December 14, 2021
De parte de La Haine
114 puntos de vista

驴Qu茅 es lo que est谩 en juego en las elecciones del 19 de diciembre? Depende de los intereses de los jugadores.

Para los que juegan por apropiarse del bot铆n del estado, se trata de los votos, s贸lo de los votos, ni siquiera de las y los electores. En esta granja incluimos las diferentes especies de la derecha, el progresismo, la izquierda confiada (institucional) y los advenedizos que hacen negocios aprovechando las oportunidades del sistema electoral y la precariedad cognitiva de la sociedad chilena. Por el contrario, quienes nos jugamos porque el pueblo tome la pol铆tica en sus propias manos, nos afanamos por sortear las trampas, las emboscadas y los chantajes que los residentes de la granja tienden para contener las potencialidades subjetivas y organizativas mostradas por anchas franjas del pueblo desde octubre de 2019; resistimos las jaulas y bozales con que quieren controlar, acallar y disipar el impulso popular, esos cors茅s institucionales que imponen un orden (y una paz) social que, sabemos, no es m谩s que el orden (y la paz) del capital. Y en esta coyuntura de segunda vuelta 鈥 cancha rayada a conveniencia por la elite que reduce la pol铆tica a la cuesti贸n electoral-, el recurso privilegiado ha sido el miedo: miedo al comunismo, miedo al fascismo, una in茅dita doble campa帽a del terror. En memoria del viejo Orwell y sin 谩nimo de ofender a los animales, dir铆amos que los cerdos y sus funcionarios, los perros, aterran con el fantasma del comunismo, mientras los burros y sus invitados, lobos con piel de oveja, con el espectro del fascismo. 芦Todos contra el comunismo禄 gru帽en unos, 芦no pasar谩n禄 a煤llan otros. En este 煤ltimo caso, con acento de p谩nico, se llama por todo el pa铆s a 鈥渄efender la democracia y a combatir el fascismo鈥. 驴Pero de que democracia y fascismo nos hablan? Vamos por partes.

驴Democracia?

Hace rato que la democracia, esa promesa liberal burguesa, ya no tiene objetivamente ning煤n viso de realidad. La libertad de elegir gobernantes y legisladores no se condice con una libertad real, plena, sustantiva. Si bien en condiciones normales podemos elegir por qui茅n votar y qu茅 comprar, el capitalismo no permite a la gran mayor铆a elegir dejar de trabajar, dejar de vender el talento y capacidades propias liber谩ndolas de las condiciones que impone el comprador. Desde los albores del capitalismo sabemos que la libertad de elegir de las y los no propietarios es incompleta y formal: para vivir est谩n obligados a renunciar al libre uso de su tiempo de vida y vender una fracci贸n significativa de este al capital que lo consume para realizar su propia libertad. Peor a煤n en el capitalismo del siglo XXI. Ya ni siquiera esa formalidad de libertad pol铆tica-electoral es real, pues, mirando bien las cosas, aunque elijamos autoridades ejecutivas o legislativas declaradamente independientes y al servicio de la ciudadan铆a sus esfuerzos pueden ser anulados por los 鈥減oderes facticos鈥.

La evidencia muestra que la institucionalidad pol铆tica formal tiende a ser neutralizada o capturada por una esfera nucleada fuera del Estado, por las corporaciones empresariales y los think tank financiados por ellas, que se constituyen de facto en un poder pol铆tico en tanto pueden ejercer una influencia determinante sobre las pol铆ticas econ贸micas y de orden p煤blico interno. Variables macroecon贸micas clave como la tasa de inter茅s, el tipo de cambio o el nivel de precios, pueden ser de hecho alteradas por decisiones de inversi贸n, de compra o venta de papeles o movimiento de capitales de algunos de los principales grupos empresariales. Y ni que decir cuando act煤an de consuno, intencionadamente, por ejemplo, frente a reformas sectoriales como la ley de pesca -firmada por Longueira pero digitada por las siete familias, la fijaci贸n de royalty a la explotaci贸n de recursos naturales, el impuesto a los ricos o las campa帽as contra los retiros y la defensa cerrada de las AFP. Se trata de un desplazamiento del poder real posibilitado por la hiper centralizaci贸n y concentraci贸n de capital que tendencialmente equilibra o supera el peso relativo de las instituciones p煤blicas en muchos 谩mbitos, instalando un cuasi 鈥減oder dual burgu茅s鈥 frente y/o en connivencia con el Estado. Este poder pol铆tico de facto 鈥 una sibilina m谩quina que digita ex ante las pol铆ticas y decisiones de la tecnocracia ejecutiva o legislativa- se opone al poder pol铆tico de jure y hace de la democracia una burla para la mayor铆a de los electores que honestamente creen en el discurso del ciudadano y la ciudadan铆a. Entonces 驴qu茅 democracia nos llaman a defender? 驴Defender esta burla?

驴Fascismo?

Por otra parte 驴a qu茅 se refieren con 鈥渇ascismo鈥? Si se trata de la forma policial cada vez m谩s acentuada que asume la administraci贸n estatal del orden interior, habr谩 que reconocer que esta est谩 instalada hace mucho rato en el pa铆s. Pr谩cticas como detenciones ilegales, torturas, asesinatos, ejecuciones sumarias y montajes a cargo de las polic铆as estatales, as铆 como la privatizaci贸n de la represi贸n -polic铆as privadas con licencia para matar, incluido el sicariato- est谩n casi naturalizadas y junto al sistema carcelario y judicial, son parte del complejo policiaco-represivo construido y fortalecido desde 1990 en adelante. Se inici贸 con la impunidad de los criminales civiles y militares de la dictadura, continu贸 con la Oficina de Seguridad P煤blica, se mantuvo con la represi贸n sistem谩tica contra las franjas rebeldes y se actualiz贸 con los asesinatos, mutilaciones, torturas y encarcelamientos prolongados de la juventud en la revuelta y con los estados excepci贸n que rigen en el Wallmapu. Las formas policiales violentas del actuar estatal podr谩n parecer fascismo, pero no lo son. Dicho actuar es m谩s bien resultado del desplazamiento del poder pol铆tico hacia los 鈥減oderes f谩cticos鈥 y no de un r茅gimen fascista. En efecto, si el Estado es controlado externamente y tiende a operar como mero cascar贸n pol铆tico-jur铆dico al servicio del capital otorg谩ndole administrativa o jur铆dicamente legalidad a las decisiones corporativas, entonces los 贸rganos ejecutivos y legislativos pierden majestad y dejan campo libre para la autonomizaci贸n de los aparatos que monopolizan el uso de la fuerza legitima. Por ello, estas pr谩cticas, cubiertas por un manto de impunidad, se multiplican y m谩s que fascismo son s铆ntomas del creciente proceso de lumpenizaci贸n del Estado, de sus instituciones y de la tecno-burocracia que lo administra por encargo del capital. Y es esa recurrencia de las practicas policiacas y de violencia sistem谩tica 鈥 muchas veces fuera del control pol铆tico- la que crea una atmosfera represiva de apariencia fascista, de apariencia porque el clima represivo no es expresi贸n ni anticipo de un r茅gimen fascista en acto o en potencia, sino el verdadero rostro de esa falsa democracia a la que apel贸 la contrarrevoluci贸n neoliberal chilena desde la Transici贸n y que ha sostenido hasta hoy. Entonces, si esas pr谩cticas 鈥渇ascistas鈥 no son m谩s que el otro rostro de esa democracia, menos puede afirmarse que 茅stas atentan contra aquella. As铆, llamar a combatir este 鈥渇ascismo鈥 para defender esa democracia es un error en toda la l铆nea, pues, ingenua o intencionadamente, se est谩 llamando a defender y validar un r茅gimen autoritario, desp贸tico y lumpen.

La irracionalidad, base de una sociedad decadente

No obstante, el peligro fascista late en otra esfera: en la vida cotidiana. Casi 50 a帽os de sacrificios humanos frente al Dios mercado no son neutrales. Su racionalidad ha colonizado la vida de amplias franjas de la sociedad generando en ellas un modo de sociabilidad empobrecido y mec谩nico, y como consecuencia directa, una regresi贸n cognitiva cuyo producto estrella es una personalidad megal贸mana y narcisista, un ser a medias y despolitizado. Contribuyen a ello la educaci贸n basura, la intoxicaci贸n medial, la inmediates de las RR.SS. y los videos juegos que inculcan una subjetividad simplificada y excitante a j贸venes y ni帽xs. Las adicciones, el consumismo gatillado por la pulsi贸n del deseo o el auto encierro por el miedo al otro, etc., son s铆ntomas de una patolog铆a social que, disimulada por el sistema, deja el paso libre a otras reacciones irracionales desproporcionadas y violentas. En efecto, las conductas gatilladas por el odio o el miedo ocurren frecuentemente y son realizadas por personas comunes y corrientes. El asesinato a golpes del joven homosexual Mauricio Zamudio (2012), las torturas y amputaci贸n de ojos a Nabila Rifo (2016), los ataques xen贸fobos y quema de enseres en Iquique (2021) y un largo etc茅tera, fueron ejecutados por civiles inspirados en el odio y no por los aparatos represivos del Estado al amparo de la doctrina de la seguridad nacional. Y aqu铆 radica el problema, pues lo que estamos viviendo es una extensi贸n y validaci贸n social de la irracionalidad, especialmente en las franjas medias y populares, que alimentan una atmosfera propicia para el surgimiento del fascismo de masas, el verdadero peligro que puede incubar la crisis pol铆tica en ausencia de alternativas populares. As铆, si acaso alg煤n sentido tuviera enarbolar hoy el antifascismo, el llamado no ser铆a defender la democracia sino a combatir lo que posibilita esa irracionalidad y hace plausible una eventual emergencia fascista: la base t贸xica de una sociedad decadenteque estimula el narcicismo y el individualismo que atentan contra la organizaci贸n y lo colectivo, y que proclama el discurso del 鈥渃iudadano鈥 que domestica, despolitiza e impide el desarrollo de la soberan铆a y autonom铆a populares.

Con todo, es claro entonces que el llamado a 鈥渄efender la democracia para frenar al fascismo鈥 鈥搖na invitaci贸n a votar Boric contra Kast- es simplemente una nueva estafa, tanto como la invitaci贸n contraria. Y lo es no porque Boric y Kast sean lo mismo. Es una estafa porque la democracia ya no s贸lo es palabra huera sino tambi茅n objetivamente falsa, y porque las pr谩cticas policiacas y represivas 鈥 eso que llaman fascismo- no son sino su otra cara, una cara violenta m谩s visible ahora dada la creciente lumpenizado del Estado. Y salvo un cambio radical o una revoluci贸n, asuntos muy ajeno a los planes de la administraci贸n Boric-Kast, estas tendencias y la crisis seguir谩n su curso. Por ello mismo, si bien votar no cambiar谩 nada, tampoco ser谩 un acto neutral: otorgar谩 legitimidad, validar谩, dar谩 aire a un r茅gimen agotado que debiera dar paso a otro orden pol铆tico. Los votos, usando otra vez sin ninguna animosidad la estratificaci贸n orwelliana, servir谩n para que los cerdos y sus perros o los burros y sus lobos, se vistan de dem贸cratas mientras el pa铆s seguir谩 de tumbo en tumbo con todos los efectos lacerantes para los pueblos.

Pero no seamos tan pesimistas: antes que la utop铆a de la granja fuera traicionada, primero por la renovaci贸n y luego por la conversi贸n de cerdos y burros, hubo una rebeli贸n, un proyecto emancipatorio contra los otros opresores. Habr谩 que darle entonces una vuelta a la historia y recuperarla, por cierto, sacando las lecciones para no reincidir y cual ovejas caminar en c铆rculos.

CALPU




Fuente: Lahaine.org