November 19, 2021
De parte de La Haine
196 puntos de vista


A pocos d铆as de las elecciones, lo que parec铆a una carrera ganada para la izquierda se ha vuelto un escenario incierto, en medio del declive del pi帽erismo

El 21 de noviembre los chilenos y chilenas acudir谩n a las urnas despu茅s de casi cuatro a帽os desde que el derechista Sebasti谩n Pi帽era comenzara su segundo mandato presidencial. Su gobierno ha sido fuertemente cuestionado luego del estallido social de 2019, cuando las fuerzas policiales cometieron repetitivas violaciones a los derechos humanos de los manifestantes (como consigna Amnist铆a Internacional).

La elecci贸n llega tras haber elegido a los miembros de una in茅dita Convenci贸n Constitucional, a cargo de escribir una nueva constituci贸n para el pa铆s. El proceso tiene la oportunidad de ponerle fin a la Constituci贸n de 1980, biblia del 芦Estado subsidiario禄 y uno de los motivos principales por los que la gente se rebel贸 en 2019. Se trata de las dos caras de un periodo de cambios en el pa铆s reconocido como 芦la cuna del neoliberalismo禄. Mientras el presidente destacaba a Chile como el 芦oasis de una Am茅rica Latina convulsionada禄, la sociedad fraguaba un profundo descontento, expresado en el auge de las protestas. La indignaci贸n contra la desigualdad y la creciente valorizaci贸n ciudadana del rol del Estado en la econom铆a (Rovira, 2019), no solo abrieron el proceso constituyente sino que le otorgaron a los sectores transformadores una mayor铆a abrumadora de representantes en el nuevo 贸rgano.

En ese escenario, la izquierda parec铆a contar con una amplia ventaja. Gabriel Boric (Frente Amplio), exdirigente estudiantil y actor clave para posibilitar la Convenci贸n Constitucional, se convirti贸 en la carta m谩s fuerte de la oposici贸n tras ganar contundentemente las primarias del sector. Parte importante de la poblaci贸n ha acudido a votar por primera vez en su vida en las instancias del proceso constituyente y su programa sintoniza con los votantes m谩s j贸venes que se levantaron contra el neoliberalismo y el patriarcado en la 煤ltima d茅cada.

Pero en pol铆tica nunca est谩 todo dicho. La campa帽a ocurre en medio del desfonde del candidato oficialista, Sebast铆an Sichel. El reciente esc谩ndalo de los Pandora Papers sac贸 a la luz la presunta participaci贸n de Pi帽era en la venta de la minera Dominga, llevada a cabo en el para铆so fiscal de las Islas V铆rgenes Brit谩nicas. La filtraci贸n ha provocado el inicio de un proceso penal en su contra por posible cohecho, soborno y delitos tributarios, mientras que el poder legislativo ha iniciado un juicio pol铆tico. El da帽o colateral a Sichel, sumado a su incapacidad, parecen haberlo dejado fuera de competencia. La ultraderecha ha ocupado el vac铆o dejado para instalar a su candidato, Jos茅 Antonio Kast.

A simple vista, Kast pareciera ser solo la adaptaci贸n chilena de los populistas Trump y Bolsonaro, lo que cobra sentido considerando sus conexiones internacionales. Pero cabe analizar m谩s en detalle qui茅n es Kast, por qu茅 crece en la sociedad chilena y cuales son los riesgos que implica su ascenso. Y es que el candidato de la ultraderecha chilena no es simplemente otra expresi贸n de la derecha populista global: Kast es el rostro de la vieja derecha pinochetista, autoritaria y antipol铆tica. El problema es que su adaptaci贸n a los tiempos presentes es, en realidad, una deriva hacia pr谩cticas de crueldad despiadada que emergen en una sociedad en transformaci贸n.

Kast con el escudo del Capit谩n Am茅rica. Todo dicho.

驴Qui茅n es Jos茅 Antonio Kast?

Se trata de un pol铆tico de larga trayectoria, que lleva ocupando cargos p煤blicos desde 1996. Hasta su primera campa帽a presidencial en 2017, Kast siempre se postul贸 por la UDI, el partido conservador fundado por el ide贸logo de la dictadura, Jaime Guzm谩n. Su historia de vida est谩 fuertemente ligada a la fundaci贸n de la UDI. Por un lado, cuando cursaba sus estudios de derecho en la Universidad Cat贸lica, Jaime Guzm谩n fue su tutor y as铆 se volvi贸 militante del Movimiento Gremial, un grupo corporativista y religioso, que luego se convertir铆a en la g茅nesis del partido. Por otro lado, su hermano, Miguel Kast, fue un neoliberal parte de los Chicago Boys formados por Miltron Friedman, para luego convertirse en ministro de Pinochet.

As铆, en su biograf铆a se cruzan dos movimientos que tambi茅n se juntaron en el repertorio ideol贸gico de la derecha chilena. El gremialismo propone reemplazar el rol de la pol铆tica por grupos intermedios y asociaciones privadas que permiten la correcta expresi贸n de un orden social naturalmente desigual. El neoliberalismo surge como un corpus de pol铆ticas econ贸micas de libremercado que reproducen las desigualdades, y evoluciona hacia un principio de organizaci贸n social donde el funcionamiento del mercado es lo 煤nico importante.

A la base de ambos se encuentra el principio de 芦subsidiariedad禄 del Estado que gu铆a la Constituci贸n Pol铆tica, esto es, la idea seg煤n la cual el Estado cede la provisi贸n de servicios a los privados y solo se entromete a trav茅s de subsidios focalizados. 芦Los se帽ores pol铆ticos a sus covachas禄, sol铆a decir Pinochet despectivamente, para propagar esta visi贸n donde los representantes democr谩ticos estorban un desarrollo que solo los privados pueden dar. Cuando Kast renuncia a su partido y se lanza como candidato independiente, lo hace, en el fondo, en nombre de esa vieja idea antipol铆tica.

M谩s que la versi贸n chilena de la nueva derecha populista en el mundo, Kast es el nuevo rostro de un antiguo sector.

驴Por qu茅 Kast crece en la sociedad chilena?

Aunque es dif铆cil vaticinar el resultado de las elecciones, parece claro que ha habido un crecimiento explosivo del apoyo a Jos茅 Antonio Kast. Su discurso de campa帽a replica el mensaje de su candidatura del 2017, una apelaci贸n directa a actuar frente al supuesto peligro en que se encuentra la familia, su estabilidad econ贸mica y sus valores fundamentales. 驴La amenaza? Una serie de enemigos relativamente coordinados: los comunistas, los delincuentes, los operadores pol铆ticos, la 芦ideolog铆a de g茅nero禄 y los inmigrantes.

Kast atribuye la incertidumbre econ贸mica provocada por la situaci贸n sanitaria a un plan iniciado en las protestas de 2019, donde la izquierda y sus aliados extranjeros habr铆an desatado el caos en las vidas privadas de los chilenos. En 2017, este relato solo convocaba a un nicho concentrado en los sectores m谩s ricos de la sociedad. Sin embargo, hoy parece interpelar a un segmento importante de chilenos, y crece entre los sectores populares.

El vigorizado discurso de Kast distingue cuatro elementos. Primeramente, el 茅nfasis en que solo la mano dura de un l铆der fuerte que ponga orden podr铆a devolver la tranquilidad financiera a los hogares. Su puesta en escena es, ante todo, la de un hombre al que no le tiembla la voz para debatir con sus adversarios; que, en vez de hacer preguntas, da respuestas y habla claro. En ese sentido, pese a que la revuelta social puso en duda las relaciones de poder y dio voz a las demandas por un mayor rol del Estado frente a los abusos de la 茅lite, aquello no erosion贸 la cultura autoritaria ampliamente extendida en la sociedad, cuyas ra铆ces se remontan tanto a un reciente pasado hacendal, como a una historia marcada por las figuras fuertes de Diego Portales y Pinochet.

Como nota Araujo (2016), la pregunta por la autoridad en Chile nunca se resolvi贸 aludiendo a la legitimidad de creencias compartidas, sino que siempre ha sido respondida sobre la base de pr谩cticas de mando eficaces, a trav茅s del ejercicio mismo de la autoridad. Esta obsesi贸n con el orden –siempre impuesto, nunca consensuado (y, por lo tanto, precario)– explica la existencia de un miedo perpetuo a la rebeli贸n de los subordinados, un miedo que se generaliza a todo el imaginario social. De esta manera, un momento de cambios estructurales como el que vive la sociedad chilena es tambi茅n ocasi贸n para que Kast crezca, en la medida en que le eche le帽a al fuego a la demanda por certezas.

El segundo elemento de su discurso, esto es, la apelaci贸n a salvar la familia como n煤cleo fundamental de la sociedad, toca teclas nuevas. Por su puesto, se trata de un elemento constitutivo del conservadurismo chileno, pero la manera en que se entrega el mensaje y, sobre todo, en que se recepciona, no solo hablan de un Chile que ha cambiado, sino que son signos de un peligro mayor. Con un tono firme pero sereno, dice las cosas m谩s extremas. Le habla a su audiencia en segunda persona, sin mediaciones, pero guarda los modales de un se帽or y habla con la voz de la experiencia. De su experiencia: la de un hombre blanco de 55 a帽os, heredero de una gran empresa familiar, acompa帽ado por su mujer y padre de 9 hijos, todos part铆cipes de su campa帽a. Kast construye la imagen de un padre de familia dispuesto a todo para salvaguardar la intimidad de su hogar. De un tiempo a esta parte, su discurso encuentra lugar en una incertidumbre real, pero se encarga de transformarla en miedo para activarla a su favor.

La particular receta de Kast nos retrotrae a tiempos oscuros del pasado. Ya en 1945, Hannah Arendt hablaba de c贸mo la m谩quina del terror del nazismo solo fue posible sobre la base de un llamado a la acci贸n dirigido a padres de familia atemorizados por el desempleo (2005). La solemne determinaci贸n del paterfamilias de proveer a su esposa e hijos, dada la presi贸n ejercida por el caos econ贸mico, dejaban al sujeto listo para sacrificar sus creencias, su honor y su dignidad humana. As铆, el responsable miembro de la sociedad, interesado en los asuntos p煤blicos, se transformaba primero en un individualista y luego en una pieza m谩s del engranaje del horror.

Tama帽a transformaci贸n degradante solo era posible al alero de figuras como la de Himmler, el capit谩n general de las SS nazi que se suicid贸 tras ser capturado. Lejos de aparecer como un fan谩tico o un asesino cong茅nito para sus reclutados, su imagen tocaba la fibra del hombre com煤n al apelar a la reponsabilidad con la vida privada. 芦Cada vez que la sociedad, a trav茅s del desempleo, frustra el funcionamiento normal y la estima normal del hombre com煤n, lo prepara para esa 煤ltima etapa en la que cumplir谩 voluntariamente cualquier funci贸n, incluso la del verdugo禄 (Arendt, 2005, p. 129). Hoy, como ayer, aunque guardando las distancias, pareciera que la radicalidad del mal solo puede ocurrir mientras se reduzca toda la existencia humana a la esfera privada. Para ello no solo basta el capitalismo, tambi茅n se necesitan actores que propaguen el miedo.

El tercer elemento es la construcci贸n de enemigos contra los cuales rebelarse. De alguna manera, Kast logra conectar una constelaci贸n de actores muy diferentes que estar铆an coordinando la inestabilidad que afecta a la gente com煤n. La izquierda como un enemigo interno que trunca los intereses de la patria, con reminiscencias a la Doctrina de Seguridad Nacional de la Guerra Fr铆a. Las feministas que destruyen los valores fundamentales de la familia bien constituida. Los migrantes que vienen a delinquir y a quitarle el trabajo a los chilenos. Los terroristas y narcotraficantes que incendian la regi贸n de La Araucan铆a.

En esa l铆nea, Kast resignifica el 18 de octubre de 2019 como el d铆a en que, finalmente, se comenz贸 a realizar un plan coordinado por los enemigos. Este relato tiene su correspondencia en acciones concretas de violencia de grupos que enarbolan sus posiciones extremas. Seg煤n un informe reservado de la DIPOLCAR, desde 2015 que APRA (un grupo armado de propietarios de extrema derecha) se organiza en territorio mapuche en respuesta a la toma y quema de sus terrenos, hoy reclamados por comunidades ind铆genas. Entre otras cosas, APRA protagoniz贸 el desalojo de manifestantes mapuche en la municipalidad de Curacaut铆n, reemplazando la acci贸n de la fuerza p煤blica.

M谩s recientemente, una masiva marcha contra los migrantes en la ciudad de Iquique termin贸 con los manifestantes quemando las pertenencias y las carpas de los extranjeros que se alojaban en una plaza de la ciudad. La imagen de cientos de personas vestidas con banderas chilenas, agrupadas en torno al fuego mientras uno lanza un coche de beb茅 a la fogata, dio la vuelta al mundo y fue calificada como una humillaci贸n inadmisible por Naciones Unidas. En ambos casos, se trata de la autotutela de grupos organizados que, en nombre de un bien superior, usan la fuerza para responder ante sus enemigos. El peligro que representa Kast es que las acciones que han llevado a cabo estos grupos violentos de la sociedad civil ahora sean realizadas sistem谩ticamente por el Estado.

Manifestantes derechistas en Iquique queman las pertenencias de un grupo de migrantes venezolanos que se alojaban en un campamento.

El cuarto elemento se relaciona con su propuesta econ贸mica para entregar la estabilidad prometida en el discurso. En l铆nea con la doctrina neoliberal, el programa del candidato se centra en bajar fuertemente los impuestos para favorecer el crecimiento econ贸mico y no afectar la inversi贸n. Entre otras cosas, propone bajar en un 10% la carga impositiva a las empresas, adem谩s de eliminar el impuesto al patrimonio, contribuciones, herencias y donaciones. Todo esto con una estimaci贸n fantasiosa del crecimiento, (entre 5 y 7%, cuando el Banco Central lo estima en 1,4%).

Si bien una parte del empresariado nacional celebra las pol铆ticas porque les asegura beneficios de corto plazo, el mundo financiero ha advertido graves problemas para las arcas fiscales, al punto que la internacional JP Morgan Chase advierte que 芦de hacerse, dejar谩 un endeudamiento p煤blico de un 50% del PIB al 2027禄. No deja de ser parad贸jico que un programa de ultraderecha adolezca de problemas que se le suelen atribuir a la izquierda, como lo es el aumento de la deuda p煤blica. Pero pareciera evidente que, a contrapelo de su discurso, las medidas econ贸micas de Kast van a empeorar la situaci贸n financiera de la mayor铆a de los hogares. Esto confirma una de las principales caracter铆sticas del populismo, a saber, 芦la promesa de satisfacer las necesidades populares sin respetar los tiempos reales de la pol铆tica禄 (Barozet, 2019, p. 206).

Cuando el capitalismo se vuelve soporte del horror

En las ra铆ces del crecimiento de Kast hay un discurso que azuza el miedo, construye enemigos y ofrece a quienes temen por los cambios una transacci贸n muy particular. Vastos sectores de la poblaci贸n pueden sentir una distancia moral con la radicalidad de las propuestas de Kast y su negaci贸n de los derechos humanos; otros pueden rechazar su matriz pinochetista, y la gran mayor铆a puede distanciarse de sus medidas contra las mujeres y la diversidad sexual. Sin embargo, ante las promesas para paliar la incertidumbre econ贸mica, muchos electores pueden ver en su figura una salvaci贸n.

Lo que vale la pena advertir es que la transacci贸n ofrecida por Kast es una farsa: al final de su hipot茅tico gobierno el pobre seguir谩 siendo pobre y el costo ser谩 mucho peor. Las im谩genes de coches quem谩ndose y comuneros mapuche baleados por la espalda se transformar谩n en pan de cada d铆a. Mientras tanto, solo algunos gozar谩n de todos los privilegios econ贸micos.

Unos meses antes del ascenso del nazimo, en febrero de 1933, Hitler tuvo una reuni贸n secreta en el Reichstag con los 24 industriales alemanes m谩s poderosos. All铆 le donaron una importante suma de dinero para apoyarlo en la instalaci贸n del nuevo r茅gimen. Como narra Vuillard, 芦las sombras [de los capitalistas alemanes] penetraron en el gran vest铆bulo del palacio del presidente del Parlamento; pero muy pronto no habr谩 ya Parlamento, no habr谩 ya presidente y, dentro de unos a帽os, no habr谩 ni siquiera Parlamento, tan s贸lo un amasijo de escombros humeantes禄 (Vuillard, 2018, p. 14).

A casi noventa a帽os, y al otro lado del mundo, la pregunta que cabe hacerse es: 驴habr谩 existido o acaso existir谩 una reuni贸n secreta de los poderosos empresarios nacionales con Jos茅 Antonio Kast? Los aplausos que recibi贸 en la cumbre empresarial de la Enade sugieren que una parte de quienes concentran el poder econ贸mico lo apoyan, aunque no se sabe hasta qu茅 punto estar谩n dispuestos a intervenir. Se trata, en definitiva, de pistas peligrosas que todo dem贸crata debe atender. Y es que cuando el capitalismo se vuelve soporte del horror, son las bases de la sociedad democr谩tica las que corren peligro.

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Referencias

Araujo, K. (2016). El miedo a los subordinados: Una teor铆a de la autoridad. LOM Ediciones.

Arendt, H. (2005). Essays in understanding, 1930-1954: Formation, exile, and totalitarianism. Schocken Books.

Barozet, E. (2019). Elementos explicativos de la votaci贸n de los sectores populares en Iquique: L贸gica y eficiencia de las redes clientelares. Pol铆tica. Revista de Ciencia Pol铆tica, 205-251. https://revistapolitica.uchile.cl/index.php/RP/article/view/55774/58687

Rovira Kaltwasser, C. (2019). La (sobre)adaptaci贸n program谩tica de la derecha chilena y la irrupci贸n de la derecha populista radical. Colombia Internacional, 99, 29-61. https://doi.org/10.7440/colombiaint99.2019.02

Vuillard, 脡. (2018). El orden del d铆a. Tusquets Editores.




Fuente: Lahaine.org