July 1, 2022
De parte de A Las Barricadas
300 puntos de vista

De la pluma del compa A. nos llega traducción del boletín Avis de tempêtes, n. 52, 15 Abril 2022

Golpear donde duele” ¿Te resulta familiar?

En un texto con ese título, Théodore Kaczynski señalaba la red eléctrica como uno de los puntos críticos. Veinte años después, al otro lado de los pirineos, desconocidxs han saboteado dos grandes empresas de la producción de chips semiconductores que emplean nanotecnología, atacando al suministro de energía, y provocando pérdidas millonarias. Su producción está ligada

Esos chips son necesarios para coches eléctricos, ordenadores, smartphones, centros de datos…

A continuación, un artículo al respecto y unos recortes de prensa.

Golpear donde más duele

Las cadenas a romper

Alcanzar las largas y mórbidas raíces que el arado olvida,

Descubrir las profundidades; dejar los largos y pálidos zarcillos

Gastarlo todo para descubrir el cielo; ahora nada va bien

Excepto los espejos de acero del descubrimiento ….

Y los magníficos y enormes amaneceres del tiempo,

Después de que hayamos muerto.

Robinson Jeffers,

The broken Balance (1929)

El poeta estadounidense que escribió estos versos era un hombre al que no le gustaba la vida en sociedad. Estaba demasiado enamorado de la belleza de la naturaleza salvaje como para inclinarse ante los miserables logros de la civilización humana, prefiriendo la libertad solitaria a una vida en compañía de los horrores, genocidios y devastaciones que se producían y que él consideraba rasgos distintivos de la civilización. Llegó a definir su poesía filosófica, que fue una importante fuente de inspiración para el despertar ecológico de los años sesenta, como “inhumanismo”: “Debemos descentrar nuestras mentes de nosotros mismos / Debemos deshumanizar un poco nuestros puntos de vista y volvernos más confiados / Como la roca y el océano de los que estamos hechos“. Estas llamadas aún resuenan hoy en día, en los bosques oscuros y en los valles remotos, y quizás incluso en los pasillos de las ciudades-prisión donde ya nada nos une a la realidad, aparte de la mercancía concreta. Y si hay un obstáculo que todavía nos impide querer derribarlo todo para no prolongar la morbosa expectativa que nos asedia, un obstáculo que debemos eliminar urgentemente, es sin duda al famoso mito del progreso al que deberíamos dar la vuelta, a la creencia del pasado de que la historia humana avanza inexorablemente hacia una mayor libertad y felicidad. A estas alturas, ya es imposible ignorar que los grandes ecosistemas están colapsando, o que el empobrecimiento y la dependencia producidos por un siglo de industrialismo a marchas forzadas nos están aplastando, y de hecho es siempre detrás de los mismos clarines del progreso que se despliega cualquier adhesión a la civilización.

Al abrirse ante nosotros una nueva causa a la que adherirse, una nueva perspectiva amanece por fin para la humanidad, una nueva era se anuncia con bombo y platillo: la transición ecológica que hará frente al cambio climático. Se librará otra apasionada batalla política contra el pesimismo, ese que cobra fuerza cuando nos enfrentamos a la realidad de las cosas y no a su doble digital. La transición energética, las nuevas tecnologías, la desmaterialización, la ecologización de los procesos de producción ya tienen sus profetas, mientras que los capitanes llamados al rescate para dirigir las operaciones ya han ocupado sus puestos a bordo. Para finalizar, no faltan las masas, todavía algo reticentes. Porque, a pesar de la adhesión entusiasta de multitudes de consumidores, queda la desilusión y el desencanto generados por un mundo cubierto por el velo tecnológico, por una artificialización exacerbada del mundo sensible y por una negación de lo vivo, que no conducen necesariamente a la producción de un nuevo consenso tan simple. No es de extrañar, pues, que ese desencanto pueda manifestarse en todas las direcciones, y no necesariamente en las más gratificantes para el individuo, recurriendo quizá a la mítica nostalgia de una época dorada cercana, o al renacimiento del fanatismo religioso, hasta las evocaciones más militaristas que desean una aceleración hacia el fin del mundo y el apocalipsis final.

En el mundo que conocemos, ni los desequilibrios de los mercados mundiales, ni las guerras en curso y por venir, ni los populismos modernos ni los fantasmas divinos deben hacer que la megamáquina se desvíe de la carrera de velocidad en la que está inmersa. La transición energética tendrá que realizarse por las buenas o por las malas, la tierra tendrá que ser batida, perforada y triturada aún más, como nunca antes, para extraer de ella todas las materias primas y los metales necesarios para la perpetuación de esta civilización mortífera. Las fábricas tendrán que funcionar a pleno rendimiento para inundar el mundo con sus motores eléctricos, sus circuitos electrónicos, sus semiconductores y sus nanomateriales. El fanatismo de los cruzados del progreso no está dispuesto a retroceder ante nada ni nadie. Construirán presas para hacer frente a la subida del nivel del mar. Levantarán nuevas centrales nucleares y cubrirán la superficie de la tierra con paneles solares y turbinas eólicas para asegurar el flujo continuo de electricidad. Desarrollarán procesos de detección de gases de efecto invernadero para sustituir a los “pulmones del planeta”, talados, esquilmados y devastados sin cesar. Sin embargo, ante las fuerzas que se están desencadenando, todo su ingenio y su insensata fe en las soluciones técnicas sólo servirán para prolongar la agonía. Sólo conseguirán hacer cada vez mas improbable un cambio de rumbo radical hacia una perspectiva de libertad y autonomía, dentro de un cambio climático ya irreversible. ‘La naturaleza bate por última vez’, la naturaleza está jugando su última carta.

Frente a esta verdadera máquina de guerra, al servicio de la cual las cornetas del progreso siguen afirmando que la felicidad y la libertad se obtendrán contra la naturaleza, sometiéndola indefinidamente a los imperativos de la sociedad humana, otros siguen susurrando que la libertad sólo puede existir en la naturaleza. Que la autonomía nunca será compatible con la dependencia tecnológica, sea cual sea. Que las cadenas que hay que romper son las que la sociedad nos ha impuesto a la fuerza en nombre de nuestro bien, por nuestra seguridad, nuestra supervivencia o nuestra comodidad. Un bien del que ya conocemos el inmensurable precio a pagar, empezando por nuestra libertad.

Golpear donde más duele

Si alguien te golpea con un puño, no puedes defenderte de forma eficaz golpeando su puño: no puedes herirlo de esta forma. Para vencer el combate debes golpearlo donde mas le duele. Lo que significa esquivar el puño y golpear las partes mas vulnerables del cuerpo del adversario. […] atacar el sistema es como golpear un neumático. Un golpe de mazo puede destrozar el hierro fundido, ya que es rígido y quebradizo. Pero se puede martillar un trozo de goma sin causarle ningún daño, ya que es flexible. Esto contribuye inicialmente a que la protesta se desvanezca hasta perder su fuerza e impulso. Y el sistema se recupera.

Por eso, para golpear al sistema donde más le duele, hay que seleccionar los elementos que le impiden recuperarse y por los que luchará hasta el final. Lo que necesitamos no es un compromiso con el poder, sino una lucha a muerte.

Ted Kaczynski

El sistema se apoya más que nunca en sus capacidades elásticas de defensa. Conceder nuevos derechos flexibles cuando sea necesario, incluso integrando a las minorías, con la supresión por otro lado de los más arcaicos y recuperando cualquier ímpetu inicialmente subversivo que no pueda ser erradicado: esta es una de las vías recomendadas por el proyecto tecnológico en desarrollo en los países occidentales. En otros continentes (como en Asia o Sudamérica), el mismo proyecto puede incluso adoptar rasgos más abiertamente autoritarios, hasta el punto de que no dejan de surgir conflictos entre los distintos modelos, entre las diferentes formas de gestionar y desarrollar el poder tecno-industrial. Hoy, estos conflictos estallan en la periferia, pero mañana podrían estallar en otros lugares.

Por lo tanto, oponerse sólo a las formas que adoptan sin incidir en su fondo tiene poco sentido. A lo sumo, esto sólo llevará agua al molino de uno de los modelos en conflicto, como el denunciar superficialmente el control tecnológico que utiliza el Estado chino o el actual fervor belicista de Rusia, sugiriendo que el control capilar vigente por estos lares y sus múltiples “operaciones antiterroristas y humanitarias” en todo el planeta son, en todo caso, lo menos malo que se puede esperar. Por supuesto, no se puede afirmar de forma razonable que luchar en un territorio dominado por un Estado omnipresente y súper equipado sea equivalente a luchar en un territorio controlado por un Estado menos actualizado. Pero esto no impide que en cualquiera de los dos casos, una de las trampas mortales a evitar sea la de participar voluntariamente, con nuestras propias luchas, en el reajuste o adaptación en curso de la dominación (cuya caricatura reside ciertamente en nuestras latitudes en las luchas por tecnologías más inclusivas garantizadas por el Estado). Por eso hay que prestar más atención, tratando de golpear donde más duele, donde el sistema tenga menos facilidad para recuperar el control más adelante. En definitiva, no sólo debemos volvernos incontrolables o ingobernables, sino ser capaces de apuntar directamente a sus puntos débiles haciendo un esfuerzo de análisis y proyectualidad.

En varias ocasiones, tanto en escritos como en susurros, en intercambios y en observaciones, se han identificado las “infraestructuras críticas” como uno de los puntos vulnerables, porque irrigan el cuerpo de la sociedad y sus órganos con datos y energía, igual que las venas. Venas que pueden ser cortadas, incluso por pequeños grupos con medios bastante rudimentarios. Esto es lo que nos muestra la continuidad de los sabotajes de antenas y repetidores en varios países europeos, con una intensidad notable en ciertas regiones como Occitania donde, desde principios de año, estas verdaderas torres de control de la sociedad tecnológica han sufrido varios asaltos en caliente en Toulouse (12 de enero), Renneville (18 de enero), Lacroix-Falgarde (26 de febrero) o Carbonne (31 de marzo), con más de una docena de estructuras de telefonía móvil reducidas a cenizas desde el año pasado en la zona. Por no hablar del hecho de que esto haya llevado a los operadores a plantearse una serie de enigmas técnicos, como por ejemplo: ¿cómo sustituir adecuadamente un pilón excesivamente dañado e inseguro por antenas temporales, sin retrasar aún más la vuelta a la normalidad?

Otro ejemplo de arterias imprescindibles para esta sociedad hiperconectada es la fibra óptica, por la que fluyen los datos que hacen funcionar este mundo, y que también es objeto de cortes intencionados, y a veces coordinados, en plena naturaleza… o a pocos metros de una comisaría, como ocurrió en Quimper el pasado enero, cuando se fueron quemados dos armarios de telecomunicaciones. Y, por último, no podemos olvidar otras instalaciones cada vez más específicas que aseguran la continuidad de la energía eléctrica, la que hace girar los brazos de las máquinas, la que enciende las luces que ocultan las estrellas, la que asegura que todo funcione y que todo siga adelante. Ataques que han afectado a centrales de transformación, torres de alta tensión o armarios de media tensión, provocando a menudo cortes de electricidad, algunos de corta duración y otros más prolongados.

Aguas arriba

Todos los hombres sueñan, pero no de la misma manera. Los que sueñan por la noche en los recovecos polvorientos de su mente, se despiertan durante el día para descubrir la vanidad de esas imágenes: pero los que sueñan durante el día son peligrosos, porque pueden poner en práctica sus sueños para hacerlos posibles.

T. E. Lawrence

Son las 2.40 del lunes 4 de abril de 2022. En la industria STMicroelectronics de Crolles, en Isère, las máquinas se detienen, entonces intervienen las baterías de emergencia para restablecer el alumbrado mientras se activan los procedimientos de seguridad. La empresa, cuya producción está asegurada las 24 horas del día, está temporalmente paralizada, que no es poco, ya que STMicro es uno de los líderes mundiales en la producción de semiconductores, los elementos básicos de la industria tecnológica, un sector que con la pandemia de Covid y los problemas de las cadenas de suministro está pasando por dificultades a nivel mundial, con una escasez de semiconductores que ha frenado la recuperación económica. El origen de la parada de esta industria estratégica se encuentra en un emplazamiento de alta tensión un poco más lejos, en Froges. En el recinto de esa estación eléctrica, “quemaron algunos elementos de cableado muy concretos en un transformador”, lo que afectó “a la puesta en marcha de las líneas subterráneas de muy alta tensión (225.000 voltios) que conectan con el transformador de STMicro en Crolles. En el lugar aparecieron pintadas con aes circuladas a modo de punto de mira sobre la empresa ST Microelectronics.”

Son las 1.44 horas del martes 5 de abril. Las luces se apagan en las ciudades de Crolles y Bernin. En la importante zona industrial, se ha cortado la corriente. Decenas de empresas punteras han dejado de funcionar, y en los dos gigantes del Silicon Valley de Grenoble, STMicroelectronics y Soitec (con 4.300 y 1.700 empleados respectivamente), la producción de semiconductores y chips electrónicos se ha paralizado por completo. El parón fue causado por el incendio provocado de ocho líneas de 20.000 voltios y una de 225.000 voltios bajo el puente de Brignoud, que cruza el río Isère entre Villard-Bonnot y Crolles. El incendio duró varias horas y afectó a la estructura del puente, un importante punto de paso para los automovilistas y los trabajadores de la zona industrial de Grésivaudan. En la zona, tanto internet como la telefonía estuvieron interrumpidos. Al día siguiente, se conectaron algunos generadores de emergencia y se llevó una línea eléctrica provisional a Soitec para restablecer parte de la corriente, lo cual no impidió la caída en bolsa de STMicro y Soitec.

En cualquier caso, la vuelta a la normalidad no será inmediata, ya que “la industria de los semiconductores es muy sensible a los problemas eléctricos… Reanudar la producción lleva tiempo, porque es necesario inspeccionar todas las máquinas y ponerlas en marcha de nuevo cuando sea necesario”. Esto puede llevar días, o incluso semanas. Las salas utilizadas en procesos de producción de la industria de semiconductores dependen sobre todo de sistemas de ventilación filtrada y de diversos sensores (temperatura, humedad, etc) para asegurarse un nivel bajísimo de partículas y polvo en el aire, las cuales tienen que recalibrarse, especialmente tras un reinicio. Por no hablar de los ajustes de las propias máquinas de producción, que deben garantizar la combinación de un alto nivel de calidad y de producción en volumen, al tiempo que se producen a una escala muy pequeña, del orden del nanómetro“. La evaluación de los daños todavía está en curso, pero al parecer asciende a “decenas de millones de euros” sólo para los dos gigantes de semiconductores. El vicepresidente de Soitec también quiso señalar que “los incidentes de los dos últimos días se produjeron fuera de las empresas. Todo el mundo reconoce que somos una industria estratégica para el país, pero vemos que hoy en día algunos actos intencionados, algunos ataques, están consiguiendo golpear a esta industria. La redundancia de las fuentes de energía no ha sido suficiente para protegernos, ya que los malhechores han atacado todas las líneas de suministro eléctrico“.

Son las 15.30 horas del miércoles 13 de abril. En 380 empresas del sector de la tecnología digital y situadas en una importante tecnópolis de la aglomeración de Grenoble, Innovallée, la corriente se corta. Un total de 10.000 clientes, entre particulares, instituciones y empresas, están privados de electricidad en 6 municipios. El origen del bloqueo temporal está en lo que parece ser un nuevo sabotaje: en el interior del recinto de una central de alta tensión de Enedis, una instalación situada entre los edificios de la empresa y la A41, en el corazón de la tecnópolis, un incendio “probablemente criminal” dejó fuera de juego “una de las dos unidades del recinto, cuya función es transformar la alta tensión en media tensión (20.000 voltios)“. Según Enedis, “la corriente se restableció muy rápidamente“.

Evidentemente, estos sabotajes no han dejado de provocar patéticas declaraciones de las autoridades, acompañadas de peticiones de contar con más medios para que la policía pueda atrapar a los que la prensa ha calificado en esta ocasión de “saboteadores elusivos”, no sin añadir que “hay un reproche que sólo puede dirigirse a los grupos anarquistas sospechosos de estar detrás de las dos últimas acciones dirigidas contra este vasto recinto de alta tecnología en que se ha convertido el Grésivaudan: la falta de coherencia en lo que consideran una lucha noble“. Sin embargo, lo más importante sigue siendo, con mucho, el hecho de que incluso las industrias más grandes, especialmente vigiladas y consideradas estratégicas, pueden ser saboteadas. Un hecho y una sugerencia operativa que quizá aprecien todos aquellos que sueñan de día con poner de forma real y concreta un bastón en las ruedas de aquello que devasta este mundo y explota la vida: golpear río arriba para golpear donde más duele.

Avis de tempêtes, n. 52, 15 Abril 2022

Recortes de prensa

La alta tecnología en el punto de mira de los anarquistas

Desde hace más de cinco años, grupos libertarios de ultraizquierda llevan a cabo atentados muy selectivos en Isère, especialmente contra objetivos relacionados con la alta tecnología, que consideran herramientas de esclavización.

Hay un reproche que no se puede hacer a los grupúsculos anarquistas sospechosos de estar detrás de las dos últimas acciones dirigidas contra la inmensa meseta de alta tecnología en que se ha convertido el Grésivaudan: el de la falta de coherencia en la línea de lo que creen que es una lucha noble.

Desde las primeras luchas contra la construcción de Minatec (acrónimo de micro y nanotecnología) en Grenoble a principios de la década de 2000 hasta estas acciones directas destinadas a cortar el suministro de energía a STMicroelectronics, pasando por el incendio del centro de cultura científica, técnica e industrial (CCSTI) de Casemate en 2017 y los repetidos ataques a las instalaciones y equipos de Enedis, el tiempo ha pasado, pero el concepto de acción política violenta y los objetivos elegidos siguen siendo invariables. Una forma de violencia que, tal y como los autores de estos ataques ponen en línea, se justifica generalmente por la convicción de que esta violencia no es más que una respuesta a aquellas, más perniciosas y omnipresentes a sus ojos, que la sociedad les hace sufrir: la desigualdad, el capitalismo, la dictadura del trabajo y de la tecnología, el sexismo, la sumisión a las élites producidas por la democracia y la corporación.

“Jugar con la vida”

“Asiduamente refractarios a este mundo que no es el nuestro, pensamos que es posible desertar de él para construir otros […]. Pero, sin poder ni querer huir, hemos dejado de dar la espalda al enemigo para enfrentarnos a él”, escribieron los autores de un texto en el que reivindicaban el saqueo de la inmobiliaria de Grenoble en 2018.

Retomando los grandes estandartes de los temas anarquistas del siglo XX (en particular los de los activistas ecologistas estadounidenses que abogan por el sabotaje de las herramientas de esclavización humana de la naturaleza, como las grandes presas eléctricas en Occidente), los libertarios de Grenoble lo adaptan a lo que consideran cuestiones más contemporáneas. Aunque de vez en cuando atacan los símbolos de una democracia que detestan (la quema del ayuntamiento de Grenoble y de la emisora de radio France Bleu Isère en 2019), de un Estado (los incendios de dos sedes de la gendarmería en 2017) que no reconocen, estos grupúsculos ultraizquierda libertaria quieren sobre todo acabar con los avatares tecnológicos de una sociedad que les resulta agobiante. Sabotear las infraestructuras de Enedis, por tanto, “que promueve y propaga la electricidad y el desastre […] porque nos gusta jugar con fuego. Jugar con la vida […] que sólo se sostiene por todos estos cables eléctricos […] que nos gustaría cortar allá donde podamos”, escriben los autores de un atentado incendiario contra el operador de Seyssinet-Pariset en 2020.

En el límite extremo de la lucha armada

Hay pocas dudas de que el incendio provocado el martes bajo el puente de Brignoud tenía los mismos objetivos que el ataque del día anterior a la subestación de alta tensión de Froges: los cables atacados abastecen no sólo a STMicroelectronics (en el lugar del incendio de Froges se encontraron etiquetas que acusaban a esta empresa, como reveló Le Dauphiné Libéré el lunes), sino también a otras empresas de alta tecnología como Soitec. Por ello, STMicro, empresa que ha desarrollado su actividad (chips electrónicos) basándose en las nanotecnologías, y Soitec (que diseña y produce materiales semiconductores para la fabricación de chips electrónicos) se encuentran entre los objetivos preferidos.

“Todo el mundo reconoce que somos una industria estratégica para el país, pero vemos que hoy […] pueden producirse ataques contra esta industria. Por tanto, tenemos que pensar colectivamente para asegurar toda la cadena de suministro de los centros industriales”, dijo el martes el vicepresidente de Soitec.

Los grupos de comandos, que llevan más de seis años causando perturbaciones en Isère, nunca se han preocupado, principalmente porque sus ataques siempre se han preparado cuidadosamente y se han llevado a cabo de forma casi profesional.

Mas recortes – sin retorno inmediato a la normalidad

[Tras el doble sabotaje de las noches del 4 y 5 de abril contra las líneas de alta tensión, que cerró temporalmente las fábricas de semiconductores ST-Micro y Soitec, parece que la vuelta a la normalidad no es tan sencilla. He aquí algunos extractos de la prensa económica].

El Silicon Valley de Grenoble vuelve a funcionar tras un incendio en sus líneas eléctricas

El corte de electricidad, provocado por un incendio en varias líneas de alta tensión que pasaban por el puente de Brignoud (Isère) el lunes por la noche, fue inédito y tuvo especial impacto en la cuenca de Grésivaudan, un sector cercano a Grenoble que alberga a varios grandes fabricantes de microelectrónica, como STMicroelectronics y Soitec.

“Estas dos empresas han podido volver a ponerse en marcha, pero en modo degradado, porque aparte de la pérdida de producción, de la que probablemente tendremos que volver a hablar más adelante, sabemos que este sector tiene equipos a los que no les gustan los cortes repentinos de electricidad”, explica Jean-François Clappaz, vicepresidente encargado de la promoción económica de la comunidad de municipios de Grésivaudan.

Las salas limpias, utilizadas en particular en el proceso de producción de la industria de los semiconductores, dependen sobre todo de sistemas de ventilación filtrada y de diversos sensores (temperatura, humedad, etc.) para garantizar un nivel muy bajo de concentración de partículas y polvo en el aire, que deben recalibrarse en particular cuando se reinician. Por no hablar de los ajustes en el propio equipo de producción, que se encarga de combinar un alto nivel de calidad y una producción en volumen, al tiempo que produce a muy pequeña escala, del orden de un namómetro. Un incidente que ya ha repercutido también en las cotizaciones de las dos empresas en bolsa, ya que tras una primera jornada de descenso tras el anuncio de este episodio (-5,3% para ST y -3,8% para Soitec), la cotización de STMicroelectronics seguía bajando un -3,2% el miércoles, y un -3,2% para Soitec esta mañana.

Una línea temporal establecida para reconectar a Soitec

“Desde las 20:30 horas de anoche se ha puesto en marcha una línea adecuada para abastecer el lugar y, desde entonces, todos nuestros equipos han reanudado el trabajo. El proceso de reanudación de la producción está en marcha desde las 9 de la noche del martes y llevará algún tiempo, ya que tenemos protocolos que seguir, pero se hará en las próximas horas y días”, confirma Thomas Piliszczuk, vicepresidente de negocios globales de Soitec. “Como también tenemos varias líneas de producción en este emplazamiento, pueden reanudarse gradualmente, en función de las prioridades y de nuestros compromisos con los clientes.

Por el momento, el fabricante de placas de semiconductores no ha informado de ninguna repercusión financiera ni de daños materiales a raíz de este episodio, y confía en poder cumplir con las entregas a sus clientes, contando en particular con el stock de producción ya disponible.

Recuperación también en STMicroelectronics

Por su parte, STMicroelectronics, que dependía de otra subestación eléctrica gestionada por RTE, incluida una línea de muy alta tensión (220.000 voltios), confirmó la recuperación del suministro eléctrico el martes por la mañana, y a partir de entonces habría comenzado a “reiniciar progresivamente las instalaciones”. Según nuestras informaciones, esto sigue en marcha. El grupo, que emplea a cerca de 3.700 personas en Crolles, dijo entonces que “se han activado todos los sistemas y procedimientos para garantizar la seguridad de los empleados y las instalaciones”.

Sin embargo, no se ha dado a conocer ninguna información sobre las pérdidas que podría generar este corte repentino del suministro eléctrico del centro, ni sobre los posibles retrasos que podrían generarse en las líneas de producción que habitualmente funcionan las 24 horas del día, a pesar de que STMicroelectronics se enfrenta a una demanda muy elevada de componentes electrónicos y a ambiciosos objetivos de producción.

Una fuente familiarizada con el funcionamiento de la planta de ST-Micro declaró a Le Figaro el martes 6 de abril por la mañana que ahora se necesita mucho trabajo para volver a poner en marcha las instalaciones: “Tendremos que reprogramar todas las máquinas y limpiar las ‘salas blancas’, que han estado en contacto con el polvo, debido a la parada de los filtros de aire. Esto puede llevar algún tiempo”.

* * *

Las plantas de STMicroelectronics y Soitec cierran tras tras el incendio de una línea eléctrica en Isère

Las dos fábricas de STMicroelectronics en Crolles y las tres de Soitec en Bernin, cerca de Grenoble, en la región francesa de Isère, se paralizaron repentinamente en la mañana del 5 de abril de 2022. La causa: un incendio en las líneas eléctricas de alta y media tensión bajo un puente sobre el Isère que une las localidades de Crolles y Bernin, que cortó el suministro eléctrico a la mayoría de las empresas del Silicon Valley francés de Grésivaudan.

Este incidente se produce tras un incendio en un centro de transformación de electricidad de RTE en Froges en la noche del domingo 3 al lunes 4 de abril. Ambos incidentes se atribuyen a activistas que apuntan especialmente a STMicroelectronics, empresa a la que culpan de consumir demasiada energía. El suministro eléctrico se restableció, pero el procedimiento de seguridad obligó a las dos empresas a evacuar al personal de producción y a poner a salvo las instalaciones técnicas (energía, gas, productos químicos, etc.).

Evaluación continua de los daños

Según un comunicado de STMicroelectronics, la empresa ha iniciado la fase de evaluación de los daños y la verificación del estado de los equipos para un reinicio gradual de la producción. La industria de los semiconductores es muy sensible a las perturbaciones eléctricas… La reanudación de la producción lleva tiempo porque hay que inspeccionar todas las máquinas y restablecer su funcionamiento si es necesario. Esto puede llevar días o incluso semanas.

Una situación similar en Soitec, donde el turno de noche pudo hacerse cargo del trabajo. Todo el mundo se ha movilizado para comprobar el estado de las máquinas, para cambiar las tarjetas electrónicas que se han fundido y las conexiones dañadas”, dijo Cyril Menon, director de operaciones, a L’Usine Nouvelle. Se comprobarán todos los lotes de producción y la producción se reanudará gradualmente. El reto para nosotros es minimizar el impacto de este incidente en nuestros empleados, nuestros clientes y la empresa.

Este incidente se produce en un momento en el que el mundo está experimentando una escasez de chips sin precedentes, que afecta especial­mente a la industria del automóvil. STMicroelectronics está trabajando inten­samente para aumentar su capacidad de producción en Crolles, con la apertura de una ampliación de la pasarela 1 en 2021 y, próximamente, de la pasarela 2 y el inicio de la pasarela 3. Estos proyectos se inscriben en el objetivo del grupo de aumentar su capacidad de producción entre un 15 y un 20% este año, tras aumentar un 25% en 2021, según Jean-Marc Chéry, Presidente del Consejo de Administración y Director General.

Una actividad que consume grandes cantidades de energía

Crolles es el mayor centro industrial de STMicroelectronics en Europa, con más de 4.300 empleados. La particularidad del proceso de fabricación de semiconductores y el elevado coste de los equipos de producción (una sola máquina cuesta varios millones de dólares) hacen que la producción no deba detenerse nunca. Las fábricas funcionan las 24 horas del día, siete días a la semana, con cinco turnos en la planta de Crolles: tres entre semana y dos los fines de semana. La fabricación de chips es extremadamente intensiva en energía. El centro de Crolles dispone de 25 MW de potencia eléctrica. El centro de Soitec en Bernin es más modesto, con 1.600 empleados y una potencia eléctrica de unos 10 MW.

Este incidente plantea la cuestión de la seguridad del suministro eléctrico en centros industriales sensibles como los de la industria de los semiconducto­res, en los que los cortes de electricidad pueden causar daños importantes o incluso accidentes industriales graves, y en los que las fábricas no puedan volver a funcionar rápidamente. Este episodio revela un punto de debilidad”, reconoce Cyril Menon, “la redundancia de las fuentes de alimentación no fue suficiente para protegernos porque los delincuentes atacaron todas las líneas de alimentación. Nuestros socios Enedis y RTE y las autoridades locales han tomado las medidas necesarias para evitar que se repita este problema.”




Fuente: Alasbarricadas.org