July 29, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Alili Messaoud 鈥檇esclasifica鈥 en un libro la ma帽ana de 1998 que huy贸 de la guerra civil.

RICARDO F. COLMENERO Formentera

Isla de Formentera. 7 de junio de 1998. Pocos minutos antes de las ocho de la ma帽ana. Una pareja de avanzada edad camina desnuda por la Playa de Levante, una lengua de arena y roca que serpentea varios kil贸metros sobre el Mediterr谩neo. De repente su paseo se ve interrumpido por un obst谩culo ca铆do del cielo que les corta el paso. Es un helic贸ptero militar enorme, el MI-8 con capacidad para 25 personas, que aterriza bruscamente con sus ruedas entre la arena y el agua, a apenas veinte pasos de la pareja.

Sin apagar el motor el piloto desciende y corre hacia los nudistas. Lleva un mapa en la mano. Es un hombre de raza 谩rabe, viste mono azul y un casco. Va armado con una pistola 鈥檛okarev鈥 y dos cargadores. Les habla en ingl茅s: “驴Saben si en Ibiza hay un aeropuerto? Es que no aparece en mi mapa”.

La mujer no reacciona. Est谩 paralizada. El hombre piensa unos segundos y luego se帽ala con la mano la posici贸n en la que, m谩s o menos, se encuentra el aeropuerto de Ibiza. El piloto les da las gracias, regresa al aparato y despega. Es el teniente del ej茅rcito argelino Alili Messaoud. Tiene 29 a帽os y le falta solo un mes para ser ascendido a capit谩n de su unidad. Hac铆a una hora y 40 minutos que acababa de robar un helic贸ptero de la base a茅rea de Blida, al suroeste de Argel, y cruzado el Mediterr谩neo a 230 kil贸metros por hora con las ruedas rozando las olas para esquivar los radares. Acaba de convertirse en un desertor.

El episodio m谩s rocambolesco de la guerra civil de Argelia y la invasi贸n m谩s humillante del espacio a茅reo espa帽ol acaba de ser desclasificada en un libro. Una odisea archivada durante diecisiete a帽os en el caj贸n de la memoria de Alili Messaoud, para no distorsionar el conflicto diplom谩tico que desat贸 durante m谩s de una d茅cada su concesi贸n de asilo pol铆tico.

“Me hice militar para proteger a mi pueblo no para aniquilarlo”, es su resumen de un conflicto que entre 1992 y 2002 caus贸 200.000 muertes y m谩s de 35.000 desapariciones.

Su testimonio ha sido ordenado por Manuel Vega Aloc茅n, director de la prisi贸n de Ibiza en 鈥橪a huida del teniente Alili Messaoud鈥, de Edicions A茂llades, con pr贸logo de la ex defensora del Pueblo y miembro del Consejo de Estado, la ibicenca Mar铆a Luisa Cava de Llano, que vivi贸 la odisea como diputada: “Durante semanas en la isla solo se hablaba del loco que hab铆a llegado en un helic贸ptero”.

Cualquier piloto no hablar铆a de un loco. Hablar铆a de un suicida. El MI-8 es tan grande que necesita tres personas para manejarlo, y adem谩s no puede volar sobre el mar. En su huida pudo escuchar por radio la salida de los dos helic贸pteros que salieron tras 茅l cuando ya hab铆a sobrepasado en 40 kil贸metros la costa argelina. “Me buscaban en tierra. Ni se les pas贸 por la cabeza que se me hab铆a ocurrido salir con el MI-8 mar adentro”, explica Alili.

Su plan consist铆a en llegar a Mallorca o Valencia porque en su mapa no constaba que en Ibiza hubiera ning煤n aeropuerto. Durante muchos minutos trat贸 de establecer contacto con los controladores a茅reos espa帽oles pero nadie le contesta. “Escuchaba por radio hasta las conversaciones de los pilotos comerciales”, recuerda. Hasta que acaba visualizando la isla de Formentera, lo que supon铆a que hac铆a al menos veintid贸s kil贸metros que estaba invadiendo a bordo de un helic贸ptero militar con la media luna del islam dibujada en el fuselaje el espacio a茅reo espa帽ol.

“Durante un buen rato sobrevol茅 la playa de Illetas pero no hab铆a nadie, parec铆a una isla desierta. Entonces gir茅 por la playa de Levante y vi a los dos turistas desnudos. Parec铆an Ad谩n y Eva. No me lo pens茅 y aterric茅 a su lado, en ese momento casi me da un ataque de risa pensando en lo que estaba haciendo. Deb铆 ponerlos perdidos de tierra”, recuerda.

Alili Messaoud fracas贸 en su intento de establecer contacto con las autoridades espa帽olas hasta que plant贸 su aparato en medio del aeropuerto de Ibiza, en pleno traj铆n de vuelos comerciales de la temporada tur铆stica. Un hecho que el Ministerio de Defensa de Eduardo Serra neg贸 en numerosas ocasiones en 1998, hasta que acab贸 confesando que el helic贸ptero de Alili nunca fue detectado por los radares.

“Pas茅 mucho, mucho tiempo en la pista dentro del aparato hasta que se acercaron tres personas: el director del aeropuerto, la jefa de seguridad y un guardia civil. Cuando los vi tir茅 la pistola por la ventanilla, sal铆 del aparato y les dije: 鈥橲oy el teniente Alili Messaoud, acabo de huir de Argelia y quiero pedir asilo pol铆tico en Espa帽a”, cuenta en el libro.

Pero lejos de lo que pod铆a pensarse los problemas de Alili no hicieron m谩s que empezar. El Gobierno de Espa帽a sorprendi贸 al de Argelia al informarles de d贸nde estaba su helic贸ptero perdido, y a primera hora de la tarde un avi贸n H茅rcules con ocho oficiales del servicio de seguridad argelino aterriz贸 en la isla, aunque su principal inter茅s no era recuperar la aeronave.

“Los conoc铆a a todos, eran gente muy mala. Me habr铆a enfrentado a un consejo de guerra y me habr铆an condenado a pena de muerte, pero creo que si los polic铆as espa帽oles me hubiera entregado no habr铆a llegado vivo a Argelia, me habr铆an matado por el camino y tirado al mar. Pero entonces un inspector de polic铆a puso una barrera entre ellos y yo, dijo que no pod铆a salir de la sala en la que me encontraba y que tampoco pod铆an entrar a verme. Aquel hombre me salv贸 la vida y le estar茅 agradecido eternamente”, recuerda.

Tras el regreso de los agentes, Argelia presion贸 durante a帽os al gobierno de Espa帽a para lograr su repatriaci贸n. Hay manifestaciones ante la embajada espa帽ola en Or谩n, mientras ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, inicia las gestiones para que pueda permanecer en Espa帽a.

Mientras tanto el teniente Alili Messaud vive en la sede de la Cruz Roja de Ibiza junto a los objetores de conciencia. Con ellos aprende espa帽ol y al mes empieza a trabajar en 鈥橪a Virgen de las Nieves鈥 un remolcador con base en el puerto de San Antonio que se dedica a ayudar a otros barcos con problemas a cambio de la voluntad.

Pero muy pronto una aver铆a en 鈥橪a Virgen de las Nieves鈥 lo deja en dique seco, y Alili empieza a trabajar en Cruz Roja, asistiendo a discapacitados f铆sicos y ps铆quicos en su traslado a los domicilios desde los centros de d铆a, labor que sigue realizando en la actualidad.

Una vida de novela con un final feliz a medias. Seis meses despu茅s de su huida Espa帽a le deniega el asilo pol铆tico. El Gobierno, se explica en el libro de Manuel Vega, no quiere problemas con Argelia, con quien mantiene intereses energ茅ticos, por lo que al mismo tiempo y gracias a la presi贸n de ACNUR le concede un a帽o de residencia, y luego otro, y luego otro, hasta la actualidad, en la que sigue sin obtener la nacionalidad espa帽ola.

Sin embargo, su mayor frustraci贸n es llevar todo ese tiempo sin volver a subirse a un helic贸ptero. Sus t铆tulos no valen en Espa帽a a pesar de haber protagonizado una de las haza帽as a茅reas m谩s espectaculares, arriesgadas y rocambolescas de todos los tiempos. “Dar铆a lo que fuera por volver a pilotar, era la pasi贸n de mi vida, pero si pudiera volver atr谩s volver铆a a hacerlo a pesar del riesgo que supuso para para mi vida. Mereci贸 la pena. Sin duda”, dice.


鈥橬o puede ser que estos barbudos ganen las elecciones鈥

El 30 de diciembre de 1991 el Frente Isl谩mico de Salvaci贸n gana las elecciones en Argelia y el 11 de enero 1992 los militares dan un golpe de Estado, ilegalizan el partido, detienen a sus miembros y declaran el estado de excepci贸n, declar谩ndose una guerra civil. Alili Messaoud recuerda una frase de un superior en la sala de televisi贸n nada m谩s anunciarse la victoria del Frente Isl谩mico: “No puede ser que estos barbudos ganen las elecciones”. El Ej茅rcito elimina las mezquitas de los cuarteles, y hace una purga interna que convierte en sospechoso a cualquier militar que rece. Se crean unidades especiales, como la 192, dedicadas a asesinar a militares y familias que colaboraron con el Frente Isl谩mico. Alili explica en el libro que el Ej茅rcito imit贸 los m茅todos de la Francia colonial, cuando 茅sta empez贸 a perder la guerra contra los muyahidines: Falsas deserciones de militares argelinos que se infiltran en las redes del Frente Isl谩mico para desacreditarlo cometiendo matanzas contra la poblaci贸n civil. En la obra de Manuel Vega se habla de masacres, exterminios de civiles, pisos francos en los que los militares torturan a prisioneros solo por diversi贸n. “Cuando veo las cosas que pasan en Egipto y en Siria me vuelven los recuerdos de lo que pas贸 en mi pa铆s. Los que mandan a la ruina los pa铆ses son los militares”, explica. El ex teniente argelino recuerda el 23-F, cuando Espa帽a “decidi贸 no volver al pasado. Una oportunidad que no ha tenido Egipto. Los pa铆ses 谩rabes queremos la democracia pero seguimos lejos de ella como la luna lo est谩 de la tierra”, explica. Alili considera que Argelia sigue “igual de mal” que cuando se fue hace 17 a帽os. “Tenemos un presidente de casi 80 a帽os, Abdelaziz Buteflika, que desde 1962 es ministro. Est谩 enfermo y ha robado millones. Hace medio siglo que mandan un pu帽ado de militares. Argelia no es una democracia. Es una broma”, dice.

El Mundo




Fuente: Grupotortuga.com