July 6, 2021
De parte de Arrezafe
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Las tropas estadounidenses se retiran de Afganistán

Sputnik
News
– 05/07/2021

Traducción del inglés:
Arrezafe

Rusia tiene motivos para
estar alarmada por el inminente caos en Afganistán tras la retirada
de las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN que, finalmente, se
escabullen del país devastado por la guerra.

Tras 20 años de librar
una guerra inútil que ha costado más de 241.000 vidas y billones de
dólares, el ejército estadounidense se retira apresuradamente.

En los últimos días, la
mayoría de sus 3.000 soldados restantes han abandonado
apresuradamente el país desde la gigantesca base aérea de Bagram al
norte de la capital, Kabul. Apenas hubo cobertura mediática de la
trascendental, pero bochornosa salida que evoca la vergonzosa caída
de Saigón en 1975, cuando el último de los militares
estadounidenses y operativos de la CIA huyeron de Vietnam como ratas
de un barco que se hunde.

La precipitada huida estadounidense de Saigón

A principios de este año,
el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, declaró septiembre como
fecha límite para retirar las fuerzas de Afganistán. La retirada ya
se ha producido, dejando al país sumido en un futuro incierto y
peligroso.

El comandante de las
fuerzas estadounidenses, general Scott Miller, advirtió
la semana pasada que Afganistán se enfrenta ahora a una más que
probable guerra civil
a medida que los militantes talibanes
empujan a las tropas afganas respaldadas por Washington hacia áreas
urbanas cada vez menos controladas.

Para Rusia, lo
inquietante es que Afganistán se ha convertido en una zona de
crecimiento del
grupo terrorista Daesh
, que ha aprovechado el vacío dejado por
los estadounidenses y otras fuerzas de la OTAN. Daesh comparte con
los talibanes una ideología islámica fundamentalista similar y
existen buenas razones para sospechar de una estrecha cooperación
entre ambos. Lo cual sugiere que, en breve, Afganistán se convertirá
en un refugio aún mayor para las redes terroristas, a pesar de las
garantías dadas por los talibanes de que no será así.

Si, debido a la
naturaleza débil de las fuerzas de seguridad afganas respaldadas por
Estados Unidos, los talibanes y Daesh dominan Afganistán en los
próximos meses, cosa probable, Rusia tendrá un califato radical en
su flanco sur. Fue en prevención de tal amenaza a su seguridad
nacional que Moscú decidió intervenir en la guerra de Siria,
ayudando al gobierno de Assad a derrotar a los yihadistas y así
evitar que militantes similares migren a sus regiones de Caucasia.

El problema yihadista de
Siria fue creado por Estados Unidos y socios de la OTAN como medio
encubierto para
derrocar al presidente Assad
y propiciar un cambio de régimen.
La intervención militar rusa puso fin a ese subterfugio
estadounidense aplastando a los grupos de militantes afiliados a
Daesh.

Ahora, irónicamente, la
derrota estadounidense y su caótica salida de Afganistán están
propiciando posibles quebraderos de cabeza a Rusia.

Nikolai Patrushev, jefe
del consejo de seguridad nacional de Rusia, ha estado en
conversaciones
con Kabul
para, según se informa, planear la manera de que Moscú
pueda contribuir a mantener la estabilidad regional. Dichas
conversaciones se han tornado aún más urgentes dada la apresurada
retirada de los estadounidenses.

“La supresión del
terrorismo, el tráfico de drogas, así como el comercio, la
cooperación económica y técnico-militar, fueron tratados en
detalle”, según comunicado del consejo de seguridad ruso.

Sergei Lavrov, ministro
de Exteriores de Rusia, también ha
manifestado su preocupación
por la propagación de Daesh en el
norte de Afganistán. Lavrov culpó la complacencia con la que los
políticos en Kabul han entablado conversaciones de paz con los
talibanes, señalándolo como uno de los factores del florecimiento
de Daesh en medio del caos interno.

La experiencia de Moscú
en Afganistán no fue feliz. La intervención de la Unión Soviética
en 1979 para apoyar a un gobierno aliado en Kabul contra los
muyahidines respaldados por Estados Unidos (un precursor de los
talibanes), condujo a una desastrosa guerra de 10 años que debilitó
gravemente a la Unión Soviética.

Las maquinaciones
imperiales estadounidenses en Afganistán, teóricamente en venganza
por los supuestos ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados
Unidos, han desembocado en una catástrofe total. Tras dos décadas,
Afganistán está en ruinas y los talibanes
preparados para volver al poder
una vez más. Un reciente estudio
de la Universidad de Brown estima el coste de la guerra en 2,26
billones de dólares. Suma que aumentará en el futuro a causa de los
gastos de atención médica a los veteranos y el interés financiero.
Más de 71.000 civiles afganos fueron asesinados. ¿Y todo para qué?
Afganistán es el trágico resultado de la arrogancia imperial
estadounidense y su enloquecido terrorismo de estado.

MOAB. La destructiva bomba lanzada por EEUU en Afganistán
cuyo coste es de 16 millones de dólares

Amarga repercusión, que
la destrucción criminal de Afganistán por parte de Washington legue
ahora un problema de seguridad nacional para Rusia y otras naciones
vecinas. Es tentador sospechar que Washington pueda estar
descargando deliberadamente su embrollo sobre Rusia y disfrutando cínicamente del dilema que le sobreviene a Moscú.




Fuente: Arrezafe.blogspot.com