September 18, 2021
De parte de Nodo50
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Oscura experiencia vivida a causa de un inefable personaje, Alejandro Velasco (o Juan Carlos Moraga Duque), el socialista falso

Arturo Alejandro Mu帽oz

Corr铆a el dif铆cil a帽o 1983. La dictadura apretaba la mano y sus gorilas asesinaban y apaleaban a placer. Los dirigentes sindicales se armaban de valor y buscaban refugio y apoyo solamente en sus pares y en un sector de la iglesia cat贸lica.

El a帽o anterior, un d铆a 25 de febrero, hab铆a sido asesinado brutal y cobardemente Tucapel Jim茅nez, presidente de la ANEF (Asociaci贸n Nacional de Empleados Fiscales). Los dictadores avisaban con ello que no permitir铆an siquiera un suspiro contrario a su gobierno totalitario y desquiciado. Pero el mundo sindical de entonces estaba lleno de valientes dem贸cratas. Ellos decidieron unirse de manera f茅rrea, y dieron origen al Comando Nacional de Trabajadores, encabezado por Rodolfo Seguel, asesorado por sus compa帽eros Federico Mujica (CEPCH) y Manuel Bustos (Coordinadora Nacional Sindical),  con la presencia y participaci贸n de otros grandes, como Eduardo 鈥榩aco鈥 R铆os, Hernol Flores, Jorge Mill谩n, Arturo Mart铆nez, Jorge Varela, Walter Antognini, y muchos m谩s. 隆Honor y gloria para todos ellos!

Con pocas semanas de recorrido, el Comando Nacional de Trabajadores llam贸 a los chilenos a manifestarse contra la dictadura en una ya hist贸rica jornada de 鈥淧rotesta Social Nacional鈥. La lucha contra el r茅gimen totalitario estaba declarada. Y es aqu铆 donde comienza 鈥搕ibiamente al inicio- esta historia de la novela publicada en plena 茅poca dictatorial.

En ese hist贸rico 铆nterin apareci贸 por las sedes sindicales un personaje extra帽o que dec铆a llamarse Alejandro Velasco, pero se trataba realmente de Juan Carlos Moraga Duque. 鈥榁elasco鈥 era su 鈥榗hapa鈥, y su inter茅s  (eso afirm贸 en aquel momento) estribaba en conseguir una especie de 鈥榓buenamiento鈥 con la directiva de un sindicato afiliado a CEPCH (Confederaci贸n de Empleados Particulares de Chile), con el cual manten铆a 鈥榁elasco鈥 un pleito judicial por asuntos de deslindes entre la colonia de veraneo de ese sindicato y una propiedad de su padre, en el puerto de San Antonio. El proceso judicial fue finalmente favorable para el sindicato, pero eso no acoquin贸 a Moraga pues, despu茅s de todo, el asunto de los deslindes era s贸lo una f贸rmula para 鈥榚ntrar鈥 al mundo sindical que hab铆a alcanzado gran notoriedad e importancia luego de las 鈥淧rotestas Sociales鈥 de ese mismo a帽o 1983.

Una tarde de viernes, al abandonar la sede sindical, fue 鈥渁trapado鈥 por agentes de la CNI en plena calle Teatinos mediante un ostentoso operativo que detuvo el tr谩nsito en esa v铆a mientras un helic贸ptero sobrevolaba el sector.

El gobierno de Pinochet solicit贸 cadena perpetua para el tal Velasco por haber ingresado clandestinamente al pa铆s.  Y Velasco  ya no era Velasco, pues a partir de esa  medi谩tica y peliculesca detenci贸n decidi贸 utilizar su nombre verdadero: Juan Carlos Moraga Duque. Fue defendido por uno de los abogados 鈥榚strellas鈥 de la 茅poca: el famoso 鈥楾onguito鈥 Ovalle, un derechista liberal que era muy amigui del general Gustavo Leigh 鈥揺n ese entonces autodeclarado (supuestamente) enemigo de Pinochet y de Manuel Contreras- quien le sac贸 de la c谩rcel luego de un cort铆simo proceso judicial que fue profusamente informado por la prensa oficial de aquellos a帽os.

Al regresar a la sede de la CEPCH,   Moraga se present贸 como un 鈥渟ocialista que hab铆a ingresado clandestinamente a Chile desde el exilio鈥. Dijo que su centro de operaciones pol铆ticas se encontraba en Alemania Oriental y en Italia donde, seg煤n afirm贸, hab铆a trabajado asesorando a Bettino Craxi hasta poco tiempo antes de que este fuese elegido Primer Ministro del gobierno italiano. Manifest贸 que su inter茅s principal era dar vida a un referente pol铆tico que 茅l bautiz贸 como 鈥淔rente Socialista鈥, proleg贸meno de lo que 鈥搒e supon铆a- deber铆a ser el renacimiento del viejo Partido Socialista que, al menos en Europa, se encontraba escindido en cien partes y fracciones, tales como 鈥楲a Chispa鈥, 鈥楲os Suizos鈥, etc.

APARECE LA NOVELITA QUE NOS INTERESA

 

En 1987 la CEPCH se mord铆a las manos sin poder ayudar a algunos sindicatos en sus penurias econ贸micas. Fue entonces cuando desde el sindicato de INACAP surgi贸 una idea loca, audaz, distinta. Ese sindicato escribir铆a y publicar铆a una novela que se vender铆a exclusivamente con un solo objetivo: recaudar dinero para ir en ayuda de algunos socios de ese misma asociaci贸n sindical que se encontraban en duros aprietos econ贸micos.

El encargado de crear la trama, escribirla y transformarla en una historia 谩gil y entretenida fue, finalmente, quien redacta estas mismas l铆neas. As铆 naci贸 la novela 鈥淥peraci贸n Almendra鈥.  Hoy parece incre铆ble, pero ocurri贸 realmente. Casi 200 p谩ginas fueron escritas tipeando dos centenares de est茅nciles, los que  despu茅s fueron mimeografiados construyendo un libro, cuatrocientos libros en realidad. Una imprenta amiga del sindicato los arm贸 y鈥βoil谩!, surgieron centenares de ejemplares de la novela 鈥極peraci贸n Almendra鈥濃ero hab铆a una historia l煤gubre en medio. Sigamos leyendo.

A mediados del mes de enero del a帽o 1988, cuando los borradores escritos a m谩quina estaban listos para que dos o tres socios del sindicato comenzaran a tipear los est茅nciles, Juan Carlos Moraga solicit贸 a la directiva del sindicato de INACAP 鈥榬evisar鈥 esos borradores a objeto de validar ciertas fechas, personajes y lugares europeos que se mencionaban en ello, y adem谩s, muy pomposamente, ofreci贸 editarla y publicarla con fondos propios. Un mes m谩s tarde, Moraga continuaba con los borradores en sus manos y, m谩s raro a煤n, hab铆a desaparecido del mapa.

Algunos dirigentes de otros sindicatos informaron que a Moraga Duque se la hab铆a visto acompa帽ado por extra帽os personajes que pronto fueron individualizados  como 鈥渏贸venes oficiales de la  marina en misiones civiles鈥, con los que Moraga arrend贸 e implement贸 un cuartucho en el segundo piso de un viejo inmueble ubicado en la avenida  Ricardo Cumming, donde instal贸 una especie de mini-imprenta desde la cual flu铆an panfletos, librillos, volantes y similares.

Cost贸 casi cuatro meses rescatarla, hubo de ser revisada para comprobar que no hab铆a sufrido alteraciones, y el autor tuvo que rescribir las p谩ginas arrancadas del texto original perdidas durante el tiempo que permaneci贸 en manos de Moraga Duque. Eran las p谩ginas en las cuales la trama de la novela camin贸 apresuradamente por ese domingo de septiembre de 1987 cuando el FPMR atent贸 contra el tirano en las cercan铆as de San Jos茅 de Maipo. 驴Por qu茅, cu谩l era raz贸n de tan descabellado asunto (鈥榩erder tres hojas鈥 de la novela), si Moraga sab铆a perfectamente que el autor no tendr铆a problemas en rescribirlas? Eso lo supimos dos meses m谩s tarde.

La novela finalmente fue publicada. En el lanzamiento oficial, lunes 12 de diciembre de 1988, el sal贸n del sindicato de INACAP se abarrot贸 de gente. Los diarios 鈥樏歭timas Noticias鈥 y 鈥楲a Tercera鈥 estaban presentes en el evento. Esa tarde se vendi贸 el 80% del stock disponible. Una semana despu茅s ya no quedaba ning煤n ejemplar de la novela.

El jueves 15 de diciembre de ese mismo a帽o, 鈥楲as 煤ltimas Noticias鈥, en la p谩gina 31, public贸 destacadamente una cr铆tica literaria de 鈥極peraci貌n Almendra鈥  efectuada por el periodista Rodolfo Gambetti. Para alegr铆a de todos (del autor, del sindicato y de los 鈥榗ompradores鈥), Gambetti 鈥榓prob贸鈥 la novela. En uno de los p谩rrafos de la cr贸nica, el periodista escribi贸:

<<Hay una l铆nea de acci贸n y suspenso. Cuidadoso en la selecci贸n de palabras, sin dejarse llevar por los fuegos de artificio del estilo, Arturo Mu帽oz crea atm贸sfera, da verosimilitud a sus escenas>> Hab铆a nacido una novela, y con ella, un escritor amateur.

El viernes 30 de diciembre de 1988 aparecieron dos 鈥榞orilas鈥 de la CNI por la sede sindical del SINATI  (Sindicato de Inacap). Portaban una nota firmada por el general director de esa Central, quien 鈥榠nvitaba鈥 al autor a una (sic) 鈥渄istendida conversaci贸n sobre literatura chilena y quehacer sindical鈥.  El autor de la novela acept贸 la 鈥檌nvitaci贸n鈥, pero condicion贸 que ella se realizara en la sede de la CEPCH (Confederaci贸n de Empleados Particulares de Chile) y en hora temprana, nunca despu茅s de las 18:00 horas.  Adem谩s, informar铆amos de esa reuni贸n a las embajadas de Alemania Federal y de Venezuela.

Acompa帽ado por dos dirigentes y tres socios de mi sindicato, la reuni贸n se realiz贸 finalmente cuando mor铆a diciembre de 1988, pero a ella no asisti贸 el director general de la CNI, sino un coronel de ej茅rcito de apellido Madrid 鈥揳compa帽ado por dos individuos vestidos de civil, al igual que 茅l- quien  mostr贸 inter茅s s贸lo en un punto. Quer铆a saber c贸mo, a trav茅s de qu茅 (y de qui茅n)  el autor de la novela 鈥極peraci贸n Almendra鈥 se enter贸 de un hecho muy particular, del cual la prensa nada hab铆a informado por 贸rdenes estrictas de la DINACOS, ya que ese incidente dejaba en p茅simo pie a Carabineros del ret茅n de Las Vizcachas. 鈥溌緾贸mo supo usted que tres de los fusileros del FPMR, que hu铆an del lugar del atentado a mi general Pinochet, cruzaron a toda velocidad hacia Santiago por el sector acordonado por Carabineros en Las Vizcachas, usando una camioneta con sirenas y balizas id茅nticas a las usadas por nosotros en la Central?鈥.

Era cierto. Carabineros vio acercarse a velocidad rauda a ese veh铆culo y le abri贸 paso. Horas despu茅s se enterar铆an que se trataba de algunos 鈥榝usileros鈥 del Frente Patri贸tico Manuel Rodr铆guez, y que la prensa no lo hab铆a informado a煤n, obedeciendo estrictas 贸rdenes de la DINACOS.

No entregu茅 el nombre de quien me hab铆a 鈥榮oplado鈥 ese incidente, nunca lo he mencionado y tampoco lo har茅 en este documento. Pero,  ten铆a que responderle algo a Madrid, y record茅 a Moraga Duque. El falso 鈥橵elasco鈥 seguramente hab铆a filtrado a la CNI esas hojas arrancadas al borrador de la novela; de ello no ten铆a yo prueba alguna鈥ero tampoco ten铆a dudas.   

Simplemente, culp茅 a Juan Carlos Moraga鈥l coronel Madrid insisti贸, quer铆a saber detalles de todo el asunto. Le cont茅 entonces la 鈥減茅rdida y secuestro鈥 de la novela, e invent茅 ardorosamente un asunto falaz que dio resultado: Moraga Duque se hab铆a asustado ante la presencia de cuatro o cinco dirigentes sindicales en su local clandestino de Ricardo Cumming  que iban con actitudes violentas dispuestos  a recuperar los borradores, y les relat贸 el asunto de las Vizcachas 鈥揷ual secreto de m谩xima confidencialidad- para que el autor lo incorporara en la novela.

Falso de falsedad absoluta, pues ese incidente ya estaba en los borradores cuando Moraga se los agenci贸 y secuestr贸. Lo bueno fue que Madrid mordi贸 el anzuelo y qued贸 conforme. Dos horas dur贸  esa reuni贸n en la propia sede de la Confederaci贸n CEPCH en calle Teatinos. La hab铆amos iniciado a las cuatro de la tarde, y cerca de las 18:00 horas comenzaron a llegar socios de algunos sindicatos afiliados a la Confederaci贸n luego de terminada la jornada laboral, Madrid y sus dos acompa帽antes mostraron nerviosismo y dieron por terminada la reuni贸n.

Nunca m谩s vi al coronel Madrid, ni tampoco a Moraga Duque. Y de 鈥極peraci贸n Almendra鈥 no queda ning煤n ejemplar disponible. Todos somos parte de la historia oculta de aquellos oscuros y duros a帽os.

Historia oculta que, siendo sincero y sarc谩stico, a casi nadie interesa a estas alturas.

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Fuente: Werkenrojo.cl