October 11, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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EL TR脕FICO ILEGAL DE RESIDUOS T脫XICOS

El tr谩fico ilegal de residuos t贸xicos y, muy especialmente, los radioactivos, es una de las actividades il铆citas menos conocidas y, a la vez, m谩s terribles y peligrosas de nuestra sociedad. Los implicados van desde corporaciones siniestras a organizaciones criminales pasando por se帽ores de la guerra de estados fallidos.

Parte del bienestar de Occidente se basa en cosas sucias y feas como las guerras africanas que est谩n alimentadas con diamantes de sangre como en Liberia y, directamente en basura como en otros pa铆ses. Es un hecho que los pa铆ses del Norte tienen trapos sucios que intentan hacer desaparecer.

Entre el 13 y el 14 de diciembre de 1990, en la regi贸n italiana de Calabria, hubo una tormenta tremebunda. Al d铆a siguiente, en el pueblo de Amantea, en su playa, apareci贸 encallado un carguero llamado 鈥淩osso鈥. A bordo no hab铆a tripulantes ni pasajeros. Era un antiguo ferry convertido en carguero. Los servicios secretos italianos impidieron el acceso al barco a los curiosos. Se supo que la tripulaci贸n abandon贸 el barco y fueron rescatados por Salvamento Mar铆timo. Ellos pensaban que el barco se iba a hundir pero encall贸 en la arena. Las autoridades italianas contactaron con una compa帽铆a holandesa, de Rotterdam, de rescate en alta mar, llamada Smith-tak. Llegaron sus operarios y abrieron un boquete en el casco del barco con soplete. Empezaron a sacar las mercanc铆as de las bodegas y, una parte, las arrojaron al agua, y, otras, a tierra, dej谩ndolas en un arroyo y en una gruta. La compa帽铆a holandesa desguaz贸 el barco en el lugar y lo hicieron desaparecer. La carga del barco eran bidones viejos y otros m谩s nuevos. La empresa Smith-tak se hizo famosa despu茅s pues fue contratada por el presidente ruso Putin para rescatar un submarino en el mar de Barets.

Los mares de nuestro planeta son escenario de tr谩ficos y actividades ilegales. En el mundo hay tr谩ficos ilegales muy lucrativos: drogas, armas, seres humanos, animales salvajes, hidrocarburos, etc y esto genera una cantidad enorme de dinero negro. El menos conocido, el m谩s secreto y lucrativo es el tr谩fico de residuos altamente t贸xicos y peligrosos. Las industrias qu铆micas generan residuos que hay que tratar: medicamentos caducados, dioxinas, metales pesados, amianto, pesticidas, residuos org谩nicos de hospitales, disolventes, aceite industrial usado, escoria radioactiva, etc y no todas estas toneladas de residuos se tratan debidamente.

Una compa帽铆a italiana llamada la Jelly Watts se encargaba del transporte y tratamiento de toda clase de residuos t贸xicos y radioactivos enormemente contaminantes. Su sede estaba en Mil谩n. Esta compa帽铆a cre贸 un negocio redondo. Recog铆a residuos del norte de Italia, Francia, Alemania, Holanda, etc, y los cargaba en barcos que llevaba a pa铆ses del tercer mundo donde los abandonaban a la intemperie tal cual. Muchas empresas daban sus residuos y dinero a esta compa帽铆a y se desentend铆a del asunto. Esto sucedi贸 a mediados de los a帽os ochenta. En 1986 la Jelly Watts empez贸 con este negocio. A principios de 1987 zamp贸 el carguero 鈥淟inx鈥 con dos mil toneladas de residuos. Estos barcos zarpaban de peque帽os puertos italianos con poco tr谩fico. El 鈥淟inx鈥 tom贸 rumbo a Djibouti donde ten铆an influencia los servicios secretos franceses que avisaron al gobierno del peque帽o pa铆s africano y ordenaron impedir el desembarco. Posteriormente el gobierno de Venezuela acept贸 el cargamento y en abril de 1987 el 鈥淟inx鈥 lleg贸 a Carabobo. All铆 arrojaron la escoria en bidones a la costa a la intemperie y con un calor enorme. El vertedero t贸xico solt贸 gases  y no  se acercaban ni los animales. Los ni帽os que se acercaron enfermaron gravemente y los habitantes del territorio protestaron. El gobierno venezolano orden贸 a la Jelly Watts recoger de nuevo toda la escoria. Y se lo llevaron al L铆bano, un pa铆s en plena guerra civil. Al final los libaneses se negaron al desembarco en el puerto de Beirut y el barco tuvo que ser repatriado. Ya en Italia, el gobierno decret贸 el secreto de Estado sobre los residuos.

Los barcos de la muerte se encontraron en Somalia que era un pa铆s fallido donde no pod铆an protestar. La Jelly Watts dej贸 el negocio. Pero otras empresas entraron en el negocio. Hay empresas que transportan, tratan y almacenan legalmente los residuos, pero hay empresas ilegales que hacen lo mismo, sin problemas, por un precio mucho m谩s bajo, y se encargan de todo y son muy discretas.

Cuando la Jelly Watts vio que aquello no era viable las mafias italianas crearon otro sistema m谩s eficaz para lidiar con los residuos. El nuevo sistema consist铆a en contar con unos intermediarios que iban a las empresas con precios ventajosos y consegu铆an la basura. Luego llevaban la escoria a un puerto secundario. La mafia compraba cargueros antiguos que llenaban de la escoria. Los cargueros navegaban a alta mar y los hund铆an con su carga. En este negocio hab铆a apoyo de pol铆ticos, servicios secretos, etc.  Luego los mafiosos reclamaban el seguro de los barcos y redondeaban sus ingresos. Era todo muy discreto pues las tripulaciones no sab铆an que llevaban a bordo.

Peo jueces, polic铆as y fiscales italianos se pusieron en la pista de este tr谩fico ilegal de residuos. Se localizaron 40 barcos sospechosos hundidos en la costa italiana. El caso del barco 鈥淩osso鈥 hizo sospechar a las autoridades italianas y enviaron a la Smith-tak que era la 煤nica empresa que pod铆a tratar estos residuos.

En los a帽os noventa Somalia era un estado fallido disputado por dos se帽ores de la guerra locales: Ali Mahdi Mohamed, el presidente del gobierno, y Mohamed Farah Aidid, un general del antiguo r茅gimen. Hasta 1994, durante la guerra civil, hubo intentos de mediaci贸n a la vez que EEUU quiso eliminar al segundo. Los se帽ores de la guerra dispon铆an de armamento moderno y abundante. Los pa铆ses de la ONU que quer铆an la paz, a la vez, vend铆an armas bajo cuerda a los se帽ores de la guerra. Pero no se sab铆a c贸mo pagaban 茅stos ese armamento. En 1994 EEUU abandon贸 a Somalia y los pa铆ses de la ONU se fueron.

A partir de un control rutinario de la polic铆a italiana se detuvo a una persona en posesi贸n de unos planos de torpedos. Luego se hil贸 que un ingeniero italiano hab铆a creado un torpedo penetrador del que no se conoc铆a su uso. El torpedo penetrador es un tipo de torpedo con una punta muy pesada pero con el cuerpo hueco, donde se met铆an miles de kilos de residuos. Un barco los lanzaba al fondo marino y all铆 se quedaban los residuos. Este invento hab铆a sido financiado por la Uni贸n europea. Europa descart贸 el proyecto pero otros pa铆ses pod铆an vender sus aguas territoriales donde se pod铆an lanzar los torpedos.

En 1983 el gobierno italiano cre贸 una c谩mara de comercio italo-somal铆 regalando a Somalia seis barcos de pesca de altura que formaron la empresa italo-somal铆 SIPCO. Pero estos barcos se dedicaron al tr谩fico ilegal de residuos radioactivos y de armas. Se llenaban de residuos y armas e iban a Somalia. Los se帽ores de la guerra se quedaban con la basura y las armas que recib铆an como pago de lo anterior. Luego usaban los torpedos en el mar. Otro plan de cooperaci贸n italo-somal铆 fue la construcci贸n de una carretera de 300 kil贸metros en medio del desierto. Debajo de esa carretera se enterraron toneladas de escorias.

En este tr谩fico de residuos estaban implicados los servicios secretos italianos m谩s corruptos y el estado italiano m谩s desviado aparte de Francia, Alemania, Holanda, etc.

En el sur de Italia, m谩s recientemente, en la regi贸n de Campania, donde est谩 implantada la camorra, el negocio de los barcos de la muerte declin贸 por diversos factores. El clan Cassale se especializ贸 en coger los residuos dej谩ndolos en cualquier territorio que controlaban en donde se aseguraban que nadie hablaba por la ley de la omert谩. Llenaron minas, descampados, agujeros, etc  y le pegaban fuego cuando estaban llenos. Se coordinaban y prend铆an docenas de fuegos a la vez haciendo imposible su extinci贸n por los bomberos. Y luego los vertederos ilegales se llenaban con m谩s basura a cielo abierto y segu铆a el negocio.

El derroche de la sociedad actual es la basura del futuro y es peor de lo que parece.

Alfredo Velasco




Fuente: Asociaciongerminal.org