February 27, 2022
De parte de La Haine
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En su m谩s reciente reporte sobre el pa铆s caribe帽o, Cr茅dit Suisse estim贸 que el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela se expandi贸 a ritmo de 8.5% en el a帽o 2021, una cifra que supera incluso las estimaciones del gobierno venezolano. Hace apenas cuatro meses, sin embargo, la Comisi贸n Econ贸mica para Am茅rica Latina (CEPAL) proyectaba que, en un contexto dominado por un 鈥渆fecto rebote鈥 que ubicaba el crecimiento regional promedio en 5.9%, la econom铆a venezolana seguir铆a contray茅ndose, por s茅ptimo a帽o consecutivo, a ritmo de -4%.

驴C贸mo explicar una disparidad tan grande entre percepci贸n y realidad?

La explicaci贸n radica en que la narrativa dominante sobre Venezuela ha terminado acu帽ando la idea seg煤n la cual ese pa铆s ser铆a incapaz de retomar la senda de la prosperidad econ贸mica sin antes superar el conflicto pol铆tico y geopol铆tico en el cual se ha visto inmerso. Una Venezuela gobernada por el chavismo y enfrentada al gobierno estadounidense estar铆a, de acuerdo con esta visi贸n, condenada al declive.

Y ciertamente, algunos ap贸stoles de la cat谩strofe no han escatimado esfuerzos para convertir su pr茅dica en profec铆a autocumplida. As铆, el gobierno de Estados Unidos impuso sobre Venezuela un dur铆simo paquete de sanciones que profundiz贸 la crisis social y humanitaria m谩s grave de la historia de Am茅rica Latina. En a帽os recientes, la sociedad venezolana ha sido colectiva e intencionalmente castigada a nombre de una pol铆tica que, como era previsible, fracas贸 en su prop贸sito de imponer un 鈥渃ambio de r茅gimen鈥.

Desde el a帽o 2019, a Venezuela se le priv贸 pr谩cticamente de todos sus ingresos en d贸lares, una vez que la empresa petrolera nacional, PDVSA, fue sancionada. Ya para agosto de 2017, las sanciones al Estado venezolano hab铆an cerrado el acceso tanto del gobierno como del sector petrolero al financiamiento internacional, precipitando el default de la deuda soberana y la ca铆da de la producci贸n de hidrocarburos. M谩s recientemente, mientras el mundo bat铆a r茅cords de expansi贸n en el gasto y el endeudamiento p煤blicos para luchar contra los efectos de la pandemia, Venezuela fue simplemente abandonada a su suerte, vi茅ndose obligada a enfrentar el impacto generado por el COVID-19 con las arcas vac铆as. Dos a帽os despu茅s del primer confinamiento, a Venezuela se le sigue negando el acceso al financiamiento de emergencia del Fondo Monetario Internacional y a los Derechos Especiales de Giro, que incluso pa铆ses en guerra civil como Libia han logrado recibir.

Desconcertados por el auge comercial que se puede palpar en las principales urbes del pa铆s, algunos comentaristas han acreditado la tesis de una burbuja pasajera e intrascendente. Pero la realidad es muy distinta, pues las transformaciones que han venido remodelando la econom铆a venezolana en a帽os recientes est谩n obrando a profundidad. Sin lugar a duda, las orientaciones de pol铆tica macroecon贸mica seguidas por el gobierno venezolano han dado un giro de 180 grados, lo cual ha empezado a rendir dividendos.

En agosto de 2018, el gobierno venezolano derog贸 la ley que prohib铆a la libre circulaci贸n del d贸lar en la econom铆a dom茅stica, al tiempo que tom贸 la decisi贸n estrat茅gica de reducir progresivamente el financiamiento monetario del d茅ficit fiscal. Esta jugada buscaba atacar de ra铆z el obst谩culo fundamental que separaba a Venezuela de cualquier posibilidad de crecimiento: la hiperinflaci贸n. La legalizaci贸n del d贸lar, moneda en la cual est谩n denominados los activos privados venezolanos en el exterior, habr铆a de surtir un efecto de shock estabilizador. Estabilizador para el proceso de formaci贸n de precios, gracias al cual el sector privado nacional pudo de nuevo planificar sus negocios, estimar sus retornos sobre inversi贸n y, sobre todo, realizarlos en una moneda estable. De forma espectacular, el ritmo de inflaci贸n pas贸 de un vertiginoso 191.6% mensual en enero de 2019, cuando arreciaba la pol铆tica de 鈥渃ambio de r茅gimen鈥, a 7.6% en diciembre de 2021, mes en el cual Venezuela dej贸 atr谩s oficialmente el c谩ncer hiperinflacionario.

Esto cre贸 las condiciones para que el Estado empezara a cederle espacios al sector privado en la gesti贸n de la econom铆a. De acuerdo con informaci贸n del Ministerio de Econom铆a y Finanzas de Venezuela, en 2019 75% de los tres millones de toneladas m茅tricas de materia prima y alimentos que ingresaron a Venezuela fueron importados por el sector p煤blico. Ya para 2020, 92% de un total mucho mayor, cuatro millones de toneladas, lo import贸 el sector privado. Consecuentemente, el abastecimiento de alimentos pas贸 de tan solo 20% de las necesidades nacionales en 2017 a 89% en 2021. Signo de reactivaci贸n econ贸mica, la recaudaci贸n tributaria del Estado dio un salto de 53% entre 2020 y 2021, lo cual permiti贸 una progresiva consolidaci贸n fiscal, ya que para noviembre del a帽o pasado m谩s de 90% del gasto p煤blico era cubierto con ingresos tributarios.

Muy a pesar de las sanciones, la estabilizaci贸n macrofiscal tuvo un impacto positivo en la propia industria petrolera, donde el sector privado, esencialmente nacional, empez贸 a desempe帽ar tareas que el Estado se ve铆a impedido de cumplir. Tal fue el caso de la comercializaci贸n del petr贸leo venezolano. Si la producci贸n petrolera pas贸 de un piso hist贸rico de 390,000 barriles al d铆a en junio de 2020 a cerca de un mill贸n en la actualidad, fue porque los exportadores privados encontraron clientes for谩neos dispuestos a hacer negocios. De acuerdo con registros de la CEPAL, las exportaciones venezolanas, en esencia petroleras, crecieron 33% en 2021 con respecto al a帽o anterior, colocando a Venezuela en el top 10 de Am茅rica Latina para ese rengl贸n, muy por encima de la media regional de 25%.

Pese a las limitaciones coyunturales, Venezuela no ha dejado de ser el mayor emporio petrolero del planeta, dotado de medio trill贸n de barriles de reservas y una base industrial centenaria. Los barriles adicionales que han devuelto una escala respetable a la producci贸n venezolana, han sido producto de inversiones puntuales dirigidas a reactivar infraestructura existente, m谩s que de costosas campa帽as destinadas a emprender nuevos desarrollos.

Por supuesto, los problemas y desaf铆os que enfrenta Venezuela siguen siendo inmensos, pues la econom铆a que hoy empieza a levantar cabeza es apenas una fracci贸n de lo que fue hace una d茅cada. El Estado venezolano sigue estando privado de servicios financieros tan b谩sicos como cuentas bancarias, y el 鈥渞iesgo reputacional鈥 impone sobrecostos de usura al sector privado. No obstante, el 煤nico camino hacia la recuperaci贸n del terreno perdido es el crecimiento econ贸mico sostenido y sustentable que la sociedad venezolana ya ha empezado a transitar con esfuerzo y m茅rito propio. Corresponde ahora a la comunidad internacional, y a los Estados Unidos en primer lugar, cesar en su injusto hostigamiento y acompa帽ar, para beneficio de todos, el renacer de la econom铆a venezolana.

Washingtonpost




Fuente: Lahaine.org