August 22, 2022
De parte de El Topo
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Tras la ca铆da del 煤ltimo basti贸n del ISIS en 2019, miles de mujeres y sus hijas e hijos fueron recluidos en campamen-tos controlados por las milicias kurdas al noreste de Siria. Muchas de ellas son extranjeras que dejaron sus ciuda-des para sumarse al ISIS bajo la promesa de una vida mejor. La situaci贸n se ha enquistado tras la negativa de varios de sus pa铆ses a repatriarlas.

Pocos documentales desaf铆an tanto a nuestros prejuicios como El Retorno, la vida despu茅s del ISIS (2021), de la cineasta catalana Alba Sotorra. Rodado durante los a帽os 2019 y 2020 en el campamento de Al Roj (al noreste de Siria) muestra el d铆a a d铆a de Shamina, Hoda, Hafida, Nawal y Kimberly, cinco mujeres occidentales descendientes de migrantes que 鈥攍a mayor铆a a edades muy tempranas鈥 dejaron sus ciudades de origen para viajar a Siria e incorporarse al reci茅n estrenado Califato.

Tras su ca铆da en 2019 (algunas antes) terminaron compartiendo campamento junto a otras miles de viudas del ISIS y sus hijas e hijos a la espera de una repatriaci贸n que se ha hecho esperar demasiado y que, en algunos casos, a煤n no ha llegado. All铆 reciben la ayuda desinteresada de un grupo de voluntarias kurdas por los derechos de las mujeres.

芦Cada semana enviamos correos con vuestros nombres y fotos de vuestros hijos a vuestros gobiernos. La respuesta m谩s com煤n: 鈥淎dmitimos a los ni帽os, pero no a las madres鈥.禄 Zozan Alush, activista kurda.

El discurso oficial mantenido por los estados occidentales y sostenido por los medios es que las mujeres del ISIS decidieron conscientemente abandonar sus pa铆ses (donde supuestamente eran tratadas como unas ciudadanas m谩s) y renunciar a sus pasaportes para sumarse al ISIS. Adem谩s su repatriaci贸n pondr铆a en peligro la seguridad nacional.

芦Mi objetivo es que este tema tan controvertido pueda abordarse desde otro punto de vista para que empiece a haber un debate m谩s sano禄 comenta Alba Sotorra, directora del documental.

En el marco de un taller de autoconocimiento que las activistas kurdas imparten a las mujeres del ISIS en el campo de Al Roj, estas empiezan a sentirse libres para expresar sus sentimientos sin miedo a las represalias (de donde vienen, esto conllevar铆a la pena de muerte si alguien las denunciara). Se genera en el taller un espacio seguro entre mujeres, sororo, solidario, donde no se juzga sino que se empatiza y que sirve de canal para poner historias de vida en com煤n. Y aqu铆 se sit煤a el equipo de Sotorra para empezar a grabar.

Una de las activistas kurdas que imparten el taller le pregunta a Shamima Begun (Reino Unido) 芦cu谩ndo se dio cuenta de que el ISIS no era el lugar que hab铆a imaginado para practicar el islam禄 y ella responde muy seria: 芦Cuando me di cuenta de que no pod铆a irme禄.

Shamima abandon贸 el Reino Unido junto a dos compa帽eras de instituto con solo quince a帽os. Sent铆an que no encajaban en la sociedad brit谩nica (un rasgo com煤n entre todas las mujeres entrevistadas y del que sus pa铆ses de origen son en gran parte responsables) y encontraron la respuesta en Twitter: 芦Hay un lugar donde puedes ser t煤 misma y practicar tu fe sin que nadie te juzgue禄. Y ese lugar era la Siria del ISIS.

Otras declaraciones de estas mujeres en el taller ponen los vellos de punta: 芦Cuando llegu茅 al ISIS no imaginaba que segu铆a habiendo esclavas en el siglo XXI. Vend铆an y compraban esclavas禄. 芦Cuando llegu茅 a Siria me quitaron el pasaporte directamente y me llevaron a una prisi贸n de mujeres hasta que me casara禄.

Mientras tanto y durante los dos a帽os en los que el documental se rod贸 en el noreste de Siria, los pa铆ses de origen de estas mujeres ya hab铆an dejado de responder a los correos de solicitud de repatriaci贸n.

Alba Sotorra nos recuerda que en Occidente hay un discurso de odio y miedo. Por ejemplo, Shamima ha sido calificada en los medios brit谩nicos como 芦la mujer m谩s odiada de Inglaterra禄 y se le ha retirado la ciudadan铆a. 芦En cambio, en Siria, las mujeres kurdas que han sido v铆ctimas directas de la violencia del ISIS intentan curar las heridas a trav茅s del perd贸n y la solidaridad禄.

Mientras Occidente miraba 鈥攜 en algunos casos a煤n mira鈥 hacia otro lado dejando sin resolver esta situaci贸n que se le antojaba inc贸moda y Donald Trump se dedicaba a escribir tweets asegurando que 芦隆He ordenado al secretario de Estado, Mike Pompeo, y 茅l est谩 plenamente de acuerdo, no permitir el regreso de Hoda Muthana al pa铆s!禄, estas activistas cuyo pueblo ha sido v铆ctima directa de la guerra del ISIS, acud铆an al campamento Al Roj como voluntarias. Ellas hab铆an entendido que muchas de estas mujeres son, como su pueblo, v铆ctimas y no verdugos y que merecen ser juzgadas con garant铆as en sus pa铆ses de origen. En palabras de Sotorra: 芦Todo lo que contemplan los derechos humanos internacionales m谩s b谩sicos no se les hab铆a concedido禄.

Tras un largo proceso, Occidente ha empezado a repatriar con cuentagotas.

El pasado febrero, Holanda puso en marcha la repatriaci贸n de cinco mujeres y sus hijas e hijos. Todas han entrado en prisi贸n a la espera de un juicio legal tras tres a帽os en Al Roj.

Huda Muthana (EEUU) sigue luchando para que su pa铆s la repatrie alegando que sufri贸 un lavado de cerebro. Adem谩s, asegura que est谩 dispuesta a aceptar las consecuencias legales y quiere que su hijo crezca en los Estados Unidos. Seg煤n sus abogados, ella y su hijo han enfrentado amenazas por renunciar al ISIS en Siria.

En Espa帽a a煤n no se ha comenzado ning煤n tr谩mite para repatriar a las mujeres espa帽olas en Siria. Marruecos inici贸 en 2021 las primeras repatriaciones con m谩s de seiscientos familiares del ISIS repatriados.

 El de Shamima Begun (Reino Unido) es otro caso complejo. En noviembre de este a帽o tiene lugar la segunda ronda de apelaci贸n contra la retirada de su ciudadan铆a. La Corte Suprema le comunic贸 a sus abogados a principios de este a帽o que Shamima no puede regresar a Reino Unido para participar en la apelaci贸n. Sus opciones son suspender la apelaci贸n indefinidamente o intentar participar en ella desde Al Roj donde permanece detenida sin juicio a la vista.                    

Es hora de que todos los pa铆ses est茅n a la altura pol铆tica, 茅tica y legal de esta circunstancia y se cumplan los derechos humanos m谩s b谩sicos en estos campamentos de Siria. Muchas mujeres siguen presas sin haber sido sometidas a un juicio justo. Sobreviven en estos campamentos junto a decenas de miles de menores a quienes (en el futuro) va a ser muy complicado explicarles los porqu茅s.




Fuente: Eltopo.org