January 29, 2021
De parte de La Haine
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El dictadorzuelo salvadore帽o busca desviar la atenci贸n de las denuncias de que, tras una ret贸rica oficial de mano dura, esconde pactos secretos con el crimen organizado

De fondo, asoma un reordenamiento pol铆tico-medi谩tico del pa铆s.

Nayib Bukele es presidente de El Salvador desde hace menos de dos a帽os. Joven y con apoyo de muchos electores, su lema ha sido terminar con los vicios de 芦los mismos de siempre禄, es decir, los dos partidos mayoritarios que dominaron la pol铆tica salvadore帽a los 煤ltimos 30 a帽os. Ambas formaciones, la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y la exguerrilla, convertida en partido pol铆tico, del Frente Farabundo Mart铆 para la Liberaci贸n Nacional (FMLN), se desgastaron gobernando durante d茅cadas un pa铆s altamente polarizado entre derecha e izquierda.

Durante esos gobiernos, y como consecuencia de una guerra civil de 12 a帽os (1980-1992), muchas familias salvadore帽as migraron a EEUU. All铆 los hijos de los migrantes aprendieron a asociarse, en las calles, en pandillas dedicadas a la delincuencia. Al ser capturados, sus integrantes fueron enviados de regreso a El Salvador, donde la exclusi贸n social y la violencia de la guerra dejaron a muchos ni帽os y j贸venes proclives a formas de vincularse ajenas a la ley. En el lenguaje popular, los nuevos grupos son llamados maras, una palabra que, en El Salvador, significa 鈥榞rupo de amigos鈥, pero que con los a帽os pas贸 a tomar una connotaci贸n exclusivamente negativa.

No se sabe exactamente cu谩ntas personas pertenecen a las maras en este pa铆s de 21 mil quil贸metros cuadrados y 6,5 millones de habitantes, pero se calcula que hay cerca de 60 mil mareros activos. Si se agregan a este n煤mero el de sus familiares y las extensiones de territorio que controlan estos grupos delictivos, se comprende f谩cilmente que se trata de un problema muy grave para cualquier gobernante. Es posible entender entonces por qu茅 sonaron las alarmas cuando el peri贸dico El Faro, con una importante tradici贸n de periodismo cr铆tico, afirm贸 en agosto de 2020 que ten铆a en su poder documentos oficiales del gobierno de Bukele en los que se evidenciaba una serie de negociaciones entre el gobierno y las maras. Hasta entonces, Bukele ven铆a acusando con dureza a 芦los mismos de siempre禄 de haber pactado con las maras y comprado votos para elecciones presidenciales y municipales.

Maras, mentiras y video

La publicaci贸n de El Faro se bas贸 en 150 copias de documentos elaborados por autoridades del sistema penitenciario, reveladas en un extenso y detallado reportaje, elaborado por cuatro periodistas, que se帽ala c贸mo en su primer a帽o de gobierno el Poder Ejecutivo negoci贸 con las maras, siguiendo los pasos de los vilipendiados viejos pol铆ticos. Los titulares period铆sticos se aseguraron de llamar la atenci贸n sobre estas negociaciones, aunque, al leer en detalle, lo que salta a la vista es que los mareros encarcelados ped铆an tres cosas concretas: que la tienda dentro de los penales de m谩xima seguridad les vendiera comida r谩pida y golosinas; ser agrupados de acuerdo con la mara a la que pertenecen, y que se removiera a los custodios que los golpean.

Las dem谩s acusaciones a煤n no han podido ser contrastadas con hechos concretos. Por ejemplo, El Faro afirm贸 que las maras negocian vender votos para las elecciones municipales y legislativas de febrero de 2021 o que se han dado reuniones secretas entre l铆deres de maras encarcelados y el director general de Centros Penales. Este funcionario, denuncia el medio, se hace acompa帽ar en esas instancias por 芦encapuchados禄: mareros que entran a las c谩rceles para recibir 贸rdenes de sus l铆deres encerrados.

Tras estas publicaciones, las redes sociales ardieron en crudos debates e insultos entre opositores y simpatizantes de Bukele. Pero 驴qu茅 dice el gobierno al respecto? Aprovechando su popularidad dentro y fuera de El Salvador, pocos d铆as despu茅s de publicado ese reportaje y en cadena de televisi贸n con transmisi贸n simult谩nea en Facebook, el presidente asegur贸 a los espectadores que las acusaciones de El Faro son propaganda pol铆tica y difamaci贸n, y que el medio es financiado por empresarios descontentos con el oficialismo. Bukele se dio el lujo de mostrar videos donde se ve a los mareros aglutinados y revueltos en las c谩rceles. En las filmaciones, medios nacionales e internacionales les preguntan de primera mano si es cierto que existen nuevas medidas carcelarias que los benefician. A lo cual los mareros responden, diligentemente, que todo contin煤a bajo estricto control del gobierno.

Tres semanas despu茅s, ya en el mes de setiembre, el tema del pacto con las pandillas resurgi贸 en una pregunta directa que un reportero de la revista Factum le hizo al presidente: 芦驴Qu茅 hac铆a el director de Centros Penales [鈥 entrando a un penal [鈥 acompa帽ado de un ranflero [jefe de la mara MS-13] en libertad? Me gustar铆a saber si usted va a negar que esos documentos son documentos oficiales de su gobierno禄. El presidente no demor贸 en responder: 芦Pues por supuesto que son falsos los documentos鈥 Porque se lo demostramos a ustedes mismos con c谩maras independientes, porque no me vas a decir que Reuters, AP, AFP, F, CNN, TCS, Canal 12 y el 21 trabajan para nosotros [鈥, entonces, s铆 digo que El Faro miente, s铆禄. Pero Bukele no se limit贸 a este desmentido y anunci贸, adem谩s, en una maniobra ampliamente condenada a nivel internacional, que El Faro ser铆a investigado 芦por evasi贸n de impuestos y lavado de dinero禄.

Bukele al ataque

Todo este enfrentamiento entre los medios de comunicaci贸n independientes 鈥搊 芦inc贸modos禄, como se hacen llamar El Faro y las revistas Gato Encerrado y Factum鈥 y el gobierno actual se contextualiza en dos a帽os complicados para el presidente salvadore帽o, quien ha sido acusado de 芦dictador禄 por su tendencia a imponerse y mostrarse prepotente ante algunos periodistas. Tradicionalmente el paisaje medi谩tico de El Salvador hab铆a estado dominado por dos peri贸dicos de alta circulaci贸n muy cercanos a los gobiernos de ARENA, conservadores, cat贸licos con mensajes provida, neoliberales y poco tolerantes a la disidencia. Por otra parte, han existido peri贸dicos con menor circulaci贸n, que van desde las simpat铆as con proyectos de izquierda hasta el periodismo cr铆tico. Pero dentro de su estrategia de contar con sus propios medios, Bukele fund贸 un peri贸dico propio y hace un uso agresivo de Twitter, Facebook y Youtube que lo acerca a los electores m谩s j贸venes, as铆 como a los salvadore帽os en el exterior que con sus remesas sostienen la d茅bil econom铆a nacional (v茅ase 芦Bukele, un caudillo 2.0禄, Brecha, 1-II-19). Mientras tanto, los medios tradicionales acusan al presidente de abusar de su poder y buscar la eliminaci贸n de la oposici贸n pol铆tica.

Lo cierto es que Bukele dedica un espacio importante de sus cadenas nacionales y de sus tuits diarios a desprestigiar y hasta burlarse de los medios que se oponen a sus proyectos. Otro evento que ejemplifica este enfrentamiento es el llamado 8F. El 8 de febrero de 2020, el presidente, acompa帽ado de varios polic铆as y soldados, se hizo presente en el edificio del Congreso para exigirles a los legisladores la aprobaci贸n de un pr茅stamo que financiara su plan de seguridad p煤blica llamado Control Territorial (v茅ase 芦En la silla equivocada禄, Brecha, 14-II-20). La mayor铆a de los diputados se sintieron intimidados, inc贸modos y hasta molestos por el abuso de poder del presidente que, al decir de los medios y dirigentes opositores, 芦militariz贸禄 el Congreso.

Pero los hechos del 8 de febrero van m谩s all谩 de esas calificaciones, exageradas para el contexto latinoamericano. En su desatinada acci贸n, el presidente dio material medi谩tico para ser acusado de autoritario y de apoyarse en las Fuerzas Armadas no s贸lo para combatir el crimen, sino, adem谩s, para presionar al Congreso y, de forma inapelable, interferir con las funciones de un 贸rgano independiente del Estado en que el Ejecutivo no deber铆a entrometerse. El evento provoc贸 alarma en un pa铆s que sufri贸 casi 50 a帽os de gobiernos militares, responsables de llevarlo a una guerra civil de m谩s de una d茅cada.

Con esos antecedentes, el pr贸ximo 28 de febrero de 2021 se llevar谩n adelante las elecciones para alcaldes y diputados. Actualmente, el partido fundado por Bukele 鈥揘uevas Ideas鈥 no tiene ni un solo diputado. Pero las encuestas pronostican que conseguir谩 hasta 60 esca帽os de 84. Si eso sucediera, ser铆a un hito en la historia salvadore帽a, en la que tradicionalmente los partidos pol铆ticos han necesitado de dos o tres elecciones para conquistar una mayor铆a parlamentaria. Est谩 claro que la pol铆tica en El Salvador se ha transformado. Est谩 por verse, sin embargo, si se logra superar la polarizaci贸n pol铆tica, otrora expresada en la divisi贸n entre izquierda y derecha y ahora dividida, al parecer, entre la vieja y la nueva generaci贸n de electores.

Brecha




Fuente: Lahaine.org