September 19, 2021
De parte de La Haine
207 puntos de vista


La apat铆a popular que predomin贸 en la campa帽a electoral incubaba un enojo que se expres贸 en las urnas castigando duramente al gobierno argentino

El Frente de Todos fue derrotado en 18 provincias y perdi贸, en relaci贸n con el 2019, casi 6 millones de votos. La derecha de Cambiemos festeja. Su triunfo se debe m谩s a la p茅rdida de votos del Frente de Todos que por haber aumentado los propios, que se mantuvieron en cifras similares a las 煤ltimas elecciones.

El pueblo vivi贸 los resultados con la misma apat铆a previa a los comicios, contrastando con la euforia o depresi贸n que se viv铆a en los bunkers seg煤n se tratara de 鈥淭odos鈥 o de 鈥淛untos鈥.

No result贸 gratuito eliminar un IFE que, aunque exiguo, ayudaba un poco; ni pagarle al FMI 4.500 millones de d贸lares que podr铆an haber paliado necesidades populares; o mandar las topadoras y los perros de Berni a desalojar miles de familias sin techo en Guernica (y no solo en Guernica); o la arraigada costumbre de amagar y acto seguido retroceder frente al empresariado concentrado -como sucedi贸 con la intervenci贸n a Vicent铆n-; ni decretar cuarentenas sin proveer los medios para la sobrevivencia de millones de personas que necesitan ganarse el mango diariamente. La vacuna result贸 eficaz para bajar los 铆ndices de mortalidad, pero no sirvi贸 para convencer que votar al gobierno evitar铆a males mayores, cuando los salarios y jubilaciones alcanzaron su punto m谩s bajo y la pobreza e indigencia trepan sin freno.

El pueblo no s贸lo 鈥渧ot贸 con el bolsillo鈥, sino con la cabeza y el coraz贸n. Un coraz贸n lleno de enojo, tristeza por muchas p茅rdidas y una cabeza que no se dej贸 entusiasmar con anuncios ret贸ricos y respondi贸 con total desinter茅s a la promesa que con el voto lograr铆amos 鈥渓a vida que queremos鈥. Tal vez sabiendo que quienes se ofrec铆an en las vitrinas de la campa帽a poco saben respecto de cual es la vida que queremos.

Quienes interpretan el voto castigo como un voto del pueblo 鈥渃ontra s铆 mismo鈥, se escabullen de la imperiosa necesidad de una autocr铆tica que ponga en cuesti贸n los l铆mites del progresismo que, sintom谩ticamente, no supo encontrar otra raz贸n para pedir el voto que un ya inservible 鈥渁h, pero Macri鈥.

El voto al Frente de todos en el 2019 alberg贸 la esperanza de revertir la era Macri, pero poco tardaron en predominar los elementos de continuidad que la pandemia visibiliz贸 y profundiz贸.

Los pueblos suelen cobrarle muy caro a quienes lo defraudan. De la R煤a lo entendi贸 en carne propia, cuando defraud贸 las esperanzas de revertir la d茅cada menemista. Sin 谩nimo de comparaci贸n y en una situaci贸n diferente, Alberto Fern谩ndez comienza a entrever las consecuencias de creer que los anuncios, las promesas, las palabras y frases populares alcanzar铆an para contener tanto dolor, carencias y desesperanza que vive el pueblo.

La continuidad se vuelve visible cuando, a la mayor parte de los funcionarios y/o candidatos que aparecen como rostro y cabeza del Frente de Todos, se hace dif铆cil pensarlos revirtiendo las graves consecuencias del per铆odo macrista. 驴Qui茅nes, con una mano en el coraz贸n, podr铆an afirmar que Victoria Tolosa Paz es menos cheta, fr铆vola y desconectada de las necesidades del pueblo que Eugenia Vidal, Sergio Berni menos facho, energ煤meno, violento, xen贸fobico, mis贸gino y homof贸bico que Patricia Bullrich, o Sergio Massa menos proimperialista que Horacio Rodr铆guez Larreta? En cambio, en el caso de algunxs valiosxs compa帽erxs, los cargos que les quedaron en las listas oficialistas apenas sirvieron para llenar simb贸licamente los 煤ltimos casilleros. Esta elecci贸n de candidatxs que no molesten a los grupos de poder, en una campa帽a vac铆a de otra cosa que slogans publicitarios berreta, tambi茅n se pag贸 caro.

El voto castigo no significa ni derechizaci贸n ni giro a la izquierda鈥 s贸lo abre posibilidades inciertas

Uno de los temores que despert贸 el resultado electoral es el de la derechizaci贸n del electorado. Pero, en este caso, el voto castigo no significa de por s铆 una derechizaci贸n, por lo menos en un porcentaje importante, sino que una parte del pueblo utiliz贸 el palo que encontr贸 m谩s a mano, o al que supuso m谩s eficaz, para pegarle al gobierno.

La conciencia se configura como una totalidad heterog茅nea, con elementos contradictorios a derecha e izquierda. Los votos perdidos por el oficialismo se fueron hacia la abstenci贸n (un 4% mayor que en las PASO del 2019), el voto blanco y nulo (que en provincias como Mendoza fue tercera fuerza y en muchas fue de alrededor del 10%), el voto a expresiones como la de Randazzo, Espert y otras formaciones de derecha, o el voto a la izquierda (que sac贸 buenos porcentajes con picos como el 23% en Jujuy, quedando como tercera fuerza nacional con un 7,5% de los votos), fueron la expresi贸n de una parte del pueblo que quiso castigar a quienes lo subestimaron.

El pueblo argentino es como el curso del agua: si no puede seguir su cauce encuentra siempre c贸mo y por d贸nde filtrarse. Las demandas populares se filtraron a trav茅s del voto castigo. Ni las grandes dificultades para la movilizaci贸n debido a la pandemia entre otros motivos, ni la debilidad de las organizaciones de base no subordinadas al poder, ni la decisi贸n de las dos fuerzas mayoritarias de evitar a toda costa la movilizaci贸n popular tras la masivas y contundentes movilizaciones del 2017 (que asustaron e hicieron pender de un hilo al gobierno de Macri), lograron evitar que nuestras demandas se filtren en todos los rincones del pa铆s a trav茅s del voto castigo.

P谩rrafo aparte merece el 13% de votos recibido por la ultraderecha neoliberal de Milei en la ciudad de Buenos Aires. Por el momento no constituye un fen贸meno nacional ni tiene asegurada su permanencia, pero es alentado por medios de comunicaci贸n que comparten su ideario y por otros que, sin compartirlo, prefieren exagerar el crecimiento de tales monstruos, para hacer aparecer como progresista y 煤nico freno contra la ultraderecha a la pol铆tica conservadora del oficialismo.

El fen贸meno Milei, aun considerando que parte de quienes optaron por votarlo lo hicieron confundidos por su pose antipol铆ticos y su locura exacerbada que contrast贸 con la cordura y los 鈥渂uenos鈥 modales del centrismo oficial, los rasgos neofascistas de su mensaje lo hacen muy peligroso para las clases populares. Por ahora, constituye apenas el huevo de la serpiente, pero habr谩 que aplastarlo antes que crezca, disput谩ndole ideol贸gica y pr谩cticamente su espacio social, sin agrandar, pero tampoco subestimar su importancia.

Desde el campo popular resulta imprescindible para enfrentarlos dar una batalla cultural que combata este ideario internalizado por parte de algunos sectores de clase media y populares, de 鈥渧agos choriplaneros鈥, 鈥渟e embarazan por un plan鈥, 鈥渘o laburan porque no quieren鈥, 鈥渆l que crea trabajo y riqueza es el empresario鈥, o 鈥測o me salvo solo鈥.

El voto castigo siempre constituy贸 un fen贸meno fluido que a futuro puede optar por otro 鈥減alo鈥 que crea m谩s a mano. Tanto para las derechas como para las izquierdas los altos porcentajes de votos no significa adhesi贸n a las propuestas.

En el caso de los proyectos de las izquierdas que son los que nos interesan en funci贸n de la transformaci贸n del mundo y la realidad que habitamos, los resultados alentadores reafirman la necesidad de una apertura de un di谩logo para que sea apropiada y enriquecida por los sectores populares que les han abierto una ventana de oportunidad. La pol铆tica auto-referencial, abierta solo a partidos similares, as铆 como la imposibilidad de integrarse al Frente de Izquierda como tal sin optar por alguno de sus partidos, si era peligrosa antes, en la actual situaci贸n puede ser directamente suicida.

El voto castigo como s铆ntoma de una democracia que no es tal

Que el pueblo no tenga otra manera de intervenir en los rumbos del pa铆s que no sea mediante el muy limitado 鈥渧oto castigo鈥, dice mucho de la calidad o realidad de nuestra 鈥渄emocracia鈥. Sin instituciones populares ni mecanismos a trav茅s de las cuales el pueblo sea el que debata y decida sobre las principales medidas y rumbos a adoptar, no lograremos romper el c铆rculo vicioso por el cual hoy votamos a uno para castigar al otro y ma帽ana al otro para castigar al uno, alentando un conformismo de elegir el 鈥渕enos malo鈥 de entre una casta pol铆tica enriquecida, 铆ntimamente articulada con el poder econ贸mico y alejada de las necesidades populares. Claro, nuestra Constituci贸n y r茅gimen pol铆tico no admiten que 鈥渆l pueblo gobierne y delibere鈥. Pues entonces, no queda otra que no admitir m谩s esta Constituci贸n y este r茅gimen. El hermano pueblo chileno ya est谩 en esa, luchando para cambiarlos de ra铆z, como antes lo hicieron lxs hermanxs bolivianxs o venezolanxs. Nos toca a nosotrxs prepararnos para esta transformaci贸n.

La actual derrota del peronismo, m谩s profunda considerando que esta vez se present贸 unido(salvo en C贸rdoba), lejos de implicar su desaparici贸n tantas veces anunciada, puede dar cuenta, frente al pueblo, de un rumbo sin retorno a convertirse en un partido m谩s del sistema pol铆tico liberal.

Hacia noviembre y m谩s all谩

Sin dudas, de ac谩 a noviembre, recrudecer谩 hasta el hartazgo la insistencia en demostrarnos cuanto nos conviene votar a una u otra de las dos alianzas mayoritarias, a falta de argumentos, se insistir谩 en evitar el triunfo de la otra.

Abundar谩n los mensajes sobre futuros 鈥渄errames鈥 de bienestar que alienten la conformidad con las exigencias empresariales.

El empresariado concentrado presionar谩 para que el gobierno evite toda tentaci贸n de aflojar la mano para recuperar votos y empujar谩 hacia un mayor ajuste a trav茅s de la reducci贸n del gasto social, la baja del 鈥渃osto鈥 laboral, los cambios estructurales que siempre incluyen la quita de derechos laborales y jubilatorios. Las negociaciones con el FMI traccionan en este sentido.

En este escenario no es posible descartar que alienten, de creerlo necesario, alguna corrida cambiaria que, al tiempo que les produce mayores ganancias, presiona sobre el gobierno para expandir a煤n m谩s las actividades extractivistas en busca de d贸lares, a煤n al costo de fomentar la miseria, la dependencia nacional y la destrucci贸n de los bienes comunes de la naturaleza.

En pocos d铆as vencen otros 1.900 millones de intereses con el FMI. 驴Qu茅 va a priorizar el gobierno? 驴Va a intentar contentar al FMI y al empresariado local o dirigir谩 su mirada a la sociedad en el af谩n de revertir los resultados para noviembre? Su compromiso cada vez m谩s firme con el poder econ贸mico y el estilo gubernamental de intentar quim茅ricos consensos y puntos medios, no alienta pron贸sticos alentadores.

Nos toca como pueblo pasar del voto castigo a la lucha y organizaci贸n por arrebatarles todo aquello de lo que hoy nos privan y por lo que decidimos castigarlos: techo, trabajo, salario, salud, educaci贸n, soberan铆a alimentaria, recursos a los sectores populares para frenar los femicidios y la violencia patriarcal, por romper el yugo de la fraudulenta deuda, por la defensa de los territorios contra la depredaci贸n extractivista, contra la sumisi贸n nacional al destino que nos reservan los imperialismos, por la felicidad del pueblo por sobre las ganancias del capital.

Fortalecer esta lucha y organizaci贸n no depender谩 de los votos, pero no puede desentenderse de los mismos. Sostener y aumentar los votos de la izquierda para noviembre, con todas sus debilidades y carencias, puede ser un punto de apoyo para esta tarea, en un Congreso lleno de podredumbre. Aunque el voto no puede ni debe constituir una frontera que nos separe.

Imaginar la posibilidad de una alternativa social y pol铆tica por el cambio social, por la liberaci贸n nacional en el marco de la integraci贸n latinoamericana, por la soberan铆a popular, por la democracia protag贸nica -sintetizando creativamente diferentes tradiciones populares y de izquierda- no resulta s贸lo una expresi贸n de deseos ni tampoco s贸lo una imperiosa necesidad frente a la crisis civilizatoria del capital y la amenaza de una cat谩strofe ecol贸gica. Expresa tambi茅n una realidad que hace posible poner manos a la obra.

Mientras en Am茅rica Latina se ensayan -con avances y retrocesos- nuevos protagonismos populares y renovadas alternativas sociopol铆ticas, en Argentina van surgiendo posibilidades de retomar la movilizaci贸n para sumarnos al torrente.

La Haine




Fuente: Lahaine.org