March 13, 2021
De parte de La Haine
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Reinaldo Iturriza (Puerto Ordaz, 1973) es soci贸logo, escritor y militante popular. Autor de varios libros, entre ellos 鈥淓l chavismo salvaje鈥 (2016), adem谩s de haber ejercido como profesor en las universidades Bolivariana y Central de Venezuela, fue asesor de la Vicepresidencia (2010/2013) y ministro de Comunas y Movimientos Sociales (2013/2014) y de Cultura (2014/2016). En esta entrevista aporta algunas claves para entender la desconfianza y desafiliaci贸n pol铆tica de amplios sectores de la sociedad y reclama autocr铆tica. Asegura que Venezuela superar谩 la actual crisis y considera que el eje central debe ser “c贸mo superar un modelo agotado, y c贸mo hacerlo por la v铆a democr谩tica y revolucionaria”.

Reinaldo Iturriza asegura que Venezuela atraviesa uno de los momentos m谩s dif铆ciles de su historia, del que no duda que lograr谩 salir tomando como referencia, y “corrigiendo los errores que haya que corregir”, los avances durante la “d茅cada ganada”.

2021 ha arrancado con una nueva Asamblea Nacional y todos los poderes del Estado en manos chavistas. 驴Qu茅 retos se plantean? 驴Cu谩l es su balance de la anterior?

Comencemos por la 煤ltima pregunta, porque solo de esa manera se puede ubicar en su contexto la afirmaci贸n: 鈥榯odos los poderes del Estado en manos chavistas鈥, que se puede prestar a equ铆vocos.

El resultado de las elecciones parlamentarias de diciembre signific贸 la derrota de los que muy probablemente sean los diputados y diputadas m谩s radicalmente antinacionales de nuestra historia republicana, lo que es mucho decir, dada la larga tradici贸n de pol铆ticos serviles a intereses for谩neos.

Desde que asumieron el control de la Asamblea Nacional, en enero de 2016, con los primeros amagos de aprobaci贸n de nuevas leyes, actuaron como un tropel desordenado, ansioso de revancha y deseoso de desmontar, pieza por pieza, el armaz贸n jur铆dico que da soporte legal a varias de las conquistas sociales m谩s sentidas por el pueblo venezolano, alcanzadas en la revoluci贸n bolivariana.

Habiendo podido elegir capitalizar la victoria electoral, erigi茅ndose como una instituci贸n que actuara como contrapeso del Ejecutivo, optaron por convertir al Legislativo en el menos independiente de los poderes, haciendo el papel de aspirantes a proc贸nsules del soberano imperial estadounidense.

La trama destituyente del 煤ltimo quinquenio fue parcialmente urdida, pero sobre todo ejecutada de manera entusiasta, por la clase pol铆tica antichavista con control de la Asamblea Nacional: es p煤blica su participaci贸n en actos de violencia, en tentativas de golpe de Estado, en actos terroristas, culminando con la ins贸lita autoproclamaci贸n como 鈥榩residente interino鈥 del diputado Guaid贸, y la amenaza expresa de una agresi贸n armada extranjera contra la naci贸n.

Si todo lo anterior ser铆a un exceso en cualquier pa铆s del mundo, es todav铆a poco frente a las nefastas consecuencias de las exitosas gestiones realizadas por diputados y diputadas antichavistas, para acelerar y profundizar el cerco econ贸mico contra el pa铆s entero. Siendo as铆, la derrota del antichavismo no puede ser sino una buena noticia para el conjunto de la sociedad venezolana. Luego, el resultado electoral representa una categ贸rica victoria para la clase pol铆tica chavista, que incluso ha logrado alzarse con la mayor铆a calificada, lo que supone, por supuesto, una ampl铆sima capacidad de maniobra, y despeja el camino para que la Asamblea Nacional vuelva a estar al servicio de los intereses de la naci贸n.

Dicho esto, el principal reto es convertir esta victoria del chavismo en una victoria para las mayor铆as populares. Si eso ser谩 as铆, est谩 por verse.

La Asamblea Nacional era la 煤nica baza en manos de la oposici贸n que lidera Juan Guaid贸 y en la que se basaba un apoyo internacional que se ha ido diluyendo. 驴Qu茅 futuro le espera?

En nuestro pa铆s, en enero de 2019, se puso en marcha lo que podr铆amos llamar el 鈥榚xperimento Guaid贸鈥. 驴En qu茅 consist铆a? Previo desconocimiento de las elecciones presidenciales de mayo de 2018, el diputado Guaid贸, una figura desconocida que reci茅n hab铆a asumido la presidencia de la Asamblea Nacional, se autoproclama 鈥榩residente interino鈥 en una plaza p煤blica, e inmediatamente obtiene el reconocimiento formal del Gobierno estadounidense. Luego es reconocido por algunos gobiernos de Am茅rica y Europa. Una precisi贸n muy importante: en su mejor momento, el 鈥楪obierno interino鈥 recibi贸 el reconocimiento de apenas una cuarta parte de los gobiernos del mundo.

Esta medida de m谩xima presi贸n pol铆tica y diplom谩tica internacional, dirigida fundamentalmente por Estados Unidos, con el firme apoyo de la Uni贸n Europea, vino a sumarse a la brutal agresi贸n econ贸mica padecida por la sociedad venezolana durante los a帽os previos. Inicia formalmente en 2015, durante la Administraci贸n Obama; se acent煤a en 2017, ya durante la Administraci贸n Trump, con la aplicaci贸n de medidas coercitivas dirigidas a paralizar la industria petrolera, coraz贸n de la econom铆a venezolana, y se profundiza a煤n m谩s a partir de la autoproclamaci贸n de Guaid贸. El objetivo era asfixiar econ贸micamente al pa铆s para forzar el quiebre popular, es decir, crear las condiciones para que la poblaci贸n se levantara contra el gobierno, y/o el quiebre institucional: fracturar la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y deponer al Gobierno por la v铆a del golpe de Estado.

A partir de la autoproclamaci贸n de Guaid贸 se redobla la apuesta y comienza a hablarse con mucha fuerza de 鈥榠ntervenci贸n humanitaria鈥. En tal sentido, un hito decisivo es la tentativa de incursi贸n militar extranjera del 23 de febrero de 2019, bajo el pretexto de traer 鈥榓yuda鈥 a la poblaci贸n venezolana a trav茅s de la frontera con Colombia y, en menor medida, por Brasil. Esa tentativa fracasa, dado el firme rechazo no solo del Gobierno venezolano, sino de su Fuerza Armada, y de parte importante de la poblaci贸n.

Luego de este episodio, resultaba muy claro que el 鈥榚xperimento Guaid贸鈥 hab铆a sido concebido para lograr el objetivo de 鈥榗ambio de r茅gimen鈥 en el muy corto plazo. Fracasado el plan, el Gobierno estadounidense, haciendo alarde de su caracter铆stica arrogancia, en lugar de reconocer su derrota, decidi贸 pagar el precio de seguir respaldando p煤blicamente a un personaje que no pasa de ser un mu帽eco de ventr铆locuo, sin verdadero arraigo popular, cuyos actos y declaraciones fueron perdiendo eficacia pol铆tica de manera acelerada. A mediados de 2019, puede que un poco antes, Guaid贸 hab铆a perdido casi por completo su capacidad convocatoria, y las manifestaciones de la base social del antichavismo fueron cada vez m谩s menguadas. 驴Qu茅 futuro le espera? En un pa铆s democr谩tico, ninguno. Quiz谩 el olvido. A lo sumo, ser recordado como una figura tristemente c茅lebre, que se prest贸 para estar en la primera l铆nea, en el bando agresor, durante uno de los ataques m谩s arteros que haya recibido la naci贸n venezolana.

驴Qu茅 lectura hace del alto 铆ndice de abstenci贸n en las 煤ltimas elecciones? 驴A qu茅 responde? 驴Al hast铆o, a la indiferencia, al desgaste del chavismo, al agotamiento por la larga crisis econ贸mica y el bloqueo impuesto de EEUU?

S铆, todas esas circunstancias inciden y pueden sumarse otras: el hecho de que los principales partidos de oposici贸n optaran por la l铆nea abstencionista, intentando deslegitimar los comicios; la pandemia, aunque en l铆neas generales el Gobierno ha logrado mantener la situaci贸n sanitaria bajo control, y el bloqueo econ贸mico, que ciertamente afecta yes traduce, por ejemplo, en una significativa merma de los inventarios de combustible, lo que a su vez incide negativamente en la posibilidad de acceso al servicio de transporte鈥

Ahora bien, he planteado que el liderazgo pol铆tico est谩 en la obligaci贸n de ir m谩s all谩 de an谩lisis autocomplacientes, y tiene que ser capaz de valorar en su justa dimensi贸n el peso de un fen贸meno relativamente reciente: la indiferencia por la pol铆tica.

A mi manera de ver, y analizando el voto chavista, hay una l铆nea que va desde cierto hast铆o por la pol铆tica, que se manifiesta ya en las parlamentarias de 2010, cuando el chavismo logra la mayor铆a en la Asamblea Nacional, pero no alcanza la meta de la mayor铆a calificada; pasa por la desafiliaci贸n pol铆tica, fen贸meno que se expresa en las parlamentarias de 2015, y que incide directamente en la victoria del antichavismo, y llega hasta las elecciones m谩s recientes, cuando una parte de la poblaci贸n se abstiene de participar por pura y simple indiferencia.

Una participaci贸n del 30,5% en una sociedad altamente politizada, es un porcentaje muy bajo. Una parte importante de la poblaci贸n ha hecho un fuerte llamado de atenci贸n a su clase pol铆tica.

Usted ha mencionado en alguna ocasi贸n el rechazo de la ciudadan铆a al clientelismo y asistencialismo del PSUV.

S铆, es algo sobre lo que he insistido mucho. Es un t贸pico sobre el que se ha discutido bastante durante todos estos a帽os. El mismo Hugo Ch谩vez realiz贸 numerosas reflexiones y cuestionamientos p煤blicos al respecto.

鈥≒ara decirlo de manera resumida: lo que puede entenderse como chavismo, es decir, las mayor铆as populares que se politizan ya durante la 煤ltima d茅cada del siglo XX, se constituy贸, en buena medida, como rechazo a lo que en Venezuela se conoce como 鈥榩artidocracia鈥, incluyendo, por supuesto, sus usos y costumbres.

La fragua del chavismo como sujeto pol铆tico se realiza alrededor, entre otras, de la idea fuerza de democracia participativa y protag贸nica, lo que supone una dura cr铆tica a los viejos vicios de los partidos tradicionales, entre ellos el clientelismo y el asistencialismo. Eso de concebir a la gente como 鈥榗liente鈥 o como objeto de asistencia, en tanto que implica desconocer la potencia del sujeto chavista, siempre suscitar谩 el m谩s firme rechazo popular.

El problema es cuando, de tanto apelar a esas pr谩cticas, el rechazo a la clase pol铆tica chavista comienza a dar paso a la desafiliaci贸n de la identidad pol铆tica, y 茅sta a la indiferencia.

Est谩 claro que el PSUV y sus aliados no han sabido atraer a la ciudadan铆a. 驴Ha habido autocr铆tica? 驴C贸mo volver a conquistar a esas bases?

Mi impresi贸n es que, en l铆neas generales, el liderazgo pol铆tico chavista, y salvo notables excepciones, es bastante poco autocr铆tico al respecto.

Sobre c贸mo volver a atraer a las bases: eso ser谩 posible siempre y cuando las mayor铆as populares sigan percibiendo que, m谩s all谩 de las diatribas entre pol铆ticos, digamos que m谩s all谩 de las miserias asociadas al ejercicio de la pol铆tica, se est谩n enfrentando dos proyectos antag贸nicos de pa铆s. Si est谩 lo suficientemente claro que se trata de dos proyectos hist贸ricos en pugna, y en tanto que el proyecto del antichavismo es indiscutiblemente antinacional y antipopular, como lo es todo proyecto de elites, en esa medida habr谩 margen de maniobra para reagrupar fuerzas.

La fracasada estrategia de Guaid贸 le ha hecho perder apoyos y ha llevado a la ruptura de la oposici贸n antichavista. 驴Hay posibilidades de un di谩logo que facilite una salida a la crisis que vive Venezuela?

S铆. No solo el di谩logo pol铆tico es posible, sino que es lo deseable por las mayor铆as populares. Ahora bien, estoy convencido de que, con todo y que la poblaci贸n anhela alguna especie de tregua, un m铆nimo entendimiento, tampoco est谩 de acuerdo con un nuevo pacto de elites. Como decimos en Venezuela: paz, s铆, pero con justicia e igualdad, no la paz de los sepulcros, no la paz para que las mayor铆as vuelvan a ser invisibles y marginadas.

Tambi茅n ha habido una divisi贸n en su seno con la ruptura con los principales y tradicionales aliados del PSUV, quienes acusan al Gobierno de negociar y aliarse con la burgues铆a, de aplicar pol铆ticas neoliberales, incluidas privatizaciones, y de olvidarse del legado de Hugo Ch谩vez. 驴Es una ruptura insalvable?

Se ha deslindado el Partido Comunista de Venezuela, y parte de la militancia de otros partidos que integraban el Gran Polo Patri贸tico, lo que ha dado lugar a la Alternativa Popular Revolucionaria, que es una iniciativa que apenas da sus primeros pasos, y que actualmente tiene poco peso electoral.

Desde el gobierno se insiste en que no existe tal viraje hacia el neoliberalismo y se afirma que la pol铆tica econ贸mica es el resultado inevitable de unas condiciones econ贸micas particularmente adversas, que obligan a proceder con mucho pragmatismo. Pero hay razones para pensar que, m谩s all谩 del necesario pragmatismo, algunas l铆neas de fuerza con mucha influencia en el Gobierno est谩n convencidas de que las mayor铆as empobrecidas no pueden ser el centro de gravedad de la pol铆tica, que lo vital en las actuales circunstancias es entenderse con el capital, brindarle todas las facilidades posibles, lo que implica posponer cualquier medida orientada a la revalorizaci贸n del salario, a pechar las grandes fortunas, a aumentar los impuestos que tendr铆an que pagar los que m谩s tienen.

Se ha denunciado p煤blicamente que algunas tierras y empresas recuperadas por el Estado han sido devueltas a sus antiguos due帽os y existe evidencia de que se ha procedido a la deliberada desinversi贸n en algunas unidades de producci贸n, para luego establecer las llamadas 鈥榓lianzas estrat茅gicas鈥, t茅rmino que, en muchos casos, es simplemente un eufemismo que encubre la privatizaci贸n. La pol铆tica de defensa de los trabajadores se ha debilitado gradualmente, se han producido despidos arbitrarios, trabajadores han sido judicializados鈥

En general, estas l铆neas de fuerza no creen en la firme y necesaria fiscalizaci贸n estatal de las fuerzas econ贸micas que controlan el mercado.

El debate p煤blico sobre estos asuntos es bastante pobre: la vocer铆a oficial suele responder a la defensiva, descalificando la cr铆tica en t茅rminos nada constructivos. Las decisiones sobre asuntos tan fundamentales suelen tomarse en un clima de mucha opacidad. Es muy poco lo que se informa a la poblaci贸n. El Gobierno parece haber renunciado a su obligaci贸n no solo de informar, sino de explicar de la manera m谩s did谩ctica posible por qu茅 toma las decisiones que toma. Percibo una profunda y muy preocupante desconfianza en la gente.

En resumen, m谩s que las serias diferencias entre antiguos aliados pol铆ticos, lo realmente preocupante es que termine de producirse una ruptura entre la clase pol铆tica chavista y las mayor铆as populares.

驴Est谩 en juego el capital pol铆tico del chavismo? 驴Se reconocen las nuevas generaciones en el actual liderazgo, en el Gobierno y en el PSUV? 驴C贸mo recuperar ese apoyo?

S铆, por supuesto que est谩 en juego, en raz贸n de todo lo que he intentado explicar hasta este punto, aunque de manera muy resumida. M谩s all谩 de lo generacional, hablamos de que mucha gente que alguna vez se reconoci贸 como chavista, hoy se siente en una suerte de no-lugar de la pol铆tica, no quiere saber nada de los pol铆ticos. Lo parad贸jico es que se trata de gente muy politizada. Si bien puede hablarse de una suerte de repliegue de la pol铆tica, no es correcto hablar de despolitizaci贸n.

A los m谩s j贸venes, que no vivieron o estaban muy peque帽os durante la 鈥榙茅cada ganada鈥, les resulta m谩s dif铆cil identificarse con un proceso que hoy exhibe su cara menos amable. El liderazgo pol铆tico tiene el desaf铆o de recuperar la confianza de la poblaci贸n en general, y de las nuevas generaciones en particular, y pienso que eso se logra, entre otras cosas, dando el ejemplo. El liderazgo tiene que ser capaz de transmitir confianza en el futuro, de orientar hacia d贸nde vamos.

驴C贸mo calificar铆a la situaci贸n pol铆tica y econ贸mica de su pa铆s, a la que se ha sumado la crisis sanitaria por la pandemia?

Para la inmensa mayor铆a de la poblaci贸n, es una situaci贸n muy dif铆cil. Para la naci贸n, es uno de los momentos m谩s dif铆ciles de su historia. El venezolano es un pueblo muy perseverante, que no se ha dejado doblegar. Pero el precio que ha tenido que pagar es sumamente alto. Con todo, tengo la confianza de que vendr谩n nuevas situaciones y lograremos, una vez m谩s, salir del laberinto.

驴Han conseguido el bloqueo y las sanciones su objetivo? 驴Han puesto en cuesti贸n la continuidad del chavismo?

Ha fracasado en su intento de crear las condiciones para un 鈥榗ambio de r茅gimen鈥, pero ha provocado un enorme perjuicio en la poblaci贸n. Esto que estamos padeciendo es capitalismo del desastre, pero de manual. Con Ch谩vez se dieron los primeros pasos para construir el socialismo bolivariano y Maduro intent贸 seguir el mismo camino durante sus primeros a帽os en el gobierno. Hoy en d铆a, en Venezuela no solo no hay socialismo, sino que impera el capitalismo salvaje, puro y duro. Si usted todav铆a tiene alguna duda de que el capitalismo es inviable, no tiene m谩s que venir a Venezuela.

Estoy convencido de que uno de los objetivos era producir un shock pol铆tico en la poblaci贸n, de manera que m谩s nunca se nos ocurriera optar por la v铆a democr谩tica socialista. Pero en su magn铆fico libro, Naomi Klein demostraba que las sociedades, para sobreponerse a situaciones de shock, suelen recurrir a las construcciones del pasado, apalancarse all铆 para construir lo nuevo.

Nada de tabula rasa, que el sue帽o de los neoliberales. Conf铆o en que lograremos hacer eso: saldremos de esta situaci贸n tomando como referencia todo lo que fuimos capaces de hacer durante nuestra d茅cada ganada, corrigiendo los errores que haya que corregir. As铆 acometeremos la reconstrucci贸n nacional.

Pero no todo ser谩 culpa del enemigo externo, Venezuela es un pa铆s con recursos y algo se estar谩 haciendo mal.

S铆, por supuesto. Ya me referido a algunos de estos errores, creo haber mencionado los principales. En todo caso, estoy completamente de acuerdo con que es un craso error atribuir todos los problemas al enemigo externo, ll谩mese imperialismo, guerra econ贸mica o bloqueo. Esto es algo sobre lo que ha advertido el propio Maduro. El liderazgo pol铆tico est谩 en la obligaci贸n de asumir su responsabilidad, de la misma forma que el Gobierno est谩 obligado a gobernar con eficacia pol铆tica y calidad revolucionaria.

驴Qu茅 peso tiene la corrupci贸n en la crisis econ贸mica y pol铆tica y en los problemas de gesti贸n?

Tiene un peso enorme. Creo que el problema principal es el modelo capitalista rent铆stico, que se estableci贸 en Venezuela a partir de la explotaci贸n petrolera, a comienzos del siglo XX, y que seg煤n los expertos en la materia ya dio se帽ales inequ铆vocas de agotamiento durante la d茅cada de los 70.

El chavismo en tanto sujeto y el bolivariano en tanto proyecto pueden ser entendidos como la respuesta que las mayor铆as populares ofrecen para resolver ese problema fundamental, estructural, de la sociedad venezolana. Es all铆 donde est谩 el quid de la cuesti贸n.

Sin menospreciar el peso que pueda tener la corrupci贸n en todo esto, no se puede negar que corremos el riesgo de vernos envueltos en discusiones interminables salpicadas de moralina, situaci贸n que nos puede desviar de lo que considero central: c贸mo superar un modelo agotado, y c贸mo hacerlo por la v铆a democr谩tica y revolucionaria.

驴Qu茅 papel juegan los militares en la pol铆tica venezolana?

Un papel de primer orden, lo que por supuesto tiene que ver con el peso de una figura como la de Hugo Ch谩vez. Se puede y creo que de hecho se tiene que discutir sobre la conveniencia de que figuras provenientes del mundo militar asuman, por ejemplo, la responsabilidad del manejo de empresas estrat茅gicas, porque no es cierto que eso garantice una administraci贸n m谩s eficiente, etc. Pero el hecho de que se trate de un civil tampoco es garant铆a de nada. En l铆neas generales, soy firme partidario de la unidad c铆vico-militar, pero esa unidad tiene que fundarse en principios muy claros: eficacia pol铆tica y calidad revolucionaria.

Donald Trump se despidi贸 con nuevas sanciones a Venezuela. 驴Espera un cambio en la pol铆tica de Washington con la llegada de Joe Biden?

Parece que la Administraci贸n Biden ha comprendido que el 鈥榚xperimento Guaid贸鈥 result贸 un estrepitoso fracaso, pero, a decir verdad, tal reconocimiento no tiene mucho m茅rito. Trump lo sab铆a, y sin embargo insisti贸 en su pol铆tica contra Venezuela. Falta saber si Biden actuar谩, aunque sea parcialmente, de manera diferente. No abrigo ninguna esperanza. Podr谩n variar poco o mucho los m茅todos: Biden podr谩 marcar cierta distancia de Guaid贸 y su entorno, podr谩 dejar de exigir la renuncia de Maduro como condici贸n sine qua non para una 鈥榮alida electoral鈥, etc.

Pero el objetivo del Gobierno estadounidense sigue siendo el mismo: retomar el control total de la naci贸n venezolana, de nuestras riquezas. Adem谩s, no solo es harto conocida la vocaci贸n injerencista e incluso guerrerista de las administraciones dem贸cratas, sino que, no hay que olvidarlo, las primeras 鈥榮anciones鈥 fueron impuestas por Obama, con Biden como vicepresidente. En tal sentido, es como si luego del interregno Trump volvi茅ramos al punto de inicio, con la salvedad de que el presidente saliente no hizo m谩s que continuar la senda ya trazada por sus rivales pol铆ticos internos.




Fuente: Lahaine.org