July 5, 2021
De parte de Peri贸dico El Roble
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El 6 de junio el balotaje peruano dio como ganador al maestro rural Pedro Castillo (50,2% de los votos) sobre la derechista Keiko Fuyimori (49,8%). Por supuesto que estos resultados estuvieron rodeados de distintas maniobras perge帽adas por el sector pol铆tico fujimorista que cuenta con el apoyo del capital m谩s concentrado y de los medios. As铆, lograron cubrir de dudas -pero sin pruebas contundentes- e impedir la oficializaci贸n de los resultados. El s谩bado 26 de junio manifestantes en apoyo a Castillo y a Fujimori se movilizaron para presionar en la definici贸n.

Este escenario es una expresi贸n m谩s de c贸mo el escenario pol铆tico se polariza en todos los pa铆ses de la regi贸n. Tanto el maestro Castillo como la hija del genocida Alberto Fujimori accedieron al balotaje con pocos votos en medio de una primera vuelta con gran dispersi贸n de candidatos. Mientras que Castillo tuvo m谩s apoyo en las regiones mineras y campesinas, Keiko se apoy贸 en la aristocracia lime帽a y en una campa帽a medi谩tica muy fuerte que planteaba rechazar el supuesto 鈥渃omunismo鈥 de Castillo. Tenemos aqu铆 tambi茅n un discurso de 鈥済rieta鈥 en un marco de aguda crisis pol铆tica.
La figura de Castillo -uno de los pocos candidatos que en estas elecciones no ten铆a causas penales- seguramente result贸 atractiva por estar ligada a un luchador popular consecuente y no estar emparentado a la casta pol铆tica tradicional. Su fama ascendi贸 en 2017 como dirigente sindical docente en una importante huelga que dur贸 3 meses por salario y condiciones de trabajo. Por eso mismo, su aparici贸n sorpresiva en la segunda vuelta desat贸 con m谩s furia el odio de clase y racial de la clase patronal y sectores privilegiados. Vale se帽alar que tambi茅n aqu铆, como ocurre en otros pa铆ses, su supuesto comunismo no se sostiene si analizamos su programa electoral y sus propuestas.
La emergencia de Castillo es resultado del recrudecimiento de la lucha reivindicativa tanto sindical urbana, como minera y campesina que se retroalimenta con la crisis institucional abierta con la destituci贸n de Vizcarra. Y aunque esta conflictividad es todav铆a fragmentada, pone el marco dentro del cual Castillo deber谩 gobernar, es decir, deber谩 dar respuestas de alg煤n tipo.

La situaci贸n social

Si bien la pandemia vino a profundizar la crisis social, hubo un salto en la crisis pol铆tica tras la destituci贸n de Vizcarra. La gran conflictividad social que hay en el Per煤 va a apurar las definiciones de Castillo a riesgo de ir perdiendo apoyo popular. Los trabajadores y trabajadoras de la agroindustria de la zona costera, que vienen de protagonizar en diciembre pasado numerosos cortes de rutas en reclamo de mejores condiciones de trabajo, si bien forzaron al gobierno de transici贸n a promulgar una nueva Ley Agraria que mejora en algo el salario, los cambios fueron insuficientes. O las luchas de los mineros, solapadas muchas veces con la conflictividad en las comunidades ind铆genas. Estas luchas recorren toda el 谩rea que apoy贸 a Castillo y van de conflictos gremiales a conflictos por contaminaci贸n o falta del pago del canon de las empresas o falta de obras de infraestructura prometidas. Una lucha contra el coraz贸n econ贸mico del capitalismo peruano.
En lo que respecta a la pandemia, Per煤 es uno de los pa铆ses con mayor tasa de muertes a nivel mundial rozando los 190 mil decesos, un sistema sanitario colapsado y en 鈥渆stado de emergencia鈥, que implica fuertes restricciones a la circulaci贸n y a los encuentros sociales. Esto choca con la necesidad de importantes sectores de la clase trabajadora que deben salir a trabajar: se han engrosado considerablemente las filas del empleo informal y el desempleo trepa al 15%.

Escenario abierto

La expectativa generada en las masas juveniles de Lima que salieron a la calle el a帽o pasado nucleadas en el movimiento 鈥渇uera Sagasti鈥 o 鈥済eneraci贸n del bicentenario鈥 exigen una Asamblea Constituyente. Avanzar en este sentido puede significar un escollo dif铆cil para Castillo que, aunque cuenta con fuerza parlamentaria propia, a煤n est谩 en franca minor铆a y no cuenta con una fuerza social consolidada por detr谩s. Y, aunque predomina la atomizaci贸n de bloques parlamentarios, la mayor铆a son org谩nicos a las grandes empresas, y est谩n muy entrenados en la rosca pol铆tica.
Lo que haga con la explotaci贸n minera va a ser otro elemento determinante. No solo con el gran capital privado sino tambi茅n con China. Una parte importante de los ingresos del Estado provienen de la explotaci贸n minera, pero s贸lo el 10% ya que el otro 90% es ilegal o informal. Los problemas que provoca en la salud la contaminaci贸n ambiental producto de esta actividad representan ya una cat谩strofe. Lejos de prohibirla, Castillo trata de llevar 鈥渢ranquilidad鈥 a los capitales mostr谩ndose defensor de la propiedad privada y opuesto al 鈥渃havismo鈥. Seduce la idea de aumentar el n煤mero de explotaciones, legalizar las ilegales y darle una mayor intervenci贸n al Estado. Nada nuevo, m谩s bien, profundizar el modelo extractivista y que hoy aplaude el progresismo.
Se trata de un escenario abierto, en donde aun mes de realizadas las elecciones no pueden consagrar al ganador. La polarizaci贸n social se agita. A su vez, en caso de acceder a la presidencia, cualquier concesi贸n que Castillo otorgue a las patronales ir谩 mermando su base social de apoyo. Pero si, en cambio, se apoya en las comunidades ind铆genas de la sierra, trabajadores mineros, docentes, construcci贸n, agr铆cola, deber谩 necesariamente radicalizarse cada vez m谩s a medida que aumente el boicot de las patronales. El establishment se juega a desconocer la elecci贸n y nombrar un presidente interino de mayor afinidad. Castillo, sin quererlo, puede expresar m谩s de lo que parece estar dispuesto a hacer. En cualquiera de los escenarios, el desaf铆o para la clase trabajadora es unirse y radicalizar su lucha. Tal como sucede en Chile o Colombia, la clave en si la balanza se mueve en un sentido u otro, ser谩n los niveles de movilizaci贸n y organizaci贸n que logre consolidar el pueblo trabajador peruano.

Por Facundo Anarres.




Fuente: Periodicoelroble.wordpress.com