October 12, 2021
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Vicen莽 Navarro, Consejo Cient铆fico de Attac. Publicado originalmente para P煤blico.

Uno de los grandes retos que las fuerzas progresistas deseosas de una transformaci贸n de la sociedad que elimine las causas de los agravios y de las explotaciones que origina la existencia de movimientos sociales de liberaci贸n (como los movimientos feministas, el movimiento sindical, el movimiento ecol贸gico, el movimiento clim谩tico, y el movimiento de ancianos entre otros) es el desarrollo de un proyecto com煤n que a煤ne sus esfuerzos en busca de una sociedad alternativa. De ah铆 la gran urgencia e importancia de establecer los lazos transversales que permitan desarrollar estrategias comunes de cambio. He vivido en muchos pa铆ses durante mi largo exilio, (parte forzado al inicio y voluntario m谩s tarde), donde he podido directamente ver las consecuencias para tales movimientos sociales de que exista o no tal transversalidad y estrategia com煤n. Y me centrar茅 en dos polos opuestos en el panorama pol铆tico de los pa铆ses del Norte del Atl谩ntico (donde he vivido por bastante tiempo y donde tengo familia y que creo conocer bien): Estados Unidos y Suecia.

Los movimientos sociales en Estados Unidos: el modelo liberal

Estados Unidos es un polo dentro del espectro pol铆tico existente en los pa铆ses del Atl谩ntico Norte. Es el modelo liberal. Y es el mayor punto de referencia de los partidos pol铆ticos y movimientos sociales que siguen tal orientaci贸n pol铆tica a los dos lados de aquel Atl谩ntico. En Estados Unidos la gran mayor铆a de movimientos sociales act煤an dentro de una cultura pol铆tica conservadora-liberal existente en el pa铆s, de manera tal que cada movimiento va por su cuenta y suele competir con los otros movimientos para conseguir la legislaci贸n deseada, as铆 como el apoyo y los recursos del Estado (primordialmente del Estado Federal), que est谩 gobernado por un bipartidismo que incluye solo dos partidos. Uno, el Partido Republicano, que es la derecha conservadora (hoy de ultraderecha, dominado por el trumpismo, semejante a la ultraderecha europea). Y el otro partido es el Partido Dem贸crata, un partido liberal (observador en la Internacional Liberal, de centro derecha). No hay partidos de izquierda con representaci贸n parlamentaria en el Congreso ni tampoco en el Senado Federal. Hay un senador independiente, Bernie Sanders, que es socialista, pero no es parte de un partido socialista. Y hay Congresistas Dem贸cratas que se consideran socialistas. Pero tampoco son miembros de un partido socialista. Como partidos pol铆ticos que puedan vehicular las demandas legislativas o presupuestarias de los movimientos sociales, solo hay dos partidos en el Estado Federal, uno de ultraderecha y otro de centra derecha.

El Partido Dem贸crata no es (ni se considera) de izquierdas, lo cual es una de las causas de las enormes limitaciones del Estado del Bienestar en EEUU, as铆 como el gran d茅ficit de sus derechos sociales, laborales y pol铆ticos que afecta a las mujeres, a los trabajadores y trabajadoras, a las minor铆as, a los ancianos, y a su ambiente y clima, cada uno de los cuales tiene sus movimientos sociales que compiten para influenciar al Estado, primordialmente a trav茅s del Partido Dem贸crata. Naturalmente que hay una diversidad de sensibilidades dentro de tal partido, incluyendo progresistas, pero la direcci贸n del partido es claramente liberal de derechas, aunque 煤ltimamente, con el presidente Biden, tales fuerzas progresistas han adquirido mayor influencia recuperando la tradici贸n del New Deal liderada por el presidente Roosevelt que fue el que aplic贸 pol铆ticas m谩s cercanas a la social democracia europea de su tiempo. Tal tradici贸n, sin embargo, experiment贸 un cambio muy sustancial de su orientaci贸n pol铆tica, a partir de los presidentes Carter, Clinton y Obama. Fue precisamente el abandono de esta tradici贸n New Deal en el Partido Dem贸crata lo que explica el distanciamiento de grandes sectores de la clase trabajadora de tal partido y su apoyo al trumpismo, que canalizo el enfado de grandes sectores de la poblaci贸n frente al establishment pol铆tico medi谩tico liberal representado por el Partido Dem贸crata.

La influencia del liberalismo en los movimientos sociales en una cultura conservadora-liberal, EEUU

La estrategia de liberaci贸n en la mayor铆a de estos movimientos sociales en EEUU ha sido la de centrarse exclusivamente en la causa que dio lugar a su origen. Su exclusividad les dificult贸 ver la relaci贸n existente entre las distintas explotaciones que hay en el pa铆s. Cada movimiento social luchaba por su cuenta sin buscar puntos de transversalidad con otros movimientos de liberaci贸n. Al individualismo, caracter铆stico del liberalismo, se acompa帽aba la exclusividad de cada movimiento, compitiendo entre ellas y ellos. Y su proyecto inclu铆a en lugar prominente, conseguir el mayor n煤mero de puestos de autoridad y responsabilidad dentro de los aparatos del Estado y del establishment pol铆tico medi谩tico liberal. La mayor铆a de los dirigentes de tales movimientos eran profesionales, de clase media alta con educaci贸n superior acad茅mica. La paradoja de tal situaci贸n es que, a pesar de ser movimientos extensos con visibilidad medi谩tica, los derechos sociales, laborales y pol铆ticos de cada grupo discriminado y/o explotado continuaban y contin煤an muy limitadas. Las desigualdades de g茅nero, por ejemplo, est谩n entre las m谩s altas de los pa铆ses del Atl谩ntico Norte, siendo las mujeres estadounidenses las que tienen menos derechos. Un tanto semejante ocurre en cuanto a las desigualdades por clase social, las m谩s acentuadas de tales pa铆ses, con un desarrollo muy limitado de su protecci贸n social. Los servicios de atenci贸n p煤blica a las familias (como las escuelas de infancia y servicios domiciliarios a las personas con dependencias, por ejemplo) es casi inexistente y la sanidad p煤blica no es universal, con 38% de los pacientes terminales preocupados por como poder pagar sus facturas m茅dicas (para ver una comparaci贸n internacional de los datos sobre desigualdades y niveles de atenci贸n p煤blica, por clase social y g茅nero, seg煤n la tradici贸n pol铆tica en Europa y en Norteam茅rica, ver mi art铆culo Causas y consecuencias del subdesarrollo social en Espa帽a, P煤blico, 16/9/2021).

Evoluci贸n de los movimientos sociales en el modelo liberal

Quisiera subrayar que esta estrategia de los movimientos sociales de integraci贸n y entrismo dentro de las instituciones del Estado y del establishment pol铆tico medi谩tico tuvo conquistas importantes. El hecho, por ejemplo, de que el presidente Obama de Estados Unidos fuera un negro tuvo una gran importancia, sobre todo de car谩cter identitario, dando un mensaje de esperanza para la poblaci贸n negra, bien definido por el eslogan que el candidato Obama hizo suyo (originalmente utilizado por los sindicalistas de los trabajadores del campo), de que 鈥淪铆 Se Puede鈥. Ahora bien, una vez en el poder, el presidente Obama sigui贸 las pol铆ticas liberales del Presidente Clinton que afecto negativamente a la gran mayor铆a de las clases populares, incluyendo a la poblaci贸n negra. Y su ministra de Asuntos Exteriores, Hillary Clinton, una mujer, fue una mayor proponente de la globalizaci贸n liberal que da帽贸 enormemente a la clase trabajadora estadounidense, no solo del sector industrial sino tambi茅n de servicio, cuya mayor铆a fueron mujeres. Ello explica, en parte, que la mayor铆a de las mujeres, que eran de clase trabajadora, no votaron por la ministra, cuando fue la candidata feminista en las elecciones presidenciales del a帽o 2018.

Ello causo la aparici贸n de movimientos transversales como alternativa a los movimientos sociales m谩s tradicionales . Y un gran paso en esa direcci贸n fue la creaci贸n del Rainbow Coalition (Coalici贸n Arco铆ris) por parte del candidato a la presidencia de Estados Unidos en los a帽os 1984 y 1988, Jesse Jackson (al cual tuve el honor de asesorar). En el a帽o 1984, Jesse Jackson se present贸 como la voz de las minor铆as negras consiguiendo movilizar sectores de tales minor铆as, pero quedo muy lejano de conseguir ganar las elecciones primarias para poder ser el candidato del partido Dem贸crata a la Presidencia de EEUU. Pero en el a帽o 1988, Jesse Jackson, como fundador y presidente de la Coalici贸n Arco Iris, se present贸, en cambio, como la voz de la mayor铆a de la poblaci贸n trabajadora y de las clases populares y de sus movimientos sociales, fueran estos y estas, blancos, negros, amarillos, verdes, o lo que fuera, invit谩ndolos a todos y a todas a que se unieran, sin perder su identidad, en el movimiento de coalici贸n en contra de cualquier forma de explotaci贸n, que le permiti贸 casi ganar las elecciones primarias del Partido Dem贸crata en aquel a帽o. Este fue el origen de la aparici贸n m谩s tarde de otra orientaci贸n en los movimientos sociales, present谩ndose en defensa de los intereses de las clases populares en sus distintas versiones y dimensiones, que ha causado una gran resistencia y hostilidad por parte de los movimientos sociales m谩s tradicionales y tambi茅n del establishment pol铆tico medi谩tico del pa铆s y que est谩 teniendo un impacto muy importante dentro del Partido Dem贸crata, reforzando sus sectores progresistas y que explica muchas de las propuestas consideradas por el presidente Biden.

El otro polo es Suecia: los movimientos sociales como sensibilidades de espacios mayores

Los mismos datos que muestran el retraso de la mujer en Estados Unidos se帽alan el gran adelanto en Suecia (junto con Noruega, Dinamarca, y Finlandia), en donde la mujer tiene mayores derechos sociales, pol铆ticos, y laborales y donde las desigualdades de g茅nero y por clase social son las mas bajas en aquellos pa铆ses del Atl谩ntico Norte, al rev茅s que en el mundo liberal. Y, sin embargo, lo que llama la atenci贸n, es que no hay movimientos feministas extensos, puesto que el sentimiento feminista esta ampliamente incorporado dentro de los espacios pol铆ticos. La cultura dominante ha sido la Social Democracia y el Socialismo, fuertemente enraizadas en la historia del movimiento obrero a trav茅s de partidos pol铆ticos progresistas que han gobernado en coalici贸n, durante la mayor铆a del per铆odo desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora. Tales coaliciones progresistas gobiernan hoy todos los pa铆ses escandinavos, Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia, siendo ellos los que tienen menos desigualdades de g茅nero y de clase social con mayores derechos laborales, sociales y pol铆ticos. En estos pa铆ses la transversalidad de intereses y causas comunes han motivado una estrategia colectiva en que la suma y no la competitividad han empoderado al movimiento transformador. Y esta suma, es m谩s que una suma, pues es la sensibilidad de cada movimiento que se ha incorporado y hecho suya por parte de toda la comunidad. En esa transversalidad, la clase social juega un papel importante, pues en todos los pa铆ses, la mayor铆a de las mujeres pertenecen a la clase trabajadora. De ah铆 que la sensibilidad de la necesidad de la liberaci贸n de la mujer pasa a ser objetivo no solo del movimiento feminista sino de todo el movimiento transformador, favoreciendo la movilizaci贸n de toda la clase trabajadora y de las clases populares, que es lo que las 茅lites dominantes temen. Y de ah铆 que intenten dividir siempre al movimiento progresista entre sus componentes como bien muestra la experiencia estadunidense donde el racismo, por ejemplo, tiene una funci贸n importante para dividir a las clases sociales frente al adversario com煤n, las clases pudientes gobernantes. En los pa铆ses n贸rdicos los movimientos sociales tienen mayor conciencia de la importancia de los espacios transversales dentro de un proyecto com煤n. Esta observaci贸n podr铆a dar pie a un malentendido de que, en aquellos pa铆ses, los movimientos sociales est谩n instrumentalizados por los partidos pol铆ticos. Es precisamente al rev茅s: los partidos son los instrumentos vehiculares de los movimientos sociales que tienen en com煤n la lucha de todas y todos contra todo tipo de explotaci贸n, ya sea de clase social, de g茅nero, de raza, o de regi贸n, frente a la cultura liberal, qu茅 antepone lo individual sobre lo colectivo y lo exclusivo sobre lo com煤n.

La experiencia n贸rdica se帽ala pues la necesidad de actuar conjuntamente en el dise帽o de una sociedad alternativa -el socialismo en aquel caso,- que debe tomar como punto central el fin de cualquier tipo de explotaci贸n y el m谩ximo desarrollo democr谩tico, con la aplicaci贸n de pol铆ticas p煤blicas dise帽adas para reducir las desigualdades sociales, por clase social, por g茅nero, por raza y por regi贸n (entre otros), garantizando la calidad de vida y el bienestar de la poblaci贸n desde la infancia a la vejez, con prevenci贸n del deterioro ambiental y crisis clim谩tica. Y lo que es de gran inter茅s es que, en el an谩lisis de sus pol铆ticas p煤blicas, se ve que hay una relaci贸n estrecha entre ellas, y ello es la causa de que, como acentu茅 en varias ocasiones en este art铆culo, tengan menos desigualdades de renta (Coeficiente de Gini es de los m谩s bajos del mundo capitalista desarrollado: Suecia 28.2%, Finlandia 25.9%, Dinamarca 26.3%, Noruega 25.2%, m谩s bajos que Espa帽a 34.1% y mucho m谩s bajo que Estados Unidos 39.1%); menos desigualdades de g茅nero (脥ndice de desigualdad de genero es de los mas bajos, Suecia 4.4%, Finlandia 5.8%, Dinamarca 4%, Noruega 5.1%, m谩s bajo que Espa帽a 8%, y mucho m谩s bajo que Estados Unidos 18.9%), y mayor sensibilidad ecol贸gica en la poblaci贸n. Es tambi茅n interesante que estos pa铆ses, excepto Suecia, han tenido, en general, una mortalidad acumulada por coronavirus (desde el principio de la pandemia hasta ahora por 100.000 habitantes) m谩s baja que la gran mayor铆a de los pa铆ses europeos y muy especial de Estados Unidos, que ha tenido una mortalidad muy elevada.

Ni que decir tiene que hay muchos vac铆os y problemas pendientes y hay muchos art铆culos y libros escritos definiendo las deficiencias del sistema, tales como los excelentes trabajos de Goran Therbon y Walter Korpi. Pero los datos se帽alan que su modelo es m谩s solidario y af铆n a lo que la mayor铆a de los movimientos sociales aspiran, que el modelo liberal, donde la solidaridad no es una caracter铆stica del sistema, sino que es la competitividad, la exclusividad y las leyes del mercado (que siempre aseguran la permanencia de los m谩s poderosos). Es sorprendente pues, que muchos intelectuales en Espa帽a, incluyendo algunos progresistas, han dado mucha m谩s atenci贸n a intelectuales y a portavoces de movimientos sociales estadounidenses que no a intelectuales y portavoces de los pa铆ses n贸rdicos, explic谩ndose tal atenci贸n por el dominio medi谩tico que el pensamiento liberal contin煤a teniendo en nuestro pa铆s.

Esperanzas en Espa帽a: cambio en la correlaci贸n de fuerzas que permitan el desarrollo del modelo solidario

En Espa帽a la nota optimista es que est谩n apareciendo nuevas orientaciones en los movimientos sociales que est谩n desarrollando estrategias de transversalidad que permiten amplias coaliciones a favor de cambios que a煤nen distintas causas en un proyecto com煤n. Ejemplo de ello, es la atenci贸n que est谩 recibiendo lo que se llama el Cuarto Pilar del Bienestar (que complemente a los 3 primeros pilares, el derecho a la salud, el derecho a la educaci贸n y el derecho a la jubilaci贸n), de clara inspiraci贸n escandinava, que garantiza el derecho individual de acceder a los servicios de atenci贸n a las familias (tales como los servicios de infancia y los servicios de dependencia). Tal derecho, que todav铆a no existe en Espa帽a, est谩 recibiendo un amplio apoyo del movimiento feminista (por el papel fundamental que juegan tales servicios en la liberaci贸n de la mujer en Espa帽a), del movimiento sindical (por las implicaciones de mejoramiento de amplios sectores de la clase trabajadora), del movimiento de los ancianos (por la expansi贸n y la definici贸n de los servicios de ayuda a la dependencia), entre otros, que intenta presionar al Gobierno de coalici贸n de izquierdas a atender uno de los problemas mayores que tiene la sociedad espa帽ola, que es la escasa atenci贸n p煤blica a las familias, resultado del enorme dominio que las fuerzas conservadoras hist贸ricamente han tenido en la vida pol铆tica del pa铆s. Una nueva p谩gina de esperanza, sin embargo, se est谩 escribiendo en su historia, pues est谩n ocurriendo hechos que est谩n cambiando las coordenadas de poder que permiten aberturas a una nueva sociedad. Y uno de tales hechos es la creciente concienciaci贸n y realizaci贸n por parte de los movimientos sociales de que hay causas comunes en el origen de los distintos tipos de explotaci贸n. Y entre ellas destacan las limitaciones de la democracia resultado de la enorme concentraci贸n de poder econ贸mico, financiero, cultural, pol铆tico y medi谩tico que existe en Espa帽a, dentro de un contexto pol铆tico europeo, cuyas instituciones est谩n tambi茅n predominantemente dominadas por fuerzas conservadoras-liberales que facilitan y promueven tal concentraci贸n.

ATTAC no se identifica necesariamente con las opiniones expresadas en los art铆culos, que son responsabilidad de los autores de los mismos.




Fuente: Attac.es