May 18, 2021
De parte de ANRed
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El siguiente y breve an谩lisis se basa en el fen贸meno de la alta abstenci贸n electoral y la situaci贸n de la izquierda anticapitalista. Por Andr茅s Figueroa Cornejo.


Este s谩bado 15 y domingo 16 de mayo se realizaron las elecciones para elegir a los candidatos a convencionales constitucionales, gobernadores regionales, alcaldes y concejales.

Al cierre de esta nota, de las 14 millones 900 mil personas habilitadas para sufragar, s贸lo lo hizo cerca de un 40 %.

En la votaci贸n, la llamada derecha pol铆tica obtuvo mucho menos de 1/3 de los esca帽os convencionales, lo cual la imposibilitar铆a para vetar algunas iniciativas que no representen a su sector, mientras que la mayor铆a de los esca帽os fue obtenida por independientes provenientes de lo que la sociolog铆a liberal denomina 芦centro izquierda禄, fragmentada en distintas listas. Y, sin dudas, los partidos pol铆ticos profesionalizados y tradicionales fueron los grandes derrotados en la l贸gica electoral.

El siguiente y breve an谩lisis se basa en el fen贸meno de la alta abstenci贸n electoral y la situaci贸n de la izquierda anticapitalista.

La crisis de representatividad y legitimidad de la llamada 芦democracia electoral禄 en Chile es un fen贸meno de larga data que tuvo su bautizo con la transici贸n pactada entre la dictadura pinochetista, los intereses del Pent谩gono estadounidense y dirigentes de los partidos social-liberales, como la Democracia Cristiana y un sector del Partido Socialista, a fines de los 80 e inicio de los 90 del siglo XX. Antes, salvo los mil d铆as de la Unidad Popular de Salvador Allende, las clases trabajadoras y populares jam谩s contaron con una democracia liberal en regla, capaz de incorporar los derechos sociales y humanos a la vida de la poblaci贸n.

Independientemente de que en el plebiscito del pasado 25 de octubre sobre el apruebo o rechazo para reformar la Constituci贸n redactada por la dictadura de Pinochet en 1980, el apruebo obtuvo un 80 % y el rechazo un 20 %, una serie de cabildeos y transacciones propias de un sistema de partidos pol铆ticos institucional duop贸lico (imitaci贸n del sistema estadounidense entre republicanos y dem贸cratas) y ama帽ado por los intereses de los grandes grupos econ贸micos de capitales combinados, termin贸 por convertir la elecci贸n de candidatos para la pr贸xima convenci贸n constitucional en una f贸rmula, incluso t茅cnica y legalmente, antidemocr谩tica (leer: Convenci贸n Constitucional: Ni constituyente ni democr谩tica, Parte 1 y Parte 2)

Entre los factores determinantes para intentar explicar semejante escenario, no basta con chequear la conciliaci贸n de clases y colusi贸n de intereses del sistema pol铆tico, salvo excepciones. Cierta narrativa electoralista plantea que la convenci贸n constitucional es resultado de la revuelta social y popular que conmovi贸 a la sociedad desde el 18 de octubre de 2019, hasta alrededor de marzo de 2020, cuando la pandemia de Covid 19 inici贸 sus estragos sobre la poblaci贸n, fen贸meno que limit贸 sustantivamente la lucha de clases expl铆cita, como en todo el mundo. Al respecto, durante las jornadas de movilizaci贸n social se lleg贸 a exigir la salida del r茅gimen de Sebasti谩n Pi帽era, mas nunca nadie, de manera concertada, habl贸 jam谩s de una convenci贸n constitucional. Esto es, sin movimiento 18 de octubre no hay convenci贸n constitucional, pero tampoco fue la demanda que concit贸 las protestas. Por arriba, las fuerzas y clases dominantes metabolizaron a su favor un proceso de lucha de clases que, debido al Covid 19 y las medidas sanitarias que reclama, no lleg贸 a constituir un proyecto pol铆tico estrat茅gico emancipador ni sus instrumentos pol铆ticos donde contener y potenciar ese proyecto hasta ahora 芦en suspenso禄.

Por otra parte, algunos sectores de la revuelta social llegaron a articular como reivindicaci贸n central la realizaci贸n de una asamblea constituyente, una ecuaci贸n pol铆tica que no guarda ninguna relaci贸n con la convenci贸n constitucional. O sea, ante la ca铆da de un intenso momento de lucha de clases, la pandemia funcion贸 como tanque de ox铆geno, no s贸lo para el r茅gimen de extrema derecha de Pi帽era, sino tambi茅n para todos los grupos, partidos, entidades funcionales al orden capitalista, autoritario, patriarcal, racista y conservador que caracteriza al establecimiento en Chile.

M谩s all谩 de las honestas y bienintencionadas zonas progresistas que levantaron candidaturas para participar en la convenci贸n constitucional (con todo en contra, por cierto), e incluso, consiguieron los cupos, golpeando a la derecha pol铆tica; respecto de la izquierda antisist茅mica, al no cuajar todav铆a el movimiento 18 de octubre en un constructo pol铆tico liberador, anticapitalista, con expresiones org谩nicas nuevas pero concretas, una vez m谩s las relaciones de fuerza expresaron el complejo dominante que produce y reproduce el r茅gimen de la ganancia. El triunfo de candidatos independientes e incluso de izquierda institucional, por s铆 solo, no significa un cambio de paradigma civilizatorio en clave anticapitalista. S铆, posiblemente y bajo ciertas condiciones (unidad de prop贸sitos, etc.), puede permitir al 芦progresismo禄 mayor capacidad de negociaci贸n con la derecha pol铆tica.

Abstenci贸n

Que la poblaci贸n no haya ido a votar por falta de propaganda electoral, la pandemia, o alg煤n problema administrativo es s贸lo un efecto de esas mismas relaciones de fuerza desfavorables respecto de los intereses de las clases trabajadoras y populares.

Hoy se habla mucho sobre la 芦desconexi贸n de la realidad禄 que sufren las diversas manifestaciones del orden establecido. Al parecer, esa 芦desconexi贸n de la realidad禄 no es monopolio de la derecha, sino tambi茅n de su oposici贸n formal.

Si la poblaci贸n no fue a votar en estas elecciones, adem谩s, es porque las necesidades que motorizan sus luchas reales inmediatas, no tienen relaci贸n con la din谩mica y ofertas de los 芦pol铆ticos profesionales禄, ni de un escenario social que s贸lo adquiere consciencia de sus intereses y derechos, principios y politizaci贸n, en el mismo desarrollo de las luchas populares.





Fuente: Anred.org