February 21, 2022
De parte de Algrano Sembrando La Duda
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El t茅rmino solidaridad hace referencia a un concepto muy amplio, susceptible de ser aplicado en diversos 谩mbitos de la vida y de la lucha anarquista (lo cual deber铆a ser lo mismo pero no siempre lo es) y con diversas interpretaciones. Por acotar un poco el an谩lisis, vamos a referirnos aqu铆 a la solidaridad ante situaciones de represi贸n, dentro del contexto del reino de Espa帽a, y a tratar de contemplar diversas acepciones del t茅rmino y c贸mo se ponen en pr谩ctica en dicho marco geogr谩fico y pol铆tico.

Una definici贸n de solidaridad, de entre las posibles, es la que emplearon en su momento (recogida a su vez de la tradici贸n ilegalista y anti-organizadora anarquista) l@s miembros del MIL en la pen铆nsula ib茅rica en los a帽os 70, entendi茅ndola como la profundizaci贸n y extensi贸n de las luchas de l@s represaliad@s, y ci帽endo solidaridad a lucha. Para este grupo cuando una serie de compa帽er@s (o un/a s贸lo) eran reprimid@s, la labor de quienes quisieran solidarizarse con 茅l/ella/ell@s habr铆a de ser retomar su lucha (independientemente de los m茅todos pero siempre mediante la acci贸n directa, claro est谩), llenar el vac铆o dejado por las detenciones y/o encarcelamientos, y proseguirla, atacando al mismo enemigo, en la misma materializaci贸n concreta, pues como el propio grupo dec铆a 鈥渓a sociedad ya nos proveer谩 de asistentes sociales y curas, los revolucionarios deben ocuparse de otras cosas鈥. Claro est谩 que el caso del MIL puede considerarse un caso extremo, por la envergadura de su actividad y por las condenas que recibieron.

Lo interesante de este planteamiento del MIL es que busca continuar el combate contra la autoridad exactamente donde se dej贸 cuando sucede la represi贸n, y para eso hay que ponerlo sobre el tapete. La misi贸n de las personas solidarias ser铆a, pues, explicarlo (en el caso de que fuera necesario), justificarlo, reproducirlo, etc. Tomada esta acepci贸n, que puede ser criticada, ampliada, revisada o reformulada, cabe preguntarse cu谩l ha sido y est谩 siendo por regla general la acepci贸n de solidaridad, y en particular de la solidaridad anarquista, que se est谩 utilizando y se ha utilizado de manera m谩s general y m谩s extendida en el reino de Espa帽a.

Vemos que en los casos m谩s usuales de aplicar dicha solidaridad en pr谩cticamente toda, o al menos en la mayor parte de, la pen铆nsula ib茅rica, las formas de entender 茅sta difieren bastante de la de la planteada por el MIL. Es descorazonador observar c贸mo en la mayor铆a de las ocasiones la solidaridad anarquista se reduce a tratar de limpiar el nombre de l@s represaliad@s (supuestamente manchado por el estado, en su intenci贸n de frenar su lucha) y a las imprescindibles tareas de asistencia a detenid@s y encarcelad@s, pero poco m谩s.

Se suele fraccionar la solidaridad en los distintos casos represivos (causas penales, es decir, judiciales, establecidas por el estado), con la seguidilla de explicaciones (independientemente del formato que estas adquieran) en la que abundan los detalles de c贸mo fue la detenci贸n, el caso particular de cada persona encausada (que por supuesto en muchas ocasiones se prestar谩 a explicar, oralmente o por escrito, su experiencia personal, cuya difusi贸n es indudablemente necesaria), la pertinencia o no de dicha detenci贸n, los motivos por las cuales las acusaciones son falsas, o infundadas o exageradas, sin olvidar la inconsistencia de los fundamentos jur铆dicos que las sostienen. En muchas menos ocasiones se explicar谩 por qu茅 el Estado trata de parar o reprimir esa lucha, qu茅 cosas hab铆a conseguido, en qu茅 hab铆a incomodado al sistema, c贸mo se hab铆a venido desarrollando y en la necesidad de que esa lucha particular se extienda al m谩ximo posible. Por supuesto, cuanto m谩s 鈥済en茅rica鈥 y 鈥減ol铆tica鈥 es una operaci贸n antisistema, o m谩s bien las acusaciones en las que se basa, menos f谩cilmente habr谩 una explicaci贸n exhaustiva del por qu茅 de la represi贸n, de qu茅 hechos le sirven de excusa, de qu茅 exactamente es lo que quieren frenar. Este tipo de an谩lisis son m谩s f谩ciles en luchas espec铆ficas, intermedias o parciales (que sin ser lo mismo, muchas veces pueden llegar a coincidir) cuando se quiere reprimir un hecho particular y espec铆fico, como por ejemplo una agresi贸n a un/a fascista o a un/a polic铆a. Aun as铆, aunque haya un hecho espec铆fico a reprimir, la solidaridad muchas veces (afortunadamente no siempre) suele quedar restringida a limpiar o dulcificar el nombre de quien es acusad@, o lo que le acusaron de hacer.

Son frecuentes determinado tipo de expresiones cuando la solidaridad se materializa, generalmente bajo el formato 鈥渃ampa帽a鈥 que, en el mejor de los casos, trata de 鈥渦nir los distintos casos 鈥 valga la redundancia 鈥 represivos鈥 para 鈥渧isibilizarlos鈥 y que tengan as铆 鈥渕谩s fuerza鈥, no desechando, sino m谩s bien al contrario, en la mayor铆a de las ocasiones, las 鈥渁lianzas鈥. Claro, cuando nos metemos en el espinoso terreno de las 鈥渁lianzas鈥 es cuando generalmente hay que ir modificando el contenido de lo que queremos trasmitir y de la justificaci贸n pol铆tica de la lucha de l@s detenid@s para que pueda caber en un enfoque que satisfaga a todas las partes solidarias (y muchas veces a todas las partes directamente represaliadas). As铆 son comunes las campa帽as espec铆ficas y muchas veces incluso 鈥減ersonalizadas鈥 con lemas tales como 鈥渟er (antifascista/joven/feminista/anarquista/sindicalista/antiespecista/comunista/independentista/trans/parado/skater/graffitero/etc鈥 apelativo intercambiable) no es delito鈥, o en otras situaciones, 鈥渢errorista es el estado鈥 (con sus diversas variantes). Se puede apreciar en estos ejemplos (elegidos por ser los m谩s usuales, se podr铆an haber elegido otros) un claro intento, consciente o no, de interpelar a la opini贸n p煤blica o quiz谩s a la 鈥済ente com煤n鈥 para comunicarle que las personas detenidas o encarceladas no son ese demonio que dice el estado que son, porque al parecer, ser delincuente o terrorista (aparte del problem贸n judicial en el que un/a se puede meter si asume para s铆 esas categor铆as) es algo moralmente inaceptable y podr铆a 鈥渞estar apoyos鈥 a la campa帽a si se emplean dichos apelativos. Hay un gran temor a la 鈥渃riminalizaci贸n鈥, palabra fetiche que sale en casi todos los comunicados y campa帽as solidarias anti-represivas habidas y por haber.

En este punto, totalmente consabido, es donde hemos de detenernos un momento para analizar el concepto de solidaridad que se est谩 empleando por estos parajes ib茅ricos y convertir esta reflexi贸n en una verdadera reflexi贸n y no en una mera explicaci贸n m谩s o menos tendenciosa.

Centr谩ndonos exclusivamente en el ambiente anarquista o an谩rquico nos surgen unas reflexiones que queremos compartir (aunque compartir sea de comunistas) en formato pregunta. Adem谩s este formato pone de relieve que no tenemos las respuestas a lo preguntado (al menos no todas), con lo que la intenci贸n no es sentar c谩tedra sino alentar el debate; muchas de las expresiones de la solidaridad que aqu铆 se analizan de forma cr铆tica han sido llevadas adelante en el pasado con mejor o peor tino por l@s autores de este documento: nadie hay libre de pecado, dijo el flacucho ese jud铆o de pelo largo y barbas hace dos mil y pico a帽os (si es que no es mentira todo).

En primer lugar, 驴por qu茅 se utiliza la palabra criminalizar? Criminalizar significa (seg煤n la RAE) 鈥渁tribuir un car谩cter criminal a alguien o a algo鈥; lo que nos remite a crimen, que, adem谩s de significar 鈥渁cci贸n reprobable鈥 (2陋 acepci贸n del DRAE), significa 鈥渄elito grave鈥. Esto a su vez nos remite a la palabra delito, que adem谩s de significar tambi茅n 鈥渁cci贸n reprobable鈥 (aqu铆 como en crimen, se pone de manifiesto el car谩cter moralizante del t茅rmino, y ya que estamos del lenguaje, para equiparar legislaci贸n a 茅tica o moral) en su 2陋 acepci贸n, significa tambi茅n 鈥渜uebranto de la ley鈥. Por lo tanto un crimen es un delito grave, y un delito grave es un quebranto grave de ley. Siguiendo el razonamiento, si como anarquistas queremos la destrucci贸n del Estado y del capitalismo y, ya puestos, de toda forma de poder, lo cual es ilegal seg煤n el ordenamiento jur铆dico espa帽ol (y de todas partes del mundo), vemos que intentar destruir el estado es un delito grave y por lo tanto un crimen, luego somos criminales o nos gustar铆a serlo, luego atribuir al anarquismo un car谩cter criminal es obvio, por lo tanto, 驴qu茅 problema hay con que nos criminalicen si somos criminales, o al menos nos gustar铆a serlo? Si lo que estamos haciendo es re significar el t茅rmino, o referirnos a su connotaci贸n moral, al menos podr铆amos comunicarlo; de todas formas 驴no es la moral una forma de apuntalar el orden establecido y viene determinada por 茅l? 驴no deber铆a ser tambi茅n destruida como parte del poder? Entonces 驴por qu茅 tanta preocupaci贸n?

En segundo lugar, se suele utilizar mucho, como ya hemos mencionado, el slogan 鈥淸鈥 no es delito鈥. Bien, si lo es, qu茅 problema hay, 驴no hemos de convenir que somos delincuentes y adem谩s, criminales? De hecho, cuando se trata de justificar un acto punible del que se pueda acusar a un/a anarquista, muchas veces empleando estas f贸rmulas caemos en contradicciones y falsedades. Cuando se dice por ejemplo 鈥渟er antifascista no es delito鈥, ciertamente, ser antifascista no lo es, siempre y cuando la actividad se realice dentro de la ley, el delito estribar铆a en, por ejemplo, zurrarle a un/a nazi; eso s铆 es delito. Muchas veces se afirma que tal acto o tal otro, sometido a proceso judicial, fue un 鈥渁cto de autodefensa鈥; pudiera ser verdad pero 驴qu茅 problema hay si no fuera un acto defensivo sino de agresi贸n, de ataque? 驴acaso el estado va a caer con actos de autodefensa? Si la autodefensa viene motivada por la misma existencia del fascismo o del estado 驴acaso no es l贸gico pensar que, como de hecho sucede, queremos su destrucci贸n y que por lo tanto nos defendemos atacando?. En lugar de justificar el hecho de que el poder es nocivo, de animar a la lucha, tratamos de utilizar el lenguaje judicial, enunciando nosotr@s lo que es delito y lo que no lo es, como si nos tuviera que importar un pimiento. Lo l贸gico es que cuando hagamos las cosas tengamos en cuenta lo que es delito y lo que no para saber las posibles consecuencias a las que nos enfrentamos, pero obrar en funci贸n de si lo que hacemos es 煤til, o 茅tico bajo nuestra 贸ptica, no bajo la 贸ptica del Estado. Muchas veces este tipo de campa帽as se suele complementar o suelen ir dentro de una campa帽a en la que se suele pedir la abosluci贸n de l@s encausad@s; eso es tres cuartas partes de lo mismo, 驴vamos a meternos en el terreno judicial para decidir qui茅n es inocente o culpable, qui茅n cometi贸 y qui茅n no, qui茅n merece castigo y punici贸n y qui茅n clemencia o absoluci贸n? Eso lo hacen los jueces. Si queremos meternos en esas lides, m谩s valdr铆a estudiar derecho y opositar a juez, al menos nuestras decisiones tendr铆an un efecto real sobre l@s re@s y adem谩s cobrar铆amos un suculento sueldo de lacay@s del sistema.

En tercer y 煤ltimo lugar, muchas veces, demasiadas, entramos en la f贸rmula 鈥渢errorista es el estado鈥, generalmente, como es obvio, cuando el 谩mbito anarquista sufre una operaci贸n antiterrorista. Al hacer esto estamos asumiendo el t茅rmino terrorismo, pero para aplic谩rselo al sistema. Es decir que concordamos con esa etiqueta de terrorista, construida legal, ling眉铆stica, cultural y moralmente por el poder pero la rechazamos para nosotr@s y se la aplicamos a 茅l. Terrorismo es una palabra que tiene una enorme cantidad de acepciones en funci贸n de la 茅poca hist贸rica y del proceso de lucha contra el estado y/o el capitalismo en el que nos encontremos. Si terrorismo significa en una de sus acepciones del DRAE (suele ser la 1陋 o la 2陋, dependiendo de la edici贸n) 鈥渄ominar mediante el terror鈥, habremos de convenir en que no somos terroristas, pero de igual manera que no somos jefes, pues no queremos que exista la dominaci贸n; pero 鈥渢errorismo鈥 tiene cuatro acepciones m谩s, sin contar su definici贸n en el c贸digo penal. Algunas de esas acepciones pudieran tener que ver con nuestra lucha y sus efectos como por ejemplo 鈥渟ucesi贸n de actos de violencia ejecutados para infundir el terror en la poblaci贸n o una parte de ella鈥, lo cual suena a una versi贸n m谩s enrevesada y desarrollada de las t铆picas campa帽as con esl贸ganes como 鈥渜ue el miedo cambie de bando鈥, etc. Otras definiciones aluden a la 鈥渁ctividad criminal de bandas organizadas que buscan crear alarma social con fines pol铆ticos鈥. Sobre organizaci贸n o no el debate en el seno anarquista es muy amplio y largo, y alarma social es un t茅rmino demasiado ambiguo que pudiera coincidir con algunos planteamientos anarquistas. Sin mencionar que el t茅rmino terrorista fue muchas veces reivindicado con orgullo para s铆 por much@s anarquistas en el pasado (sin ir m谩s lejos y en el reino espa帽ol, Garc铆a Oliver en el aniversario de la muerte de Durruti, donde define al grupo anarquista Los solidarios, compuesto por 茅l mismo, Durruti, Ascaso, Jover, etc, como 鈥渓os mejores terroristas de la clase trabajadora鈥). A d铆a de hoy no es posible en el reino de Espa帽a considerar la actividad anarquista como terrorista ateni茅ndonos a las definiciones jur铆dicas, por otro lado siempre cambiantes, ni a las sentencias judiciales hasta la fecha emitidas en democracia. La 鈥渙rganizaci贸n鈥 anarquista no es tal a ojos del estado pues para 茅l organizarse implica jerarqu铆a (y, probablemente, con toda la raz贸n del mundo, aunque ese es tema de otro debate), y les recordamos desde estas l铆neas a l@s imb茅ciles del CNP que 鈥渁narquista鈥 significa 鈥渕ovimiento contrario a las jefaturas鈥 y viene de 鈥渁narqu铆a鈥 que significa 鈥渟in jefe鈥. Adem谩s un hecho violento no ha de implicar necesariamente terrorismo.

No obstante ese no es el tema de debate, da igual si lo anarquista entra o no en esa definici贸n jur铆dica o ling眉铆stica, lo importante es que es una categor铆a construida y es absurdo aceptarla o rechazarla. Hemos de funcionar con base en nuestras propias categor铆as, no con las del sistema. Al decir 鈥渢errorista es el estado鈥 la estamos aceptando, s贸lo que para aplic谩rsela al estado. Terrorismo se ha convertido en la nueva y m谩gica palabra demoniaca que nadie quiere para s铆 y todo el mundo se la aplica a l@s dem谩s. De hecho en el 煤ltimo c贸digo penal ni siquiera hace referencia ya a la violencia pues un acto terrorista es todo aquel que 鈥渄e manera reiterada busque subvertir el orden constitucional y/o alterar gravemente el orden p煤blico鈥. 脷ltimamente, incluso, lo que se viene enjuiciando es la intenci贸n (como por ejemplo en el caso de l@s j贸venes de Altsasu encarcelad@s por una pelea con unos guardias civiles en dicha localidad Navarra y que se enfrentan a penas de 50 a帽os por cabeza), lo cual pone de manifiesto las contradicciones que sobre el tema existen dentro del propio poder y de la propia judicatura (el nada revolucionario ex juez Baltasar Garz贸n, hoy jurista, protestaba contra dicha medida a l@s j贸venes navarr@s ya mencionad@s desde las p谩ginas del poco sospechoso de subversi贸n diario El Pa铆s).

Precisamente esta categor铆a legal se ha creado ampliando la definici贸n porque es un instrumento para frenar la lucha contra el sistema, aunque no se haya visto reflejada aun en condenas y sea susceptible de ser modificada. Esto denota que el t茅rmino se convierte en el delito comod铆n, por la hist贸rica repulsi贸n que suele llevar aparejada la palabra, para atizar mejor a la subversi贸n. Qu茅 sentido tiene aceptarlo o no, m谩xime cuando al decir que 鈥渢errorista es el estado鈥 estamos asumiendo esa definici贸n (que adem谩s viene representada en el imaginario colectivo de forma muy particular) pero para aplic谩rsela a otro. 驴acaso queremos decir que no somos asesin@s indiscriminad@s de masas? Porque ese es el ideal que suele llevar aparejado el t茅rmino. Y 驴a qui茅n le queremos decir eso? 驴a la gente? La gente ya lo sabe. Ese tipo de propaganda, ese tipo de expresi贸n de la solidaridad nos remite a un deje que, con bastante seguridad, sea producto del miedo: querer limpiar el nombre del anarquismo y de l@s detenid@s o encarcelad@s ante la opini贸n p煤blica. Aun queremos caer simp谩tic@s a una algo abstracto que es a quien dirigimos las campa帽as.

Las campa帽as adem谩s son la base de nuestro funcionamiento. Muchas veces sustituyen a las tareas continuas que debemos hacer por un incremento de la propaganda y las movilizaciones/acciones durante un periodo de tiempo donde, con un principio y un final bien marcados (generalmente las detenciones y la sentencia final, muchas veces la campa帽a se acaba mucho antes), realizamos una serie de actos, primordialmente propagand铆sticos pero no solo, cuyo grueso lleva marcada siempre esa casi obsesi贸n por parecer gente respetable, buena, que no se merece lo que le est谩 pasando y que no es lo que el estado dice que es. Seguimos hablando en los t茅rminos morales, ling眉铆sticos e incluso judiciales del estado.

Pocas veces se explica por qu茅, en las operaciones antiterroristas por ejemplo, el estado nos detiene y encarcela. No se suele explicar que ha habido una escalada en la conflictividad (tanto social general como en la an谩rquica) y que eso el aparato del estado ha de frenarlo como sea. No se explica la cantidad de ataques contra el poder y sus instituciones, en qu茅 contexto, motivados por qu茅. No se explica el papel anarquista en las expresiones pol铆ticas de esas tensiones sociales. Parad贸jicamente, todo eso lo hace el propio estado aunque l贸gicamente instrumentaliz谩ndolo y distorsion谩ndolo (a veces mintiendo claramente) en su propio beneficio. El 谩mbito anarquista generalmente lo suele explicar con un vago argumento de 鈥渟omos la disidencia鈥, lo cual muchas veces no dice nada. Se suele hablar de no 鈥渁sustar a la gente鈥 y del citado 鈥渂uscar alianzas鈥 pero muchas veces esa 鈥済ente鈥 y esas 鈥渁lianzas鈥 no responden en la pr谩ctica, con lo que se queda todo en el escas铆simamente amplio mundo del antagonismo y ni siquiera, pues a veces incluso dentro del propio seno anarquista hay gente que no quiere apoyar determinados temas por cuestiones de 鈥渋magen鈥 (como por ejemplo en los delicados asuntos de atraco).

Llama la atenci贸n por ejemplo que en la operaci贸n Pi帽ata (uno de los numerosos dispositivos antiterroristas contra el anarquismo en el reino de espa帽a) se haya hecho especial hincapi茅 en que ni l@s anarquistas en general ni l@s encausad@s son terroristas (como especial hincapi茅 se ha hecho en las otras operaciones) y sin embargo a penas se haya pasado de puntillas, salvo en algunos pocos comunicados, que la polic铆a establec铆a una estructura jer谩rquica anarquista con sus jefes, mandos intermedios, etc. Carteles de 鈥渢errorista es el estado鈥 se vieron muchos, pero aun no se vio uno que dijera 鈥渓@s anarquistas no tenemos jefes鈥. 驴por qu茅? 驴acaso es m谩s grave que nos asimilen sin conseguirlo a fan谩ticos asesinos de masas (imaginario colectivo de terrorismo) que al propio estado con sus estructuras? Y por qu茅, si esa gente a la que te贸ricamente nos dirigimos sabe perfectamente que los anarquistas no matan gente indiscriminadamente (la 煤ltima vez que se asoci贸 un delito de sangre al anarquismo en el reino espa帽ol fue hace exactamente 21 a帽os y la vez anterior hac铆a otros 19 o 20 y la anterior fue en los a帽os 60, y la anterior durante la 茅poca del maquis); sin embargo, y parad贸jicamente, no todo el mundo sabe que ni tenemos ni queremos jefes. Est谩 claro, las ganas de limpiar el nombre para caerle bien a ese invento de la prensa llamado opini贸n p煤blica son mayores que las de extender la lucha que ha llevado a l@s anarquistas a prisi贸n.

Todo lo aqu铆 expresado son dudas e inquietudes, referidas a grandes rasgos a sucesos generales. No significa que no haya compa帽er@s que no hayan intentado romper con estas din谩micas tan ib茅ricas y que no est谩n tan extendidas en el resto de los movimientos an谩rquicos m谩s all谩 de estas artificiales fronteras. Sea como fuere en nuestras manos est谩 el seguir extendiendo esa solidaridad de lucha y de cuestionar aquellas cosas con las que no estemos de acuerdo, no con meras palabras o cr铆ticas hechas desde la superioridad moral sino con actos, para poder decir que no aceptamos tal cosa y que en su lugar podemos presentar tal otra.

En nuestras manos est谩 afrontar el tema de la solidaridad y poder articular un movimiento anarquista fuerte y combativo. Siempre con la cabeza alta.


Recuperamos un articulo publicado hace varios a帽os.

Fuente: https://quemandoarcas.noblogs.org/files/2020/04/La-ira-de-behelial.pdf

Otros autores, es una categor铆a gen茅rica para las publicaciones de art铆culos interesantes de autores que nos parece bien compartir pero que no tienen vinculaciones con Algrano. En todas las publicaciones aparecer谩 la autor铆a propia as铆 como enlaces para buscar mas informaci贸n relacionada.




Fuente: Algranoextremadura.org