June 20, 2022
De parte de Valladolor
242 puntos de vista

 [tras los resultados electorales en Andaluc铆a, publicamos este texto aparecido el pasado 17 de junio en el que ya se anunciaba lo sucedido:]

ELECCIONES EN ANDALUC脥A

HACIA UN GOBIERNO FUERTE DE LA
DEMOCRACIA

Las elecciones auton贸micas
andaluzas del 19 de junio van a suponer un paso m谩s en el
declive del 鈥渂loque progresista鈥 que gobierna el pa铆s en favor
de la alianza, expl铆cita o impl铆cita, entre el Partido Popular y
Vox. Despu茅s de Madrid, donde gobierna el PP con los votos de
investidura de Vox, y de Castilla y Le贸n, donde el partido de
extrema derecha incluso ha entrado en el gobierno auton贸mico
(garantizando, eso s铆, la absoluta continuidad con las pol铆ticas
sostenidas por el PP en solitario), Andaluc铆a ser谩, con casi toda
seguridad, el pr贸ximo paso hacia el fin del auge de las corrientes
de la izquierda parlamentaria nacidas tras el 15M. Estas corrientes
est谩n conformadas tanto por la tendencia de Pedro S谩nchez dentro
del PSOE como por Podemos y las candidaturas locales surgidas junto a
este partido tras su 茅xito en las elecciones europeas de 2014 y su
existencia ha recorrido una l铆nea que les ha llevado desde el auge
inicial, con el triunfo en las elecciones municipales de ciudades
como Madrid, Barcelona, C谩diz, Zaragoza, Valladolid, etc., un
periodo de relativa incertidumbre en el que el propio gobierno de
Espa帽a estuvo condicionado por su negativa a participar en 茅l hasta
su descenso, que comenz贸 realmente en 2019 cuando Podemos acept贸
formar un gobierno de coalici贸n con el PSOE pero en condiciones
notablemente peores que aquellas a las que pudo optar unos a帽os
antes.

Hay que recordar que Andaluc铆a,
junto con el cintur贸n industrial de Barcelona y algunas zonas de
Pa铆s Vasco, Asturias o Madrid, ha sido una zona que hist贸ricamente
ha dado su apoyo al Partido Socialista de manera inequ铆voca. En el
caso andaluz, tanto los proletarios industriales de C谩diz o M谩laga
como los jornaleros, agricultores pobres, etc. del valle del
Guadalquivir, fueron una de las grandes fuerzas sociales del PSOE que
gestion贸, en estas 谩reas, la imposici贸n de una serie de
amortiguadores sociales frente a la crisis de los a帽os 麓80 y la
reconversi贸n del sector del metal con la que se desarroll贸 un gran
sistema de relaciones clientelares que ten铆a como base la gesti贸n
del subsidio agrario, la creaci贸n de empleo p煤blico e incluso v铆as
m谩s oscuras como el reparto de subvenciones discrecionales para
comprar la paz social en determinados sectores (caso de la empresa
Delphi en 2007, por ejemplo). La finalidad de este sistema ha sido,
siempre, comprar la paz social a base de privilegiar a determinados
estratos de la burocracia sindical encargados, a su vez, de repartir
dinero y algunas prebendas en la medida necesaria para suavizar las
tensiones sociales existentes. Todos los esc谩ndalos de corrupci贸n
que mandaron a pique los gobiernos de Ch谩vez, Gri帽谩n y Susana D铆az
no han sido otra cosa que la salida a la luz p煤blica de parte de los
entresijos de esta densa red, que implicaba tr谩fico de influencias,
prevaricaci贸n, etc.

El hecho de que el 鈥渂loque
progresista鈥 vaya a sufrir el en茅simo varapalo precisamente en
Andaluc铆a es sintom谩tico. Por un lado, el gobierno del Partido
Popular ha sido capaz, en los 煤ltimos 4 a帽os, de mantener intacto
el sistema de corruptelas puesto en pie por el PSOE, demostrando que
la utilizaci贸n por parte del Estado de este tipo de m茅todos, que
requieren del concurso de las grandes organizaciones sindicales y de
la participaci贸n de una parte de la clase proletaria (aquella que
est谩 m谩s directamente vinculada con estas burocracias sindicales)
que recibe dinero y determinadas ventajas mientras que mantiene
estable cierto colch贸n social, es una cuesti贸n que interesa de
manera general al conjunto de la burgues铆a, una manera de gobernar
para la que no hay alternativa y con la que continuar谩n todas las
corrientes pol铆ticas, cualesquiera que sean, que alcancen el poder.
Por otro lado, el hecho de que este sistema de reparto de prebendas
con el que se busca favorecer la pol铆tica de colaboraci贸n entre
clases que defienden los grandes sindicatos de concertaci贸n y los
partidos de la izquierda parlamentaria (y extraparlamentaria) no
requiera de aquellas corrientes que, como el PSOE y Podemos, podr铆an
ser m谩s adecuadas para garantizar su funcionamiento, muestra que ese
recambio en el flanco izquierdo de la pol铆tica parlamentaria que
fueron estas tendencias surgidas en los a帽os posteriores al 15M van
agotando su papel.

En primer lugar, el PSOE que
pretend铆a renovarse con el liderazgo de Pedro S谩nchez (enemigo del
IBEX, como le gustaba decir en televisi贸n) ni tan siquiera es capaz
de jugar ya el papel de la gran corriente de izquierda que
garantizaba la estabilidad pol铆tica nacional: si a nivel estatal
requiere de todas las corrientes regionalistas del Parlamento, a
nivel local su fuerza parece completamente minada y posiblemente las
elecciones andaluzas sean un hito en la consolidaci贸n de esta
situaci贸n de debilidad. En segundo lugar, Podemos y las candidaturas
locales que le acompa帽an como parte de su marca o desde fuera,
nacieron tras la explosi贸n social que supuso el 15M como v铆a para
encauzar por la v铆a parlamentaria de las corrientes peque帽o
burguesas que expresaban una tendencia a la ruptura con el PSOE y
como manera de reforzar el dominio de estas sobre la clase proletaria
que acusaba los golpes m谩s duros de la crisis y que, lentamente,
amenazaba con salir del letargo en el que permanec铆a sumida. El
hecho de que previsiblemente no vayan a ser capaces ni siquiera de
jugar el papel de muleta del PSOE, indica que probablemente su
funci贸n, por ahora, no tiene sentido. Casi diez a帽os despu茅s de su
nacimiento, el r茅gimen pol铆tico levantado sobre la base de la
colaboraci贸n entre dos grandes partidos pol铆ticos, no necesita m谩s
refuerzo por el lado izquierdo.

Frente a este declive de la
izquierda, se lanza la consigna antifascista: la llegada de un
gobierno del PP y Vox a la Junta de Andaluc铆a se proclama como el
peor de los males posibles, como una involuci贸n pr谩cticamente al
a帽o 麓39 y un peligro para la misma democracia. Pero Vox no es un
partido fascista ni representa tan siquiera a otras fuerzas sociales
que aquellas que encontraron su acomodo en el PP hasta que la
incapacidad primero de este y luego de Ciudadanos para hacer frente a
las corrientes nacionalistas de Catalu帽a, les forzaron a escindirse
definitivamente y consolidar una plataforma de presi贸n intensa desde
fuera de la organizaci贸n tradicional de la derecha. Ni Vox, ni mucho
menos el PP, tiene el m谩s m铆nimo inter茅s en tocar siquiera los
problemas de detalle que ata帽en a la gobernabilidad general del
Estado. Sus charlotadas contra los 鈥渃hiringuitos鈥, los
sindicatos, etc. son s贸lo bravuconadas que esconden que la base del
marco general de la colaboraci贸n entra clases, aquella sobre la que
se levanta la capacidad de la burgues铆a de mantener sometida a la
clase proletaria mediante el sistema de amortiguadores sociales y
participaci贸n democr谩tica, requiere de la existencia de las grandes
organizaciones estatales directamente vinculadas al Estado, de las
organizaciones sociales de la izquierda burguesa, etc. Vox no
representa ning煤n tipo de amenaza para el Estado constitucional
salido de 1978, ni para el ordenamiento jur铆dico territorial basado
en las autonom铆as: sus posibilidades de participar en cualquiera de
los gobiernos, auton贸micos o nacional, pasan por que sean capaces de
reforzar la gobernabilidad del Estado ayudando a constituir un
gobierno fuerte capaz de prescindir de algunas de las servidumbres
que la extrema fragmentaci贸n del actual Parlamento impone.
Andaluc铆a, como antes Castilla y Le贸n o Madrid, son pruebas para
medir esta capacidad: en la medida en que las pase, mostrar谩 que es
v谩lido para esta tarea a la vez que evidenciar谩 que no representa
ninguna amenaza para el r茅gimen democr谩tico.

La clase proletaria, en Andaluc铆a
y en el resto del pa铆s, permanece presa de esta pol铆tica de
colaboraci贸n con la burgues铆a que todos los partidos, las
organizaciones sindicales, sociales, etc. defienden y llevan en el
centro de su programa. Desde 2008 ha padecido la dureza extrema de
una crisis econ贸mica que min贸 incluso los escasos recursos de que
dispon铆an los estratos proletarios m谩s pobres, las pol铆ticas de
ajuste econ贸mico que han logrado mantener los salarios a niveles de
hace dos d茅cadas, una crisis sanitaria que ha dejado casi 100.000
muertos y un inmenso despliegue de las exigencias represivas del
Estado y, ahora, de nuevo, unas medidas posteriores a la crisis que
sin duda repercutir谩n en una dr谩stica ca铆da de sus condiciones de
existencia.

La amenaza de la llegada del
fascismo con Vox, es s贸lo el intento de reverdecer la consigna
democr谩tica de defensa de las instituciones para lograr, en
cualquier caso, vincular a los proletarios a la defensa del Estado
burgu茅s. Los proletarios de C谩diz saben perfectamente que el
verdadero orden democr谩tico de la burgues铆a no llega con el caballo
de Abascal, sino con las tanquetas policiales del PSOE, con los
disparos indiscriminados de balas de goma sobre los colegios de las
barriadas obreras, con la traici贸n de CC.OO. y UGT durante la pasada
huelga del metal.

La clase proletaria, tarde o
temprano, deber谩 ser capaz de romper con esta tendencia hist贸rica a
la subordinaci贸n ante la burgues铆a y retomar el camino de su lucha
de clase independiente, fuera y contra las instituciones
democr谩ticas, sean estas de izquierda o de derecha, y contando s贸lo
con sus propias fuerzas para ello.



隆Por el retorno de la lucha de clase
proletaria!


隆Por la ruptura del frente com煤n con la
burgues铆a!


隆Contra el circo electoral y la defensa del
Estado burgu茅s!


Partido Comunista Internacional (El Proletario)

www.pcint.org

17/06/2022

 

Las movilizaciones por los represaliados en la Huelga del Metal en C谩diz contin煤an

 




Fuente: Valladolorentodaspartes.blogspot.com