June 26, 2021
De parte de ANRed
162 puntos de vista

Miguel Santucho declar贸 por primera vez en la audiencia 31 del juicio unificado por los cr铆menes de lesa humanidad cometidos en Pozo de Banfield, Quilmes y Lan煤s. Logr贸 hacer un amplio recorrido familiar, territorial y temporal y denunci贸 que su hermano o hermana naci贸 en Banfield en febrero de 1977 y fue apropiado. El 25 de abril de ese a帽o sacaron a su mam谩 del centro clandestino y a煤n sigue desaparecida. Por: Ramiro Laterza (Pulso Noticias)

A Miguel Santucho le dicen 鈥淭ano鈥. El martes declar贸 en un juicio por primera vez. Sigue el camino de que marc贸 su abuela, N茅lida G贸mez de Navajas: quiere encontrar a su hermano o hermana nacida en cautiverio y que a煤n no conoce su verdadera identidad.

1- Cristina y Julio C茅sar

Su mam谩 est谩 desaparecida. Cristina Silvia Navajas naci贸 en 1949, es la hermana mayor de 12 hermanos de una familia porte帽a. Estudi贸 Sociolog铆a en la Universidad Cat贸lica y, cuando estaba a punto de recibirse, conoci贸 a un santiague帽o con quien comparti贸 el resto de su vida.

Fue a partir de all铆 que Cristina dej贸 la facultad y comenz贸 a tomar tareas de militancia pol铆tica en el PRT. Al poco tiempo ya hac铆a trabajo comunitario y comenz贸 a ocupar distintas responsabilidades. Al momento de su secuestro era una de las docentes de las escuelas del Partido: 鈥淪e formaban sobre historias de las revoluciones latinoamericanas, eran casa-quintas donde, durante 15 d铆as intensivos, se estudiaba y se formaba pol铆ticamente a los militantes鈥, describi贸 Miguel en su introducci贸n familiar.

El compa帽ero de Cristina y pap谩 de Miguel fue Julio C茅sar Santucho, el menor de los 10 hijos de Don Francisco Rosario y la maestra Manuela del Carmen Ju谩rez. 鈥淓ra una familia tradicional del noroeste argentino鈥, dijo Miguel sobre la vida en la provincia de Santiago Del Estero, donde su abuelo hab铆a estudiado a distancia y hab铆a exigido a sus hijos que tambi茅n estudiaran: 鈥淐uentan que era una casa de mucha participaci贸n pol铆tica, con distintas posiciones: nacionalistas, comunistas. Pero eso se super贸 cuando el octavo hijo, Mario Roberto, puso a todos de acuerdo para militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT)鈥, agreg贸 del otro lado de su pantalla, respecto a 鈥淩oby鈥, el hist贸rico l铆der del Partido revolucionario.

2- Una familia diezmada y cuatro generaciones afectadas

鈥淓n la historia de mi familia paterna, de los 10 hermanos Santucho, todos tuvieron consecuencias. Fueron perseguidos por la militancia y, sobretodo, por el rol de Roby鈥, sintetiz贸 Miguel y resalt贸 que los cr铆menes comenzaron antes de la llegada de la dictadura: ya a principios de los 鈥70, durante la fuga del penal de Trelew, la primer esposa de Mario Roberto, Ana Mar铆a Villarreal, fue ejecutada junto a otros compa帽eros luego del intento de fuga. Tambi茅n el t铆o Am铆lcar, el mayor de los Santucho, que era abogado de derechos humanos y se exili贸 por la persecuci贸n de la Triple A, pero fue capturado en el Paraguay de Stroessner. Estuvo preso 5 a帽os y una de sus hijas fue desaparecida en C贸rdoba.

En abril del 鈥75, otro t铆o de Miguel, 鈥淓l Negro鈥 fue desaparecido cuando integraba la Compa帽铆a del Monte del ERP: 鈥淣o se pudo reconstruir d贸nde estuvo ni qu茅 paso鈥, explic贸 por Zoom. En Octubre del 鈥75 otro t铆o fue asesinado en una emboscada en Tucum谩n. 鈥淓xhibieron su cuerpo como demostraci贸n; eso fue 21 d铆as antes de mi nacimiento鈥 describi贸 Miguel. Luego relat贸 lo que hicieron con su t铆o Carlos secuestrado en Orletti.

Carlos Hiber Santucho era contador, como la mayor铆a de la familia. Viv铆a en Buenos Aires y 鈥渆ra la oveja blanca鈥. Miguel sonr铆e, Carlos Hiber era peronista. 鈥淐omo no ten铆a conocimiento de la clandestinidad, le dieron el rol de ser el nexo y de depositario de los documentos importantes de la familia鈥. Ese t铆o 鈥渆staba convencido de que su extra帽eza a la militancia lo resguardaban de lo que le pod铆a pasar鈥. Sin embargo, un grupo de tareas lo fue a buscar a la f谩brica donde trabajaba y sus compa帽eros le dieron la oportunidad de fugarse. Pero Carlos la rechaz贸 y se present贸. Fue secuestrado. Una de sus hijas hab铆a ca铆do en combate en el asalto a Monte Chingolo.

3- Tres mujeres secuestradas, tres beb茅s llorando y una abuela al rescate

El pap谩 de Miguel, Julio Cesar, era el m谩s hijo m谩s chico. 鈥淟a familia pens贸 que lo mejor para 茅l era la iglesia. Lo mandaron de pupilo e hizo todo el proceso de estudio. Se recibi贸 de te贸logo e iba a tomar los h谩bitos cuando, por suerte, conoci贸 a mi madre鈥, se ri贸 su hijo d茅cadas despu茅s.

Julio C茅sar Santucho y Cristina Silvia Navajas se casaron en 1971 y tuvieron a su primer hijo, Camilo. En octubre de 1975 naci贸 Miguel. En el momento de su secuestro y desaparici贸n, Cristina estaba embarazada de su tercer hijo o hija. Ese beb茅 es hoy una de las 400 personas que a煤n no conoce su verdadera identidad.

Cristina debi贸 retirarse de la casa clandestina donde viv铆a por una falla en la seguridad y el 13 de julio de 1976 los militares la encontraron en un departamento legal junto a su cu帽ada Manuela, la 煤nica mujer de la familia Santucho. All铆 tambi茅n estaba Alicia D鈥橝mbra, otra militante que hab铆a formado parte de la fuga masiva de la c谩rcel de mujeres de El Buen Pastor en C贸rdoba. 鈥淓ra una casa legal, usada por la familia, que no ten铆a nada que ver con la operatividad del partido鈥, explic贸 Miguel. Su mam谩 estaba all铆 de casualidad.

Al llevarse a las tres mujeres, quedaron 3 beb茅s: Miguel con 9 meses, su hermano Camilo y su primo Diego, hijo de Manuela.Los encontr贸 la abuela materna, la mam谩 de Cristina: N茅lida G贸mez de Navajas, quien comenz贸 su historia como militante y una b煤squeda de toda la vida, como Abuela de Plaza de Mayo.

鈥淣os vino a buscar esa noche: ni bien entr贸 al departamento escuchaba nuestros llantos, pero ning煤n vecino se hab铆a animado a entrar. Solo uno puso en alerta a mi abuela鈥, dijo Miguel. Adem谩s, all铆, revisando la cartera de Cristina que hab铆a quedado sobre un mueble, N茅lida encontr贸 una carta. Le hab铆a escrito para mandarla a su marido, Julio Cesar Santucho, quien estaba en el exterior: le confirmaba que ten铆a un atraso, que seguramente estaba embarazada.

N茅lida cuid贸 a sus nietos durante un tiempo hasta que el PRT logr贸 el traspaso: dos militantes se hicieron pasar por pareja y, viajando por tierra, lograron dejar a los ni帽os con su pap谩. Finalmente Santucho padre har铆a pareja con esta mujer que logr贸 cruzar la frontera y tuvieron una hija, hermana de Miguel.

鈥淢is padres hab铆an hecho una promesa: si a alguno le pasaba algo, el otro se hac铆a cargo de la crianza de los hijos. Era una generaci贸n que estaba rompiendo con las cargas de la generaci贸n anterior鈥, expres贸 pero aclar贸: 鈥渄e todos modos mi abuela demostr贸 ser una militante de fierro y consecuente durante toda su vida鈥.

4- El recorrido tortuoso y final

Cristina Navajas, Manuela Santucho y Alicia D麓Ambra fueron trasladadas al centro clandestino Automotores Orletti en el barrio porte帽o de Floresta. Era la base operativa de los grupos de tareas de la Secretar铆a de Inteligencia del Estado (SIDE) y la Superintendencia de Polic铆a Federal. 鈥淓stuvieron all铆 poco menos de un mes, fueron momentos muy duros. Al ser de la familia Santucho eran consideradas 鈥榣as pesadas鈥 y merecedoras de un trato especial en la torturas. Pude escuchar muchas cosas en juicios anteriores鈥, cont贸 Miguel recordando otros juicios, donde compa帽eros relataron lo vivido all铆: varios uruguayos, como Enrique Rodr铆guez Larreta, Alicia Ravella, Sara Mendez, entre otros.

Al sexto d铆a de detenci贸n, el 19 de julio de 1976, despu茅s de una fuerte investigaci贸n y persecuci贸n, un grupo de tareas al mando del capit谩n del Ej茅rcito Juan Carlos Leonetti atac贸 un departamento de Villa Martelli donde se encontraba parte de la c煤pula del PRT. Entre ellos, Mario Roberto Santucho. En el enfrentamiento cay贸 muerto junto a su compa帽ero Benito Urteaga, y luego tambi茅n muri贸 Leonetti.

鈥淎l d铆a siguiente en Orletti hicieron un festejo macabro鈥, expres贸 Miguel: sacaron a todos los secuestrados al patio. All铆 estaba Carlos Santucho. 鈥淟o ataron a un arn茅s de esos que sirven para levantar los motores, con cadenas鈥 y le hicieron all铆 la tortura conocida como submarino: 鈥淟o sumergieron sucesivamente en un tanque lleno de agua frente a la mirada de todos, mientras obligan a su hermana Manuela a leer la noticia de asesinato de Mario Roberto en voz alta鈥.

鈥淐uando escuch茅 estos relatos pens茅 mucho en mi padre, c贸mo habr谩n sido esos d铆as. Entre el 13 y el 19 de julio perdi贸 a 3 hermanos y a su mujer. Nunca me pude hacer una idea de c贸mo uno se puede sobreponer鈥, se帽al贸 reflexivo.

Al cabo de un mes, a Cristina, Alicia y Manuela las trasladaron a otro centro clandestino: Cuatrerismo, Brigada de G眉emes, tambi茅n conocido como Puente 12 o Protobanco, en la localidad de Aldo Bonzi, La Matanza. Depend铆a del Ej茅rcito y la Polic铆a Bonaerense: 鈥淎ll铆 tambi茅n hemos reconstruido la crudeza de las torturas, que ya no eran para sacar informaci贸n, sino que eran sometidas cotidianamente a tormentos, con la intenci贸n de imponer el terror, de quebrarlas鈥, llega a la conclusi贸n Miguel, masticada por a帽os y expresadas por primera vez pidiendo justicia, 45 a帽os despu茅s de los hechos.

鈥淭ambi茅n pens茅 que mi madre hab铆a perdido la raz贸n鈥, expres贸, sin embargo conocer铆a a una sobreviviente que le contar铆a lo contrario: 鈥淭iempo despu茅s, cuando habl茅 con Adriana Calvo de Laborde me confirm贸 lo contrario鈥, dijo con orgullo sobre las dos detenidas que se conocieron en el Pozo de Banfield.

Llegando a fin de a帽o de 1976 las tres mujeres fueron trasladadas hacia el Pozo de Banfield, centro clandestino que forma parte de este juicio. Llegaron luego 5 meses de torturas y tormentos. Adem谩s, Cristina ten铆a un embarazo de, al menos, 6 meses y medio.

Adriana Calvo fue una de las sobrevivientes fundamentales para la reconstrucci贸n del circuito represivo de la zona. Falleci贸 en diciembre del 2010, a poco tiempo de iniciarse el juicio al Circuito Camps en el que ella hab铆a trabajado profundamente como parte de la Asociaci贸n de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD). Adriana hab铆a dado a luz a su hija Teresa, como otras mujeres, en la cocina del Pozo de Banfield en condiciones infrahumanas. Calvo lleg贸 secuestrada al pozo de Banfield el 15 de abril de 1977, con su bebe reci茅n nacida. Cristina ya hab铆a dado a luz.

Miguel Santucho cont贸 que all铆 la mujer se reencontr贸 con sus compa帽eras de celda en el Pozo de Arana. Calvo le hizo un comentario: se sorprendi贸 porque esas mujeres, cuando las hab铆a visto en Arana estaban desmoralizadas. Sin embargo, al reencontrarlas en Banfield estaban muy cambiadas. 鈥淎driana me cont贸 que Manuela ten铆a una fortaleza y entereza envidiable鈥, record贸 Miguel. All铆 fue que se organizaron e hicieron un escudo humano para que no se llevaran a Teresa, la beba de Adriana Calvo. 鈥淓se cambio de actitud ella lo atribu铆a a la capacidad de Manuela y Cristina鈥.

Seg煤n la reconstrucci贸n y los c谩lculos, el hermano o hermana de Miguel naci贸 en Banfield en febrero de 1977. El 25 de abril de ese a帽o sacaron a Cristina de Banfield y a煤n sigue desaparecida.

5. El tano Santucho renace con los estudiantes de secundaria

鈥淭uve la infancia m谩s feliz que se podr铆a haber tenido en esa circunstancia鈥, destac贸 Miguel sobre sus primeros a帽os en Italia y nombr贸 a Susana Fantino, la mujer que lo cuid贸 como una madre y con quien sigue teniendo una estrecha relaci贸n.

Tambi茅n intent贸 poner en palabras sus sentimientos respecto a la abuela N茅lida: 鈥淓lla honr贸 de forma extraordinaria, busc贸 siempre, present贸 todos los Habeas Corpus, se incorpor贸 a Abuelas de Plaza de Mayo y se muri贸 buscando a su nieto o nieta鈥.

Su padre y Susana siguieron militando para el partido desde el exilio. 鈥淩econstruyeron las escuelas y recepcionaban a los militantes que llegaban鈥, record贸. Entre 1980 y 1982 vivieron en M茅xico hasta que dejaron de militar y regresaron a Italia.

Para Miguel es muy importante contar c贸mo regres贸 a Argentina. La primera vez fue en 1985. Su abuela ya militaba, 鈥渟e hab铆a jubilado para dedicarse de lleno a la b煤squeda de su nieto y nieta y viajaba por el exterior, as铆 que nos visitaba鈥, record贸 con mucho cari帽o. En el primer viaje Miguel fue a la casa hist贸rica de Abuelas de Plaza de Mayo en calle Corrientes de CABA. Mientras las 鈥渓ocas de la plaza鈥 estaban de reuni贸n, 茅l, un ni帽o de 10 a帽os, se miraba carpetas y fotos de desaparecidos y de su familia: 鈥渆ntre las fotos de mi mam谩 y pap谩 hab铆a una con un signo de interrogaci贸n que dec铆a 鈥榥i帽o o ni帽a nacida en cautiverio鈥. Para m铆 fue muy fuerte esa situaci贸n y por mucho tiempo no pude procesar esa informaci贸n鈥, relat贸 Miguel. 鈥淓n mis cumplea帽os siempre sent铆a que hab铆a algo incompleto, una nube que pasaba, y era eso de no poder procesar tanta informaci贸n鈥.

En 1992 volvi贸 a viajar a Argentina, ya siendo un adolescente que en Italia hab铆a empezado a dar sus primeros pasos en la militancia secundaria y hab铆a sentido el rigor de bullying de algunos compa帽eros: 鈥渓os grupos de derecha me llamaban extra-comunitario, extranjero鈥, cont贸. Fue as铆 que decidi贸 asistir a una marcha de estudiantes secundarios en Buenos Aires. 鈥淓se fue uno de los momentos m谩s importantes de mi vida鈥.

Los pibes y pibas que movilizaban por la educaci贸n p煤blica ya estaban desconcentrando frente a la Casa Rosada, en la Plaza de Mayo. 鈥淒e pronto, vi una pintada en la Pir谩mide de Mayo que dec铆a Santucho Vive. Me hizo dar cuenta de mi identidad, sab铆a toda la historia mi familia, todo lo que hab铆a pasado en la lucha, y sin embargo no ten铆a ning煤n correlato con la realidad鈥, intent贸 explicar Miguel. 鈥淵 ah铆 estaba todo, yo ten铆a 17 a帽os y sent铆a que se me estaba escapando la tortuga鈥, agreg贸. 鈥淎h铆 decid铆 que ten铆a que volver, hacerme cargo de mi historia y reconstruirla鈥.

El a帽o siguiente arm贸 el bolso y se vino solo al pa铆s, a acompa帽ar a su abuela y a conocer familiares para hacer su proceso de reconstrucci贸n y b煤squeda: 鈥淓se primer a帽o fue de los m谩s dif铆ciles de mi vida鈥, record贸. Empez贸 a relacionarse con toda su familia, sobretodo con su primo Diego, hijo de Manuela Santucho. 鈥淗ubo algo muy sencillo, muy com煤n. No nos conoc铆amos, pero 茅ramos dos pibes de 18 a帽os que sent铆amos un lazo afectivo como si siempre nos hubi茅semos conocido鈥.

En ese momento Miguel se acerc贸 a Abuelas: 鈥淭en铆a mucho camino que recorrer todav铆a para poder aportar a la b煤squeda de la instituci贸n鈥. 3 a帽os despu茅s comenz贸 a participar de H.I.J.O.S.: 鈥淧ara m铆 fue una etapa muy importante de mi vida; estuve militando desde 1996 hasta el 鈥99, cuando naci贸 mi primer hijo鈥, cont贸. 鈥淒esde ese lugar pude reconstruir no solo el cautiverio de mi mam谩 sino tambi茅n encontrarme con compa帽eras y amigas suyas para conocer un poco m谩s鈥.

鈥淓l primer momento que marc贸 mi militancia fue, sin dudas, el 24 de marzo del 1996: entrar a la plaza con la bandera de H.IJ.O.S., una plaza repleta, nunca antes la hab铆a visto as铆. La gente que se abr铆a a nuestro paso, eso me ubic贸 en espacio y tiempo sobre lo que lo que estaba haciendo en Argentina鈥, explic贸. Las relaciones entabladas con otros hijos e hijas tambi茅n cambi贸 su forma de relacionarse: 鈥淓st谩bamos hermanados por lo que nos hab铆a pasado鈥, detall贸.

Miguel se acord贸 de sus compa帽eras: Marina 鈥淟a Galleguita鈥 o Virginia Ogando, nieta de Delia Giovanola. Fue a partir de ella que logr贸 entrar en comunicaci贸n con Alicia Carminatti, que conoci贸 a su mam谩 por haber estado detenida en pozo de Banfield.

鈥淎hora me doy cuenta que, lamentablemente, nuestro trabajo muchas veces no tiene una respuesta sobre lo que se est谩 buscando. Es muy fuerte, es una situaci贸n de angustia terrible que alimenta la oscuridad y la perversidad que los genocidas, con sus m茅todos, lograron generar en todos nosotros. Es una situaci贸n de mucha intensidad鈥, dijo.

Miguel y su primo Diego lograron acceder a los lugares de cautiverio de sus madres. Estuvieron en Orletti cuando todav铆a no hab铆a sido recuperado como Espacio de Memoria. 鈥淓n ese momento funcionaba un taller clandestino, donde trabajan inmigrantes en condiciones de pr谩cticamente esclavitud鈥, record贸. 鈥淟e pedimos pasar a la persona que nos atendi贸 el timbre, pero nos dijo que no se pod铆a. Pero cont贸 que, de noche, se escuchaban ruidos raros, ruidos de cadenas. Fue un hecho muy simb贸lico鈥. Miguel y Diego tambi茅n fueron al Pozo de Banfield: 鈥渓a sala de torturas era un cuartito muy chiquito鈥, record贸 y agreg贸: 鈥淓s necesario poder reconocer en el espacio para poder vivir la realidad de los hechos鈥.

Obviamente Miguel tambi茅n tuvo la imperiosa necesidad de buscar a su hermano o hermana nacida en cautiverio. Por eso, en la agrupaci贸n H.I.J.O.S. ocup贸 ese lugar y form贸 la Comisi贸n de Hermanos: 鈥淓ra un intento de colaborar y coordinar acciones con Abuelas para facilitar el encuentro de todos los hermanos y hermanas que est谩bamos buscando鈥.

6. La abuela luchona y esa gotita

N茅lida G贸mez de Navajas nunca dej贸 de pedir por su hija ni de buscar a su nieto o nieta. Miguel la acompa帽贸. 鈥淢i abuela pudo reconocer en m铆 esa voluntad de seguir buscando y me pas贸 todas las carpetas y cartas de b煤squeda鈥, cont贸 con orgullo.

鈥淣o tener respuesta y no conseguir informaci贸n es esa gotita que te carcome d铆a a d铆a. Va abriendo un surco de dolor, pero la 煤nica forma de poder sobrellevar es seguir buscando y buscando el camino de manera colectiva鈥, sintetiz脫. 鈥淎unque no pude alcanzar esos objetivos me alegro por cada uno de los que lograron avanzar en este proceso鈥, dijo.

La abuela N茅lida muri贸 en 2012. Estuvo un mes internada y Miguel aprovech贸 ese tiempo: 鈥淧or primera vez en mi vida pude elaborar un duelo鈥, introdujo. 鈥淧or mucho tiempo tuve dificultades en expresar dolor, me costaba mucho llorar y esto un poco se revirti贸. Pude mostrarle mi reconocimiento y todo el orgullo que ten铆a por lo que hab铆a hecho, la pude dejar ir en paz鈥, explic贸. Una de las 煤ltimas voluntades de N茅lida fue que sus restos se tiraran al R铆o de La Plata para poder encontrarse con Cristina, por la posibilidad que haya sido tirada all铆.

鈥淔ue un largo camino de aprendizaje. Cada vez intento apuntalar m谩s y hacerlo mejor. Esta experiencia colectiva va a trascender, lo que lograron las Abuelas de Plaza de Mayo es impresionante, abrieron camino para que nosotros podamos seguir la b煤squeda, es impresionante, no tengo palabras鈥, agreg贸.

7. 鈥淵o s茅 que los imputados tienen la respuesta que mi abuela y yo buscamos toda nuestra vida鈥

Miguel Santucho declar贸 poco m谩s de 1 hora y media frente a su c谩mara y a la vista de jueces, querellantes, abogadas, algunos pocos imputados y quienes acceden a la transmisi贸n audiovisual. Para el cierre dej贸 las opiniones pol铆ticas y sus deseos para los responsables de lo que vivi贸 junto su familia en el genocidio de la 煤ltima dictadura militar.

鈥淓s importante que las condenas quede firmes y que no tengan impunidad biol贸gica鈥, explic贸 con claridad y agreg贸 al pedido: 鈥淨ue los responsables de estos cr铆menes no puedan acceder a beneficios durante el cumplimiento de sus condenas, como la domiciliaria. Es inaceptable que se pidan libertades condicionales鈥, dijo y agreg贸: 鈥渉asta que no se esclarezcan los cr铆menes o no aporten lo que saben, no merecen acceder a ning煤n tipo de beneficio. Yo s茅 que los imputados tienen la respuesta a las preguntas que mi abuela y yo buscamos toda nuestra vida鈥, dijo taxativamente.

鈥淟o que hago ac谩 es el resultado de un largo recorrido en este compromiso que asum铆 con mis compa帽eros y compa帽eras: buscar hasta el 煤ltimo de estos hermanos y hacer justicia鈥, dijo para cerrar. 鈥淓sta perversidad de la apropiaci贸n de beb茅s no se pueden resolver ni terminar de elaborar. Es un delito que continua todos los d铆as, es esa gota que cada d铆a viene a lastimar nuestra conciencia鈥.

El juicio se lleva a cabo a trav茅s del Tribunal Criminal N掳 1 de La Plata y es transmitido en vivo por La Retaguardia y Pulso Noticias a trav茅s de www.juiciobrigadas.wordpress.com





Fuente: Anred.org