December 4, 2022
De parte de Lobo Suelto
181 puntos de vista

Si Ernesto 鈥淐he鈥 Guevara fue a lo largo de su vida un escritor extremo, corresponde a Ricardo Piglia la m谩s fina compresi贸n de esa relaci贸n radical entre literatura y experiencia que est谩 en la base de una forma de comprender la pol铆tica y la revoluci贸n latinoamericana de la d茅cada del 鈥60. Sus textos 鈥攄iarios, correspondencia, apuntes, informes, art铆culos y discursos鈥 bordearon la intimidad del desfiladero de la guerra. De Pasajes de la guerra revolucionaria (1956-59) al Diario de Bolivia (1967) hay en Guevara una escritura de la guerrilla y una apelaci贸n constante a los libros. De all铆 que Piglia asegure en su libro El 煤ltimo lector que en el Che se conjuga la ficci贸n sobre el filo de la practica m谩s estricta, llevando el peso de los libros en su mochila como 煤nica excepci贸n a la regla de la marcha ligera que define al combatiente en el monte. El Che le铆a en las pausas de la guerra, se lamentaba por perder un volumen de Trotsky en una emboscada del ej茅rcito boliviano y se aferraba a la literatura como uno de los pocos defectos a los que no hubiera sabido renunciar.

Alegr铆a de P铆o es un breve texto de recuerdos personales sobre el tr谩gico episodio del 5 de diciembre de 1956, en el que los combatientes de la embarcaci贸n Granma, caminantes agotados y muertos de hambre, fueron acribillados por la aviaci贸n de la dictadura de Batista cerca de la playa Las Coloradas. El episodio, que seg煤n Guevara fue el 鈥渂autismo de fuego鈥 del que 鈥渟er铆a el ej茅rcito rebelde鈥, forma parte de Pasajes de la guerra revolucionaria. All铆 se narra la agon铆a del joven doctor argentino, m茅dico de la expedici贸n, que al ver a un compa帽ero suyo dejar una caja de municiones en medio de la balacera reacciona abandonando el pesado botiqu铆n: 鈥淭om茅 la caja de balas, dejando la mochila para cruzar el claro que me separaba de las ca帽as鈥. El relato es c茅lebre: llegando al refugio natural del ca帽averal, escribe el Che: 鈥淪ent铆 un fuerte golpe en el pecho y una herida en el cuello; me di a m铆 mismo por muerto鈥. En esas condiciones, tendido y sin recursos, 鈥渕e puse a pensar en la mejor manera de morir en ese minuto en que parec铆a todo perdido. Record茅 un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista apoyado en un tronco de 谩rbol se dispone a acabar con dignidad su vida, al saberse condenado a muerte por congelaci贸n, en las zonas heladas de Alaska鈥. Piglia no pierde la ocasi贸n para se帽alar la aparici贸n de un recuerdo literario en el momento que parec铆a ser el de su muerte y concluye un primer sentido de lo que podr铆a entenderse por 鈥渓ector extremo鈥: aquel que acude a la ficci贸n para extraer de all铆 un modelo capaz de dar forma a una experiencia l铆mite. Seg煤n Piglia, el cuento que el Che evoca es Encender la hoguera. Vale la pena reproducir un fragmento: 鈥淧erd铆a la batalla contra el fr铆o, que penetraba en su cuerpo por todas partes, insidiosamente. Al advertirlo, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantarse y seguir corriendo. Pero apenas hab铆a avanzado treinta metros, empez贸 de nuevo a tambalearse y volvi贸 a caer. 脡ste fue su 煤ltimo momento de p谩nico. Cuando recobr贸 el aliento y el dominio de s铆 mismo, se sent贸 en la nieve y se encar贸 por primera vez con la idea de recibir la muerte con dignidad鈥.

En carta de despedida a sus 鈥淨ueridos viejos鈥, el Che evoca al Quijote: 鈥淥tra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con la adarga al brazo鈥. En la misiva vuelve sobre el episodio de su conversi贸n de m茅dico en soldado (鈥渟oldado no soy tan malo鈥), y repasa la d茅cada que lo separa de Alegr铆a de P铆o con otra frase de lector 鈥攄e otro tipo de lectura, la propiamente pol铆tica鈥, 鈥渕i marxismo est谩 enraizado y depurado鈥. Consciente del tipo original de figura en la que se ha convertido agrega: 鈥淢uchos me dir谩n aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades鈥. Piglia lee: quijotismo como modo de lidiar con la realidad.

Narrador es, para Walter Benjamin, quien es capaz de transmitir oralmente experiencias. A diferencia de la comunicaci贸n informativa, la transmisi贸n de historias vividas supone el arte de captar un sentido y de compartirlo por medio de gestos y palabras. El Che cabe en esa escueta definici贸n. Hace la experiencia, la capta, la escribe o la cuenta. Ese ser铆a el Guevara escritor. Luego vendr铆a el Guevara pol铆tico, que bloquea al escritor. Piglia nota una cierta incompatibilidad entre ambos: Guevara 鈥渕oldea y transmite en soledad鈥. El valor de su narraci贸n permanece en su experiencia de autotransformaci贸n, en la ejemplaridad de su propia constituci贸n como figura de hombre nuevo. Lo dice as铆: 鈥淗ay una tensi贸n pre-pol铆tica en la b煤squeda del sentido en Guevara鈥. Si entiendo bien la tesis de Piglia, Guevara 鈥渉a resuelto el dilema鈥 entre la literatura como modelo de vida y experiencia extrema por la v铆a de la repetici贸n y la realizaci贸n: vivir a fondo, realizando modelos ficcionales. La literatura lo acompa帽a a Guevara en la desposesi贸n, en diversa situaciones de peligro, fuera del circuito mismo en el que la literatura como exhibici贸n otorga prestigio. La cita de London llega en la soledad m谩s final, cuando precisa la referencia de otra vida de la que aprender a morir. Pero la pol铆tica perturba su vocaci贸n de escritor. En esa l铆nea Trotsky ser铆a un antecedente.

Si algo resulta inolvidable del texto de Piglia es su comentario de una foto del Che en Bolivia. En ella se lo ve 鈥渓eyendo en medio de la desolaci贸n y la experiencia terrible de la guerrilla perseguida鈥. Aferrado al libro hasta el final. Piglia conecta esta escena con una cita del diario de Guevara de la guerrilla en el Congo: 鈥淓l hecho de que me escape para leer, huyendo as铆 de los problemas cotidianos, tend铆a a alejarme del contacto con los hombres, sin contar que hay ciertos aspectos de mi car谩cter que no hacen f谩cil el intimar鈥. El libro fuera de lugar y la lectura como substracci贸n. El fragmento citado pertenece al ep铆logo del libro Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo. Luego de evaluar los factores pol铆ticos del fracaso, Guevara redacta una larga autocr铆tica que comienza con la expresi贸n 鈥渕e toca hacer el an谩lisis m谩s dif铆cil, el de mi actuaci贸n personal鈥. En tono de severo escribe all铆 Guevara: 鈥淓n cuanto al contacto con mis hombres, creo haber sido lo suficientemente sacrificado como para que nadie me imputase nada en lo personal y f铆sico, pero mis dos debilidades fundamentales estaban satisfechas en el Congo: el tabaco, que me falt贸 muy poco y la lectura, que siempre fue abundante. La incomodidad de tener un par de botas rotas o una muda de ropa sucia o comer la misma pitanza que la tropa y vivir en las mismas condiciones, para m铆, no significaba sacrificio鈥. Lee Piglia: libros y tabaco. Y agrega: la abstracci贸n como debilidad y refugio, corte, contradicci贸n y adicci贸n. H谩bito irrenunciable. Cuenta Piglia que cuando lo capturan en 脩ancahuazu, 鈥渓o 煤nico que conserva (porque ha perdido todo, no tiene ni zapatos) es un portafolio de cuero, que tiene atado al cintur贸n, en su costado derecho, donde guarda su diario de campa帽a y sus libros鈥.

El contra ejemplo de Guevara ser铆a Gramsci. La situaci贸n de lectura en la hamaca, durante las pausas de la marcha por el monte, es el exacto opuesto de la prisi贸n fascista. Fijado en el espacio, detenido, el comunista italiano es 鈥渆l pol铆tico separado de la vida social en la c谩rcel鈥 y en aquellas circunstancias 鈥渆l mayor lector de su 茅poca鈥. Inmovilizado en los calabozos mussolinianos consulta todos libros que est谩n a su alcance, lee uno por d铆a y redacta los comentarios de sus estudios. Su tarea intelectual es correlativa al impedimento de praxis pol铆tica. Hay en Piglia una intuici贸n sobre una inversi贸n proporcional entre quietud forzada y elaboraci贸n sutil de grandes nociones pol铆ticas como 鈥渂loque hist贸rico鈥 y 鈥渃ultura nacional popular鈥. La contraposici贸n de circunstancias se har铆a presente en concepciones pol铆ticas divergentes: la hegemon铆a gramsciana como enemistad pl谩stica y el antagonismo guevariano como enemistad directa. En los dos casos la pol铆tica se explica a partir del proceso de formaci贸n de la voluntad. Pero ah铆 donde el comunista la describe en un complejo proceso de articulaci贸n de alianzas, el argentino la resumir铆a en la instauraci贸n de una subjetividad combatiente. Al contrario de Gramsci, Guevara ser铆a fluido solo para la marcha, pero r铆gido para la pol铆tica. Lo que Piglia cree es que al tomarse su propia transformaci贸n como referencia Guevara se habr铆a privado de elaborar una pol铆tica transmisible. Sujeto capaz de dar cuenta de la 鈥渢ensi贸n tr谩gica鈥 de su experiencia, se torna ineficaz para pasar del sacrificio individual a la construcci贸n pol铆tica, aunque no para la construcci贸n del mito.

La hip贸tesis de Piglia es que la vocaci贸n de escritor se forma en Guevara en la experiencia de la lectura. Los datos que toma en cuenta son los siguientes: imposibilitado por el asma de asistir a la escuela, aprendi贸 de muy ni帽o a leer con su madre; muy pronto se convierte 鈥攅n palabras de su hermano Roberto鈥 en un 鈥渓oco por la lectura鈥; la lectura es en Guevara 鈥減r谩ctica inici谩tica鈥 y 煤nica l铆nea de continuidad capaz de acompa帽arlo en sus sucesivas metamorfosis, el 煤nico h谩bito del que no se desprende. Habr铆a incluso una cierta dependencia f铆sica del libro, una puesta en serie del asma y la lectura: inhalador para respirar y libros para leer, como objetos que 鈥渉ay que llevar siempre鈥. Guevara lee y escribe porque lee. Toma notas y las elabora. La escritura como registro inmediato de su experiencia, sobre la que retorna para darle forma. Los rastros del proyecto de una vida de escritor est谩n dispersos en sus cartas. A Ernesto S谩bato le refiere en abril de 1960: 鈥淟o que para m铆 era lo m谩s sagrado del mundo, el t铆tulo de escritor鈥 y a Le贸n Felipe le escribe en el 鈥64: 鈥淢e aflor贸 una gota de poeta fracasado que llevo dentro y recurr铆 a usted鈥. Esas cartas conservan un valor extraordinario. En la que le dirige a S谩bato hay otra frase tan importante como la que cita Piglia: 鈥淟a guerra nos revolucion贸鈥. Lo que hubiera habido de escritor en Guevara result贸 definitivamente modificado en y por la experiencia pol铆tica. La explicaci贸n que da al autor de El t煤nel es de lo m谩s interesante a la hora de retratar la formaci贸n de un pensamiento pol铆tico: la guerra exigi贸 de los combatientes una conversi贸n inesperada en pedagogos que deb铆an 鈥渆xplicar a los campesinos indefensos c贸mo pod铆an tomar un fusil y demostrarles a esos soldados que un campesino armado val铆a tanto como el mejor de ellos; e ir aprendiendo c贸mo la fuerza de uno no vale nada si no est谩 rodeada de la fuerza de todos鈥.

Buscando al escritor, Piglia encuentra al pol铆tico sacrificial. No acepta la idea de que hubiera en Guevara algo as铆 como una figura nueva, capaz de tejer literatura y pol铆tica en proporciones impuras. Ve como un producto terminado, donde habr铆a 鈥攅n palabras de Abel Gilbert鈥 un sujeto 鈥渆n transici贸n鈥. Su f贸rmula es: 鈥淓l pol铆tico triunfa donde fracasa el escritor鈥. Con variaciones diversas podemos encontrar frases similares en sus escritos sobre Sarmiento y Walsh. El escritor sucumbe y se sacrifica en la pr谩ctica pol铆tica. 驴Hasta qu茅 punto no habla aqu铆 Piglia de s铆 mismo? Del escritor que debe substraerse de la inminencia revolucionaria para escribir. Ciertas 茅pocas parecer铆an someter al escritor a una elecci贸n de hierro, una inevitablemente fracasa all铆 donde la otra triunfa. Pero el 鈥減ol铆tico que surge entre las ruinas del escritor鈥 鈥擥uevara o Trotsky鈥 es un pol铆tico irreal, ilusorio, h茅roe tr谩gico, nost谩lgico de la literatura.

La idea del pol铆tico irreal, que inicia su formaci贸n como 鈥渧iajero errante que se politiza y no tiene inserci贸n鈥, reaparece luego en el revolucionario que tiende hacia 鈥渦na forma no nacional de la pol铆tica鈥. Piglia lee la pol铆tica del Che como una voluntad sin fronteras y una 鈥渇orma sin territorio鈥. Sacrificio del cuerpo y ausencia de condiciones hist贸ricas particulares. Pero decirlo as铆 es demasiado parcial. Porque implica ignorar la percepci贸n de Guevara del espacio abierto por la influencia expansiva de una revoluci贸n triunfante, y del intento por construir una sinton铆a con las m谩quinas de guerra anticoloniales triunfantes en buena parte de Asia y 脕frica. El nomadismo guevarista se torna incomprensible por fuera de la perspectiva geopol铆tica que anima el giro de la pol铆tica mundial del este/oeste al norte/sur. De modo que la relaci贸n entre espacio y pol铆tica puede ser retomada desde la estrecha relaci贸n que Piglia percibe en la traves铆a del joven Guevara. Sus propias metamorfosis resultan inseparables de un v铆nculo formativo con el territorio. Los viajes del joven Guevara son una introducci贸n al compendio de las figuras sociales de Am茅rica Latina, de los marginales a los enfermos, de las v铆ctimas sociales a los exiliados pol铆ticos y como punto culminante de ese proceso politizador. La m铆tica conversaci贸n sostenida con Fidel Castro en julio de 1955, le铆da como 鈥渟alto cualitativo鈥 que encamina a Guevara del marxismo al combate, ser铆a el momento culminante de una conversi贸n. En septiembre del 鈥57 el Che ya es comandante del Ej茅rcito Rebelde. En este punto 鈥攃ree Piglia鈥 la forma humana ya est谩 formada y, quiz谩s, cristalizada. El Che habr铆a alcanzado la forma universal (el 鈥済uerrillero esencial鈥, como 鈥渕omento de la decisi贸n鈥 y determinaci贸n de la relaci贸n amigo-enemigo), aplicable luego a situaciones nacionales diferentes. Como si del modelo derramaran las condiciones hist贸ricas para la revoluci贸n. Dadas las condiciones objetivas en casi todo el tercer mundo, Guevara cre铆a que se trataba de acelerar la creaci贸n de las condiciones subjetivas, en una etapa hist贸rica en la que el poder imperialista impon铆a la guerra anti insurgente: hacer mil Vietnams es la consigna. A diferencia de la lectura m谩s matizada de Le贸n Rozitchner sobre la relaci贸n entre guevarismo y contra-violencia, Piglia no reconoce sino dos figuras en el teatro guevariano: la del traidor y la del h茅roe. A eso se reducir铆a la pol铆tica de grupo 鈥渆n esa tradici贸n terrible del guevarismo鈥: una pr谩ctica de control constante. La guerrilla del Che es as铆 percibida como un 鈥渆stado microsc贸pico que vive siempre en estado de excepci贸n鈥 y en el cual la tensi贸n formativa sobre el sujeto se reduce a poner a prueba la relaci贸n 鈥渆ntre ascetismo y conciencia pol铆tica鈥, sin mayor consideraci贸n sobre lo que ella tuvo de investigaci贸n sobre la din谩mica de lo subjetivo revolucionario en el contexto de una lucha de clases confrontada con la guerra colonial.

La inclusi贸n de Guevara en el mundo de los grandes lectores permite no solo desmitificar al revolucionario, sino tambi茅n situarlo en el at铆pico juego de la imaginaci贸n en la que la pol铆tica es aprendizaje y forma de vida, tomando en cuenta a la literatura como una dimensi贸n fundamental del viaje formativo del esp铆ritu. Mucho m谩s interesante ser铆a la impugnaci贸n a la 鈥渃asta鈥 si se incluyera esta carencia de aventura como d茅ficit de fuentes de rebeli贸n y causa de su desganada subordinaci贸n de la praxis al estado de cosas. El 煤ltimo lector es una antolog铆a de todo aquello que permanece inaudible por fuera de la literatura y el homenaje m谩s personal del escritor a la lectura como contra conducta. En ese universo fant谩stico el borgismo act煤a como una 鈥渃apacidad de leer todo como una ficci贸n y de creer en su poder鈥, y la figura del detective c茅libe y fascinado por el deseo de saber ostenta una lucidez 煤nica, procedente del lugar que ocupa en los m谩rgenes de la sociedad.

El cohete a la luna




Fuente: Lobosuelto.com