USA. Fue el principal promotor del Plan Colombia, una pol铆tica contrainsurgente que en nuestro pa铆s ha dejado ruina, miseria y muerte a lo largo y ancho del pa铆s y m谩s fortalecida que nunca a la industria de los narc贸ticos. Con estos antecedentes, no eran muy buenos los augurios de la pol铆tica antidrogas de la era Biden y los hechos lo van confirmando. La columna vertebral de la estrategia de la guerra contra las drogas se mantiene. Se parte de un diagn贸stico sobre el consumo interno de drogas por la poblaci贸n de EEUU, la que es considerada como una 鈥渆pidemia鈥. En esa direcci贸n se reafirma una lucha contra el narcotr谩fico, para evitar que las drogas lleguen a territorio estadounidense, la misma prioridad de los gobiernos de ese pa铆s desde hace medio siglo, en el gobierno de Richard Nixon. Se recalca al respecto que debe reducirse la oferta de 鈥渟ustancias il铆citas鈥 que vienen del exterior y para ello se opera como principal ficha a la de siempre, Colombia. Para garantizar esa colaboraci贸n de los pa铆ses sat茅lites, es decir su sumisi贸n incondicional a la pol铆tica de Washington, se mantiene la pol铆tica de certificaci贸n, con lo que supuestamente se garantiza y se premia el respeto a los derechos humanos.

Y la prueba reina de que en esa materia Biden es la continuaci贸n de Trump se encuentra en la certificaci贸n que recibi贸 el r茅gimen del subpresidente Iv谩n Duque el primero de marzo de 2021, por la secretaria de Estado de los EEUU. Esa certificaci贸n se da luego de evaluar los avances en la lucha contra el narcotr谩fico en materia de erradicaci贸n de cultivos, incautaciones, colaboraci贸n judicial con la DEA y otras instancias de EEUU, as铆 como el respeto a los derechos humanos. Y en Colombia, sobre todo esto 煤ltimo no se cumple, por los asesinatos sistem谩ticos de la administraci贸n Duque. Pese a eso, Biden dio v铆a libre a la certificaci贸n de Colombia, un premio a su pol铆tica genocida y al incumplimiento de la erradicaci贸n voluntaria, derivada de los fallidos acuerdos de paz, y la imposici贸n de la erradicaci贸n forzada y al uso de glifosato en los pr贸ximos meses.

El aval que dio el Departamento de Estado consisti贸 en felicitar al gobierno colombiano por la erradicaci贸n de 130 mil hect谩reas sembradas con hoja de coca, sin considerar que la productividad por hect谩rea ahora es mayor y que Colombia sigue siendo el primer productor mundial de hoja de coca, con el 90% del total. En esa certificaci贸n se pide redoblar los esfuerzos de erradicaci贸n, lo que es simplemente dar la carta franca para el uso del glifosato. Esa certificaci贸n supone adem谩s conceder 鈥渁yudas鈥 de millones de d贸lares para fortalecer el aparato represivo del estado colombiana, armas con las cuales se mata a los j贸venes de Cali y otras ciudades durante el paro nacional.

En t茅rminos pr谩cticos tenemos m谩s de lo mismo: represi贸n a los productores de hoja de coca (el eslab贸n m谩s d茅bil de la cadena), apoyo a las fuerzas represivas de los Estados, que los Estados sigan siendo sumisos a la guerra de las drogas de los EEUU, que no combate la demanda sino la oferta. Esto tiene un costo humano y ambiental en nuestros pa铆ses, particularmente en Colombia y M茅xico, con miles de muertos, desaparecidos, expulsados de sus tierras, contaminaci贸n a granel y ganancias fabulosas para los carteles y el sector financiero que recicla y pone a circular los dineros provenientes de la producci贸n y comercializaci贸n de narc贸ticos.

Bloqueo a Cuba y Guant谩namo como centro de tortura

Pese a los anuncios hechos durante el gobierno de Obama de mejorar las relaciones con Cuba, el bloqueo se mantiene y fue acentuado por el gobierno de Trump. En el mismo sentido, Obama hizo promesas de desmontar el centro de torturas de Guant谩namo, el enclave imperialista de EEUU en Cuba, apropiado desde 1903 y por el cual paga la fabulosa suma de 4085 d贸lares de arriendo anual, que deposita en bancos suizos, pero que el gobierno cubano jam谩s reclama. Esa c谩rcel y centro de torturas se mantiene y nada indica que Biden lo vaya a cerrar.

En cuanto a Cuba, Biden mantiene las pol铆ticas de bloqueo de siempre, sin modifica ni un 谩pice la agresi贸n imperialista ni las medidas adoptadas por Trump, que lo endurecieron a煤n m谩s, y entre las que se cuentan el incluir a Cuba como un Estado que apoya el terrorismo, inclusi贸n en la que el r茅gimen del subpresidente Iv谩n Duque cumpli贸 un papel de primer orden. Biden no ha desmontado nada de lo que hered贸 de Trump, manteniendo su discurso de promoci贸n de la 鈥淒emocracia鈥 y los 鈥淒erechos Humanos鈥, para lo que cuenta con el respaldo incondicional de sus vasallos de la Uni贸n Europea.

En plena pandemia 鈥抎e la que puede contrastarse el manejo criminal por parte de EEUU y el trato humanitario de Cuba鈥 esa pol铆tica agresiva de Biden se torna m谩s asesina, porque ha implicado para Cuba el empeoramiento de sus condiciones de vida, ante la par谩lisis del turismo, la disminuci贸n de las remesas, y la dificultad para comprar materias primas e insumos m茅dicos para producir sus propias vacunas, que son de eficacia reconocida.

Las 240 medidas que Trump adopt贸 contra Cuba han sido mantenidas por el 鈥渂en茅volo鈥 Biden, lo que ocasiona da帽os a la econom铆a cubana y afecta todos los 贸rdenes de la vida interna en la isla. Este es un crimen de lesa humanidad, que viene siendo condenado desde hace a帽os por la mayor铆a de los pa铆ses de la ONU en la votaci贸n anual que all铆 se realiza. En plena campa帽a electoral, Biden hab铆a prometido que 鈥渢ratar铆a de revertir las pol铆ticas fallidas de Trump que infligieron da帽o a los cubanos y sus familias鈥︹. Hasta el momento eso es letra muerta, porque ha sido un perfecto continuador de Trump.

A煤n m谩s, y para darse cuenta de lo que representa el 鈥渋mperialismo ben茅volo鈥 en Nuestra Am茅rica, Biden continua las pol铆ticas agresivas contra Cuba que se iniciaron en 1960, cuando el gobierno de Eisenhower dispuso que si Cuba no se rend铆a era necesario matar de hambre a su pueblo, como lo dijo Lester Mallory, Subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos de ese entonces: 鈥滵eben intentarse de inmediato todos los medios para debilitar la econom铆a de Cuba, producir hambre, desesperaci贸n y el derrocamiento del gobierno鈥.

La OEA: el ministerio de colonias de los EEUU

En los 煤ltimos a帽os, tanto Obama como Trump hicieron lo posible por destruir los esfuerzos de varios pa铆ses sudamericanos, encabezados por Venezuela, de construir una nueva arquitectura institucional de integraci贸n econ贸mica, pol铆tica y cultural, que permitiera romper con la tutela imperialista, una de cuyas principales instrumentos es la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), cuyo verdadero nombre inmortaliz贸 el canciller cubano Ra煤l Roa al denominarla como El Ministerio de Colonias de los EEUU.

En contraposici贸n al Alba, Unasur y Mercosur, EEUU impuls贸 la Alianza del Pac铆fico (integrada por Colombia, Per煤, Chile, M茅xico鈥), la creaci贸n de la Pandilla de Lima como grupo de agresi贸n contra el gobierno bolivariano de Venezuela e intent贸 revivir a la moribunda e insepulta OEA.

Durante el gobierno de Donald Trump en cuanto a la acci贸n de la OEA, Nuestra Am茅rica vivi贸 un retroceso de 60 a帽os, retornando a los tiempos m谩s oscuros de la Guerra Fr铆a y del anticomunismo, como lo demuestran hechos que van a quedar en los anales de la infamia universal: el car谩cter injerencista de la OEA, como perro faldero de Washington, en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, pa铆ses cuyos gobiernos no son afectos a los EEUU, y el respaldo incondicional a los reg铆menes criminales del continente, el campe贸n de los cuales es Colombia; la participaci贸n directa de la OEA, a trav茅s de esa ficha del imperialismo que es su Secretario General, en el derrocamiento de Evo Morales en 2019 y en las masacres de decenas de personas que de all铆 se derivaron; el papel vergonzoso en aceptar como representante de Venezuela (cuando este pa铆s hab铆a iniciado su retiro de ese cad谩ver putrefacto) a un t铆tere, Juan Guaid贸, que se autoproclam贸 como su Presidente, por 鈥渟ugerencia鈥 de los EEUU; el respaldo abierto a la intervenci贸n de EEUU y sus lacayos, con el r茅gimen de Santos y luego de Duque al frente, en Venezuela en diversas ocasiones, como la de la 鈥渋ntervenci贸n humanitaria鈥 de febrero de 2019鈥

Pues Biden no ha dado muestras de que va a cambiar en su manejo de la OEA, como uno de los instrumentos centrales de su injerencia en el continente. Eso lo demuestra el papel que le ha atribuido a Luis Almagro para sabotear al nuevo gobierno boliviano de Luis Arce, mediante la negaci贸n del golpe de Estado de 2019 y la protecci贸n de la golpista Jeanine A帽ez, a la que cuando fue apresada por sus cr铆menes, se le considera una perseguida pol铆tica, y la OEA y EEUU exigen que sea liberada. De la misma forma, EEUU contin煤a con su injerencia en Nicaragua, a la que acaba de condenar a trav茅s de la OEA de violar los derechos humanos e impedir la realizaci贸n de elecciones libres, mientras que calla respecto a los cr铆menes del gobierno de Iv谩n Duque en Colombia, como clara muestra de los intereses estrat茅gicos de los EEUU.

En suma, no hay nada diferente en el comportamiento del gobierno de Biden y su 鈥渋mperialismo ben茅volo鈥 en lo que respecta al papel que se le asigna a la OEA, como puntal diplom谩tico de sus intereses en el continente, lo que supone que ese Ministerio de Colonias sea enemigo declarado de aquellos pa铆ses que osen distanciarse un mil铆metro del orden imperialista (como lo ha hecho desde 1954 con el derrocamiento de Jacobo 脕rbenz en Guatemala y m谩s ostensiblemente despu茅s de 1959 contra Cuba) y un respaldo incondicional a los pa铆ses sumisos a los EEUU, como acontece hoy en el caso Colombia, sobre cuyos cr铆menes la OEA jam谩s rebuzna.

Guerra h铆brida contra Venezuela

Los diversos gobiernos de los EEUU desde 1998 vienen librando una guerra h铆brida contra Venezuela, que fue radicalizada por Barack Obama en 2015, al declarar a la patria de Bol铆var como un peligro para su seguridad nacional. Esa decisi贸n fue la declaratoria formal de la guerra hibrida contra Venezuela, que apunta finalmente al derrocamiento del gobierno de Nicol谩s Maduro, a la imposici贸n de un t铆tere incondicional y a la apropiaci贸n por las multinacionales de EEUU de la inmensa riqueza que se encuentra en el suelo del pa铆s bolivariano.

Esa guerra h铆brida combina los mecanismos cl谩sicos y nuevos de las guerras, entre las cuales sobresalen el bloqueo econ贸mico, la pirater铆a financiera, la desinformaci贸n, las agresiones militares directas con mercenarios y paramilitares, el aislamiento diplom谩tico. Eso y mucho m谩s se ha aplicado contra Venezuela por parte de los EEUU, una pol铆tica que est谩 siendo continuada por Joe Biden, quien siempre ha manifestado su animadversi贸n contra el gobierno de Nicol谩s Maduro y reafirm贸 su apoyo al t铆tere Juan Guaid贸, a quien reconoce como 鈥減residente leg铆timo鈥 de Venezuela, junto con otros pa铆ses de lo que se autodenomina 鈥淐omunidad Internacional鈥.

Aunque los asesores de Biden hayan afirmado que no van a insistir en la opci贸n militar directa, mantienen las mimas t谩cticas de la guerra h铆brida de desgaste, de bloqueo econ贸mico y financiero, que ha significado el desplazamiento de millones de venezolanos fuera de sus fronteras y una disminuci贸n del nivel de vida de gran parte de la poblaci贸n. Eso se acent煤a m谩s en tiempos de pandemia, donde el 鈥渉umanitario鈥 Biden bloquea el acceso de Venezuela a sus propios recursos 鈥抯ecuestrados por EEUU e Inglaterra en consonancia con los bancos y el sistema financiero internacional鈥, indispensables para comprar vacunas y accesorios m茅dicos.

Tal es el nivel de criminalidad que exhibe el gobierno de Joe Biden que ha impedido el acceso a la suma de diez millones de d贸lares que necesita Venezuela para acceder a los beneficios del fondo Covax, creado por la ONU, para garantizar el acceso de los pa铆ses pobres a la inmunizaci贸n sanitaria contra la Covid-19. Adem谩s, como parte de la pirater铆a financiera el Banco Suizo UBS se帽al贸 que los 110 millones de d贸lares que Venezuela ha enviado para ser incluido en el programa Covax, de un total exigido de 120 millones, fueron bloqueados y est谩n bajo investigaci贸n. Esto significa negar el acceso de once millones de vacunas a los venezolanos. En eso est谩 la mano criminal del bonach贸n gobierno de Joe Biden.

Esta es una medida cruel y criminal de la administraci贸n de Joe Biden con el pueblo venezolano, que caracteriza muy bien lo que es el 鈥渋mperialismo ben茅volo鈥.

CONCLUSI脫N

Los elementos analizados en este ensayo son ilustrativos de la pol铆tica del imperialismo estadounidense con relaci贸n a su tradicional patio trasero, hoy por hoy un lugar estrat茅gico en los esfuerzos de EEUU por recuperar su maltrecha hegemon铆a. Si existen cambios son puramente cosm茅ticos, aplaudidos como una gran transformaci贸n por la falsimedia globalista y sus ide贸logos, adeptos incondicionales al dominio imperialista de los EEUU. Si se mira la trayectoria del propio Joe Biden queda en evidencia que es un imperialista puro y duro y nada indica, como se evidencia en los primeros ocho meses de su gobierno, que vaya a cambiar la pol铆tica de garrote y zanahoria que el imperialismo siempre ha usado en nuestra Am茅rica. Garrote para los que se opongan y asuman pol铆ticas independientes y soberanas y zanahoria envenenada para los abyectos y sumisos.

En esta direcci贸n, la agenda imperialista que hemos examinado tiene un tufillo de continuismo de lo que hab铆a hecho Trump para hacer 鈥済rande a Am茅rica鈥, m谩xima que en el fondo no se distancia de los anuncios grandilocuentes de Biden de que 鈥淎m茅rica (l茅ase EEUU) est谩 de regreso鈥. Ese regreso quiere decir para nosotros m谩s de lo mismo de siempre: agresiones, invasiones, saboteo, saqueo, expolio, aunque ahora eso se presente con la cara hip贸crita del 鈥渉umanitario imperialismo ben茅volo鈥. No es, adem谩s, la primera vez que eso ocurre si recordamos dos momentos anteriores: uno el de la 鈥渂uena vecindad鈥 de la d茅cada de 1930 que fue el apoyo de las tenebrosas dictaduras de los Somoza, los Trujillo, los Ubico; y dos la 鈥淎lianza para el Progreso鈥 de J. F Kennedy de la d茅cada de 1960 que termin贸 en la imposici贸n de las dictaduras anticomunistas y de seguridad nacional que dejaron miles de muertos, torturados, desaparecidos, exiliados a lo largo y ancho de nuestra Am茅rica.

Esto implica que en nuestro continente la historia se repite mil veces como tragedia, una tragedia en la que la mano ensangrentada de Washington interviene en forma directa una y otra vez para mantener inc贸lumes sus intereses estrat茅gicos, En esa direcci贸n es bueno recordar, para terminar, que como dijo el criminal Henry Kissinger, 鈥淓EUU no tiene amigos, solo tiene intereses鈥.

El Colectivo




Fuente: Lahaine.org