September 13, 2021
De parte de Lobo Suelto
176 puntos de vista


Hay que recuperar con fuerza el paradigma de un proyecto: ofensiva sensible, agenda económico-social, disputa política, batalla de ideas.

La rotunda derrota electoral del Frente de Todos en las PASO de ayer da cuenta del profundo llamado de atenci√≥n para la coalici√≥n gobernante. Y esto en un doble sentido: por lado, la mayor√≠a de la poblaci√≥n ha dado un mensaje de que las cosas no pueden seguir as√≠. Por otro lado, ese descontento se ha canalizado por derecha, incluso dando un visto bueno a quienes condujeron el pa√≠s al abismo, apenas dos a√Īos atr√°s.

No parece ser un dato menor que la izquierda identitaria, sumando los votos de sus seis expresiones trotskistas (las cuatro que fueron a internas del FIT-U -es decir, MST, PTS, PO, IS-, mas Palabra Obrera y el Nuevo MAS), haya cosechado no m√°s del 7 % de los votos. S√≠, han realizado una mejor elecci√≥n que en otras oportunidades, obtuvieron buenos resultados en Chubut y dieron un batacazo en Jujuy (alguna vez lo dieron en Salta), pero el dato central de estas Primarias no es el leve repunte de estas expresiones sino que la derecha que se present√≥ fragmentada por fuera de la interna de cambiemos logr√≥ sumar alrededor de 12 %. Es decir, que la derecha en su conjunto, con 50 % de caudal de votos, se posiciona como una nueva mayor√≠a en la Argentina. Tampoco parece ser un dato menor que los candidatos m√°s votados de la derecha hayan sido los responsables m√°s cercanos en el tiempo de la debacle del pa√≠s (no importa que Larreta se haya impuesto sobre Macri o Juez sobre Negri en C√≥rdoba, porque como declar√≥ √©ste √ļltimo, en noviembre estar√°n todos juntos ‚Äúpara combatir el populismo‚ÄĚ).

Por el lado del peronismo, entre Ranzazzo y Moreno juntaron menos que la izquierda (y casi lo mismo que el voto en blanco), es decir que, sumando esos votos peronistas a los del Frente de Todos, no se lleg√≥ si quiera al 40%. El porcentaje de presentismo, por otra parte ‚Äďteniendo en cuenta que eran elecciones primarias y en pandemia‚Äď, fueron elevados. Esto tira por la borda las estimaciones de las encuestadoras (nuevamente). Est√° claro entonces que el descontento no se expres√≥ ni por la vertiente de la anti-pol√≠tica ni tampoco a trav√©s de las corrientes de izquierda o de un peronismo m√°s ortodoxo. La mitad del padr√≥n eligi√≥ opciones de derecha.

Una lupa para leer la época

El escenario tiende nuevamente a polarizarse. Por el lado de Juntos por el cambio, es parte de su estrategia: polarizar e intentar reducir la amplitud de la coalici√≥n gobernante actual al kirchnerismo. Esperemos no sea tambi√©n estrategia del cristinismo, porque si hay que ha primado en estos √ļltimos dos a√Īos en un alto porcentaje de quienes somos parte del Frente de Todos, es el deseo de tercera posici√≥n.

El desafío es enorme: agrupar en un mismo polo una gran diversidad de expresiones, que puedan plantearse claramente como una alternativa al proyecto cambiemista que gobernó hasta 2019, poner en valor lo acertado de determinadas formas de administrar la pandemia, pero también de dar cuenta de una autocrítica, y proponer líneas de acción concreta para la pospandemia (Cristina, por ejemplo, habló una hora durante el acto de cierre en Tecnópolis, con abundantes referencias al pasado, incluso de su pasado personal y familiar, pero poco o nada respecto del futuro de las mayorías populares del país).

La división del frente opositor, la incógnita en torno a qué capacidad de conservar intactos los votos radicales tendrá Juntos también juega en la coyuntura que se avecina, aunque lo central tendrá que pasar puertas adentro en base a la lectura autocrítica que pueda realizarse.

Si todo esto resulta vital es porque corremos el riesgo de perpetuar las dificultades que venimos arrastrando para leer las situaciones, desde la coyuntura previa al ballotage Scioli-Macri hasta hoy. Enunciados del tipo ‚Äúmedidas econ√≥micas ya‚ÄĚ o ‚Äúredoblar la militancia desde hoy mismo‚ÄĚ no pueden ser las √ļnicas respuestas.  Claro que uno de los puntos centrales de la hora es abordar con mayor profundidad la agenda econ√≥mico-social, porque no alcanza con denunciar que el combo herencia macrista + pandemia mundial fue fatal, sino que hay que poder hacer algo con eso. Estamos en ese aspecto en n√ļmeros escandalosos, de pobreza e indigencia, pero tambi√©n de brecha entre los aumentos de los √≠ndices de inflaci√≥n y los del salario real. Tampoco se trata (s√≥lo) de ‚Äúm√°s militancia‚ÄĚ, en tanto no se problematicen los modos en que se lo hace: hay que escuchar m√°s, permanecer a la apertura del intercambio, poder leer qu√© repertorios ya est√°n totalmente caducos o al menos profundamente deslegitimados y no caer en la tentaci√≥n de pensar que entonces debemos hacer las cosas como la derecha. Porque la derecha tiene otro proyecto, y √©ste es inescindible de los modos en que se expresa (memoria de corto plazo, trabajo sobre lo emocional, slogans sin fundamentos, mentiras descaradas, ocultamiento de sus intenciones).

Y hablando de proyecto, vieja palabrilla un poco en des-uso, quizás sea la hora de retomarla un poco. No puede ir la agenda económico-social por un lado, la disputa política por otro, la batalla de ideas extraviada como patrulla perdida y las ofensivas sensibles como interrogante perpetuo. Hay que poder anudar estas dimensiones en una estrategia integral. Y para ello se requiere un trabajo arduo, sostenido, de miras lejanas. Hay que poder trabajar sobre las herencias y los cambios epocales.

Desigual y combinada

Un desafío de la hora es abordar los cambios epocales.

La pandemia radicaliz√≥ una serie de tendencias que ven√≠an pujando por abrirse espacio, y ella misma abri√≥ un momento espec√≠fico de crisis multimensional. Pues entonces no es posible pretender resolver los problemas urgentes de la hora con recetas ya caducas, con formas anticuadas, con repertorios gastados y contenidos a√Īejos. Y lo inverso tambi√©n es v√°lido: no se puede saltar del discurso de reconstruir la Argentina peronista al tarot y las humoradas sobre garchar, aunque no haya que descartar ni el garche, ni el juego, ni el humor como cuestiones pol√≠ticas.

Las brechas entre militancias populares y de nuevos emergentes y las y los funcionarios y dirigentes pol√≠ticos ‚Äúde carrera‚ÄĚ es enorme. Y profunda la desconexi√≥n entre estas instancias y el que-hacer intelectual y las intervenciones en torno a cuestiones vinculadas a la subjetividad  El momento electoral no puede ser una excepci√≥n en este proceso de necesario reanudamiento de estas instancias. Hay que asumir la integralidad sensible, econ√≥mica, pol√≠tica, cultural de las apuestas en las que nos embarcamos.

Recuperar la iniciativa t√°ctica requiere entonces, necesariamente, discutir m√°s fondo alg√ļn tipo de perspectiva estrat√©gica.

Y el mundo actual muestra que la recuperaci√≥n de m√°rgenes de autonom√≠a de los Estados nacionales en el orden mundial neoliberal s√≥lo puede ser una parte de la pel√≠cula. Los otros tramos del film que protagonizamos requieren apostar por la invenci√≥n, entender la pol√≠tica misma como una invenci√≥n, y retrabajar la herencia: ¬Ņen qu√© nos equivocamos en el pasado? ¬ŅQu√© cuestiones pret√©ritas ya no tienen sentido en nuestro presente? Y por el contrario: ¬Ņqu√© elementos de la tradici√≥n debemos rescatar, retener, refuncionalizar para no quedar atrapados en la red de elementos inmediatistas en que nos vemos envueltos en la era del realismo capitalista?

Las luchas feministas y de la diversidad, los paradigmas ecologistas y las prácticas territoriales de matriz comunitarias de algunas economías populares tienen mucho para decir al respecto. Hay que ver hasta dónde la política tradicional (incluso la progresista) está dispuesta a escuchar, a incorporar, a dejarse interpelar.

Después de las PASO de 2019 el macrismo recuperó diez puntos. No ganó, pero tampoco se retiró humillado; y le quedó nafta para esta disputa de 2021. Cristina Fernández activó una batería de medidas tras la derrota de 2009 y arrasó en 2011. Así que un desafío de la hora es combatir el desánimo en las propias filas. Y ser más audaces para imaginar el futuro.

√Ālvaro Garc√≠a Linera insiste en una caracterizaci√≥n que deber√≠amos retener. Dice que a diferencia de √©pocas anteriores ahora los momentos pol√≠ticos son muy inestables, y todo triunfo (popular, progresista o neoliberal) debe asumirse en su fugacidad. Como si el ‚Äúequilibrio inestable de fuerzas‚ÄĚ ya no fuera un momento excepcional sino una constante. Sobre el fondo de esta cuesti√≥n est√° el debate sobre las formas de vida contempor√°neas.

Si el capitalismo en su fase neoliberal produce no s√≥lo al hombre y la mujer como mercanc√≠as, sino un tipo determinado de subjetividad, necesitamos urgente emprender una anal√≠tica micro-pol√≠tica capaz de indagar sobre los √°mbitos de la sensibilidad, trabajar cr√≠ticamente en torno a c√≥mo el neoliberalismo fabrica modos de vida que logran captar y modelar los deseos de las personas. Porque all√≠ se juega una disputa fundamental: y no hay relatos de V√≠ctor Hugo Morales, columnas de opini√≥n en P√°gina/12 o locutores ofuscados de C5N que puedan aplacar esta tendencia. Porque el problema no es s√≥lo de informaci√≥n o de conciencia, sino mucho m√°s profundo (el enemigo hist√≥rico no est√° s√≥lo all√≠ afuera, cosechando votos en lugar de golpear las puertas de cuarteles militares, sino que act√ļa como un centinela dentro nuestro, al interior de cada espacio propio, e incluso, adentro de cada una, de cada uno de nosotros).

Que la disputa comunicacional es una parte de la pelea, s√≠, claro (otra es la discusi√≥n sobre el modo en que se aborda); pero debemos inscribir esa disputa en una lucha cultural m√°s amplia (que implica asimismo ‚Äúbatalla de ideas‚ÄĚ y ‚Äúofensiva sensible‚ÄĚ, para retomar el concepto con el que Diego Sztulwark titul√≥ un libro suyo). Las otras partes, como ya hemos se√Īalado, implican una agenda econ√≥mica y social urgente para atender las necesidades elementales de los sectores m√°s golpeados por la situaci√≥n actual y vocaci√≥n pol√≠tica de sostener la unidad.

Sin estos elementos no hay salida victoriosa en el horizonte de las disputas en curso. Esperemos que las y los funcionarios y dirigentes políticos tradicionales hayan tomado nota de los resultados de ayer. Esperemos tengan la generosidad de tener más en cuenta a las organizaciones sindicales, los movimientos populares, las construcciones sociales a la hora de emprender la patriada que tenemos por delante.

Un tropez√≥n no es ca√≠da. Pero te pod√©s lastimar. Y aqu√≠ no se da√Īa s√≥lo la gesti√≥n del gobierno. Aqu√≠ se da√Īa nuestra dignidad, se lastima el presente y el futuro de nuestro pueblo, de nosotros, de nosotras, que somos parte de √©l, porque vivimos como √©l, y no como los sectores privilegiados que pretendemos combatir cuando decimos anhelar y luchar por una Argentina libre y soberana, por un pa√≠s con justicia social.

*Director del Generosa Frattasi, Instituto Plebeyo de la Federación de Cooperativas de Trabajo Evita. Miembro de la Usina del Pensamiento Nacional y Popular. Integrante de la Cátedra Abierta Félix Guattari. Responsable de la Formación del Movimiento Evita en la Provincia de Buenos Aires.




Fuente: Lobosuelto.com