June 15, 2021
De parte de ANRed
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Los mexicanos vienen de los indios, los brasileños de la selva y nosotros los argentinos, de los barcos”. Esto fue lo que dijo el presidente Alberto Fernández hace algunos días durante la visita del presidente español Pedro Sánchez a Buenos Aires. Sería ingenuo decir que el presidente tuvo un “furcio”. Es un sinceramiento de lo que piensa y consistente con su ideología. Es política de estado congraciarse con los gobiernos europeos y el gobierno norteamericano de turno, para negociar deudas, como con el FMI, que el pueblo no contrajo pero que se le obliga a pagar. Por Nilo Cayuqueo para ANRed


El gobierno promueve las “inversiones” por parte de las multinacionales. Un eufemismo que esconde el saqueo y la contaminación a los territorios donde viven los pueblos originarios y campesinos por cientos y miles de años.

Tampoco es ninguna sorpresa. Que los argentinos descienden de los barcos viene siendo una frase repetida por varias generaciones de presidentes, como apunté en una nota anterior. Su repetición habla de un no aprendizaje, de una negación y de una profunda ignorancia de la historia de un país que fue fundado a sangre y fuego masacrando a los pueblos originarios y la gente esclavizada traídas en otros barcos desde África, en una terrible continuidad con el coloniaje de ultramar.

Pero que la sociedad se escandalice habla también de que hay una urgencia por repensarnos como como sociedad y país, también en el marco de la llamada Latinoamérica. Porque esta frase no solo es una ofensa a la historia del país que gobierna Fernández, sino también a la historia del continente.

Una disculpa por twitter no es suficiente. La reparación histórica hacia los pueblos originarios no puede esperar más. Los asesinatos y desalojos a comunidades originarias se suceden día a día.

El día siguiente de la manifestación del presidente Fernández, moría asesinado por la policía en Chaco, el joven Qom José Lago. El estado se hace presente o con asistencialismo o con brutalidad policial, pero no esta dispuesto a hablar de nuestros derechos consagrados en las leyes nacionales e internacionales.

No necesitamos que se disculpe señor presidente, es un gesto banal. Necesitamos que se eduque usted, así como todo funcionario, es su deber. Es inaceptable que ejerza la docencia y reproduzca frases fuera de la realidad y ofensivas hacia el pueblo, no solo los Pueblos Originarios, sino también a todo el pueblo empobrecido. Al mismo tiempo con una connotación paternalista al decir “nuestros pueblos originarios”. ¿A quienes les perteneceremos ?

Tampoco es su culpa, que haya sido educado sintiéndose europeo, pues la enseñanza en este país de solo 211 años, fue instaurada por mandato de la oligarquía a quien fue el presidente Faustino Sarmiento, un presidente asesino y racista que junto a Mitre, el general Roca, Victorica y otros, se encargaron de masacrar a los pueblos originarios, para que ellos y la oligarquía apoderarse de sus territorios y después, escribir la historia, la historia del vencedor y planificar la educación que hoy recibimos en las escuelas.

Así como usted señor presidente se define como “un europeísta”, y si, pero usted no es el único, otros presidentes como Menem, Cristina Fernández y el ultraderechista Mauricio Macri también han dicho que los argentinos somos descendientes de europeos. Desgraciadamente a raíz de esa educación distorsionada, parte de la población piensa igual que usted, y eso debe ser cambiado.

La conquista española y la colonización se basaron en la negación del otro. La ignorancia es el origen del racismo. Es el temor a lo diferente y es la justificación para dominar y sojuzgar al otro en nombre de una supuesta superioridad racial.

¿Se puede ser un país libre, justo y soberano, cuando los terratenientes, las compañías multinacionales, las financieras se han apoderado de los territorios y controlan la economía? El llamado gobierno nacional y popular se jacta de favorecer a los más desposeídos, con políticas asistencialistas, mientras los ricos son cada vez más ricos y los pobres mas pobres?. El impuesto a la riqueza no puede ser una política circunstancial, cobrar un poco mas de impuesto por “única vez”?. Hay que revolucionar las bases de los privilegios que sustentan un estado de desigualdad y el crecimiento galopante de la gente empobrecida, las cárceles están repletas de gente de color marrón. La distribución de las riquezas es un imperativo insoslayable.

Se sigue ignorando a los pueblos indígenas y sus legítimas demandas a la devolución de sus territorios y reparación histórica por todos esos genocidios. No solo es la negación, sino que la represión sistemática y los asesinatos a líderes y jóvenes indígenas es una constante.

Necesitamos una transformación, empezando por la devolución de los territorios usurpados a los pueblos originarios y una reforma agraria para que los millones de personas viviendo en los Barrios Populares (villas miserias), puedan tener acceso a la tierra y tener una vida mas digna con alimentos promovidos por una soberanía alimentaria.

Un estado plurinacional, no es una utopía, es el sueño de millones, donde las distintas culturas que convivimos en este enorme país llamado argentina para que podamos proyectar un futuro mejor para las generaciones que vendrán.

Si los gobiernos no responden a estos mandatos históricos, será tarea de los pueblos llevarlo a cabo.


nilocayuqueo5@gmail.com

El autor es de la comunidad mapuche de Los Toldos en la provincia de Buenos Aires. Co-fundador de varias organizaciones en Argentina y a nivel internacional. Uno de los primeros participantes indígenas en la ONU a partir de 1977. Fue perseguido por la Alianza Anticomunista Argentina, en el gobierno de Isabel de Perón, y más tarde por el gobierno militar en argentina, debiéndose exiliar en Perú, Bolivia y mas tarde en Estados Unidos.

Ha escrito numerosos artículos sobre Pueblos Indígenas. Libro en progreso: Mis Memorias y La Historia del Movimiento Indígena.





Fuente: Anred.org